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Fecha: December, 2012
Reformas injustas
José Becerra 30-12-2012 | 5:27 | 1

 

Se preguntaba Rajoy al cumplirse su primer año de mandato que cómo irían las cosas si no se hubieran acometido las reformas y cambios que su Gobierno ha llevado a cabo.

Está afirmando hasta la saciedad que a ningún gobernante le agrada obrar como él ha venido haciendo, la cual  ha hecho gemir a la clase trabajadora, a los pensionistas y a los profesionales dela Sanidadyla Educación, al funcionariado, a los jóvenes que vienen

dando palos de ciego para encontrar su primer trabajo,  entre otros españolitos  de a pie que han visto mermar sus estipendios  cuando no han tenido que sucumbir en el negro erial del desempleo, con pocas o nulas esperanzas de un futuro mejor, por lo menos en muchos años.     

No acaban de consolarnos sus afirmaciones ni su recurrencia a la herencia recibida, que fue desastrosa producto de un Gobierno nefasto, hay que reconocerlo, pero que ya hace un año que pusieron  pies en polvorosa. Es  ya hora de que haga rasero del pasado  y tenga otras perspectivas para mejorar la situación extrema en que muchos viven.

   Habría que decirle al actual presidente del Gobierno, que no dudamos de sus buenas intenciones y no negamos  su empeño de reformar lo que él cree perentorio transmutar. Pero también que admitiendo la necesidad de las reformas tendría que saber que no son justas.

   Lo serían si hubiese emperezado en hacerlas en casa, a saber, en las instituciones públicas: Menos coches oficiales y aviones Falcon de lujo; supresión del  Senado, que de nada nos sirve, cuando el poder legislativo  reside en el Congreso. ¿ Y qué decir de las comunidades autónomas y los ayuntamientos? La sangría dineraria que ocasionan se podía cortar reduciendo su número y acabando con tanta mamandurria desatinada. Un disparate que lacera y exacerba el ánimo de los millones de parados y de  familias al borde del abismo de la penuria y la desesperación.

 

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Tomando el pulso al Puente del Tajo
José Becerra 28-12-2012 | 7:55 | 0

 

 

 

 
 
Tal vez Martín de Aldehuela, el arquitecto turolense que proyectó el Puente Nuevo tal y como hoy lo conocemos, estuviese removiéndose en su tumba. Puede que su magna obra necesitara algunas reformas y mejoras.   El Puente Nuevo y la hondonada del Tajo,  que vienen provocando el asombro hace la friolera de casi  300 años,  y que son símbolos y señas de identidad más visible y conspicua  de Ronda, había de sufrir, como ocurre con todo lo que se confía al despiadado dios del tiempo, los zarpazos que éste somete a todo lo  que arrostra la malquerencia de su paso. 

     Ya sea ésta un ser animado  o una obra arquitectónica – y no por ella carente de suscitar sentimientos y emociones – creada por la Naturaleza o poniendo en juego  la inteligencia y el  buen hacer del hombre, como es  el caso de este monumento.

   Anda el Ayuntamiento con aprietos pecuniarios, que el asunto de Los Merinos y los millones recibidos en pago, los cuales es posible que tengan que devolver por el fracaso del proyecto, no le allanan precisamente el camino para la realización de las tareas consistoriales reclamadas por la vecindad.

   Sin embargo piensa uno que, haciendo de tripas corazón, nada más terminar la remodelación del equipo de gobierno, anuncia que procederá a la revisión de estructuras y cimientos para curar en salud los posibles achaques del añoso monumento.

  Obras son amores…,  piensan los rondeños, los cuales  esperan se conceda a esta monumental obra de ingeniería civil la atención que merece y  se mime porque sobre sus piedras cabalga la historia y en sus recovecos anidan  evocaciones de un pasado capaz de azuzar como pocas  la imaginación de propios y extraños.

