INCOMPRENSIBLE

No me sorprende lo que leo. Pero me inquieta grandemente. Porque no acierto a comprenderlo. ¿Extranjeros para el Atletico Malagueño? ¿Por que? ¿Acaso los malagueños no tienen mas que demostradas sus cualidades para triunfar en el futbol? Que nos hablen de la extranjerización del filial no cabe en cabeza humana. Y menos si además, en el Malaga de ayer, como en el de hoy, no tuvieramos el ejemplo de singulares razones para pensar que mejor cantera que cualquiera otra, y más si es extranjera, es la malagueña. No hay que recordar jugadores de antaño. Los hay de hogaño en una temporada que para mí ha sido lo mejor que nos ha ofrecido nuestro Malaga, además de la actuacion del jeque y del viceptresidenter. La cantera nos ha dado en la temporada recien terminada multitud de motivos para confiart en ella. Ya en los anteriores años sucedio que siempre estuvo el segundo equipo preparado para tender una eficiente ayuda al primero. Desde Josemi a Jesús Gamez pasando por los Ivan, Orozco, hasta llegar a Recio, todos estuvieron prestos a echar una mano que al titular le vino de perlas. Esta temporada, sin estrujarme la cabeza, hemos contado con logros tan destacados como las internacionalidades de Samu y Victor, en la seleccionsub-16 y de Recio y Juanmi, juvenil, que ha sido figura en el Preeuropeo.Y si hemos participado con la aportación de jugadores en todas las selecciones “chicas”, ¿como podemos leer que ell Malagueño va a centar su atención en buscar jugadores en el extranjero?.

Además de destacar la actuacion de nuestros canteranos, de resaltar su ayuda al primer equipo desde 1948, cuando el filial se constituyó o desde 1951, cuando el primer joven del segundo equipo abrio la puerta del titular, hay que apuntar, para que no se le olvide a nadie, que entre las locuras que nos ha ofrercido el Club, con su denominación de Club de Futbol, está precisamente ir por extranjeros para el filial. No es algo de estreno en este Malaga tan elogiado merecidamente lo de confiar plazas en el filial a extranjeros. Los propietarios, entregados en hacernos un Malaga grande, no lo sabran, pero alguien en el club tiene que saberlo. Hace cinco o seis años, en el Malaga B, como entonces se conocían, muchos extranjeros disfrutaron de plazas en el filial en perjuicio de malagueños, y nada bueno nos brindaron. No voy a rebuscar en mi archivo, que a lo mejor me permitiría agregar algunos nombres mas. Pero en un abrir y cerrar de ojos, voy a record casi una decena de jugadorres extrejeros que hace nada, temporada 2004-05 disfrutaron de oportunidades en el Malaga. El más provechoso, que el Malaga, por cierto, no aprovecho es Geijo. Los demas apenas si han destacado. Son los casos de Desserme, Descamps, Roberto Merino, Bosselli, Fininho, Gonzales-Vigil, Marchiori y Samba.

Una buena colección denombres. Con ellos actueron los no importados Nacho, Alexis, Jesus Gámez, Juanito, Juan Rodriguez, etc. Eran malagueños y ahí están, en los altares de la primera division.

Lo confieso, me horrorizo cuando oigo hablar de la Academia, cuando hago el balance de lo que ha sido la temporada para los canteranos, y me encuentro con noticia que tanto me inquieta como la de que el filial se va a ocupar en buscar jugadores extranjeros cuando los de la “fábrica” han triunfado y no solo en el titular de Martiricos.

De Quyncy a Usuriaga

La lexicografía del futbol está en proporción indirecta con su calidad.

A la abundancia de ella, corresponde el balompié dándonos, cada día menos calidad. Años ha, no recuerdo cronista que afirmara que el técnico tal había leído muy bien el partido. Para los que entonces ya andábamos metidos en el galimatías futbolísticos, los entrenadores preparaban bien los encuentros…, como ahora, cuando el marcador era favorable.

Es cierto que cada día los técnicos dedican más tiempo a conocer a los rivales, a detectar sus debilidades y sus puntos fuertes. Los malos tienen, a nuestro criterio, un fallo. Algunos conocen mejor a los adversarios que a su plantilla. Y cometen el error de preparar los partidos pensando más en sus adversarios. Por eso hay encuentros –como modelo, citamos por ejemplo el Málaga-Madrid de esta temporada- que salen como salen. Como no debían salir si se hubiera profundizado más en el elenco propio que en el ajeno. En ese encuentro referido, el Málaga, en la hora y media que duró, solo cometió ¡cinco falta! Así quedó como quedó el marcador. Jamás un Málaga tan exquisito como aquel que dirigió el portugués Jesualdo, podía acabar de forma diferente a como termino.

