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Fecha: January, 2013
Hurtos
José Becerra 30-01-2013 | 7:00 | 0

 

Puestos a pensar cree uno que promulgar nuevas leyes para atajar la corrupción, el cáncer que nos corroe en España, pueden servir para algo pero no para erradicarla del todo. Sobre todo porque adueñarse de lo que a uno no le pertenece puede que para algunos sea un pecado capital y sean muchos los que abominen de él, pero hay otra infinidad que lo considera como algol natural, innato al hombre y que lo arrastramos desde los tiempos prehistóricos en los que lo que prevalecía era la depredación y la rapiña.

 No lo hace todo el mundo, aviados estaríamos, que hay un sinnúmero de personas que no venden su conciencia por un miserable plato de lentejas. Pero existe un montante parecido que piensa que substraer pequeños objetos que pertenecen a otros no es una falta para tener en cuenta. Hay quien en los supermercardos, al descuido de los empleados, se guardan en el hondón del bolsillo todo lo que en semejante reducto de la prende puede pasar de forma desapercibida, asegurándose antes que el delator de la puerta salida no va a chillar por el artículo estratégicamente disimulado.

En las bibliotecas desaparecen como arte de birlibirloque bolígrafos, cintas adhesivas y rotuladores; en los hoteles, toallas; en los bares, ceniceros; en los hospitales, y jeringuillas, gasas y termómetros. Por estas razones no deberíamos sorprendernos que quien por su encumbramiento en el poder robe a destajo. Dicen por mi tierra, allá por los cerros dela Serraníaque quien roba lo poco roba lo mucho.

Es lo que nuestros vecinos franceses delatan en su adagio en el que juegan con el sonido de los términos:  “ ce qui  vole un oeuf vole un boeuf”, que en romance paladino viene a decir que “·quien roba un huevo roba un buey”. O quienes piensan, como Proudhon que la propiedad es en si misma un robo, y  nos apresuramos a desposeer en parte a quien hace ostentación de ella.

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“Vinoteando”
José Becerra 29-01-2013 | 7:36 | 0

 

 

 
 

 

Javier Vetas recurrió a un gerundio con muchas connotaciones para los que gustan de catar un buen vino. Del gerundio nos dirá la gramática al uso que es una conjugación del verbo  que señala una acción. Pero se nos muestra de una manera  díscola,  saber, no se define por el tiempo, el modo, la persona o el número. Va a  su aire. “ Vinoteando “ es el vocablo sui géneris que este conocedor de vinos de rango escogió para bautizar el local que acaba de abrir en la calle Lauría, no muy lejos de las que rezuman historia y atractivo de antiguo esplendor nobiliario  en la `ciudad soñada` de Rilque.

   El término describe el momento en el que paladeamos un vino y nos zambullimos en el aroma y paladar de ese elixir de la vida que alguien, en los albores de la humanidad se le ocurrió extraer de la uva, macerada al sol rondeño para alegrarnos  la existencia,  confortar al sediento, y proporcionar contento al alma de las generaciones venideras. Casi ná.

  Puede que la palabreja alcance el honor de figurar en el diccionario de la RAE porque no va descaminado el que la ha pulido para dar nombre a su casa de vinos, que también podría ser esta acepción legítima para darle nombre al lugar que ahora se abre para los sibaritas del buen beber y comer vinos de prestigio y elaboraciones culinarias imaginativas donde las haya.

   El establecimiento vinatero que inauguró días atrás Javier se balancea entre el museo y el lugar en donde degustar un buen vino. La dificultad está en escoger entre las diferentes denominaciones rondeñas que hoy por hoy se disputan  los buenos gourmets a la hora de escoger un caldo a tono con el plato escogido en el menú, que también es novedoso y extenso.

