EL domingo por la mañana cogió el furgón, lo llenó de productos malagueños, y, acompañado por el jefe de cocina del ‘Mar de Alborán Adolfo’, Francisco Rojo ‘Nene’, y por Amaya Aguirre, Adolfo Jaime, propietario del restaurante que lleva su nombre, se encaminó hacia Zaragoza. Una buena paliza por carretera, pero él quería estar cerca de sus productos y llevarlos a la temperatura adecuada. Total, diez horas de volante. Allí, en la capital aragonesa, que sin duda se ha apuntado un tanto enorme con
Y lo hizo de palabra y de obra, porque dicen que con una buena comida las ideas entran mejor. Cerca de 30 personas en torno a una mesa con mantel de hilo que al finalizar el pedazo de almuerzo que se metieron entre pecho y espalda acogieron a Adolfo con una gran ovación puestos todos en pie. Era para ver la cara de satisfacción del bueno de Adolfo Jaime, un veterano de los fogones hecho a base de trabajo y no poco esfuerzo. Era para ver la felicidad de Luciano: «Adolfo, señores, nunca me ha decepcionado», le dijo a los periodistas aragoneses, todavía sorprendidos con el festín…
Y es que el menú, malagueño por los ‘cuatro costados’, le gustó a todo el mundo una barbaridad. No era para menos. A saber: de entrada, milhojas con boquerones en vinagre, porra antequerana, gambas fritas en cucurucho, espuma de coquinas malagueñas, pipirrana de gambas de Málaga y ensalada de ‘cañaillas’ y navajas; como platos, ajoblanco malagueño con textura de cristal de uvas de Manilva, espetos de sardinas con ensalada de pimientos asados, colas de cigalas crujientes en su misma salsa, carré de cabrito lechal malagueño a la miel de romero con cuscús, helado de moscatel con pasas de Málaga y crujiente de nueces con tocinillo de naranja y mus de chumbos con cristal de pimientos asados… Todo ello regados con manzanilla, vino blanco Botani de Almáchar, tinto de Los Aguilares de Ronda y dulce de Jorge Ordóñez ‘Victoria