Ocurre tres cuartos de lo propio en algunos fichajes. Los entrenadores leen de ellos no sabemos qué. Desde luego que no su currículo. No, claro, para el caso de un “promesa”, pero sí para uno que ya ha cubierto una importante parte de su palmarés. Leo algo relacionado con el cedido Quincy. Lisa y llanamente, que sus horas en la plantilla blanquiazul están en periodo de caducidad. Es evidente que quién le dio el visto bueno –es una de la muchas cosas que le debemos a Jesualdo-, además de no conocerle de nada, ni siquiera tuvo tiempo de leer su historial. Lo tuvo en la mano. SUR publicó su ficha, como la de todos los de la plantilla. Y en ella quedaba constancia de que desde sus inicios en Holanda no había sido otra cosa que una promesa permanente. Un jugador que lleva mas de medio docena de años con un futuro prometedor, sin dar un pasito adelante, es una promesa cada día más alejado de él. Quincy ha pasado por tantos equipos con la etiqueta de promesa, que los que lo descubrieron –nada menos que los técnicos del Arsenal inglés- le desposeyeron del crédito que Wenger le concedió hace algunos años.

El técnico, entrenador u ojeador que no vea en un futbolista más que sus virtudes, lleve los años que lleve en ese cometido, es aconsejable que se dedique a otra cosa. Al Málaga, en la temporada 89-90 llegó “Palomo” Usuriaga. Se le habían reconocido sus cualidades positivas – zancada, velocidad- pero en las negativas nadie se fijo. Si se hubieran sopesado su individualismo, su desconocimiento del juego de equipo, su despreocupación de todo al perder el balón y su precipitación en las claras oportunidades de marcar – muchas cualidades estas que, por cierto, “adornan” la interpretación del juego de Quincy- nunca se habría incorporado a un equipo como el Málaga que entonces precisaba para salir del atolladero a otro tipo de jugador distinto al “Palomo”.

40 AÑOS EN PRIMERA DIVISION

Es obvio que no me refiero a nuestro primer equipo. Nunca llegamos ni siquiera a la cuarta parte. Con el viejo Malaga la etapa de oro no abarcó mas que un quinquenio,cuando luciamos en nuestra dominical alineacion, además de a Viberti, a Pepe Arias, Deusto, Montero, Migueli, Vilanova, Alvarez y muchos mas jugadores de categoria. Con el nuevo Malaga superamos aquel registro. Tambien con jugadores importantes de la talla de Contreras, del hoy presidente Fernando Sanz, de Movilla y algunos otrtos, cercanos en el recuerdo de los asiduos a las gradas de Martiricos. Pero aquel quinquenio de Viberti y el último registro de siete años, quedan distante de los cuarenta años consecutivos en la elite a los que hoy hacemos alusion.

Recordamos que el día de la Virgen del Carmen, este 16 de julio, se cumplen cuarenta años del debut del arbitraje malagueño en primera división. Tal día, en 1970, en SUR celebrabamos la noticia mas importante. No era el fichaje de una estrella, la designación de un reputado entrenador. Era algo más singular por lo que al deporte malacitano se refiere. Antes de 1970 el Malaga había contratado los servicios de entrenador del tronio de Ricardo Zamora o Helenio Herrera y había vinculado a la plantilla a estrellas internacionales como los uruguayo Gutiérrez o Rodriguez o al goleador Bazan. Antes de 1970, el Malaga había llegado en siete ocasiones a la categoría de oro futbolística. Pero hasta el 16 de julio de 1970, el arbitraje local no había traspasado la barrera de la segunda división, en la que además, por cierto, tuvimos escasos representantes. Ninguno de aquellos arbitros que conocimos en el colegio de la calle San Telmo ni en la de Dos Aceras alcanzó la cúspide arbitral nacional. Todos los presidentes del Colegio habían pleiteado, al menos, porque de la Deleación Andaluza se hiciera la proposición de un malagueño para llegar arriba. No lo lograron. Y hubo muchos y buenos colegiados como Claudio Gallardo, en la decada de los cincuenta, Antúnez, con posterioridad, o Pepe González Torres mas recientemente.

El 16 de julio de 1970, menzclandose con la euforia por el ascenso del Malaga de Antonio Rodriguez López y Jenos Kalmar, el futbol malagueño hizo pleno con la designación como arbitro de primera division de Pepe Navarrete Antiñolo. Era el primero entre los árbitros locales que lo conseguía. Y afortunadamente no fue el último. Porque si brillante fue su trayectoria durante varios años entre los mejores, los que le siguieron fueron paulatinamente superando la cota marcada por el primer colegiado malacitano debutante en primera. Antonio Martín Navarrete mantuvo en alza el pabellón arbitral malagueño y cuando Antonio Jesús López Nieto se le emparejó, el esplendor del colegio malagueño logro su cima. Porque dos de las plazas de arbitros de primera estuvieron durante años reservadas para los jueces futbolisticos malagueños. Cuando tras pasear el nombre del arbitraje malacitano por todo el mundo, López Nieto dejó el arbitraje por esa estupida disposición de “cumplir la edad”, la continuidad de los colegiado locales se ha mantenido firmemente a traves de Jose Luis Parada.

