Dicen que la primera vez de algo siempre se recuerda y debe de tener algo de verdad. Mi primera adquisición tras llegar a Reino Unido fue un libro sobre la Globalización. Sí, es que me servía para apoyar las tazas de té…
Bromas aparte, es un tema que desde siempre me ha fascinado. El libro en cuestión es Globalisation, Economic Development & the Role of the State escrito por Ha-Joon Chan (2003). Mucho ha llovido desde entonces y la mayoría de las teorías expuestas en ese libro se han quedado obsoletas.
Sabemos que vivimos en una era en la que tecnología está transformando la manera en la que nos comunicamos con los nuestros. Nuestra descendencia, si el calentamiento global no nos destruye antes, se reirá de la cantidad de hipótesis escritas al respecto y de ideologías que nacieron y murieron en el camino con el motivo de dar explicación científica a algo los humanos, hemos creado.
Me considero una gran pensadora, y si piensas un poco en esto que te acabo de exponer, no hablamos de la ley de la gravedad, no hablamos de física ni de química. Hablamos del fenómeno de la internacionalización. Un fenómeno que nosotros mismos hemos creado gracias al uso de los medios que en un momento dado estaban a nuestro alcance. Medios que han sido creados por mentes como la tuya y como la mía. Sinceramente, puedo comentar por horas y horas el tema. Pero este no es el motivo de mis líneas este martes en el que te escribo.
Pues bien, a día de hoy analistas estudian con lupa los fenómenos sociales derivados de la globalización y muy frecuentemente destacan aspectos nefastos apuntando el dedo a ciertos grupos, y minorías sociales.
Es un hecho que dividamos a las sociedades por demografías, focos geográficos, aspectos psicológicos, etc. En otras palabras, que nos diferenciemos por personas de clase alta, media y pobre. Mayorías, minorías, etc. Con los medios sociales de comunicación la distinción se hace más patente.
En países como Reino Unido y Estados Unidos tenemos grupos para todo, de todo tipo y para todos los gustos. En el caso de España me parece que no es tan obvio – quizás me equivoque porque no vivo ahí y no lo veo (Bienvenidos vuestros comentarios y opiniones al respecto “Of course!”).
Volviendo al tema, como os comento aquí tenemos grupos para todo: Grupo de Mujeres en tecnología , Grupo de “Steve Urkels” o “geeks”, Grupos de Homosexuales, Grupos de Afro-Americanos. Grupos de Argentinos, Grupos de ….. La lista es infinita y cada día que pasa se expande más.
A estas alturas ya sabréis algo de mí. Por lo menos que soy muy curiosa. Y claro me suelo apuntar a un bombardeo. De ahí que cuando llegase a Londres me metiese en todos los “fregaos”. Y os puedo decir que si no he sido miembro activista en algunos de estos grupos, al menos he presenciado bastantes de las actividades que organizan en los mismos. Y alcanzado la misma conclusión:
- Se trata de grupos de sociales que reúnen a personas con un aspecto en común.
- Que la mayoría de ellos, un buen 80% de los miembros participes de estos grupos se consideran de una u otra manera “minoría social”. Sí como lo leéis.
Por daros un ejemplo, un grupo en el que se reúnen mujeres que trabajan en el ámbito de la tecnología, se consideran minoría social por trabajar en un ámbito donde predomina el sexo masculino. Pues que queréis que os diga, en mi opinión es una bendición caída del cielo. Menuda oportunidad para destacar!
Es un dicho muy famoso que los hechos hablan más que mil palabras. Y aquí va mi consejo. Si no quieres ser minoría, no te afilies a grupos minoritarios. ¿Radical? Algo para hacerte pensar.
Tuya, sinceramente,
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