¿Vinoteca o vinacoteca? No  vamos a entrar en alternativas abstrusas que para el lector es lo de menos. Ambos términos aluden a lugar donde se venden vinos y además se pueden degustar en el momento. Salvando las  distancias pertinentes es

un lugar éste en el que podríamos dejarnos seducir por el color, la textura y el sabor de un buen vino de crianza o reserva, de igual manera que obsequiamos a nuestros sentidos, en este caso no el olfativo ni el gustativo, sino el de la mirada al contemplar  la maestría de un pintor renacentista en una pinacoteca, pongo por ejemplo.

    Desde ahora, en Ronda se conjuga un nuevo verbo, que habrá que tener en cuenta a la hora de nuestra visita a la ciudad. “ Estoy vinateando “ es una frase que busca acomodo entre los que gustan del paladeo de un buen vino, como son los que sin excepción ofrecen los bodegueros rondeños, cuyas añadas de crianzas y reservas están subiendo a los manteles de los que gozan del  buen vivir, cuanto más que la relación de calidad y precio de estos caldos es más que aceptable. Lo que dice mucho en su favor.

   “Vinateemos” y hagamos realidad el carpe diem, que dijo Horacio, buen amante de la vida placentera en el aquí y el ahora, que el mañana y los sinsabores ya vendrán.

 

 Foto: Javier Vetas, artífice de Vinoteando (masquenegocio.com)

 

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La corrupción que no cesa
José Becerra 27-01-2013 | 7:30 | 0

 

Por muy poco patriotero que seamos convendrán conmigo en que  la corrupción que agita algunos de los estamentos públicos  no dejan de producir sonrojo. Los que ya peinamos penas y más de una arruga vino a surcar nos la frente  nos causó vergüenza ajena los tejemanejes de los GAL, Roldán, el hermanísimo de Alfonso Guerra y el asunto oscuro de los fondos reservados.

    Desde entonces hasta aquí ha llovido mucho, yo diría que lo ha hecho torrencialmente y con rayos y truenos. La lista de las corruptelas, nepotismos, acciones fraudulentas salpica a los dos partidos principales, engolfados en el “tú también” cuando en el “tú más” son tantas y tan papables y sangrantes que le ahorro el lector la lista porque seguro que ella ya se perfila en su mente, a fuerza de asaltarle a la sesera en toldos lo medios de comunicación habidos y por haber. ¿Para qué insistir?

   ¿Se puede sentir vergüenza del propio país? ¿Es posible que se nos sonrojemos cuando alguien allende frontera hable sobre las tropelías que se vienen cometiendo en España? Pues a eso vamos,  a no tener respuesta plausible cuando se nos habla del desaguisado en que se encuentra y farfullemos argumentos con los que rebatir tales afirmaciones, porque no hallamos ninguna razón clara y  convincente que venga a contrarrestarlas.

   Los políticos tendrán que ponerse de acuerdo y articular soluciones ante una situación lamentable que presenta todos los visos de hundirnos cada vez más en un sombrío y tétrico pozo del que nos va a costar para salir, parafraseando a Winston Churchill, “sangre, sudor y lágrimas”.

   Alguien de la Serranía de Ronda, contundente él y sin pelos en la lengua, solía decir que “la política tiene mucho de cebadero, salen unos engordados para que entren otros a engordar”. Muy descriptiva la agudeza, aunque haya que considerar que mi paisano exageraba. No todos los políticos son iguales, que los hay honrados y fieles cumplidores de su deber y no entran a saco para llenar su bolsillo. Pero cada día que pasa se nos hace más cuestas arriba aceptar esta certeza a tenor de los resultados de las  encuestas que se hacen  periódicamente a los españolitos de a pie.

 

 

 

 

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Quiosqueros de Ronda en pie de guerra
José Becerra 25-01-2013 | 7:27 | 0

 

 

 

 
 

 

 

Suben las tasas sin ton  ni son y además desproporcionadamente y se encuentran con las justas algaradas callejeras. Es lo que siempre ocurre pero sobre todo en estos tiempos en que las dificultades económicas ahogan al más pintado, no digamos a las pequeñas empresas familiares  como las de los quioscos de Ronda.