Ello ha permitido que en la sucesión de cuatro colegiados malagueños, el arbtritaje local cumpla mañana, 16 de julio cuarenta años en primera division. Es para celebrarlo. Y para felicitar al que en 1970 abrio de par en par las puertas que durante tantos años estuvieron cerradas para los arbitros malagueños. De Navarrete Antiñolo a Parada, cuarenta años de permanente presencia en la categoria de oro del arbitraje malagueño.

EL “BORRON” DE PEIRÓ

Es el jugador de la semana. Su gol ha puesto un hito en la historia del futbol nacional. El gol de Puyol está ya en el libro de oro balompédico nacional. Ha superado, en rentabilidad y en consecuencias, a otros goles que no se pueden olvidar. Muchos, por su edad, no oyeron a Matías Prats cuando en el año 50 narro el de Zarra a Inglaterra. Hubo que esperar a que el No-Do lo pasará en las pantallas de los cines para verlo, aunque todos lo habíamos “visto” a través de la narración del maestro Matías Prats, tan vinculado siempre, por sus inicio a Málaga. El recuerdo al maestro es viejo. Ya habían quedado atrás sus años siguiendo al Málaga por los arrabales de la segunda división. Ese gol de Telmo Zarraonaindia es el primer gol grande la historia. Antes hubo otro en Amberes, 30 años antes (1920). El tanto que dejó en la cuneta del mundial a los que inventaron el balompié mantuvo al ariete del Athletic de Bilbao en el candelero futbolístico mundial. De él se dijo que era la mejor cabeza de Europa después de la de Churchill. (Ojo, el gol lo marcó con el pie).

Hubo que esperar un buen tiempo. La UEFA se invento la Copa de Europa. Y en su segunda edición, frente a la URSS, otra jornada singular: la victoria hispana. El equipo nacional, en esta ocasión, mejoró lo alcanzado en Brasil en 1950. Porque si entonces el seleccionado de Guillermo Eizaguirre y Benito Díaz acabó como el cuarto equipo del mundo –detrás de Uruguay, Brasil y Suecia- en la Copa de Europa, España con Chus Pereda, Olivella y otra serie de figuras, con Pepe Villalonga como responsable del seleccionado logró el titulo de campeón continental. Marcelino, el ariete de “Los magnificos” del Zaragoza, este si de cabeza, hizo el tanto del primer titulo futbolistico español. Calentito está también el que se apuntó el niño Torres frente a los alemanes en la final del certamen europeo hace dos años. Goles para la historia.

Y ahora nos ha llegado el de Puyol, que marca un hito, pero que puede ser superado en más o menos cuarenta y ocho horas. Porque el gol que convierta a España en campeona del mundo sobrepasara a todos a los que nos hemos referido.

Pero no vamos al recuerdo de esos famosos goles. Los que nos hace sacar a la palestra al último gran goleador es recordar que el catalán pudo haberse alineado en las filas del titular de Martiricos antes, claro, de trepar por la escalera de la fama. Ya era jugador del Barcelona, pero aún no se le había concedido la confianza de la titularidad. Tenía que hacerse, decían los técnicos blaugranas. Y para que se hiciera, el Málaga le ofreció una plaza en su plantilla. El Málaga estaba recién aparecido en la división de honor, engalanado ya con su actual denominación. Hubo conversaciones, impulsadas por el último presidente malagueño del titular de Martiricos, Fernando Puche. A pesar de que el que “mandaba” en el terreno de los fichajes era, si mal no recordamos Bahía, Puche intuyó que Carles Puyol podría ser un excelente refuerzo para el estreno malaguista en la división de oro. Y lo pretendió. Sin embargo, no prosperó el intento. Pero no por la razón por la que tampoco se consiguió la cesión de Pedrito, al que Guardiola lo consideró siempre como un grande. Las negociaciones con Puyol se quebraron porque uno de los entrenadores con mejor historia en el palmarés del primer equipo malaguista, Joaquín Peiró, no se manifestó a favor de su ingreso en el titular de Martiricos. El futbol tiene esas cosas. Se podría escribir una historia interminable de algunos “borrones” de los más reputados conocedores del balompié. Sin duda, Peiró lo es. Pero aquella decisión claramente nos demuestra que en el fútbol el mejor escribano echa un borron.

LOS CLUBES ¿NEGOCIO?