Foto: Diario SUR

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Una jueza sin toga en Algatocín
José Becerra 26-12-2012 | 12:35 | 0

 

 

 
 En los pueblos del interior de la provincia malagueña, la figura del juez de Paz goza de honda raigambre. Siempre respondió su persona al epíteto de “hombre bueno”. O lo que es lo mismo de intachable proceder y honrada trayectoria vital.

   Puede que no conozca las clases de Derecho. Quizás se  pierda en la taxonomía de los derechos civiles y políticos, que no esté impuesto en derecho Económicos y social, pero este hombre que es nombrado porla Corporación municipal está imbuido, sin estar versado  en Letras, a lo mejor con estudios primarios, de   los derechos fundamentales humanos, aquellos que consagraronla Declaración Universal de la ONUen 1948,  y que él a su modo entiende y pone en práctica sin perderse en su articulado. Conoce el respeto que la dignidad humana merece y sabe de garantías y libertades fundamentales para el hombre, porque es algo que le dicta su conciencia.

El juez de paz entiende de conciliación entre las partes que entran en disputa y para resolverlas no se devana la cabeza husmeando el la jurisprudencia como hacen abogados o jueces de toga y puñetas(adornos de la toga, no piensen mal), sino que bebe en las tradiciones y costumbres de los pueblos donde ejerce. Las controversias que requieren sumediación pueden ser civiles o penales y a él se le confía el Registro civil de cada localidad.

  Existes ordenamientos en los que el juez de paz es elegido por el pueblo; no es el caso de España, donde se requiere para su nombramiento una mayoría absoluta en un pleno de ayuntamiento. Es lo que ahora va a ocurrir en el pueblo de Algatocín. Pero aquí, previamente ha ocurrido algo insólito. El juzgado de paz lo regirá una jueza elegida con los votos de sus convecinos. Salomé de los Santos, impartirá justicia menor (entuertos sobre demarcaciones, herencias o riñas…), pero no ha de temblarle el pulso, porque como los togados seguro que ha de pensar y defender  aquello de “ Dura lex, sed lex”, que recogía el Derecho romano.

F oto: Algatocín estrena jueza de paz. (La Serranía.org.)

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La Navidad, otra vez
José Becerra 24-12-2012 | 11:36 | 1

 

 

 

 

 

 

Papa noel

 

El título que encabeza estas líneas, sin signos de admiración, “enhiestos testigos del júbilo”, que dijo el poeta Salvador Rueda, y con una coma que acentúa la pausa entre ambos sintagmas, sin querer significar con él un fastidio, la verdad es que tiene más de éste último de que grito gozoso.

   No tengo nada contrala Navidad, contemplada en sus raíces cristianas, que de cualquier manera es exponente de una cultura de la que se podría decir que es ecuménica – otra cosa es que rivalice en el ancho mundo con el gigantón jacarandoso Papá Noel o Santa Claus y lleve las de perder –; pero no puedo evitar un incómodo estar en estos días en los que todos nos preparamos  para el feliz acontecimiento. Es esa rara sensación producida por todo aquello que nos puede rodear y afectar y que se antoja  un tanto excesivo, como si fuese más allá de lo que uno, en su comedimiento, puede consentirse.

    Málaga, y su centro histórico sobre todo, arde por los cuatros costados. Los kilowatios prodigados con generosidad en aras del esplendor. Plantas y adornos con profusa presencia por doquiera. Es el color y la luz dela Navidadque se enseñorea de la capital y sus pueblos, como de otras ciudades y poblaciones que compiten entre sí para el logro de la mayor efectividad entre sus munícipes. Y los escaparates, ¡menuda es la batalla de los escaparates para acaparar la atención de los posibles compradores!  Más luces, más color, más adornos, más atractivas propuestas.

    Son los días en las grandes superficies de las jugosas ofertas del jamón ibérico, del vino de nombradía, del turrón y el mazapán de la mejor marca. Un día es un día, y a nadie importa echar la casa por la ventana, haciendo incluso caso omiso a la malhadada crisis que nos agobia. Se orean los finos manteles y se saca brillo a la ostentosa vajilla y rutilantes cubiertos que deberán  lucir en las mesas navideñas: han de ser dignos de las viandas y exquisiteces que sobre ellos se exponen a la voracidad de los comensales. La hipertensión y el colesterol arrinconados como intrusos molestos, aguafiestas que hay que olvidar.

