Es el más viejo de los visitantes balompédicos. La primera vez que el Club Atlético Osasuna apareció por los predios futbolístico malagueños los no muchos aficionados estaban repartidos en dos grupos.Ninguno de ellos era blanquiazul. Esos colores, en el terreno del fútbol, no existían. Bueno, ni siquiera existía la palabra fútbol. Al menos, eso es lo que puede deducirse del anuncio publicado, convocando a un partido, en “La Unión Mercantil”, el más prestigioso de los diarios malagueños. El primer día del año 1929, anunciaba la celebración, en esa misma jornada, de un partido entre el Club Atlético Osasuna y una seleccion del Real Malaga y del Malagueño.
No se podía pensar que el acontecimiento pudiera repetirse. Porque en las luchas de la rivalidad, losdos equipos malagueños no alcanzaban la potencialidad del cuadro navarro. Todavia los pamplonicas no habían llegado a la primera division recien creada. Pero tenía la vitola de un club con un futuro inmediato repleto de éxitos. Las figuras de entonces en el fútbol local eran Chales, Patricio, que llegaron a formar una potente pareja defensiva, el portero Angelillo, que se hizo famoso por ser el proveedor de las primeras primitivas botas que llegaron a utilizar hasta los jugadores en los primeros años del Club Deportivo. Lejos quedaba, todavia, no ya la inauguración de La Rosaleda sino la colocación de la primera piedra. Entonces los campos de Malaga eran el del Balneario del Carmen y el de la calle Cristo de la Epidemia. El “señorial” era el que estaba junto al mar. Sin embargo, este encuentro de la primera visita del Osasuna se celebro en el campo del Cristo.
Los aficionados aceptaron de buen grado el cotejo. Primero porque el equipo navarro estaba en un nivel superior y después porque se queria apreciar la fuerza del balompié malacitano. Cubrió sus objetivos el encuentro. La selección confirmó en su criterio a los que creían que era mejor contar con un equipo bueno que de dos malos. La seleción colocó media doce de goles al Osasuna, que también contribuyó con dos tantos a la goleadora jornada. El 6-2 resultó apoteosico.
Treinta y tres años despues, el 15 de febrero de 1962, el Osasuna concurrió al estadio de Martiricos. Estaba en primera división con figuras del relieve de los luego madridists Zoco y Felix Ruiz y con algunas otras figuras. Era partido de Copa. El Malaga se aproximaba a la categoría de honor, de la que llevaba ausente casi una decena de años. Barinaga habia logrado hacer un equipo que funcionaba magnificamente. El Osasuna tuvo constancia de que aquel equipo blanquiazul tenía calidad en abundancia. Ademas, en ese encuentro el Malaga hizo uno de sus mejores encuentros de la temporada.Américo, Arias, Pipi, Ben Barek, Sande, entre otros, formaban en el equipo que mantuvo durante la hora y media de juego a sus aficionados siguiendo el juego de pie y aplaudiendo. Cuando el colegiado señalo la finalización del partido, el marcador señalaba un 4-0 favorable a los blanquiazules. Pipi y Mendi, por partida doble rubricaron los goles que ponían al Osasuna al borde de una eliminación que preciso de otros dos encuentros. Al final del encuentros, los aficionados obligaron al entrenador Barinaga a saludar desde su banquillo.
Osasuna ha sido despues un frecuente visitante.
Después de aquel partido de 1929, Osasuna hizo su presentación oficial en Malaga en 1954. El Malaga, de segunda división, se había clasificado para pelear en una liguilla promocional por una plaza en primera. Osasuna había pagado sus deficientes actuaciones en primera teniendo que jugarse la permanencia. Era, ciertamente, uno de los candidatos. El 23 de mayo de 1954 disputó su primer partido oficial
en Malaga el equipo navarro. Consiguió un empate a uno. Un excelente marcador para alcanzar su objetivo de seguir en primera. Porque la continuidad entre los elegidos la dirimiria en su campo el 20 de junio. A las puertas de San Fermín, ese cotejo parecía ser el anunció de tan singulares fiestas navarras. Pero el Malaga le anticipo el “triste de mí”, porque aunque las fiestas aun no hubieran comenzado, al Osasuna si se le acabó su estancia en primera.
Un viejo visitante este Osasuna que disfrutó del concurso de malagueños como Manolo González y Antonio Iznata y que ahora vuelve a Martiricos.