En 1990 se empezó a hablar de convertir los clubes en sociedades anónimas deportivas. Era optativa para los que tenían saneada su economía. Y obligada para los que mantuvieran dificultades financieras. Es decir, que iba a haber sociedades anónimas deportivas por un tubo. Porque, ¿Qué equipo no tenía dificultades económicas? Por la Liga de Futbol Profesional se estaba al día de la situación. Y alguno de los que se “colaron” en la lista de los pocos que podían ser sociedades, hubo alguna que otra trampa, con el eufemismo de “comprensión”. El aval de los directivos, y más que esto, su reconocida solvencia, permitió que se diera como en situación económica placida los grandes, Madrid y Barcelona, concretamente, que tenían números rojos.

Los que propusieron la reconversión habían agotado estéril mente los planes de saneamiento. Fracasaron tanto en la primera intentona como en las que le siguieron. Los organismos que podían haber frenado el desquiciamiento de los clubes no lo hicieron. La medida de “sacarlos” de la competición, expulsándoles, era antipopular. Y ni la Federación Española ni la Liga querían ser víctimas del deterioro. Los políticos quisieron arreglar el cotarro y lo desarreglaron. O lo colocaron peor de lo que estaba. Y ahí están las sociedades anónimas deportivas, a las que para que subsistan se les ha venido a conceder la ley concursal. Se pretende, posiblemente tan inútilmente como todo lo anterior, poner equilibro en algo tan simple como es que los clubes gasten, como máximo, lo que ingresan. Ninguno lo hace. Y cada día son mayores los problemas con los impagos a los jugadores, con los débitos en las tributaciones. Con las sociedades anónimas los clubes han crecido. Tienen más departamentos, más cargos retribuidos, mayores gastos. No se han privado de nada. Cuentan con emisoras propias los modestos, y los grandes, con canales de televisión. El cuadro técnico ha crecido desmesuradamente. No ignoramos que des bueno y conveniente disponer de especialistas hasta para la confección de regímenes alimenticios. Ningún carece de un entrenador de porteros…aunque el primer entrenador fuera, en su época de jugador, guardameta. Años ha, los grandes del entrenamiento-Zamora, Helenio Herrera, Balmanyá, Miró, entre otros de los que pasaron por las filas del titular de La Rosaleda- nunca dispusieron de tantos adjuntos. Que era conveniente, indudablemente. Pero insostenible para la economía de los clubes, incuestionable.

Cuando en una reunión de gerentes en la segunda mitad de los años 90 algunos hablaron de que “las sociedades anónimas” resultarían rentables, me atreví, en representación del que poco después, desaparecería, asegurar que si los clubes de futbol pudieran ser rentables “cada Banco se convertiría en el propietario de media docena”. Que se sepa, ni uno solo cuenta ni siquiera con un paquete accionarial importante. El fútbol nunca ha sido, ni lo será, un “buen negocio”. Hasta los mecenas que en otros tiempos aparecían detrás de algunos equipos – en el Malacitano y en el Málaga, por ejemplo, no conocimos otro que don Emilio Andersen- están abocados a desaparecer. La experiencia de Manuel Ruiz de Lopera, rechazado por la masa bética, a pesar de la grandísima aportación económica del propietario del Betis, ha tirado para atrás de los que pudieran estar dispuestos a participar con sus medios económicos en el futuro de los clubes.

El futbol no un negocio rentable. Lo dije hace una docena de años. Y lo repito. Hoy, acudo al testimonio de los que lo creyeron, entre ellos el inolvidable padre político de nuestro presidente, Antonio Asensio. Llegó a ser dueño de dos: Mallorca y Málaga. Ninguno de ellos pertenece hoy a la empresa.

EN LA HORA DEL ADIOS, MIS RECUERDOS DE SEGALERVA

Ha cumplido sus Bodas de Platino al servicio del fútbol malagueño. Era el decano de los terrenos de juego de nuestro balompié. Fue el escenario de siempre del fútbol modesto. Para muchas generaciones de malagueños ha sido algo emblemático de sus años mozos. Hablamos, claro, de Segalerva, el campo capuchinero de Segalerva, aquel campo del Oratorio Festivo creado por el padre Francisco Míguez en 1925

Se construyó en un terreno cercano a San Bartolomé, del que poseía el colegio una pequeña parte. Casi todo pertenecía a las religiosas hospitalarias del Sagrado Corazón. El padre Mínguez gestionó la cesión de los terrenos. Negocio el pago de un alquiler para poder utilizar los terrenos que precisaba para cubrir las necesidades reglamentarias. El campo, según contaba el padre Míguez en “Vida Gráfica” “mide cien metros de largo por casi cuarenta y cinco de ancho. Tuvimos que hacer un desmonte fantástico, explicó. Los alumnos se dedicaban voluntariamente al transporte de tierra y arena que removíamos con pico y palas prestados por los Regimientos de la capital. Hubo que emplear un buen número de cartuchos de dinamita porque aparecieron rocas debajo de la tierra”.

En dos meses, del 28 de noviembre de1924 al 28 de enero de 1925 se transformó el solar en un campo de fútbol. Y la inauguración fue el 19 de marzo.

