Introspección en su estado puro

No apta para todos los públicos. Estáis advertidos.

Es curioso que muchas veces seamos simplemente observadores de una realidad parcial que nos rodea. Y en nuestra observación el tiempo pasa relativamente rápido en un conjunto de acciones y de reacciones.

En rara ocasión pausamos tan sólo por un momento para analizar nuestro estado anímico en este circo de causas y efectos. Motivo hoy de estas líneas que te escribo.

Buddha ya comentaba, que “somos lo que pensamos… y con nuestros pensamientos construimos nuestro mundo”.

Se nos bombardea diariamente con información que por desgracia, en su mayor parte, posee connotaciones negativas y que en mi humilde opinión, de forma inconsciente genera estímulos en nuestras mentes. Estímulos latentes en nuestro presente y modeladores determinantes de unas pautas de comportamiento en un futuro próximo.

¿Por qué te cuento esto? Infravaloramos diariamente el poder de la mente.

En las páginas de periódicos financieros se leen noticias acerca la crisis de la Eurozona y la lucha continua de países en guerra. Se habla de huelgas, de enfermedades, de crimen. Hoy sin embargo, me ha sorprendido muchísimo y alegrado a la par ver que se ha otorgado espacio mediático a un tema un tanto científico  y a veces ignorado: Se trata de la neurología.

En algunos medios se habla de la Neurología como una nueva arma – expuesto por entendidos como Rod Flower, profesor de Farmacología Bioquímica de la universidad de Londres Mary Queen.

Y pese a que los artículos se centran fundamentalmente en el uso de la Neurología como arma en guerras, considero que estamos presenciando un gran momento en la historia. Si lo pensáis Internet nació de un proyecto militar también y hoy las Naciones Unidas lo consideran un derecho humano fundamental.

Pues bien, es cierto que  el estudio de la mente y la ciencia cognitiva datan de años atrás. Todos hemos oido hablar de figuras tan controvertidas como Sigmund Freud. Sin Embargo, es en pleno siglo XXI  cuando somos más los interesados en el tema y en su aplicación en el día a día.

Me considero una persona bastante positiva y  cuando escucho comentarios como: “Es que…”,  “no tengo tiempo”, “no dispongo de cualificación para…”, “no “… Me da mucha pena. Os lo digo de todo corazón. Y pienso, que esta o aquella persona se cierra automáticamente las puertas de un futuro mejor. Se trata de escusas y me pregunto qué es lo que nos lleva a excusarnos a nosotros mismos.

La educación recibida en centros de formación y en nuestro entorno familiar, el impacto mediático, las experiencias vividas que determinan la confianza en nosotros mismos… Seguro que todos los mencionados y  muchos más son potenciadores de esas escusas. Pero al fin y al cabo somos nosotros mismos los que con nuestros pensamientos determinamos nuestro estado actual, las respuestas que damos a nuestros compañeros y las oportunidades que parecen escaparse de nuestras manos.

Señores, es nuestra naturaleza, agraciada, la que nos permite empezar desde cero en cualquier momento. Es este el motivo por el que sinceramente me cuesta entender las escusas que escucho a diario. Es esta la razón por la que intento esforzarme por ser un poco más comprensiva. Es esta introspección por la que intento evitar dar escusas a la hora de tomar riesgos que profundamente se que van a beneficiar mi persona de una forma u otra.

Muchos os vais a reír, pero deseando estoy que llegue el día en el que el acceso a los estudios  - y aplicación – de la Neurología sea un derecho humano fundamental.

 

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Tuya sinceramente,

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Diario SUR

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