EL OSASUNA VIEJO VISITANTE
OTRA VEZ A LA PRIMERA
Es evidente que la Copa no ha sido hecha para el Malaga. Al de ayer, como al de hoy, casi nunca se le dii bien. En más de sesenta años, hasta donde se remontan mis recuerdos coperos, fueron las insatisfacciones, entiendase, las eliminaciones, proliferaron. En multiples ocasiones el titular de Martiricos, ya se apellidara Club Deportivo o ahora Club de Futbol, bebió en el denominado torneo del k.o más hiel que miel.
Tan así, en mi modesto criterio, que del torneo que ciñe sobre los clubes que la ganan la corona de campeon de España no conservo, desde mi primera ración copera, mas que dos gratos momentos. Los dos, está claro, aparecen en la historia del fútbol malacitano. El primero, el más importante, se refiere a la efemerides de 1941, cuando el titular blanquiazul, que todavia no lo era tuvo que mudarse precipitadamente, desde los Baños del Carmen a la parcela de Martiricos. Un temporal hizo desaparecer aquel primer escenario del que dìspusieron unas veces el Malaga F.C -entonces la F de football precedía a la C de clube-y otras su “eterno” rival, delMalagueño. Se empezaba la edicion de 1941 de Copa. El Malacitano intentó jugar en el campo del Balneario, pedo no pudo ser. Y sin vestuarios, sin duchas, se fue a Martiricos. Recibía a la Ferroviaria, de Madrid. Y se deshizo de ellas sin complicaciones. Cinco goles, con Fuentes estrenando el presunto marcador -porque tampoco había donde señalar el resultado- y !ya teniamos campo de categoría!. En la prensa se llegó a señalar, como nota sobresaliente del improvisado campo, que “desde cualquier parte se veía todo el terreno de juego”. Allí empezó el primer equipo de la ciudad a desempeñar el papel de anfitrión de sus visitantes, hasta sesenta y siete años (2008). Buen sabor de boca dejó aquel primer encuentro en el que pomposamente, a pesar de sus precariedades, se denominaba “stadium”-
Los malaguistas tuvimos que esperar una treintena de años, hasta 1973, para que el Malaga paladeara la Copa. En ese año, el Malaga en el que Viberti tenía como escuderos a Migueli y Conejo, llegamos por primera y unica vez, a las semifinales. El a la postre campeón, el Atlético de Bilbao, fue el que nos sacó del certamen del k.o. Las reservas en el hotel de Madrid -en San Mamés, en la ida, el Malaga había cosechado un marcador que con solo ganar 1-0 en la vuelta, pasaba la ronda- tuvieron que ser anuladas. No llegamos a la final. Pero logramos algo que ha venido sucediendo en la mayoria de las ocasiones, especialmente desde que el Club Deportivo se convirtió en Club de Fútbol: que nos tiran a la cuneta a la primera.
Este Malaga nos ha ofrecido, en la Copa, las mayores contrariedades. Y no lo decimos porque ahora nos haya eliminado un equipo de nuestro propio rango (de primera) porque no sacaron antes del torneo del k.o Ceuta (año 2000), el Lorca (2004), que además nos goleó, y el Baza (2005).
El Malaga no es un equipo alcoholico. No le van las Copa. Ahora, otra vez a la primera, nos hanquitado de la circulación.
No esperabamos alcanzar los laureles del triunfo, pero !caramba¡ tampoco esperabamos que nos echaran tan pronto. Otra vez hemos caido a la primera. Y van…
Un ex modesto: el Villarreal
Hasta la aparicion en escena del actual Malaga, del Villarreal apenas si se tuvieron noticias. Decimos apenas porque en la decada de los 70, el titular contrato a un joven cancerbero de muy buena nota en la region valenciana, llamado Palomo. Decían que tenía un gran futuro. Vino pero no llegó a consolidarse como el meta que se preveía. Pavic depositó escasa confianza en él. Tampoco la tuvieron los entrenadores que le precedieron. Creo que el Malaga pago su trasaso con la celebración de un amistoso. Entonces, un partido amistoso del Malaga en Villarreal era todo un acontecimiento. Porque entre lo que por entonces era el Villarreal y lo que era el Malaga había la misma distancia que la que ahora existe a la inversa.