Las negociaciones con las religiosas Hospitalarias del Sagrado Corazón tuvieron un desarrollo inesperado. El padre Mínguez estaba dispuesto al pago de una cuota por el alquiler. Y se quedó sorprendido cuando escucho la petición de las religiosas.

- Lo que pedimos como alquiler de nuestros terrenos, dijeron, es sencillamente la designación de un capellán que venga cada domingo y festivo a oficiar la misa.

Ni que decir tiene que cada domingo un padre salesiano acudía al Hospital cercano, mientras se preparaba el que iba a ser el escenario del Sporting Club de Football, inscrito en el Gobierno Civil de Málaga el 2 de febrero de 1926 con la presidencia de Laureano Rodríguez Barbero y figurando como presidente nato el padre Francisco Míguez…

El 20 de junio de 1985 –después de sesenta años al servicio del fútbol malacitano- se firmaron las escrituras de propiedad de los terrenos por parte de la Congregación Salesiana, que abonó por ellos catorce de millones de pesetas.

Fue terreno de juego del Malagueño F.C. Y durante muchísimos años el que en sus inicios se conocía como campo de la calle América, ha sido la sede de la organización Puerto Deportivo, que presidida por Julián Torralba. Por el Puerto se continuó en todo momento la importante labor social iniciada en 1925 por el padre Míguez.

Por Segalerva corrimos todos. Los que no llegaron y los que fueron ases. Los que llenaron las paginas de la historia del Málaga. Los que en los años 30 jugaban en primera división, como Miguel Torróntegui, “El Bilba” o Antonio García Segura. O los muchos que saltaron desde el Montaña o mas recientemente del Puerto Malagueño, al titular.

Segalerva, antes de desaparecer, nos dejo para la historia del balompié local dos nombres. El fundador de la obra, el Padre Míguez, asesinado en 1936, posiblemente por hacer el bien, y el que durante más de medio siglo ha continuado, en todos los órdenes, su tarea social, Julián Torralba.

Triste es decirle adiós a Segalerva. Porque con el estamos despidiendo a aquellos preciosos años en los que su albero marcaba nuestra ilusiones.

CINCO DERROTAS EN UNA DOCENA DE VISITAS

En doce ocasiones, como equipo de primera división ha jugado el Malaga en Mallorca. Nunca, es cierto, medió un distanciamiento tan grande entre los dos equipos en la clasificación. Porque los baleares está ahora por donde el Malaga estuvo el pasado ejercicio. Es el equipo revelación. Lucha por Europa cuando todos pensaban que pelearia por lo que el Malaga lo hace: la permanencia. Le quitaron los jugadores más importantes del año pasado, que eran cedidos del Atlético de Madrid. Y han gastado lo minimo en refuerzos,porque el equipo mallorquín esta a punto de iniciar su travesia de ese largo y oscuro túnel de la ley concursal, por la que el Malaga pasó. Todos sabemos que vivir ese trance es consecuencia de lo mal que se ha hecho en el reciente pasado. El Mallorca ha tenido algo muy claro para afrontar sus problemas. Es algo que el Malaga no hizo en su momento: confiar en su entrenador. Aquel Gregorio Manzano que aquí “devoramos” en unos meses sin concederle la indugencia del paisanaje, por su condición de andaluz, ha conseguido lo que para todos es un milagro. Le privaron de varios jugadores importantes, cedidos concretamente por el Atlético de Madrid, y por sus penurias financiera no hizo grandes dispendios en fichajes. Pero Manzano supo siempre lo que tenía que hacer. Y lo dejaron que lo hiciera. Ahí esta el triunfo. Un triunfo tan importante como puede ser para el Malaga el de alcanzar los puntos en liza en el dificil escenario isleño.

En las historias de ayer podemos fortalecer los ánimos de los “istas” blanquiazules. Porque los datos del pasado no son precisamente malos, sino todo lo contrario. De la docena de visitantes anteriores del Malaga, solo perdio en cinco.Es decir, que en el 58 por ciento de las ocasiones en que jugamos en el feudo insular, puntuamos. Lo que ahora se precisa para enderezar algo la trayectoria local. Ganamos tres partidos y en cuatro repartimos los puntos. Es un campo en el que para los de La Rosaleda no ha habido termino medio. Porque cuando puntuó lo hizo con buena nota y cuando perdió salio goleado.

