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Joseantonio Trujillo

El ala oeste de la Moncloa

Primer acto: Meritxell Batet en Cataluña

España se encuentra cómoda en la tierra batida de París junto a Rafa Nadal. En ese peloteo bidireccional se encuentra feliz, porque en el tenis nos sabemos ganadores.

De regreso a nuestra pista de juego, comprobamos que la partida que comenzó  con el primer Consejo de Ministros bajo la presidencia de Pedro Sánchez, ha comenzado según lo previsto.

La nueva ministra de Administraciones Territoriales, Meritxell Batet, ha delimitado desde un primer momento las dimensiones del terreno de juego en su primera visita a Cataluña, tras el primer gesto del ejecutivo central al prescindir de su supervisión de las cuentas catalanas.

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En su primer acto como ministra en la inauguración de la jornada “Reforma constitucional, federal y con derechos” celebrada en Barcelona ha considerado  que para “superar la crisis institucional” y, en especial, la “territorial” que vive el Estado es necesaria una reforma de la Constitución “urgente, viable y deseable”.

“Es viable y estamos preparados para ella. Somos una Democracia consolidada con la fortaleza suficiente para afrontar una reflexión profunda conjunta”. Declaró el sábado.

El domingo se mantuvo en el guión establecido y afirmó en una entrevista de prensa: “En Catalunya no puede haber vencedores y vencidos. Es una mala aproximación pretender vencer al contrincante, ganar o que él se rinda. No es este el objetivo del Gobierno ni de su presidente”.

Analicemos el alcance de sus reflexiones. En primer lugar las hace fuera del parlamento español, donde  mantener esa postura le haría comprobar su debilidad en escaños. Lanza un mensaje al independentismo catalán, mostrándole un nuevo talante dialogante que allana el encuentro futuro del presidente del Gobierno y el de la Generalidad, y señala que incluso se atreverán con la Constitución del 78, aunque sepa de antemano que  su posición no cuenta con  los consensos necesarios para la reforma de la misma.

La pelota está en el tejado de la oposición y de los nacionalistas. Están dispuestos a todo como gobierno, pero les dicen a sus adversarios que deben comenzar a caminar en el laberinto del dialogo si quieren avanzar en algo. Sin duda el gobierno gana tiempo, y mete presión a los nacionalistas y exaspera a sus adversarios políticos. ¿Quién puede oponerse al diálogo?, nos repiten sus terminales mediáticas.

Los catalanistas saben que ese ofrecimiento es insuficiente, pero es mucho más que el que le había ofrecido el trinomio Rajoy-Sánchez-Rivera. No les queda otra que explorar ese camino, por mucho que sepan que no encontrarán la salida que ellos han prometido a su electorado de ruptura civilizada con España.

¿Cómo ha reaccionado la oposición? Los populares ni están ni se les espera hasta que no encuentren a su nuevo líder, y repiten el argumentario que les llevó del gobierno a la oposición.

¿Ha picado este primer anzuelo Ciudadanos? Sin duda. El líder de la formación anarajanda, Albert Rivera, ha mostrado su oposición frontal al relato que ha expuesto la nueva ministra para afrontar el desafío secesionista por considerarlo un error de aproximación al problema. En primer lugar él contesta en esta cuestión, ha perdido la iniciativa en este problema que interesa tanto a los españoles en su conjunto. En segundo lugar, lo hace en el terreno que le ha fijado la señora Batet, fuera del parlamento, donde el viento de cola no favorece en estos momentos a la oposición. Lo hace él en primera persona, sin dejar que sea otra mujer, Ines Arrimadas la que protagonice la primera réplica a la ministra. Él debe solo contestar a Sánchez.

¿Cuál sería el papel más inteligente en este primer momento de ajedrez por parte de la oposición? Podemos resumirlos en estos puntos:

 

  • Deben pensar que va a haber varios tableros de ajedrez a la vez, cada ministro pondrá un tema de actualidad. La respuesta nunca debe ser del líder nacional, sino de un igual a la ministra dentro de la propia formación política.
  • Deben establecer su posición antes de la que exprese el gobierno en muchos temas sensibles que están en cola. Deben tomar la iniciativa, eligiendo los temas más sensibles socialmente (impuestos, el papel de la mujer, energías renovables, ciencia, etc…) La presentación de sus propuestas deben hacerse los jueves, antes del consejo de ministros.
  • Siempre que haya una invitación al diálogo, como en este caso con el tema catalán, debe recogerse el guante, y procurar que las reuniones formales cuenten con todos los partidos políticos y sobre todo una cosa, deben celebrarse en el parlamento. Frente a la virtud de solicitar diálogo, el vicio de llevar al exceso el mismo.

 

 

Este verano el gobierno no tendrá vacaciones, ¿y la oposición?

 

 

 

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Sobre el autor

La Carolina 1970. Escritor y Médico. Columnista de Diario Sur desde el año 2012. Doctor en Medicina y Máster en Gestión Sanitaria. Ha sido durante años director médico del Hospital Carlos Haya. Promueve la medicina basada en el humanismo. Es miembro de la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Málaga. Opiniones personales.