Ni un partido oficial hubo en las historias de ayer del viejo Malaga. Ni en Copa, siquiera, porque por aquellos entonces no competían los equipos de tercera o regional con los de primera division. (El Malaga lo fue en los cinco primeros años de los 70). Las referencias más cercanas que los aficionados tenían del Villarreal era porque en el equipo castellonense, en el 71, se había alineado el ex malaguista Jorge Vaquer, aquel interior de Fuengirola al que Bumbel dio paso al titular. También se recordaba del Villarreal que fue el club en el que dijo adiós al fútbol Antonio Iznata, el hijo de Chales y el padre del Raúl que llegó al primer equipo desde el filial como uno de los primeros ascendidos.
Cuando el Malaga desapareció nos encontramos con una representación del equipo blanquiazul de Martiricos en el que todavia no era ni siquiera “submarino amarillo”, porque aunque había asomado el pescuezo a otras categorias, no había aparecido en la categorio de oro. Makanaki, aquel camerunés que despues de ser la figura en el mundial del 90 en Italia, vino al Malaga para asistir, como deudo, al entiero del primer equipo de Martiricos. Makanaki, en el Malaga, lo mejor que hizo era cantar el “Malaga, la bombonera”, porque como su antecesor mundialista,Costly, no respondió a las expectativas de su fichaje. Tampoco dio mucho que hablar en el Villarreal.
Este Malaga nuestro si que ha confrontado su potencialidad media docena de veces con el equipo de castellonense del señor Roig. Ha venido a La Rosaleda en siete ocasiones, una de ellas en la Intertoto. La primera aparición del Villarreal en Martiricos fue en octubre del 2000. Se estreno perdiendo. Su matador fue el actual segundo entrenador del Malaga, Dely Valdés, que por segunda vez aparecía en el listado de los goleadores blanquiazul, y la primera como doble realizador. Despues, el Villarreal perdio dos veces, empató tres y ganó una. Los resultados fueron tan estrechos que al final cada equipo anoto en el marcador de La Rosaleda cinco goles.En la Intertoto (27-08-02), el submarino amarillo empato a uno. Pero el Malaga fue el campeon de la competición, porque catorce días antes Gerardo había dado el triunfo a los malaguistas. Valdes,dos, Musampa, Romero y Darío Silva han sido los goleadores blanquiazules frente al equipo castellonense.
Hoy el Villarreal llega a Martiricos como subcampeón de Copa. Y como un club estructurado adecuadamente. Su presidente, uno de los escasos mecenas del balompie en estos momentos en el fútbol español, lleva once años en la poltrona y su entrenador, cuatro. Y su consejero delegado, uno de los grandes artífices de la progresión del Villarreal les supera en año al frente de los destinos del ex modesto equipo de primera división
El primer Madrid-Málaga
Sesenta años y dos meses hace que se disputó el primer Madrid-Malaga oficial. Era del campeonato de Copa. Y en verdad, debiera haber sido el primer Malaga-Madrid. Porque conforme al sorteo, el encuentro debía celebrarse en La Rosaleda.
El Malaga había derrotado al Toledo en uno de los partidos en que los que asistimos a él aplaudimos mas goles del titular. Termino 11-3. Al olor de la taquilla, el equipo toledano aceptó venirse a Malaga, por el aforo del estadio y las condiciones ofrecidas por el club blanquiazul.
Tres cuarto de lo propio sucedio con el Malaga-Madrid. Partir la taquilla del estadio de Chamartín se presumía más ventajosa que dividir la de Martiricos, porque el cotejo era a un solo encuentro. El Malaga del año 1948 estaba en segunda. Ya tenía su estrella en Pedro Bazán. La eliminatoria se daba por perdida. Y el dinero del reparto privó sobre cualquier posibilidad. Al final, el marcador fue de 4-2. Los goleadores malacitanos fueron de Azcue y Bazán. La alineación blanquiazul la formaban García Martín, al que llamaban el capitan Maravilla, Juan Jimeno, Maciá;Salazar, Tellado, Lezama; Azcue, Teo, Bazán, Ubis y Emilio.
Dos años después (19-02-50) se celebró el primer partido oficial de Liga entre madridistas y malaguistas. También se jugó en terreno blanquillo. Y la victoria se inclinó del lado de los madridistas. Al términno de los noventa minutos, el marcador fue de 2-1. El gol lo marcó el delantero centro Manolo Jimeno.Ricardo Zamora, el entrenador del equipo de Martiricos, alineó en ese encuentro a López, Maciá, Arnau,González; Loli, Robles; Gamonal, Teo, Manolo Jimeno, Torres y Beneyto.