El Malaga y el Mallorca mantuvieron un tiempo excelentes relaciones. Uno de los que figuran en la historia del rival de turno como capitanes del titular en momentos estelares es el paleño Fali Gallardo. En la temporada 83-84 estaba con elequipo balear en primera división. Estuvo cedido por el Malaga cuando los de Martiricos andaban por las alturas y el mallorquin en sus antidipodas. Hubo tambien otro cedido, Collantes, que, por cierto, resultó gravemente lesionado en el period de cesión y que no llegó a triunfar en el Malaga. Los tiempos cambiaron. Y el Mallorca devolvió al Malaga el favor. Dos de sus profesionales llergaron a Martiricos para evitar lo que no pudieron: el descenso de Malaga tras el trienio de Benitez como entrenador en la categoría de honor. Juani estuvo una temporada. El otro “teoricamente” cedido, Modesto, estuvo algo más. Precisamente por Juani y Modesto, Mallorca y Malaga rompieron sus relaciones. Cuando ingresaron Modesto y Juanito en el titular se dijo que venían cedido y sin otro costo que el de abonarle la parte correspondiente de su ficha en el Mallorca. A los cuatro años, o sea, en 1989, en el mes de mayo, el Mallorca reclamó ocho millones de pesetas por el traspaso de ambos jugadores. Nadie, en el seno del club, conocía esta operación. Y el Mallorca, por orden del que era entonces su gerente, hoy presidente del consejo de administración, tramitó un embargo. Hasta los trofeos fueron depositados en el camión en el que se iban a retirar los bienes embargados. Luis Merino, abogado entonces del club,evitó aquella operación. Despues, ambos equipos, ya convertidos en sociedades anónimas, estuvieron bajo el mismo patrocinio, el del padre politico del actual presidente, Antonio Asensio.

Si el Malaga “aprovechó” siete de sus desplazamientos a Mallorca, ¿por qué no hemos de confiar en que lo haga por octava vez? A nadie se oculta la dificultad de conseguirlo, pero…¿no dicen que lo último que se pierde es la esperanza?.

CON UN SOLO FICHAJE, SÉPTIMO EN PRIMERA

El Malaga no aprendió nunca del pasado.

Ni este ni el otro, el que desapareció en 1992.

Para los Malaga, este o aquel, el pasado no cuenta. El retrovisor jamás se utiliza. Y la prueba

está en que cada temporada, últimamente, pasamos de la docena de incorporaciones. Esto no deja en claro

mas que, se pasa de un ejercicio a otro, sin disponer de un bloque sobre el que construir el nuevo equipo.

Un nuevo equipo, llámese incluso Real Madrid, sin limitaciones financieras, no se construye

de la noche a la mañana. Cuando se intenta, generalmente se produce el fracaso. Alguna vez suena la flauta.

Pero las casualidades, con visos de milagro, no se repiten así como así. Todos los días no toca la lotería.

El Malaga es uno de los privilegiados equipos que tiene escrito en su pasado la táctica

pertinente. Porque hay una temporada en el viejo titular de Martiricos, que debería ser el espejo en el que

intentar mirarse cada año. Esa temporada es la 71-72, el año futbolístico en que la siempre flaca caja de los

caudales malacitanos no sufrió el menor “desperfecto”. Porque, de un lado, estableció el record de menos

fichajes blanquiazules y, luego más tarde, el también importante record clasificatorio.

La plantilla no precisaba retoques. Al menos así lo pensó el entrenador, Jenos Kalmar. Porque

contando con los Álvarez, Aragón, Arias, Goicoechea, Benítez, Búa, Conejo, Deusto, Montero, Macias,

Martínez, Migueli, Monreal, Viberti, Vilanova, Roldán,etc, el entrenador estimaba que cualquier fichaje llegaría

para ocupar un puesto de suplente. Y ante tal hecho, considero innecesario la aportación de

nuevos jugadores. El refuerzo para el nuevo torneo llegó procedente del filial, el Atlético Malagueño. Se

llamaba Galindo. Por supuesto que no costó una sola peseta. Nunca el equipo de La Rosaleda había entrado

en una nueva campaña con un solo profesional nuevo en su elenco. Antes, siempre hubo, cuando menos

un trío.

Y curiosamente, y ahí está precisamente la lección jamás aprendida, a final del campeonato

se entonó el más sonoro alirón en el medio siglo de existencia del desapareció. Con los mismos jugadores de

la anterior temporada y el escaso refuerzo de un jugador que venía de tercera división, el mencionado Galindo,

la clasificación final premiaba la certera decisión blanquiazul de no acudir al mercado. Terminó el campeonato 71-72 en séptima posición, techo histórico en el equipo de Martiricos. Sin fichajes se llegó a la cúspide.

Es evidente que no por mucho fichar se alcanza altura en la general final del torneo de la

regularidad. Desafortunadamente, es una lección que nunca la aprovechó debidamente el Malaga. Con

anterioridad –en la campaña 62-63- fueron trece los jugadores dados de alta entre los fichajes de verano

y los de invierno. ¿Saben cual fue el resultado?. Claro, el descenso a segunda división.

Pese a los diferentes resultados de la política del año del ingreso de Galindo y el de la

campaña 62-63, en el viejo Malaga, y ¡ay¡ en el nuevo, es este el camino que se sigue.

¿DESCANSO O SIESTA?

No es lo mismo, aunque lo parezca.

