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Fecha: February, 2013
Mens sana in corpore sano
José Becerra 20-02-2013 | 10:41 | 0

 

La cita que encabeza estas líneas pertenecen a las Sátiras de Juvenal y su sentido actual viene a traducirse por esta otra: mente sana en un cuerpo sano. O lo que es lo mismo: cultivar la mente y obtener un cuerpo pletórico de salud mediante el ejercicio físico. Ambas cosas indisolublemente unidas para un mismo fin.

Por lo pronto, lo que propugna el Ayuntamiento de Benaoján, no es otra cosa que la vecindad se ejercite y haga deporte con regularidad que es muy posible que lo otro, o sea la posesión de una mente lúcida y equilibrada vendrá por añadidura. Con este fin, el Consistorio del pueblo que se alarga indolente en el Valle del Guadiaro, con su regidor, Paco Gómez, a la cabeza, mantienen en una ambiciosa obra: la Ciudad Deportiva de Benaoján.

Nada menos que una cantidad rayana al millón de euros va a ser necesaria para ponerla en pie y de lo que dan cuenta las sucesivas fases de la obra cuya ejecutoria culminará en el próximo mayo, aunque ésta es una fecha aproximada que parece sólo podría darse en el mejor de los casos, a juzgar por las declaraciones del primer edil.

El pasado verano, Alpandeire, uno de los pueblos de menor entidad de población de la Serranía de Ronda sorprendió a propios y extraños con la inauguración de una piscina de grandes proporciones. Los habitantes del pueblo de Fray Leopoldo pueden presumir de que es la más grande de la comarca. La espera para conseguirla – 30 años – valió la pena.

Junta, Diputación y los propios ayuntamientos, cada administración en consonancia con sus posibilidades de inversión, están detrás de estos y otros parecidos proyectos municipales, que para algunos pueden pecar de megalomanía poco prudentes en los tiempos de dificultades económicas que atravesamos. Puede que se trate de mentes retorcidas, que intentan trastocar lo positivo en nefasto.

Lo cierto es que pueblos que carecían de estas instalaciones ahora pueden disfrutar de ellas en igualdad de condiciones que otras demarcaciones con mayor densidad demográfica. Aparte que la realización de tales obras han permitido el empleo de numerosas personas, solucionando en parte un grave problema, que en Benaoján adquiere ribetes inquietantes.

Foto: Campo de fútbol de Benaoján

 

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La Torre del Moro de Benaoján
José Becerra 11-02-2013 | 11:13 | 0

 

 

 

 
La Torre del Moro, tras una copiosa nevada.Foto:benaojan.es 

 

                  La Torre del Moro, en las cercanías de Benaoján, es como una cuña en el tiempo. En el tiempo y  en el paisaje abrupto de la Serranía de Ronda, allí en donde ésta suaviza sus formas agresivas  y los accidentes telúricos hicieron posible la aparición del valle. Un valle  al que vino a regar las aguas de un río, el Guadiaro, las cuales  al llegar hasta su curso se amansan cuando el estío extiende sus tentáculos por lomas y sierras. Luego, el caudal se torna   emborricado   y tumultuoso  merced a las aguas altas y salvajes de los inviernos lluviosos.

   Un lugar propicio desde siglos atrás para  el asentamiento humano. También para el hábitat sedentario del homo erectus y  neandertales o Sapiens, los cuales  cimentaron las formas de vida y el arte paleolítico y neolítico –cuevas de la Pileta y el Gato, testimonios fehacientes de su paso-.   Bípedos, que dejaron huellas  anteriores a las de   tartesios, íberos, y posterior aluvión humano. Unas y otras   reflejaron el paso de viejas civilizaciones que le concedieron al lugar  mejor savia. Mestizajes y supervivencias culminadas  con la introducción en el sur peninsular de la etnia árabe, con lo que se convertiría en cuba de sedimentación de pueblos.

   El paisaje presenta una gradación que oscila entre campos ásperos y estériles hasta fértiles heredades de olivos y árboles frutales, incluso de esbeltos y gigantescos nogales y gráciles mimbreras. Fueron mudos  testigos de acontecimientos históricos.  Como la sublevación de los moriscos que puso en pie de guerra a esforzados lugareños, quienes  dependientes del antiguo reino de Granada, elevaron en 1569  como rey de las Alpujarras a Abén Humeya, hasta que su insurrección sucumbió a manos de las huestes de Juan de Austria.

