JUEVES SANTO, Misa de la Cena del Señor (C).Fotos Semana Santa de Málaga(España).Homilía desde Guatemala, Monseñor Colominas.

JUEVES SANTO, Misa de la Cena del Señor (C).Fotos Semana Santa de Málaga(España).Homilía desde Guatemala, Monseñor Colominas.









JUEVES SANTO.Misa de la Cena del Señor (C)



1ª LECTURA (Ex 12, 1-8.11-14)
Lectura del libro del Éxodo.

En aquellos días el Señor dijo a Moisés y a Aarón en Egipto: «Este mes será para
vosotros el principal, el primero de los meses del año. Decid a toda la comunidad de
Israel: El día diez de este mes cada uno se procure un cordero por familia, un cordero
por casa. Si la familia es demasiado pequeña para consumir el cordero entero, se
pondrá de acuerdo con su vecino, el más próximo a su casa, según el número de
personas y en razón de la porción de cordero que cada cual puede comer. El cordero ha
de ser sin defecto, macho, de un año; podrá ser cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta
el día catorce de este mes; entonces todo Israel lo inmolará entre dos luces. Con un
poco de la sangre se untarán las jambas y el dintel de las casas en que se ha de comer.
Esa misma noche comeréis la carne asada al fuego, con panes sin levadura y hierbas
amargas. Lo comeréis así: ceñidos los lomos, calzados los pies, báculo en mano. Lo
comeréis de prisa, porque es la pascua del Señor. Esa noche pasaré yo por el territorio
de Egipto y mataré a todos los primogénitos de Egipto, tanto de los hombres como de
los animales. Haré justicia de todos los dioses de Egipto. ¡Yo, el Señor! La sangre
servirá de señal en las casas donde estéis; al ver la sangre, pasaré de largo y no habrá
entre vosotros plaga exterminadora cuando yo hiera a Egipto. Este día será memorable
para vosotros y lo celebraréis como fiesta del Señor, como ins-titución perpetua de
generación en generación.

SALMO RESPONSORIAL (Ps 116)

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la victoria
e invocaré el nombre del Señor;
Al Señor le cuesta mucho ver morir a sus amigos.
Sí, Señor, yo soy tu siervo,
tu siervo, el hijo de tu esclava:
tú rompiste mis cadenas.
Te ofreceré sacrificios en acción de gracias
e invocaré tu nombre, Señor;
cumpliré mis promesas al Señor
en presencia de todo su pueblo.

2ª LECTURA (1Cor 11,23-26)
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos: Yo recibí del Señor lo que os he transmitido: Que Jesús, el Señor, en la
noche que fue entregado, tomó pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo,
que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo
mismo con el cáliz, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre;
cada vez que la bebáis, hacedlo en memoria mía». Pues siempre que coméis este pan y
bebéis este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva.

EVANGELIO (Jn 13 1-15)
Lectura del santo Evangelio según San Juan.

Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo que le había llegado la hora de pasar de este
mundo al Padre, Jesús, que había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó
hasta el fin. Se pusieron a cenar. El diablo había metido en la cabeza a Judas Iscariote,
hijo de Simón, la idea de traicionar a Jesús. Jesús, sabiendo que el Padre había puesto
en sus manos todas las cosas, que había salido de Dios y que a Dios volvía, se levantó
de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó. Luego echó agua en un
barreño y comenzó a lavar los pies de sus discípulos y a enjugárselos con la toalla que
se había ceñido. Al llegar a Simón Pedro, éste le dijo: «Señor, ¿tú lavarme a mí los
pies?». Jesús le respondió: «Lo que yo hago ahora tú no lo entiendes; lo entenderás
más tarde». Pedro dijo: «Jamás me lavarás los pies». Jesús le replicó: «Si no te lavo,
no tendrás parte conmigo». Simón Pedro dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también
las manos y la cabeza». Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más
que los pies, pues está completamente limpio; y vosotros estáis limpios, aunque no
todos». Jesús sabía muy bien quién iba a traicionarlo; por eso dijo: «No todos estáis
limpios».Después de lavarles los pies, se puso el manto, se sentó de nuevo a la mesa y
les dijo: «¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis el maestro y el señor; y
decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el señor y el maestro, os he lavado los pies,
también vosotros os los debéis lavar unos a otros. Yo os he dado ejemplo, para que
hagáis vosotros lo mismo que he hecho yo.