Una cosa es descansar y otro, echar la siesta. Pero, ¿lo tienen claro nuestros jugadores del Malaga C.F?.

Consulto el diccionario. Y leo: “Descanso: interrupir un trabajo de cualquier clase para que pase el cansancio”.

Busco siesta. Y me dice: “Rato de sueño despues de la comida de mediodia”.

Pero el descanso en un partido de futbol ¿para que es?. Sin duda, para que pase el cansancio. Y para que el entrenador se desgañite, en muchos casos, corrigiendo la labor desarrollada en los primeros cuarente y cinco minutos, para mejorar, o, en su defecto, “arreglar” el juego de su equipo. Me consta, porque lo he vivido en múltiples ocasiones, que ese entreacto de quince minutos no es precisamente un periodo de descanso para el entrenador. Y muchisimo menos, para la siesta. Porque siempre hay muchas cosas que corregir en un trabajo de equipo. Encajar las once piezas de que disponen los entrenadores en el terreno de juego, no es fácil. Y menos para un equipo que se encuentra en la situación en la que está nuestro titular. En ese entreacto el técnico lo que más le preocupa es “despertar” a aquellos jugadores que hayan podido dar alguna “cabesadita” en el terreno de juego. Su ocupación es despabilar a su gente. Unas veces se consigue; otras, no.

Desgraciadamente a Muñiz le está ocurriendo esto. Porque el Malaga, cuando salta al terreno de juego,para reanudar el encuentro, parece que viene mas que de un tiempo para recuperarse del esfuerzo anterior, de echar una siesta. Así, al menos, lo parece. Y asi, también, lo retrata los resultados. No se concibe de otra forma. El equipo, piensan muchos, sale dormido. Y el marcador es el que los tiene que despertar, habida cuenta de que no se ha logrado en el intermedio mantener la concentración del primer tiempo.

Analizo algunos detalles. Y me sorprende, como a cualquier aficionado, que en el corto periodo de doce minutos, justos los inmediatos a la segunda mitad, el Malaga haya recibido nada menos que siete de los goles encajados. Entre el 47 y el 59, nos han dado algunos varapalos, que han torcido el desarrollo de un encuentro. Lo que sucedio con el Osasuna, tiene numerosos antecedentes. Se rompieron numerosos 0-0, que alentaron las esperanzas blanquiazules. Dos minutos después de saltar al terreno de juego, como el domingo frente al Osasuna, el Xerez batio a Munúa; tres despues del descanso, el Zaragoza se adelantó en el marcador. Después del esperanzados 2-0 en Sevilla, Luis Fabiano abrio la cuenta para su equipo que oscureció el panorama malaguista. Es historia reiterada en el campeonato y en la trayectoria blanquiazul. ¿Es posible que un equipo “consienta” que le sorprendan tan rápidamente?. Lo es, como a la vista está. El Málaga, que en el primer cuarto de hora del segundo tiempo, no ha visto puerta durante todo lo que va de liga -tampoco cuenta un solo acierto, entre los minutos 1 y 15-, sale sumergido en un mar de niebla. Pierde la concentración. Y pierde el norte. Y en algunas oportunidades -caso del encuentro frente al Zaragoza- después de aportar durante los primeros cuarenta y cinco minutos, todo lo bueno que ha tenido el partido. Cuando el equipo se despabila, hay que emprender una contra reloj, para la que la plantilla local no está preparada.

¿Que se puede hacer?. Porque en lo poco que va de campeonato, el Malaga ha perdido ya en La Rosaleda tantos partidos como el año pasado en todo el torneo. En el estadio de Martiricos hay que acabar con las jornadas de barra libre, para impedir que los de nuestro nivel nos hundan definitivamente. Punto a punto no se llega al limite de donde está la salvación. Una salvación todavia posible, porque este año va a haber tortazos por irse a segunda división. Hay que huir de esa negativa competencia.

REMONTADAS EN EL RECUERDO


Después del 3-2 frente al Almería, un hito en la historia balompédica malaguista, hay tiempo para recordar

Los viejos, no recuerdan, por mucho empeña que pongan en ello, nada parecido en las remontas del primer equipo de Martiricos. Ya, en dos oportunidades, en este espacio de las anécdotas en blanquiazul hice mención a otras remontadas. A otro nivel, las hay. E incluso con más realce que la última frente al Almería. Pero ninguna tuvo como marco la primera división. En primera, ya con anterioridad, el equipo blanquiazul le ofreció a sus seguidores, en el mismo recinto de La Rosaleda, un marcador jubiloso. Consiguió evitar una derrota, que a poco del final exigía la anulación de dos goles. Pero en aquella oportunidad (5-4-53) no hubo remontada en el sentido de superar, porque el resultado final se estableció en un 3-3. Aquella tarde, con Helenio Herrera en el puesto de Antonio Tapia (aunque en el otro banquillo, el de la izquierda a la salida de los vestuarios, que era entonces el del equipo local), también se obtuvieron tres goles. Y como ahora Salva, Sergio Rodríguez marcó en dos ocasionesa Bazán completo la cuenta. Para el Malaga, en la categoría de los grandes, trocar un 0-2 en un 3-2, fue un imposible.

