El Abrevadero

Según cuenta mi antepasado Frasquito, siendo él cobrador de impuestos, había en Arriate un alcalde llamado Hipólito y conocido por todo el pueblo como “El Churrero”, que vivía en la calle La Choza. Se le ocurrió construir un abrevadero para caballerías. El lugar fue discutido en el Ayuntamiento. Unos querían que se pusiese en la plaza, otros que en la esquina del Molino, …

Empiezan las obras y cuando se precisaba dar las medidas necesarias para su construcción, comenzaron nuevamente las discusiones sobre las alturas convenientes para que alcanzasen las distintas caballerías. Pidió la palabra el concejal “Manolillo Martín”, zapatero, y manifestó que llevasen un animal menor para su medida. Después de muchos dimes y diretes exclamó el Alcalde: “No hace falta tantas discusiones, que donde alcanza el burro alcanzo yo”.

RAFAEL FARRUJIA SERRANO

-OCTOGENARIO-

Frase: La puerta mejor cerrada es aquella que puede quedarse abierta.

Mis Memorias

Hoy 27 de marzo de 2008 cumplo 87 años. Nací en este pueblo llamado Arriate. Comparece mi abuelo Rafael Serrano Pérez ante el juez municipal Don Manuel Bustamente Parada y el secretario Don Antonio Sánchez Blanco, para que se inscriba en el registro civil a un niño, nacido el 27 de marzo de 1921 a las ocho de la mañana de un Domingo de Resurrección.

Colaboro voluntaria y desinteresadamente con todo lo que se relacione con mi querido Arriate, siempre con buen humor. Ya he cumplido 87 años, un poco canoso, entrometido, impaciente, curioso, despistado, no andarín, no paseante, pero sí con ganas del buen leer y escribir.

Conservo mi único y mayor patrimonio, mis casi doscientos libros que son mis mejores amigos, los que nunca me han engañado, todos con su contenidos divertidos, muy discretos, amigables, modestos, simpáticos, sobresalientes, leales, humanos, sonrientes, humoristas, optimistas, envidiados, profundos, traviesos, generosos, fascinantes, sencillos, ocurrentes, novelistas, ingeniosos, desprendidos; en fin os quiero mucho, amigos mios. Me agrada pasar las horas hablando con ellos. El más pequeño, que mide 2 x 3 cms, encierra 350 páginas de fragmentos selectos, frases célebres, historietas y una fuente de sabios pensamientos sobre la amistad y la forma de tenerla, mensajes breves para iluminar los rostros con sonrisas.

A este pequeño amigo de toda la familia le llamamos “Sabiduría”.

RAFAEL FARRUJIA SERRANO

-OCTOGENARIO-

Mi encuentro

Hace unos meses visité la hermosa y tradicional ciudad de Ronda y cuando paseando por la Alameda me encontré con un paisano con el que paseé un buen rato charlando de nuestro Arriate. En esta prolongada charla me di cuenta de que este hombre seguía siendo “el mismo”, un pobre hombre Rico, dueño de varias fincas rústicas y urbanas y con toda seguridad de una jugosa cuenta en bancos; pero pobre, portador en su mente de la esencia de la pobreza, teme gastar unos euros, sospecha de todo el mundo, se preocupa de lo que tiene y le parece poco.

Aquel que tiene cincuenta euros y no se lamenta de no tener más es más rico que el que tiene veinte millones y no puede dormir porque no tiene cuarenta. Este pobre paisano del que hablo, con todos sus bienes y sus empleados, le angustian los aumentos anuales de sueldo y le dejan en el interior el ardor de un mal trago cáustico. ¿Qué diferencia hay entre él y un pordiosero?.

Yo creo que la finalidad del dinero es proporcionar comodidad, si Ud no disfruta de esas ventajas, tenga cuanto tenga es pobre.

Si puede disfrutar de lo que tiene, conserva un poco de confianza y logra lo que desea en favor de los demás y de Ud mismo, entonces será un Rico hombre pobre.

RAFAEL FARRUJIA SERRANO

-OCTOGENARIO-

Frase: “Ni amigo que no sea fiel ni pestiño a media miel”.

Partir “La Vieja”

Una de las costumbres, entre otras, de gran atractivo de Arriate, que lo resalta de otros pueblos de la Serranía es su tradicional “Partir la Vieja”.

¡Que contagio entra en cada casa!. ¡Que trajín de ir y venir!. ¡Que exclamación más honda se nos escapa cuando escuchamos estas expresiones!: ¡Que si el canasto vaya a ser pequeño!. ¡Encargen las roscas!. ¿Has comprado los limones dulces, las naranjas, los plátanos, los salchichones embuchados, los chorizos, una lata grande de atún, pimientos morrones?. ¡Ten cuidado que no se queme la carne mechada!. ¡No olvides la carne membrillo!.