Palabra del Señor.

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

http://www.conferenciaepiscopal.es

Homilía desde Guatemala, Monseñor Rodolfo Colominas Arango.
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Homilía para la Celebración de la Cena del Señor

1. El Papa Juan Pablo II escribió una Carta Encíclica titulada: “La Iglesia vive de la Eucaristía”. El mismo título nos está recordando una verdad que no solamente podemos experimentar diariamente por medio de la fe, sino que se trata de una verdad que encierra el secreto más profundo de la vida de la Iglesia.
2. Sin la Eucaristía no habría Iglesia. Porque es Cristo quien se hace presente en su Iglesia a través de las especies del Pan y del Vino. Así como sería algo absurdo pensar en una Iglesia sin Cristo, de la misma manera es algo absurdo pensar en una Iglesia sin Eucaristía.
3. Es en la Eucaristía en donde podemos experimentar con alegría cómo se hace realidad continuamente y de una manera palpable, la promesa que nos hizo Jesús: « Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo ».
4. En la Sagrada Eucaristía, por la transformación del pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre del Señor, reconocemos por la Fe que Cristo está presente entre nosotros de una manera maravillosa.
5. Desde que, en Pentecostés, la Iglesia, comenzó su peregrinación hacia la patria del cielo, este divino Sacramento ha marcado cada uno de sus días, llenándolos de una confiada esperanza.
6. Hoy, el Señor Jesús nos ha reunido para celebrar aquella Cena en la cual, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno, el sacramento de su amor. En la Eucaristía se nos entregó como sacrificio de reconciliación. Se nos dio como alimento para el camino de la vida y como signo de su presencia constante entre nosotros.
7. Para que podamos comprender de una manera más plena lo que nosotros estamos celebrando en esta noche, la primera lectura nos recordaba aquella noche memorable en la que el Señor liberó a su Pueblo Israel de la esclavitud que estaba sufriendo en Egipto.
8. La sangre de los corderos, con la que los Israelitas habían marcado las puertas de sus casas, fue la que los libró de la muerte y les abrió las puertas de la libertad. Esa es la razón por la que el Señor quiso que ese día, se celebrara por siempre como el memorial de su liberación y pudieran volver a vivir esos hechos tan importantes.
9. Hoy nosotros estamos celebrando también un memorial. Pero no estamos recordando una liberación material, sino que estamos recordando y celebrando la liberación del pecado y de la muerte que Cristo nos alcanzó con su sacrificio en la Cruz.
10. Hoy, en la segunda lectura que escuchábamos, San Pablo nos recordaba que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes”.
11. Del mismo modo, tomo el Cáliz lleno de vino y les dijo que esa era su propia Sangre que se derramaba para alcanzarnos a todos el perdón de nuestros pecados.
12. De esta manera Cristo, no solamente adelantó su sacrificio salvador, sino que les concedió a sus Apóstoles el poder para realizar, a lo largo de los tiempos, en su nombre, lo que Él acababa de hacer. Por eso les dijo: “Hagan esto en memoria mía”.
13. San Pablo nos recuerda que cada vez que nosotros comemos de este pan y bebemos de este cáliz, estamos proclamando la muerte del Señor, hasta que regrese glorioso al final de los tiempos.
14. Nosotros, pues, hoy estamos recordando y haciendo presente el mismo sacrificio que Jesús ofreció al Padre bajo las especies del pan y del vino. Estamos recordando nuestra liberación de todo aquello que nos divide, nos enfrenta y nos separa.
15. Esta es la razón por la que, juntamente con su presencia viva en la Eucaristía, Jesús quiso dejarnos también su presencia viva en la Caridad. El hecho de nuestra liberación se manifiesta cuando vivimos la Caridad.