He vivido otras remontadas. Todas históricas, porque en el fútbol junto a la palabra remontada se alinea siempre el calificativo de histórica. Pero si bien puede que resultaran más importantes y decisivas que esta frente al Almería, carecieron de la vitola que proporciona siempre una gesta de este tiempo en la elite.

Siempre al rememorar las grandes gestas de superar un marcador adverso la remontada que acude en primer término a mis recuerdos es la que me resultó la más grande. Estuvo rodeada de unas dificultades especiales y de una gran trascendencia. Fue el 13 de enero de 1952. El Malaga combatía el contratiempo de su primer descenso. Como líder del grupo sur de segunda aceleraba su paso para alcanzar la meta del retorno. En las trece primeras jornadas no había conocido la derrota. Pero en el Alvarez Claros de Melilla los nubarrones clasificatorios hicieron su aparición al mismo tiempo que los atmosféricos. Un día infernal, un terreno de juego impracticable y algo aún peor: el marcador. Porque a veinte minutos del final el Malaga perdía 4-1. Se había lesionado Bellido y le sustituyó Antonio Monserrat. El Melilla arrasaba. Esta dispuesto a convertirse en el “gafe” malaguista del año. Era el único equipo de la división que había puntuado en Martiricos. Faltaban veinte minutos para que se decretara el final del partido. Algunos de los que viajamos en el “J.J.Sister” abandonaron el feudo melillista. La derrota se daba por descontada. No había nada que alegar. En la alineación aparecían todas las estrellas del elenco. Entre ellos, los delanteros que ya habían colectado más de sesenta goles. Bazán, Rodríguez, Lasa, Azcue y los demás componentes del plantel se habían prodigado. Su trayectoria se orlaba con marcadores de 6-2, 7-0, 8-2, etc. En veinte minutos, los cuatro atacantes citados, con Bazán por partida doble, pusieron cuatro tantos en el marcador. El 4-1 del minuto 70 se trocó en el minuto 90, en un 4-5. Obvio es decir que el objetivo del ascenso se logró. Si mal lo pasaron los malaguistas en los primeros 70 minutos de juego, peores fueron las horas de un regreso en el que estuvo en juego algo más que un ascenso. En el barco se vivieron horas de tragedia.

Treinta años despues del 4-5 en Mellilla, el Malaga estaba en segunda. Pretendía el ascenso, porque era la segunda consecutiva fuera de la órbita de los grandes. El equipo de La Rosaleda estaba de estreno. Antonio Pérez-Gascón comenzaba su quinquenio al frente del titular. Y aparecía en la escena el último entrenador criado en el filial, malagueño accidentalmente nacido en Alicante, Antonio Benítez. Ninguna de esas otras dos remontadas celebres tuvo por escenario el recinto de Martiricos. Una fue en el Carlos Tartiere, de Oviedo. La otra, en el campo de Vallejo, que era el coliseo del Levante. En tierras asturianas, el Malaga ganó en el último minuto de partido. El gol de la victoria lo rubrico Paco Astorga, que no había estado en el equipo inicial y que teóricamente apareció en el terreno de juego para robar unos minutos al crono. Entro por el brasileño Peribaldo, y era tan poco el tiempo de juego que quedaba, que no tuvo oportunidad de tocar más que un balón: el que transformo en el del triunfo al Malaga.

Aquel Malaga en el que figuraban diecinueve ex atléticos, repitió la proeza dos meses y dieciocho días más tarde. Fue el 9 de mayo del 82. La temporada terminaba. Después de enfrentarse al Levante, quedaban dos encuentros. La victoria equivalía al ascenso. Al término de los noventa minutos, el equipo valenciano aventaja al titular blanquiazul de Martiricos: 2-1. El colegiado estimó una prorroga de dos minutos. Fueron suficientes para que Muñoz Pérez, arremetiendo contra el portal rival, colocara con la perfección de sus servicios dos espléndidas oportunidades que no dejaron pasar ni Antonio Hierro ni Serrano. Del 2-1 del minuto 90, al 2-3 del 92. El Malaga mantuvo la tercera plaza. Y al domingo siguiente con el 5-1 al Huelva se celebró un ascenso que matemáticamente no se había alcanzado.

Como colofón a esta galería de recuerdos de remontadas blanquiazules otra anécdota. En el Carlos Tartiere, el colegiado que testificó la victoria del Malaga por 1-2 era Medín Prego. Y el árbitro que añadió dos minutos de prorroga en el Levante-Malaga no era otro que… ¡Medín Prego!

Diario SUR

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