    Mientras subo a paso lento, que así lo requiere la pendiente de la loma que domina la otrora feraz Dehesilla benaojana, campos de vid yermos ahora, rondan por mi cabeza los fantasmas de moros  y moriscos que por aquí deambularon, siglos ha, para dejarnos un panorama casi idílicos de higueras, chumberas, membrilleros y zarzamoras bien delimitados por mojones y paredes de piedra seca, que a cordel señalan las diferentes suertes y propiedades rústicas remozadas en  los nuevos tiempos.

   Y bullen en mi mente los versos coloristas del romancero –en todo lo alto del cielo, desafiando los ardores del sol que ya apunta hacia su cenit, el vuelo pesado de un aguilucho perdicero – que con pocos añadidos  dialectales han llegado hasta nuestros días: “Viérades  moros y moras /  todos huir al castillo / ; las moras llevando ropa,  / los moros harina y trigo /,  y las moras de quince años / llevaban el oro fino,  / y los moriscos pequeños / llevaban la pasa y el higo”.

   Pero la torre albarrana no es tal, que el tiempo desmochó su altura pétrea y de las ventanas que le prestaban su condición de atalaya para otear el horizonte, no queda sino una de las paredes; eso sí, desafiando al tiempo, firme a la ventisca y a las demás inclemencias atmosféricas. Puede verse a lo lejos desde las inmediaciones del pueblo, cuyos vecinos la consideraron siempre como una de sus señas de identidad. Y se pueden tocar sus piedras  carcomidas y calcinadas si nos acercamos a ella.

   ¡Si estas piedras hablaran, cual amargo habría de ser su relato! “Pues salieron los desventurados moriscos – como lo describen los cronicones medievales-  “por sus días señalados por los ministros reales, mezclados los de a pie con los de a caballo, yendo unos entre otros, reventando de dolor, y de lágrimas, llevando gran estruendo y confusa vocería, cargados de sus hijos y mujeres, y de sus enfermos, y de sus viejos y niños…, apretados allí con sus personas, alhajas y baratijas…,con sillones, alforjas, botijas,  cestillas, ropas, sayos, lienzos , manteles, cada cual con lo que tenía”.  Muchos huyeron, otros muchos perecieron en la guerra desigual.

    La torre, esta torre que se niega a desaparecer presenció la huida, la diáspora morisca. La pared que permanece altiva todavía proyecta sombras sobre las tierras que fueron regadas por la sangre de los que antes la labraron con tesón y  esfuerzo, cimentado unos modos agropecuarios que son sonoros nombres llegaron hasta nuestros días.

  

  

 

 

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Menos trenes entre Ronda y Algeciras
José Becerra 07-02-2013 | 11:48 | 0

 

 

 
 

 

 Foto de un tren Talgo abandonando la estación de Benaoján(railwaymania.com)

 

Los pueblos cuyos términos municipales jalonan la vía férrea que une a Ronda con Algeciras profesan un vivo apego al tren. Esta forma de transporte les redimió en parte de  un marasmo económico acusado a la vez que proporcionaba  a sus habitantes una movilidad que hasta su creación les estaba vedada.

La comarca rondeña abrazó sin ambages la” era del ferrocarril”, un hecho económico y social que destacan los historiadores del siglo XIX. Fue una revolución en el transporte de personas y mercancías y personas que vino a culminar a mediados del siglo XX. Ronda no podía quedar al margen del progreso.

   Carlos Lamiable y Watrin, un ingeniero francés afincado en Ronda en 1875,  fue el encargado de ejecutar el proyecto de incorporar a Ronda a la red de los ferrocarriles. A sus conocimientos técnicos se unía su capacidad de contacto con figuras descollantes de políticos del momento, como era el caso del malagueño Cánovas ddel Castillo.

Por otra parte,  gestiones de Jorge Loring y el Marqués del Guadiaro consiguieron que el proyecto cristalizase en su forma definitiva: la construcción de  una línea entre Bobadilla y el puerto de Algeciras, pasando por Ronda. La empresa tomaba cuerpo después de sortearse muchas vicisitudes técnicas y económicas.

