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Día 25. En el chabolo (V). Despedida. Menos 1. Y cero.

2013 abril 11
por Enrique García

Hoy ha sido el último día de rodaje de ‘321 días en Míchigan’, mi primer largometraje (y único, hasta que no demuestre lo contrario). Desde primera hora ya rondaba la nostalgia en el equipo bromeando sobre los últimos desayunos y los habituales miedos y desafíos antes de tirar el primer plano del día. El temido “haber como recuperamos la escena se nos quede hoy colgada”. Sin problema.

Recuperamos la escena que dejamos ayer pendiente, y tras meter la directa, debiendo terminar a las 8, rodamos nuestra última secuencia sobre las 18:00 horas. “It’s a wrap”.

El día que todo el quipo estaba dispuesto a echar horas extras, resulta que cumplimos dos horas antes el apretado y acertado plan de rodaje que Gabi Cuenca, mi ayudante de dirección, fraguó a principios de año, combinando muchas secuencias con pocas jornadas. Misión cumplida.

 

Hoy nos visitaron varias personas con talento y cariño desbordante: Mis compañeros de fatigas en el mundo de los cortos, Fernando Castillo y Ernesto Caballero. Pablo Trujillo, compositor de mi cortometraje ‘napoleón’ y uno de los talentos musicales más brillantes que ha dado Málaga. El gran Javier Ojeda (siempre con esa ilusión contagiosa), mi amigo y músico Rafa Salas y Toni de Chambao. Cuanto arte junto.

    

Ovación a las dos Virginias: DeMorata y Muñoz. Dos actrices que han conseguido en su última escena del rodaje emocionar al poblado público del combo. Son dos actrices, compañeras y amigas que han transmitido complicidad, ternura y cariño en cada toma. No lo han hecho bonito… lo han hecho PRECIOSO.

   

Y terminamos el rodaje. Besos, abrazos, lágrimas… Discursos imposibles de pronunciar sin que se desquebraje la voz y salten las lágrimas. Agradecimiento. Mucho. Ausencias varias. Gente que no estuvo ahí, en ese último plano, pero que sé que se han dejado la piel por sacar esta película adelante y que por diversos motivos ajenos a su voluntad no pudieron brindar con nosotros. Estaban presentes en mi corazón. Gracias a todos. Gracias, Jose, por brindarme esta oportunidad.

Foto de equipo. Partido de fútbol. Historias de espíritus que nos han acompañado durante el rodaje (muchas, esta cárcel guarda muchas historias entre sus muros), de coincidencias rocambolescas, de energías positivas que se han reunido a través del proyecto y el rodaje. David García-Intriago me lo ha dejado claro: “escríbelas, antes de que se olviden”.

   


 

El equipo de arte me ha realizado un regalo precioso: la simbólica taza de Míchigan que aparece en un momento de la historia. Me desarman con su cariño. El equipo de vestuario, maquillaje y peluquería me han arropado para que pudiera contarles los sueños y anhelos más personales que hemos vivido antes de llegar aquí. Me agasajan con su atención. Y el equipo de fotografía me ha regalado la claqueta de la película. Esa con la que os he presentado cada día del rodaje. Me emociono por lo arropado que me he sentido por todos en los momentos más difíciles del rodaje. GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS.

Al llegar a casa y dejar la claqueta sobre la cama, he visto a mi segunda hija Sabrina cogerla  y ver como ella ha dado el “segundo chack”, lo he visto claro: lo lleva en la sangre.

Mañana tenemos fiesta de fin de rodaje y “lo que pasa en Míchigan, se queda en Míchigan”.

Sólo me queda despedir este post y este blog agradeciéndote, lector, tu interés por cada jornada en la que nos has seguido y nos has dejado compartir lo que ha supuesto rodar una película en Málaga, con equipo malagueño, con actores malagueños, y con músicos malagueños. No sabemos si será buena, mala o “regulal”, pero os prometo que todos y cada uno de los miembros del equipo la han realizado con todo el amor de su corazón. Y cuando se hacen las cosas así, no pueden salir las cosas mal del todo.

“Me voy pero te juro que mañana volveré”. Un beso y una flor.

Hasta siempre.

Enrique García