   Ahora acaban de poner el grito en el cielo quejándose de la subida colosal de las nuevas tasas  que en año que  ha poco empezó su andadura quieren imponerles. Las arcas del  Consistorio andan un tanto raquítica y descuajaringadas, pero ello no es razón para que se intente hacer caja a toda costa, elevando impuestos y tasas hasta proporcionados exageradas. Claro, que no lo es mismo pedir que dar trigo, que decimos por estos pagos serranos. Por si fuera poco, acusan a las distribuidoras de exigencias en creciente aumento. Llueve sobre mojado.

   La cuestión es que a los quioscos, esos que ponen una nota multicolor y rutilante en nuestras calles con sus variopintos escaparates donde se exhiben publicaciones impresas y golosinas, amén de otros artículos de bajo coste para diversión de menores y entretenimiento de mayores, les han subido la cuota mensual de poco más de los 100 euros anuales hasta una cantidad que sobrepasa los 1.000. Y no están dispuestos a pasar por el aro.

¿Se trata de una subida exorbitante y dislocada o un error de cálculo? Si lo primero se trata de una muy injusta medida por la cual ya muchos de estos pequeños comerciantes autónomos ellos han anunciado el cierre porque resultaría “inasumible”. Si es un error haría muy bien el bipartito en el gobierno municipal dar marcha atrás y dejar tranquilos a modestos autónomos, que hasta ahora se ven extorsionados por una medida improcedente a todas luces.

   Dijo Benjamín Franklin que “ en esta vida nada es cierto, salvo la muerte y los impuestos”. Tenía razón el hombre de Estado bostoniano. Por ello, los quiosqueros rondeños ven cómo nos le llega la camisa al cuello, mientras el asunto no se resuelva favorablemente.

Foto/ Quiosqueros de Ronda en protesta ante el Ayuntamiento(Noticiariocentrodeandalucía)

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José Becerra 25-01-2013 | 7:11 | 0

 

 

 
 

 

 

Suben las tasas sin ton  ni son y además desproporcionadamente y se encuentran con las justas algaradas callejeras. Es lo que siempre ocurre pero sobre todo en estos tiempos en que las dificultades económicas ahogan al más pintado, no digamos a las pequeñas empresas familiares  como las de los quioscos de Ronda.

   Ahora acaban de poner el grito en el cielo quejándose de la subida colosal de las nuevas tasas  que en año que  ha poco empezó su andadura quieren imponerles. Las arcas del  Consistorio andan un tanto raquítica y descuajaringadas, pero ello no es razón para que se intente hacer caja a toda costa, elevando impuestos y tasas hasta proporcionados exageradas. Claro, que no lo es mismo pedir que dar trigo, que decimos por estos pagos serranos. Por si fuera poco, acusan a las distribuidoras de exigencias en creciente aumento. Llueve sobre mojado.

   La cuestión es que a los quioscos, esos que ponen una nota multicolor y rutilante en nuestras calles con sus variopintos escaparates donde se exhiben publicaciones impresas y golosinas, amén de otros artículos de bajo coste para diversión de menores y entretenimiento de mayores, les han subido la cuota mensual de poco más de los 100 euros anuales hasta una cantidad que sobrepasa los 1.000. Y no están dispuestos a pasar por el aro.

¿Se trata de una subida exorbitante y dislocada o un error de cálculo? Si lo primero se trata de una muy injusta medida por la cual ya muchos de estos pequeños comerciantes autónomos ellos han anunciado el cierre porque resultaría “inasumible”. Si es un error haría muy bien el bipartito en el gobierno municipal dar marcha atrás y dejar tranquilos a modestos autónomos, que hasta ahora se ven extorsionados por una medida improcedente a todas luces.

   Dijo Benjamín Franklin que “ en esta vida nada es cierto, salvo la muerte y los impuestos”. Tenía razón el hombre de Estado bostoniano. Por ello, los quiosqueros rondeños ven cómo nos le llega la camisa al cuello, mientras el asunto no se resuelva favorablemente.

Foto/ Quiosqueros de Ronda en protesta ante el Ayuntamiento(Noticiariocentrodeandalucía)

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.