Las abducciones suelen producirse por la noche. En muchas ocasiones el secuestrado
va conduciendo tranquilamente su coche por alguna carretera comarcal cuando de
repente este parece detenerse, toda comunicación parece imposible puesto que
aparatos de radio y telefonía se apagan y no reciben señal alguna. Tras ver una luz
potentísima, el abducido ve cómo se acercan al automóvil unos seres pequeños y
macrocéfalos que, tras anular su voluntad, lo llevan a bordo de una nave. Por norma
general las descripciones que dan los “abducidos” suelen tener muchos puntos en
común, el retrato robot del tipo de entidades más frecuentemente reportadas en los
sucesos es de apariencia humanoide, con una estatura media de 1,20 metros, cabeza
desproporcionadamente voluminosa, ojos muy grandes y prolongados lateralmente, piel
grisácea, boca y nariz apenas esbozadas y brazos muy largos.
Una vez en el interior de la nave, los abducidos están bajo el control
de los alienígenas. Por lo general, se les hace desnudar, se les sitúa
sobre una mesa y son sometidos a dolorosas operaciones. Cuando regresan,
sus recuerdos parecen haber sido suprimidos de alguna forma y sólo se
puede acceder a ellos mediante hipnosis.
El doctor Mack cita evidencias de muchos de sus casos. Hay varios tipos
de evidencias físicas de las abducciones: las personas regresan con cicatrices,
completamente curadas, que no tenían el día anterior. También presentan extraños implantes… localizados con el escáner; algunos se han
extraído para ser examinados.
Los análisis de los implantes demuestran que están hechos de elementos
que se encuentran en la Tierra. Un colega del doctor Mack, biólogo nuclear,
realizó diversos análisis de un implante extraído de la nariz de
un supuesto abducido. El implante no era algo de naturaleza biológica
sino que podría tratarse de una fibra manufacturada. Los escépticos sostienen
que, aparte de la imaginación de la víctima, no existen pruebas fiables
de la abducción. El proceso que recibe más duras críticas es el que utiliza
técnicas hipnóticas de regresión para sacar a la luz los recuerdos.
| Miércoles, 17 de enero de 2007 | Sin comentarios |  |
Los increíbles y terroríficos sucesos que ocurrieron la noche del 5 de
noviembre de 1975 iban a marcar las vidas de Travis Walton y sus
6 compañeros. Cuando regresaban a sus hogares en Snowflake, Arizona,
después de trabajar en el bosque, vieron una luz brillante que descendía
por entre los árboles. Detuvieron la camioneta y Walton y sus compañeros
se encontraron ante una visión pasmosa. “Cuando dejamos atrás
los árboles, vimos la fuente de la luz a menos de 30 m: un disco metálico
flotando en el aire, resplandeciente”, recuerda Walton.
Sus compañeros, más cautos, permanecieron en el vehículo mientras el
impetuoso Walton se bajaba y corría hacia la nave. No quería perderse
la oportunidad de verlo de cerca. Una vez que estuvo prácticamente debajo
de ella, le abandonó el coraje y se volvió en redondo para regresar a
la camioneta. Nunca lo conseguiría.
Mike Rogers, el jefe del grupo, vio cómo un “rayo de energía
azul” golpeaba la espalda de Walton. Presa del pánico, Rogers
pisó el acelerador y abandonó el lugar. Después, percatándose de que había
abandonado a su amigo, dio media vuelta, pero sólo para ver cómo la nave
se elevaba y desaparecía en el cielo.
El
caso de Miguel Herrero Sierra
Este
hecho ocurrió el día domingo, 18 de Diciembre de 1977, cuando
Miguel Herrero, de
Alcalá de Henares (Madrid España), de 34 años de Edad,
conductor de profesión, decidió ir a
pescar a los pantanos de Buendía. Eran la 5:30 de la mañana
cuando empredio el viaje, iba solo
en su automóvil, camino en la carretera todo era normal, hasta llegar
al cruce con la
carretera
de Peñalver, siendo aún de noche, de repente se le apagaron
todos las luces de su vehículo,
en un principio penso que se habían quemados los fusibles del sistema
eléctrico, luego
se extraño por que también estaban apagadas las luces del
tablero, que funcionan con un
sistema
independiente a las luces exteriores, al bajar del vehículo para
revisar los fusibles se dio
cuenta que estaban en perfecto estado, al ignorar que era lo que sucedía
decidió sacar el vehículo
del camino para no provocar un accidente, ya que todavía era de
noche. Una vez con el
vehículo fuera de la carretera, encendió la calefacción,
con el fin de esperar allí hasta el
amanecer
y seguir luego hasta Sacedón.
Entones
fue cuando vio en el campo, como a veinte metros, una gran sombra que en
un principio
pareció una casa, pero el ya conocía el lugar y sabía
que no existía casa alguna, penso
que podía ser un camión estacionado, sin darle mayor importancia,
vio un haz de luz dirigido
directamente hacia el parabrisas de su automóvil, al mismo tiempo
que alguien le gritaba,
«Oiga… oiga… Señor, el del automóvil.»
Miguel
H. se sobresaltó pero en seguida penso que se podía tratar
de alguien pidiendo ayuda desde el vehículo. Así que
bajo y se dirigió hacia la luz, al ir acercándose se
dio cuenta que no se
trataba de un vehículo, puesto que tenia medidas mucho mas grandes
que cualquier camión u
otro vehículo terrestre conocido por el, se detuvo y comenzó
a percibir un olor parecido al de un
pinar en las mañanas, pero el olor era tan fuerte que le provoco
náuseas y mareos; pero cayo
al suelo ya que entre la bruma vio a dos hombres vestidos con
ropas blancas que se
acercaban.Aunque
no perdió la conciencia no podía caminar, y estos hombres
lo sujetaron fuertemente
por brazos y lo llevaron a ese extraño vehículo, a partir
de ese momento para Miguel H. todo es muy confuso. El recuerda haber
estado dentro, solo unos 10 a 15 minutos,
cuando
en realidad fueron tres horas dentro del vehículo, cilindrico,
que parecía un sombrero, con una pequeña puerta corredera,
que la abrirse se ilumino toda la parte inferior del artefacto,excepto
un anillo al rededor « lo que serian las alas del artefacto »,
Miguel teniendo de referencia
su propio cuerpo de 1,65 metros, calculó las dimensiones del artefacto:
-La
nave media unos 10 metros desde la base del cilindro hasta el techo, el
cilindro inferior, media
unos 3 metros y medio de altura por unos 3 de diámetro. -La
sala donde el estaba media unos 16 a 18 metros de diámetro.
-El
anillo o «alas» podría medir de 2 a 3 metros.La cabina
de los pilotos era una pieza circular de entre 10 a 18 metros de diámetro,
iluminada
con
luz blanca proveniente del techo y las paredes.
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