Preparas el salmorejo pobre, las botas de vino, cerveza, coca-cola, el aceite, vinagre, sal, las patatas cocidas con los huevos duros, una lata de lomo en manteca, una paletilla a ser posible de jamón ibérico, el mantel , las servilletas, los cubiertos y el cuchillo grande. ¡Oye maría, las mantas, las sillas bajas para los abuelos, los rosquillos de vino y las empanadillas rellenas que tanto gustan a todos!.

¡Se me olvidaban los palillos de dientes!. El panzudo de la casa recomienda que no olviden el bicarbonato.

!Que alegría más sana!. ¡Que forma de convivir!. ¡Que hermoso día contemplando la naturaleza en los lugares de Parchite, las Monjas, Huerta María Nieves, Fuente Bermeja, Puente La Ventilla!. ¡Con que fuerza y vigor van todos unidos con ideas de amor y de fraternidad!.

Somos un pueblo de gentes sencillas, cariñosas, humildes. Nuestras tradiciones no las olvidamos, no se puede explicar con palabras ese arraigo de padres, hijos y nietos, todos unidos en romería por aquellos vergeles. Puede decirse que ese día todo el pueblo lleva su canasto y si alguno no lo hubiese llevado, nadie le negará que coma de su cesta; al contrario, es común el ofrecimiento.

¡Quiera Dios que todos disfruten al leer estos recuerdos tanto como, en mi ausencia, disfrutaré yo al recordarlos!.

RAFAEL FARRUJIA SERRANO

-OCTOGENARIO-

Don Francisco

Para recopilar todos los hechos ocurridos no hay más que prestar oído a aquellos que tienen conocimiento de ellos y a quienes gustan de recordar historias vividas, oídas o quien sabe si inventadas. Aquí traigo ahora una anécdota de nuestros paisanos Don Francisco Sintado y Frasquito “El Veneno”.

Don Francisco Sintado González fue párroco de Arriate, su pueblo natal. En cierta fecha en la que se encontraba muy enfermo, próximo a lo que parecían sus últimas horas, recibió la visita de Frasquito el “El Veneno”, que vivía muy cerca de la casa del cura. Viendo próximo el trance se dirigió al enfermo con el siguiente ruego: “Don Francisco, cuando estés en el cielo le pides a Dios que tenga piedad de mí y me de otra vida”.

Don Francisco abrió los ojos y mirándole fijamente le extendió la mano y le dijo: “Frasquito, átame un hilo a este dedo para que no se me olvide”.

RAFAEL FARRUJIA SERRANO

-OCTOGENARIO-

Frase: “Dios da el frío según el vestido”

Antaño

Tengo oído que mi bisabuelo Frasquito se consideraba un quintuplicado arriateño y que tenía la manía de bajar al puente de las Casa Nuevas a las claras del día; se recostaba sobre las piedras en la mejor postura y contemplaba un buen rato a los patos que nadaban sobre el río que venía de la ventilla. Después pasaba y se sentaba en los Molinitos con varios paisanos, tomando el sol y contando leyendas ocurridas en Arriate.

Una de ellas dice que allá por 1830 existió un alcalde que era más conocido por El Bailarín, porque siempre que le llamaban para desayunar empezaba a bailar. Este alcalde era un tanto charlatán de buen arte y protegía a un amigo que estaba enamorado de una joven y bellísima arriateña pero con la oposición del padre de la muchacha que no consentía en la boda si no fuera unidos en matrimonio por la iglesia.

Cansados ya los novios de la situación, decidieron irse a vivir juntos a una casa que tenían en la Cimada diciéndole ella a su padre que eran marido y mujer porque el alcalde los había casado. Furioso el padre, fuese a ver al Sr. Alcalde, el cual le dijo que era cierto. El padre le contestó que no había más matrimonio que el de Dios que instituyó el Santo Concilio de Trento.

El Alcalde fuese al ayuntamiento y con la vara de mando en su mano, muy revestido de autoridad, exclamó: “Pues si eso es así, sepa Vd. que desde este instante queda anulado el Concilio de Trento”.

RAFAEL FARRUJIA SERRANO

-OCTOGENARIO-

Frase: Pan con pan no pringa.

De la luna a la tierra

El cura párroco de Arriate Don Antonio Ramos, era muy aficionado a la cacería de perdiz. Este buen hombre poseía un borrico para sus traslados a los distintos sitios que tenía preparado para la caza de la perdiz.

Cuenta la leyenda que el sacristán Joaquín González, listo, ingenioso, trabajador, cuidaba de todo lo necesario durante la ausencia de Don Antonio. En una ocasión se presentaron dos frailes al mediodía, para que el párroco los convidase. Estuvieron un buen rato esperándole y charlando con el sacristán. Uno de los frailes le preguntó si sabía calcular la distancia que hay de la Luna a laTierra. El astuto y burlón Joaquín les dijo:


- “Cuanto camino hay, yo no lo sé, pero el tiempo que tardaría un hombre en llegar de la Luna a la Tierra, si lo sé”.

