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Excelencias del cerdo
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José Becerra | 29-11-2011 | 19:50

 

    

 

  •  El `patra negra´ universalmenete reconocido

 

Los ácidos grasos insaturados – omega-3 para los amigos – altamente beneficiosos para salud humana y que hasta ahora se sabía que se encontraban algunos peces – el atún y la sabrosa sardina, por poner un ejemplo entre un casi cetáceo y una minúscula criatura, inquilinos ambos de las profundidades más o menos ignotas del mar – y también en proporción variable en los distintos tipos de aceites comestibles, sobre todo nuestro aceite andaluz de oliva virgen extra, también puede ser hallados en cerdos.

 

     Sin adentrarnos en disquisiciones científicas – sabio tiendela Iglesia– la noticia de que los cerdos pueden ser fuente de esa grasa omega-3, tan necesaria para el organismo, según publica una revista del docto saber, es una noticia que aumenta las excelencias de la carne porcina.

  El cerdo bellotero, fuente de Omega-3

Una carne que, por otra parte ya es conocida en buena parte del mundo – ahí está el “pata negra” universalmente reconocido – ser un tributo particular a la humanidad de ese olivo de cuatro patas que es el cerdo, vulgo cochino, puerco, gorrino, marrano, animal de bellota, porcallón, tunco, gurriato, rostrizo, tostón…, y un puñado más de definiciones de las que injustamente se apropiaron los humanos para insultar a sus semejantes.

    El afamado, y no sin causa, médico y literato don Gregorio Marañón, solía decir que no había mejor remedio para curar las anemias y otras dolencias y afecciones cursadas con situación blandengue del paciente que colgarle de la cabeza de la cama un jamón curado y que de él se sirviera a su buen y leal saber y entender. Mano de santo.

    Se crió uno en un pueblo, Benaoján, en donde por fuerza tuvo que familiarizarse con la estampa del cerdo en piaras transitando por las calles en busca del matadero de turno. Los niños, por citar un ejemplo de la utilización total que del cerdo se hacía en los años ya casi tenebrosos de los 40 o 50, jugábamos a modo de balón, con la vejiga urinaria del porcino convenientemente inflada.

 

No se desperdiciaba nada, ni tan siquiera las cerdas que eran desecadas al sol y enviadas a diferentes industrias nacionales no se sabe bien con qué fines industriales. Del cerdo hasta lo andares. Así reza un dicho, que no estoy seguro de su origen, pero que muy bien pudo ser en este pueblo que lleva siglos viviendo del cerdo y sus transformaciones y elaboraciones cárnicas.

    Ahora, ya ven, se añada un nuevo motivo para su consumo. Imagínense, chorizo rondeño, y lomo frito, y morcilla, y no digamos el jamón, que además de las virtudes de siempre en cuanto a la recuperación de estados anímicos encierra componentes que pueden combatir el colesterol y bajar la hipertensión, los grandes males de nuestro tiempo.

    No cabe duda de que, como dijo el castizo, las ciencias avanzan que es una barbaridad. Pero para encontrar una ventaja más de las  muchas que ya encerraba este animal tozudo y hozador no se habrán tenido que hacer muchas lucubraciones sesudas.

 

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.