En dos años cambiaron muchas cosas. El Malaga, como todos los demas equios, jugaba con tres defensas y dos medios; al reves que en el primer encuentro entre madrileños y malagueños. Del estreno blanquiazul en el feudo del Real Madrid solo supervivían Maciá, en la defensas, y Teo, en la delantera. El Madrid, en este su segundo encuentro oficial frente al Malaga, se media a un primera división. El titular de La Rosaleda se había estrenado en la división de oro seis meses atrás.
Como en los dos primeros enfrentamientos oficiales entre los adversarios de la próxima jornada liguera, los blanquiazules no pudieron ganar. No lo han conseguido todavia a pesar de que hayan transcurridos sesenta años y tres meses desde la primera vez en que se midieron.
Rodríguez López, récord malaguista: subió a Primera en siete meses y medio
No era ni malagueño ni aficionado. No sabía por donde se entraba a La Rosaleda, porque nunca había tenido la curiosidad de visitar las instalaciones deportivas de Martiricos.
La primera vez que lo hizo se abrieron de par en par las puertas. Los aficionados dejaron de mirar hacia el terreno de juego. Le prestaron más atención a un monumental Mustang que se aparcaba en los bajos de Gol. Del impresionante coche salió, y no por la puerta del conductor, un pequeño personaje.
Ni al Mustang ni a él se le había visto jamás en La Rosaleda. Pero pronto por las gradas corrió la noticia: «Es el nuevo presidente del Málaga». Con ese humor que nunca suele faltarle al malaguista, hizo el comentario irónico. «Dirás –comentó a su amigo y comunicante– la muestra de presidente. Porque si como dicen, de dinero está sobrado, de talla está mas bien falto».
Era, efectivamente, el que iba a ser el nuevo presidente. Haría el décimo en el listado. Era el 26 de octubre de 1969. Lleva cuatro días como presidente en funciones. Pero en tan poco tiempo ya lo identificaban todos los aficionados. En ‘SUR’contamos ampliamente de quién se trataba. Era un importante constructor de la Costa del Sol. En cuantos trabajos se implicó, especialmente en el litoral occidental malagueño, le acompañó el éxito. Pero, ¿qué pasaría en el fútbol, al frente del Club Deportivo Málaga? Era una incógnita. Y planteaba una duda porque en las primeras declaraciones en ‘SUR’, Antonio Rodríguez López presumía de que «no sé absolutamente nada de fútbol». Llevaba razón. En el año, nueve meses y ocho días que duró su reinado, nunca presumió de ser un entendido.
Dos meses de directivo
Cuando fue designado presidente en funciones por dimisión de Juan Moreno de Luna llevaba poco más de dos meses como directivo. Sólo una veintena de días. Sabía donde estaba la sede social del club, en Trinidad Grund, 25, porque asistió a la toma de posesión. Se le designó vicepresidente tercero. Eran cuatro en aquella amplia directiva en la que con la misma nominación que él se encontraba Ricardo Villar, como primero, Miguel Sel, segundo, y Ladislao Díez, cuarto. El primero no llegó a tomar posesión y los otros dos mencionados dimitieron el día 21 de octubre.
El desencanto de los aficionados era patente. Llovía sobre mojado. El Málaga, en el ejercicio anterior, había descendido. Para hacer caja se había traspasado a Fleitas, en aquellos momentos idolatrado por los seguidores blanquiazules. Los socios le enseñaron las uñas al presidente cuando por primera y única vez en la historia se sometió a su aprobación la venta del goleador paraguayo. La pretemporada se inicio con tres victorias en siete partidos, y dos goleadas (1-4) ante el Betis y el Valladolid. El Gijón con su triunfo en Martiricos dejó caer la gota que llenó el vaso. Siete días después, este ya se derramó con el 1-4 de Valladolid. A las 24 horas estallo la crisis. El vicetesorero, Antonio Pérez-Gascón, la solventó de forma sorpresiva. Él había propuesto a Rodríguez López para la vicepresidencia y ahora ofrecía su candidatura para regir los destinos de la entidad.
A los dos meses y ocho días de haber atravesado por primera vez por las puertas de secretaria para ser investido como vicepresidente tercero lo hacía, por segunda, convertido en presidente en funciones.
Su primera decisión se conoció a las veinticuatro horas. «Al señor Juan Ramón, dijo, pueden decirle que se marche a su casa». Sus brazos ejecutores, Pérez-Gascón, y José María Zárraga, como gerente, le respondieron que eso no era posible. «¿Por qué no?», preguntó. No se le podía despedir porque había que liquidarle el contrato. ¿Sólo por eso? Con un talonario en la mano solucionó el primero de los problemas que se le plantearon.