16. Cuando amamos a nuestro prójimo estamos mostrando claramente que hemos sido rescatados por el sacrificio de Cristo y que el mismo Jesús está presente en medio de nosotros.
17. Como podemos ver, todo lo que Cristo hizo y enseñó en la Última Cena hace que el Sacrificio Eucarístico venga a ser la « fuente y cima de toda la vida cristiana ». Esta es la razón por la que la Iglesia y nosotros los cristianos solamente podremos vivir nuestra vocación íntimamente unidos a Cristo en la Eucaristía.
18. Esta es la razón por la que la mirada de la Iglesia debe dirigirse continuamente a su Señor, presente en el Santísimo Sacramento del altar, porque allí es en donde descubrimos la plena manifestación de su inmenso amor y donde escuchamos la llamada que nos hace a extender a todos ese amor que hemos recibido.
19. En este año sacerdotal que estamos celebrando, debemos recordar que el amor, que brota de la fuente inagotable del corazón de Cristo se comunica a toda la humanidad, por medio del gran regalo de la Eucaristía.
20. Este don divino de la Eucaristía nos ha sido encomendado de una manera especial a nosotros los sacerdotes y, con nuestra acogida, llevamos la responsabilidad de la eficacia de la Eucaristía en el mundo.
21. En cada celebración del Sacrificio Eucarístico, el sacerdote, después de haber consagrado el pan y el vino, para que se conviertan en el cuerpo y en la sangre de Cristo, exclama: “Este es el sacramento de nuestra fe”; esta es la proclamación de una maravilla que debe despertar en nosotros la adoración, aunque a los ojos puramente humanos y terrenos pareciera como que nada ha cambiado.
22. Al celebrar este año Sacerdotal, hemos de pedir mucho por nuestros sacerdotes para que seamos transparencias de Cristo. Para que centremos nuestra vida en Jesús. Para que encontremos en Él la fuente de todas nuestras alegrías.
23. Pidamos a Jesús en este Jueves Santo que todos sus sacerdotes encontremos en el Sagrario la luz que necesitamos para prepararnos a la proclamación de la Divina Palabra. Que en el Sagrario encontremos la compañía que necesitamos para nuestro corazón.
24. Que cuando tengamos que tomar alguna decisión importante, o afrontar algún problema, que lo hagamos siempre escuchando a Jesús en el Sagrario. Que allí llevemos nuestras alegrías, nuestras penas, nuestros problemas y sobre todo encomendemos a todos aquellos que nos han sido encomendados.
25. Pidamos a Jesús que sus sacerdotes encontremos en la Eucaristía el lugar de nuestro descanso. Necesitamos pedir mucho por todos los sacerdotes para que el Señor nos conceda la fuerza, la valentía, la decisión y la perseverancia en nuestra vocación.
26. Dentro de unos momentos vamos a celebrar el lavatorio de los pies. Que este gesto nos recuerde que nuestra vocación, como cristianos, es la de servir a los demás. Que hagamos nuestra la humildad de Cristo que supo ponerse a los pies de sus discípulos para darles la enseñanza más grande: la enseñanza del amor.
27. Nuestra fe cristiana no es una filosofía: es vivir a la manera de Cristo. Por eso, pidámosle el saber seguir fielmente su camino, para que pasando por la Cruz, podamos llegar a la vida nueva de la Resurrección.

Oración de los fieles
Sacerdote: En esta tarde en la que anticipamos el misterio pascual de Cristo y celebramos su amor, te presentamos con confianza nuestras oraciones y necesidades.
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Sacerdote: Señor Jesús, que antes de derramar tu Sangre por nuestra salvación quisiste quedarte en la Eucaristía para ser nuestro alimento y nuestra vida, concédenos gustar el Sacramento del amor y ser signos de tu presencia en medio de los hombres. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Congregación de Mena,Cena de Jesús con sus discípulos.Jesús y José,preparan la cruz.








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