Por fin, aire fresco para ‘Los hombres de Paco’
Debo dar la razón a Rober Zamora. Ayer me dejó un comentario en el que me decía que seguro que la nueva temporada de ‘Los hombres de Paco’ no me decepcionaría. Efectivamente, no lo hizo. Con la excepción de algunos momentos edulcorados, producto de la sangría que los guonistas hicieron en el último capítulo de la anterior entrega de la serie, el arranque de esta nueva etapa pinta mejor que otras.
La incorporación de nuevos personajes ha dado un soplo de aire fresco a la serie de Antena 3 que había caído en una espiral de tramas repetidas con un mismo elenco protagonista (caso del trío amoroso Aitor, Sara y Lucas), mientras que a otras les estaban dando una salida poco acertada, como fue la relación entre Montoya y Rita.
A priori, resultan atractivos el nuevo forense Deker (nombre sospechosamente similar al asesino en serie más peculiar de la televisión ‘Dexter’), interpretado por Benjamín Vicuña (‘Fuera de carta’), que da vida a un personaje peculiar, con una actitud poco ortodoxa y no todo lo pulcra que requiere su profesión, aunque inteligente e intuitivo que, al parecer, creará mucha incomodidad entre los miembros de la comisaría.
Dani (Marcos Gracia), el nuevo agente en prácticas, recuerda mucho a cierto personaje. Así lo describen en la página oficial de ‘Los hombres de Paco’: “Es un rebelde, pero de uniforme. Tiene su moral, pero es sólo suya. No es malo, pero he aprendido en las calles. Cree que la ley no siempre funciona para ayudar a los demás y a veces hay que hacerles unos apaños para que funcione. Se fía de su instinto y no suele fallar”. Si no fuera porque Hugo Silva se encuentra inmerso en otros proyectos diría que se trata de Lucas Fernández.
Otros personajes que pueden evolucionar son Reyes (Goya Toledo), la nueva inspectora jefe de la comisaría en sustitución de Montoya, que junto con su hija Lis (Patricia Montero) y Aitor (Mario Casas) formaron un nuevo triángulo amoroso. Y es que este chico no aprende.
El resto de personajes se mantienen en su línea habitual, sin cambios, aunque adquieren más protagonismo los interpretados por Laura Sánchez y Mario Casas, como era de esperar tras las últimas salidas.
Risas no hubo, eso también hay que decirlo. Creo que los creadores de la serie han desterrado casi por completo la vertiente humorística de esta ficción que tan bien les funcionó en las primeras temporadas. En esta octava entrega vuelven a decantarse por la acción y, de seguir como en el primer capítulo, por la labor de investigación de los miembros de la comisaría.
Si por algo se caracterizaban ‘Los hombres de Paco’ era porque en la resolución de los casos intervenían más la suerte, el instinto y el absurdo que el análisis exhaustivo de las pruebas. En el capítulo de ayer hubo momentos en el que parecía estar más ante un capítulo de ‘CSI’ -salvando las distancias- o de cualquier otra serie policiaca importada de norteamenica, que ante uno de los hombres de San Antonio. Incluso hubo donuts para desayunar.
En este sentido, se acerca más a la temporada del ‘caso Uriarte’ que a las anteriores o posteriores. Sólo espero que, a partir de ahora, los guionistas no centren las historias en un único héroe (entiéndase Lucas Fernández) y tiendan a una serie más coral en la que todos los personajes tengan protagonismo y el espectador pueda ir descubriéndolos poco a poco.
El tema de investigación elegido: un asesino ritual en serie no sé si es el más acertado, pero no lo han enfocado del todo mal. No es para nada novedoso, pero sí recurrente.
Creo que los miércoles ya tengo un motivo para sentarme ante el televisor. Lo que tenía claro era que me negaba a ver ‘Mira quién baila’, de nuevo con Belén Esteban como la estrella de Telecinco.