Comisionó a Zárraga para la busca de un buen entrenador y delegó poderes en Pérez-Gascón para el funcionamiento interno. El rumbo del Málaga había que cambiarlo. «Los aficionados quieren al equipo nuevamente en Primera y para eso estamos aquí», aseguró. Su mayor contacto fue con los jugadores. Los estimuló en todas las dimensiones. Les garantizó que no habría ningún problema económico. Y les exigió que desaparecieran los deportivos. Las preocupaciones por las dificultades para una permanencia en Segunda se convirtieron rápidamente en aspiraciones de regreso a Primera. Con la llegada de Kalmar y con la aparición de Viberti, Rodríguez López convirtió su sueño en realidad. Fue un ascenso contra reloj. El presidente que surgió de la nada envuelto en un desconocimiento del fútbol absoluto logro el objetivo. A ídolo vendido (Fleitas) ídolo adquirido (Viberti).
El récord
Antonio Rodríguez López es un hito en la historia del mundillo blanquiazul. Tristemente está en ella porque es el único presidente que murió asesinado. Pero alegremente porque es el presidente que en menos tiempo logro más para el titular de Martiricos.
En siete meses y medio sacó al Málaga de la Segunda y lo colocó en Primera. Ninguno, entre los dieciocho que presidieron al club logró cambiar su trayectoria tan rápidamente. (Fernando Puche, el que más se le aproximó, ascendió al actual Málaga de Segunda B a Segunda en algo más de nueve meses).
Aquel gallego que llovido de Orense cayó sobre Martiricos sólo vio derrotado al equipo blanquiazul en dos ocasiones. Una, en el Molinón frente al Sporting de Quini, Valdés, José Manuel, Churruca, etc. Y la otra, la primera y más dolorosa para él, en su villa natal, Orense, adonde se desplazó con un ‘equipo flamenco’ para celebrar el triunfo… que se trocó en derrota por 0-3.
En la historia de octubre en el Málaga no recordamos nada tan sobresaliente como la aparición en la presidencia del Málaga del hombre, no aficionado, que en siete meses y medio llevó al titular a la cúspide balompédica nacional. Después de la arribada a Primera completó su breve mandato adornando la plantilla del titular, además de con Viberti, con otros como Deusto, Vilanova, Macías…
En el ‘Guinness’ malaguista apareció Antonio Rodríguez López en el mes de octubre de 1969.
Pulsos internos
La relación entre secretario técnico y entrenador no funcionó en el organigrama malaguista en la media docena de experiencias negativas
Antaño fueron pocas las temporadas en las que en el organigrama técnico malaguista aparecieron juntos entrenador y secretario técnico, hoy director deportivo. Generalmente, coincidieron con la llegada de un nuevo presidente. Y sobre todo, con el propósito de “modernizar” al titular de La Rosaleda.
En el club de Martiricos, el primer secretario técnico actuó en la temporada 45-46. Y el último del desaparecido trabajó en el ejercicio 91-92. Lo cierto es que el “cóctel” resultó explosivo, pero no precisamente por los buenos resultados. Tanto el que estrenó el cargo, hace sesenta y tres años, como el que cerró el listado eran malagueños. José Vela, al que entronizó el presidente Espejo Nieto, el tercero entre los que presidieron la entidad blanquiazul, hizo tándem con otro malagueño, Antonio Chales. Juan Gómez “Juanito” fue el otro malagueño que desempeño el cometido. Coincidió con Waldo Ramos como responsable de la preparación del equipo blanquiazul.
La primera experiencia dio los frutos apetecidos. Vela y Chales se entendieron. Mantuvieron la cordialidad que nacía de una antigua amistad, y las discrepancias, además de mínimas, no trascendieron. El producto de un trabajo en común fue la consecución de un ansiado ascenso después de tres años de espera en Tercera División. La arribada a Segunda llegaba, además, bendecida por el laurel del titulo de campeón de España de la última categoría del fútbol nacional. Los frutos alcanzados no abonaron el terreno para la continuidad del dúo. Los resultados negativos en el comienzo del ejercicio del retorno a Segunda decidieron el cese del técnico, quien precedió en su salida a la del presidente, Espejo, y luego a la del entrenador, Chales. En esta primera ocasión en la que el Málaga incluía en su estructura una secretaría técnica no hubo secretario técnico versus entrenador. Porque el enfrentamiento fue entre el presidente y el que debía haber sido su hombre de confianza en el campo técnico.