Entonces los frailes muy contentos, empezaron a decir, “vamos a ver”, “vamos a ver”.


- “Escuchad con la mayor atención, si tirasen un fraile de la Luna a las doce menos cuarto, seguro, segurísimo que para las doce en punto, estaría sentado en la mesa comiendo con el párroco”.

RAFAEL FARRUJIA SERRANO

-OCTOGENARIO-

Frase: “Piensa el bobo que lo sabe todo”

Nunca más esconder dinero

Cuenta mi bisabuelo que un ciego escondió cierta cantidad de dinero al pie de un árbol en una de las fincas del labrador Esteban, que vivía en la calle Ronda, más conocido como Realito.

Un día fue el ciego a saber como estaba el dinero y se encontró que había desaparecido. El ciego se imaginó que el dueño de las tierras se lo había quitado.

Estuvo pensando unos días qué podría hacer y por fin se decidió a ir a casa del dueño que lo recibió. Después de saludarlo el ciego le dijo: “Señor, como me parecéis un hombre de bien, querría que usted me diera un consejo ya que tengo cierta cantidad de dinero escondida en un lugar bien seguro y ahora he ahorrado otra cantidad, y llevo unos días pensando si lo escondo donde tengo los otros o en otro sitio”.

Le respondió el pillo Esteban: “Como amigo, en verdad te digo que yo no lo mudaría del lugar, si tan seguro es ése donde ahora lo tienes”.

“Ya con su consejo, así lo pienso hacer”, dijo el ciego, una vez que se despidieron.

El pillo labrador prontamente tomó la cantidad que ya le había robado, la puso en el mismo lugar, al objeto de no caer en sospecha de robo y se marchó.

Vuelto el ciego al escondite cogió su dinero, que ya tenía por perdido, y se volvió muy alegre diciendo: “Nunca más esconderé dinero en sitio ajeno”.

Con esta astucia del ciego, quedose escarmentado el labrador Esteban el Realito.

RAFAEL FARRUGIA SERRANO

-OCTOGENARIO-


Frase: Ni tu propio camisón debe saber tu intención

Los contrabandistas

Cuenta la antigua y complicada leyenda de nuestro pueblo, que “Los Migueletes” capturaron a parte de la bien organizada banda de contrabandistas llamados “Los del Puerto El Monte”. Entre ellos se encontraba el conocido arriateño Perico “EL Cuarterón”, que fue condenado a 10 años. El pueblo se movilizó en su favor y mandó una solicitud de clemencia al Rey para que le concediese un indulto. Pasado unos meses se recibió en el Ayuntamiento un correro que decía: “Perdón imposible, que cumpla su condena. El Rey”.
El pueblo se alborota, lo que provoca gran preocupación en el entonces alcalde Fray Tio Mingo, descendiente de la familia Melgarejo y dotado de grandes conocimientos, quien empieza a estudiar el caso.
Después de varios días resuelve enviar a la prisión de Málaga el comunicado del Rey con el siguiente texto: “Perdón, imposible que cumpla su condena. El Rey”.

Pasados unos días, el arriateño Perico “EL Cuarterón” se encontraba en libertad en su casa, calle Cantarrana s/n, rodeado de su numerosa familia, masticando un pavo de doce kilos criado en la finca de “Panavarro”, regalo de las gentes del pueblo.

El cronista de esta leyenda manifiesta que la clemencia disfrutada por el paisano Perico se sustenta en el lugar de la coma y no en la Real, esperando que todos los futuros lectores sepan descifrar el enigma que encierra.

RAFAEL FARRUGIA SERRANO
-OCTOGENARIO-

Frase: Escarmentar en cabeza ajena, es lección barata y buena.

La Pulga

Cuenta mi abuelo Rafael Serrano, lo ocurrido en el comercio de su hijo Vicente.

Una señora de nuestro pueblo, que se consideraba de alta y orgullosa categoría, se encontraba con su amiga Mercedes Marín en la zapatería de Vicente probándose unos zapatos. A pesar de que era invierno se cogió una pulga debajo de la falda y enseñandola a su amiga con las pinzas de los dedos le dijo: “no sabía yo que en este lugar y con el frío que hace hubiera pulgas”.
Oído ésto por Vicente, que se encontraba al otro lado del mostrador, se atrevió a decirle: “Señora, quizás sea verano ahí dentro”

RAFAEL FARRUGIA SERRANO
OCTOGENARIO


Frase: La mujer buena es a la vez perla, plata y oro, pero ¿donde se encuentra ese tesoro?

Diario SUR

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