   Los pueblos que se asoman al paso de los trenes de esta línea se han mostrado siempre agradecidos al tren. Es el caso de Benaoján, que antes de la irrupción del automóvil, le permitió que las fábricas de embutidos que, a mediados del siglo pasado vivieron sus momentos de mayor prosperidad, se sirvieran del tren para enviar sus productos a media España. Algo que revitalizó su economía y produjo el pleno empleo.

Este pueblo agavillado en el valle del Guadiaro puso en pie desde décadas atrásla Verbenadel Tren, un colorista y festivo  homenaje veraniego tributado a un medio de transporte que vino a marcar una época que sin ser de esplendor por las  difíciles circunstancias que se atravesaban – años de la posguerra y la autarquía franquista – sí fueron menos menesterosas.

   Esta línea férrea de tanta trascendencia para numerosos pueblos, sobre todos los dela Serraníade Ronda, ha caído en desgracia. El Partido Popular no se ha opuesto a que se supriman varios trenes, desatendiendo una moción del PSOE de Málaga que optaba por su mantenimiento. Muchos lo lamentaremos, porque esto puede ser el principio del fin y que lo que siga sea el  cierre de estaciones. Se hace caso omiso a la función social del tren,  a su escasa contaminación ambiental y  a la demanda de los usuarios que apuestan decididamente por él.

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Instituciones
José Becerra 05-02-2013 | 7:17 | 0

 

Se viene hablando con frecuencia de la quiebra de las instituciones en España. Dejando a un  lado la del Ejército, que se mantiene incólume, el resto se nos antoja a muchos que flaquean ostensiblemente. Se ponen en tela de juicio algunas de las principales que cimientan el Estado, (llámense partidos políticos, banca, sindicatos, sistema judicial…). Por lo general se observa una inclinación a juzgarlas desfavorablemente, por emplear un término suave.

  Sin embargo, y como sentenció Waldo Emerson al tratar del Estado “debemos recordar que sus instituciones no son aborígenes, aunque existieran antes de que nosotros naciéramos; que no son superiores al ciudadano; que cada una de ellas ha sido el acto de un solo hombre, pues cada ley y cada costumbre ha sido particular; que todas ellas son imitables y alterables, y que nosotros las podemos hacer igualmente buenas o mejores”.

   Estamos viendo, no sin estupefacción, cómo un escándalo de corrupción aparece para que se deje hablar de otro que nos ha ocupado en un corto intervalo de tiempo. Se suceden unos tras otros y en medio permanecemos los españolitos de a pie que no sabemos como contener nuestra ira ante una situación que ya se está alargando demasiado tiempo.

   No obstante, no es razonable que censuremos las instituciones porque lo correcto sería hacerlo de las personas que buscan cobijo en ellas. Las instituciones fortalecen al Estado y son absolutamente necesarias para su continuidad. A las personas que las forman son a las que habría que exigirle rectitud en la administración. Eso es  lo que está fallando para nuestra insatisfacción y desafecto.

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IU de Ronda defiende a los pequeños empresarios
José Becerra 04-02-2013 | 10:21 | 0

 

 

El grupo municipal de Izquierda Unida es  minoritario dentro dela Corporaciónactual. Pero eso no quiere decir que no levante la voz y que no se le oiga cuando tiene algo que decir que de verdad interesa al ciudadano.

Ahora ha puesto los puntos sobre las íes  sobre un asunto que hace apenas unos día soliviantó a una porción de pequeños empresarios locales, en concreto a los establecimientos de bebidas y restaurantes en lo que toca  a sus prerrogativas de colocar mesas y sillas en el calle, y a los quiosqueros con sus pequeños comercios de prensa y golosinas en la vía pública.

Se les subieron las tasas desorbitadamente- se habla de un 1.000 %, que no es moco de pavo –  según esto grupo político que se hizo eco enseguida de las protestas de los afectados. Sobre todo porque obrando de esta manera el Consistorio ha puesto en evidencia un agravio comparativo que se han apresurado a denunciar. En concreto el canon que los bancos ubicados en Ronda pagan por sus cajeros automáticos no ha sufrido la menor alteración.  

No se entiende bien, o sea no se entiende de ninguna manera, que  las entidades financieras paguen alrededor de la mitad de las exigencias tributarias que se imponen a las pequeñas empresas por un impuesto parecido, en su mayoría de índole familiar. Ganancias  que se podrían considerar esmirriadas  comparadas con las que  se suponen obtienen la banca local.

Un contrasentido palmario.

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.