    Pero porqué será que toda esta parafernalia a más de uno nos causa un inopinado malestar. Lujo de la luz y el color, ostentación, abundancia. Exceso. Tal vez sea eso. La opulencia debe estar reñida, sin sensiblerías vanas, con lo que uno podía esperar de estos días. A lo peor, es que uno es un bicho raro, redomadamente contrariado.

    Al final, sé que me dejaré arrastrar porla Navidad, por la fiesta y el jolgorio.. Termino estas líneas y me voy a sumergirme en la calle Larios, magnífica al anochecer,  a ser uno más de sus  espectadores, a reafirmar mi mirada con las de cientos de paseantes ociosos inmersos en un mundo que pretende ser maravilloso. Felices fiestas, amigos. De corazón.

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Un editor rondeño con vocación
José Becerra 21-12-2012 | 12:06 | 0

 

 

 

 

 Atento como permanece uno a cualquier circunstancia o evento que de interés pueda surgir en Ronda y su Serranía – siempre mítica, eternamente espoleadota de las imaginaciones – no tiene por menos resaltar un reportaje aparecido en un periódico malagueño días atrás,  en el cual es protagonista un  casi paisano (vivió en Benaoján largo tiempo) y que le dio, diez años ha, por poner en pie una editorial en un lugar en donde jamás que se sepa, existió empresa parecida.
  
   Se trata de José Manuel Dorado, que dio rienda suelta a su vocación de editor en ese pueblo del Guadiaro, oficio que consolidó enseguida en Ronda.poneindo en pie una editorial: La Serranía. Una idea que aalgunos pudo parecer descabellada, pero que él, espíritu inquieto y emprendedor llevó a buen puerto y, por lo que vé. viento en popa; sin temor, pese a lñas circusntancias calamitosas que vivimos, que el barzo zozobre, aunque sea vea zarandeado por el temporal.
  
   En sus  inicios, la editorial abordó temas relativos al conjunto ciertamente interesante de la comarca rondeña: paisajes, monumentos naturales y debidos a la mano del hombre, gastronomía, demografía, rutas y senderos, vegetación, y, como no, algo que constituye el acervo social y culturar de Ronda como es la zaga de los bandoleros que cabalgaron por estas tierras y los viajeros extranjeros que nos hicieron el honor de visitarnos y contar sus experiencias en relatos que llegaron a medio mundo.
 
   Pero luego el abanico de temas abordados creciersignificativamente hasta abarcar todo lo que en estas cuestiones son relevantes en  Andalucía.

     Crear una editorial  en una ciudad de provincia ha sido un reto que José Manuel ha sabido superar con éxito. Atrás quedan esfuerzos sin cuentos, desfallecimientos siempre salvados – no es un camino de rosas la labor de un emprendedor, aunque éste lo sea de carácter nato -,  y saber echar andar una empresa y luego pilotarla con decisión y tino superando momentos de desaliento o incomprensión tiene su mérito.

  Tanto es así que hace algunos años recibió por su fecunda labor los elogios del Rey Don Juan Carlos. Unos instantes que es de presumir que recordará José Manuel como uno de los más emotivos de su vida. El galardón le fue otorgado por el Monarca en un acto celebrado en la sede de la Real Maestranza de Caballería y en el transcurso del acto pudo escuchar la alocución real que resaltó “la extraordinaria labor de recoger, editar y difundir los aspectos culturales de Ronda”, a la vez que resaltó, refiriéndose a los premios concedidos que “reflejan la labor de estímulo a la excelencia y a la mejora del conocimiento”.  Palabras – por venir de quien vienen –   para un  recuerdo imperecedero.

Foto/ José Manuel Dorado, editor que descuella en temas de la Serranía y de buena parate de Andalucía

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.