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Fecha: August, 2012
Arden nuestros montes
José Becerra 31-08-2012 | 4:57 | 0

 

 

 

 

 
 Incendio desolador en los términos municipales de Coín, Marbella, Ojén y Monda, entre otros. Escenas de terror y víctimas mortales. El fuego descontrolado protagonista de desbandadas de vecinos con el miedo metido en el cuerpo por la posible pérdida de vidas y haciendas.

Todos los veranos los fuegos originados fortuitamente, por imprudencia o con intencionalidad  delictiva asolan España. Ningún entorno donde la vegetación sea abundante puede estar libre de ellos. Para solucionar el problema en este caso como en todos los que requieren actuación continuada y eficaz piensa uno había que empezar por la previsión.

 Los campos y  montes de media España y los de la Serranía de Ronda que son los que conozco más de cerca sufren de un abandono prolongado: no son rentables las siembras y apenas vagabundean por ellos animales domésticos que los mantenían  libres de maleza y hojarasca.

Ya lo he dicho  en otra ocasión: los rebaños de cabras son prácticamente inexistentes en nuestros montes. Resultan anacrónicos pero nunca dejarán de ser útiles para la salvaguarda de la vegetación. Desde la antigüedad se tenía como cosa segura que donde estos mamíferos rumiantes campaban no había peligro de fuego.

Por otra parte, la gente joven le dio las espaldas al campo ganada por el atractivo de las ciudades. ¿No se podría desde las más altas instancias gubernativas costear patrullas de gente desocupada para esa limpieza forestal tan necesaria en el momento oportuno? Aliviaríamos el paro y evitaríamos  incendios destructores.

Foto/ Diario SUR 

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Huelga de sexo
José Becerra 30-08-2012 | 5:39 | 0

 

Las mujeres de Togo, república asentada en la parte occidental de África, han ideado una acción conjunta para derrocar al presidente del país, el heredero de la estirpe Gnassingbé, la cual  lleva gobernando el país después de 45 años.

Nada de algaradas ni protestas callejeras sonoras, al uso occidental. Han optado por el silencio, pero eso sí recurriendo a un procedimiento que se nos antoja infalible para conseguir sus objetivos: echar al marido de la cama marital  o impedir – medios físicos tienen para ello – el tributo que como casadas deben a su cónyuge.

Quieren estas féminas, renunciado al débito conyugal, que sus parejas muestren más decisión para derrocar al régimen en vigor. Esta guerra de sexo, que no es nueva, suele culminar con un éxito político, como  se ha comprobado en otros puntos del Globo. Ni “ sábado, sabadete…”, que decimos por estos  pagos malagueños, ni ninguna otra incitación carnal: las mujeres africanas  parece que se muestran impertérritas.

 Lástima que no sigan el ejemplo las consortes de  nuestro país. A buen seguro que, sin derrocar a nadie, pero sí para cambiar nuestra situación, con la abstinencia prolongada, los políticos y  la política que tanta desconfianza nos inspiran cambiarían de derroteros obligados por la terca obstinación de sus mujeres a no ceder a sus requerimientos amorosos.

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Mi tío Cristóbal
José Becerra 29-08-2012 | 10:08 | 0

 

 

En mi artículo titulado ´El cartero de Benaoján´, publicado días atrás,   incurrí en  un error garrafal que reconozco y por el que pido perdón públicamente a las personas interesadas que me lo han hecho ver, por cierto,  algunos  de  manera desabrida que creo no merezco. Y creo que es así ya que en este caso considero que se debería haber impuesto el criterio de que lo que se trataba era de realzar la figura de este familiar mío – mi tío Cristóbal – y su abnegado sacrificio para sacar adelante la familia a la vez que su trayectoria como persona cabal e intachable.

Mencionar los hijos era totalmente secundario, aunque algunos lo han esgrimido como arma arrojadiza contra mí. Cierto, Olivia era la hija mayor de mi tío, que erróneamente omití en mi escrito. Cierto que su dedicación en el cuidado de sus padres – mi tía María Hiraldo, aquejada de una enfermedad irreversible, a la que ella asistió pacientemente, lo mismo que hizo con su padre hasta el  momento del fallecimiento – fue un hecho real. Lo fue también la atención prestada a la familia, lo cual hizo posible en parte que sus hermanos  culminaran con éxito sus estudios.

 Cierto que fue una hija ejemplar. De ahí que  me duela este error mío del que me percaté cuando ya no había medio de rectificar porque el escrito se estaba imprimiendo.

Si estas líneas pueden conseguir que mi prima Olivia acepte mis disculpas me daré por satisfecho.

  Cierto que el hijo mayor José María es doctor de la Universidadde Granada,  si lo sabré yo que he seguido sus pasos como docente e investigador excepcional, aparte de que pertenecí a la de Málaga como bibliotecario más de 12 años y por tanto sabedor de cuantos profesores integraban el Claustro. Decir que perteneció a la universidad malacitana no es más que un  lapsus de memoria que lamento, pero no entiendo que sea éste un detalle trascendental.

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Error impensable
José Becerra 28-08-2012 | 10:19 | 0

 

Vaya por delante el respeto y la admiración  que nos merecen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Policía y Guardia Civil han dado muestras de su buen hacer y brillante actuación tanto dentro del país como fuera de él. Nuestros investigadores policiales siempre han sido solicitados por la eficacia de sus actuaciones en defensa de la ciudadanía. Eso es algo indiscutible y admitido universalmente. Y así seguirá ocurriendo.

Pero “errore humanum es¨, que dijo el clásico. Y en el caso de los niños Ruth y José supuestamente asesinados por ese ser abyecto cuyo nombre me resisto a escribir porque con él ensuciaría esta carta ha defendido su inocencia merced al error de la Policía Científica que dio por concluyente unas pruebas que ahora  han sido desmontadas por una nueva investigación instada por la familia de las víctimas a un forense independiente de prestigio.

El resultado tardío nos lleva a pensar en una situación al revés que nada tiene que ver con este caso. Supongamos que unas pruebas periciales  concluyen erróneamente con la culpabilidad de alguien que en realidad es inocente. Éste sería condenado de por vida, a no ser que una investigación externa probase lo contrario. De ahí la importancia de esa apelación  a una vía independiente que contraste, afirme o niegue lo aseverado  inicialmente.

 

 

 

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Soslayando la democracia
José Becerra 27-08-2012 | 12:15 | 0

 

Algunas acciones y gestos que vienen abundando en las últimas semanas se quieren entintar con los colores de la democracia, pero tengo para mí que no hay tal.

Algunos ejemplos que escapan a la definición que, por ejemplo, José Ortega y Gasset, dejó en una frase que buscó siempre el mármol: “La democracia, estricta y exclusivamente como norma del derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada, la del pensamiento, la del gesto y el corazón, es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad”.

Se invoca la democracia en algunos gestos como la amenaza de un referéndum de los nacionalistas catalanes con miras en la independencia; o la peregrina advertencia de Rubalcaba de recoger un millón de firmas si Rajoy hubiese dado las espaldas al subsidio de 400 euros para los parados de larga duración.

Igual, que  el manifiesto de los sindicatos descollantes  reclamando otro referéndum para legalizar las reformas del Gobierno, olvidándose que fueron  convenientemente ratificadas en el Congreso y el Senado. O los desmanes de Sánchez Gordillo (llegará a Málaga a primeros de septiembre) que por muy buenas intenciones que tenga, no se corresponden con la pautas constitucionales que en su día nos dimos.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.