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Juan Pablo II, mi vida en 5 minutos.
18/03/2010, Jueves de la 4ª semana de Cuaresma.San Cirilo de Jerusalén.Juan Pablo II, El Papa poeta .
18/03/2010, Jueves de la 4ª semana de Cuaresma.
PRIMERA LECTURA
Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo
Lectura del libro del Éxodo 32, 7-14
En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: – «Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto.”» Y el Señor añadió a Moisés: – «Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, dgame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.» Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: – «¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre. Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 105, 19-20. 21-22. 23
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición; cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba. R. Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto, maravillas en el país de Cam, portentos junto al mar Rojo. R. Dios hablaba ya de aniquilarlos; pero Moisés, su elegido, se puso en la brecha frente a él, para apartar su cólera del exterminio. R.
SEGUNDA LECTURA
EVANGELIO
Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza
Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 31-47
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: – «Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése si lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?»
Palabra del Señor.
LA GLORIA DE DIOS
18-03-2010
Ex 32, 7-14; Salm 105, 19-23; Juan 5, 31-47
Israel olvidó muy rápidamente que Dios lo había sacado de Egipto y se puso a adorar un ídolo. Más allá de la particular historia del pueblo elegido para nosotros hay una enseñanza muy importante: fácilmente podemos olvidar todo lo que Dios ha hecho por nosotros. Nos convertimos y, a la primera de cambio, volvemos a las andadas o aún peor. No se trata de minimizar la debilidad humana ni de creernos superiores sino de entrar en cierta seriedad. Porque lo que describe el Éxodo es muy grave: cambiaron el culto a Dios para adorar una obra humana (un becerro de oro). En él se simbolizan también nuestras ideas, nuestros proyectos… tantas cosas que son hechura nuestra y no vienen de Dios y ocupan, en cambio, su lugar.
En el Evangelio Jesús habla de la fe y señala algo muy singular. Dice: “¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios?”. Me parece que en esa pregunta se dicen muchas cosas y muy importantes. Porque un impedimento para la madurez de la fe es ponernos a nosotros como importantes. Pío XII indicaba que hay una especie de impedimento para la fe que no radica en la inteligencia sino en la voluntad. Por él nos es fácil no creer lo que no nos gusta o persuadirnos de la verdad de aquello que es falso. La mente humana es complicada y Dios da su fe a los sencillos. Quizás por ello, en ocasiones, nos torturamos con temas que no entendemos o adaptamos a nuestros prejuicios o intereses la Palabra de Dios. Hay que pedir la sencillez. Es la que tiene Moisés, de la que el libro de los Números dice que fue el hombre más humilde de aquella época. Es también la sencillez que podemos observar en la Virgen María o en san José.
Israel quería ser salvado, pero a su manera. Le iba bien que Dios interviniera pero bajo la condición de que siguiera sus planes. La marcha por el desierto se hacía pesada y dura y, quizás pensaron que ya duraba demasiado. En nuestra vida el camino a recorrer no siempre es cómodo y, por ello, no hemos de olvidar de dónde nos ha sacado Dios: del pecado. Una vez libres de él, hemos de recorrer, contentos, el camino de la fe, que no deja de tener tramos oscuros e incluso difíciles. Pero nuestra salvación muestra la gloria de Dios.
En el Evangelio se señala incluso una tentación muy peligrosa. Jesús se dirige a los estudiosos de la Ley. Eran personas que cavilaban, incluso que daban muchas vueltas a los temas religiosos, pero en vez de abrirse a la fe en Cristo, lo negaban. Entendían justo lo contrario y quizás se consideraban sabios.
Pidamos al Señor, por intercesión de la Inmaculada, que nos ayude a ser fieles a nuestra vocación y a seguir siempre la voluntad de Dios, aunque pueda resultarnos ocura, incomprensible o difícil.
ARCHIDIÓCESIS DE MADRID.-
SANTORAL CATÓLICO.-
18 de Marzo San Cirilo de Jerusalén.Doctor de la Iglesia.(año 386)
San Cirilo nació cerca de Jerusalem y fue Arzobispo de esa ciudad durante 30 años, de los cuales estuvo 16 años en destierro. 5 veces fue desterrado: tres por los de extrema izquierda y dos por los de extrema derecha.
Era un hombre suave de carácter, enemigo de andar discutiendo, que deseaba más instruir que polemizar, y trataba de permanecer neutral en las discusiones. Pero por eso mismo una vez lo desterraban los de un partido y otra vez los del otro.
Aunque los de cada partido extremista lo llamaban hereje, sin embargo San Hilario (el defensor del dogma de la Santísima Trinidad) lo tuvo siempre como amigo, y San Atanasio (el defensor de la divinidad de Jesucristo) le profesaba una sincera amistad, y el Concilio general de Constantinopla, en el año 381, lo llama “valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes que niegan las verdades de nuestra religión”.
Una de las acusaciones que le hicieron los enemigos fue el haber vendido varias posesiones de la Iglesia de Jerusalem para ayudar a los pobres en épocas de grandes hambres y miserias. Pero esto mismo hicieron muchos obispos en diversas épocas, con tal de remediar las graves necesidades de los pobres.
El emperador Juliano, el apóstata, se propuso reconstruir el templo de Jerusalem para demostrar que lo que Jesús había anunciado en el evangelio ya no se cumplía. San Cirilo anunció mientras preparaban las grandes cantidades de materiales para esa reconstrucción, que aquella obra fracasaría estrepitosamente. Y así sucedió y el templo no se reconstruyó.
San Cirilo de Jerusalem se ha hecho célebre y ha merecido el título de Doctor de la Iglesia, por unos escritos suyos muy importantes que se llaman “Catequesis”. Son 18 sermones pronunciados en Jerusalem, y en ellos habla de la penitencia, del pecado, del bautismo, y del Credo, explicándolo frase por frase. Allí instruye a los recién bautizados acerca de las verdades de la fe y habla bellísimamente de la Eucaristía.
En sus escritos insiste fuertemente en que Jesucristo sí esta presente en la Santa Hostia de la Eucaristía. A los que reciben la comunión en la mano les aconseja: “Hagan de su mano izquierda como un trono en el que se apoya la mano derecha que va a recibir al Rey Celestial. Cuidando: que no se caigan pedacitos de hostia. Así como no dejaríamos caer al suelo pedacitos de oro, sino que los llevamos con gran cuidado, hagamos lo mismo con los pedacitos de Hostia Consagrada”.
Al volver de su último destierro que duró 11 años, encontró a Jerusalem llena de vicios y desórdenes y divisiones y se dedicó con todas sus fuerzas a volver a las gentes al fervor y a la paz, y a obtener que los que se habían pasado a las herejías volvieran otra vez a la Santa Iglesia Católica.
A los 72 años murió en Jerusalem en el año 386.
En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.
EWTN INTERNACIONAL,FÉ.-
El Papa poeta
La bahía del bosque baja
al ritmo de arroyos de montaña…
Si quieres la fuente encontrar
tienes que ir arriba, contra la corriente.
Empéñate, busca, no cedas,
sabes que ella tiene que estar aquí.
¿Dónde estás, fuente? ¡¿Dónde estás, fuente?!
El silencio…
Arroyo, arroyo de bosque,
¡déjame ver el misterio de tu principio!
El silencio ¿por qué callas?
¿Con que esmero has escondido
el misterio de tu principio?
Déjame mojar los labios
en el agua de la fuente,
sentir la frescura, la frescura vivificante.
Tríptico romano
Juan Pablo II
Publicado por Felipe de Urca
http://juanpabloinolvidable.blogspot.com/