Conato de repetición
El siguiente presidente, el que llevó al titular al firmamento de la división de honor, tuvo un conato de asomo a la repetición de la experiencia, pero rectificó a tiempo. Porque su decisión de convertir en secretario técnico del Málaga al agente deportivo -antes eran, para los aficionados, vendedores de jugadores- Ángel Rodríguez, conocido como “El feo”, solo duró unas horas. El Málaga había salido trasquilado de aquel acercamiento a lo que era el funcionamiento de los clubes de primera línea, específicamente en el balompié ingles. Ni Estrada Segalerva, ni Agustín Moreno, ni Canivell Freites, ni Julio Parres creyeron conveniente repetir la primera experiencia
Dionisio del Río fue el primer ex que ocupó la secretaría técnica. Lo hizo con Moreno de Luna como mandamás y no fue profesional. Su experiencia y, sobre todo, su amistad lo llevaron a aceptar un cargo en la directiva. Llegó a él cuando el Málaga había emprendido la vertiginosa caída que prologó su cuarto descenso (62-63). El entrenador era Barinaga. No hubo consonancia en el dúo. El presidente era el transmisor de unas consignas que el entrenador no aceptaba. En Coruña, en el partido en el que el siempre añorado Pipi conseguía el gol número 300 del equipo blanquiazul en Primera División, se rompió una pareja que realmente nunca existió. Barinaga fue despedido. Del Río, al año siguiente, dejó la secretaría técnica que había ocupado desinteresadamente.
Moreno de Luna repitió tres años después. Incorporó a José María Zárraga, que fue el primer gerente del titular y desempeñó al mismo tiempo la secretaría técnica. Fue el que más temporadas ocupó ese cargo. Zárraga se encontró inmerso en la guerra de Moreno de Luna y Otto Bumbel y se inclinó claramente por los intereses del club. Cuando media docena de temporadas después se confirmó el fichaje de Marcel Domingo como entrenador, Zárraga entrevió que rechazar la renovación era evitar unas seguras discrepancias perjudiciales para el titular.
La restauración de la secretaría técnica por el presidente Brinkmann, designando para el cargo a Otto Bumbel, tuvo limitaciones en su cometido y una clara incomunicación entre el brasileño y el entrenador, José Luís Fuentes. Los pronósticos de guerra tardaron poco en cumplirse. Y al cese de Bumbel siguió rápido el del secretario técnico trasplantado a entrenador.
Torres Robles y Juanito
Antonio Pérez-Gascón y Eduardo Padilla se olvidaron de la secretaría técnica. Media docena de años sin nubarrones en el organigrama malaguista. La aparición de García Anaya resucitó el recuerdo de Del Río una veintena de años más tarde. Como con Del Río, Pepe Torres Robles llegó, por amistad, como secretario técnico “amateur”. Fue la temporada del ingreso en el titular de Juanito, Esteban y Ladislao Kubala. La del último ascenso a Primera del desaparecido. Después del primer año, a Torres Robles se le instó a convertirse en profesional. Su trabajo produjo las incorporaciones de Jaro, Chano y Hassan. Si las diferencias entre el entrenador, Kubala, y el secretario técnico se rompieron con el cese del preparador, a la siguiente temporada, sin disparidad de criterios entre Torres Robles y Luis Costa, se produjo la dimisión del secretario técnico.
Juan Gómez “Juanito” fue el gran fichaje de José Pardo. En contra del criterio del fuengiroleño como director deportivo, se realizó el fichaje del entrenador, Waldo Ramos. El ya ex jugador no confiaba en la rentabilidad del entrenador catalán. Desde el primer momento estuvo distanciado de él. Juanito esperaba que después del último descenso de Primera para la temporada 90-91 se le nombrara entrenador del Málaga. Pero ni empezó ese año como tal ni fue nominado sustituto de Waldo Ramos. Y entonces el pulso encubierto Juanito versus Waldo Ramos salto a la palestra con el nombre del presidente por el del entrenador. Las desavenencias terminaron con las dimisiones de los dos protagonistas. El Málaga se quedó sin secretario técnico y sin presidente en ejercicio al mismo tiempo.
Los resultados de las batallas entre secretarios técnicos y entrenadores ya sabíamos los malaguistas cómo concluían. Las guerras de criterios entre dos cabezas rectoras del organigrama técnico de un club siempre redundaron en perjuicio de este. Pero en el viejo Club Deportivo nunca se utilizó el retrovisor para analizar el pasado.

