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IBI discriminatorio en la provincia
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José Becerra | 27-09-2013 | 15:49

 

 

No soy propenso a entrar en los rifirrafes de los políticos ni en esa postura del “tú más” tan recurrente entre los integrantes de un partido u otro. Allá se las compongan, que no es raro que quienes observamos,iba a decir impávidos,pero no,siempre con recelo y un poco de rabia, sus dimes y diretes pocas veces sacamos algo en claro. Viene este exordio a cuento por la iniciativa anunciada por la Diputación de Málaga días atrás de que saldría en socorro de aquellos que se enfrentarán con el tributo ineludible del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) familiarmente conocido antaño en la población rondeña y la de sus aledaños como la “contribución”, con el reparto de unas ayudas que habrían de ser recibidas como agua de mayo en tiempos de sequía.

  No hay tal, que esas asistencias, según se sabe ahora, solo irán a parar a los que pagan como gravamen por este concepto a tenor de viviendas con un calor catastral por encima de los 100.000 euros, con la salvedad de que los municipios subvencionados estén integrados en el Patronato de Recaudación. Ahí me las den todas. No entran en la medida más de 600.000 viviendas, un 82% de las existentes, de las que los propietarios,que son los más en los pequeños núcleos de población, no han delegado el cobro del recibo en el Patronato. Otro tanto ocurrirá con las que superen el tope delos 100.000 euros y no cumplan la condición mencionada o no tengan domiciliado el recibo en entidad bancaria.

Los socialistas, que andan a la gresca con Elías Bendodo, presidente de la Diputación, tildan esta medida como un “timo”, Francisco Conejo portavoz del PSOE, dixit. No diremos tanto,pero si se puede hablar de inconsecuencia y discriminación.

  Los pequeños pueblos del interior provincial,sacudidos por la crisis galopante que padecemos y paro consiguiente se las ven y desea para sacudir el marasmo en el que se encuentran. Congruente con esa situación sería de desear que la Diputación elimine cortapisas y pase por alto la exigencia de tener domiciliado los pagos -algo que solo es común entre las clases sociales más o menos boyantes – o que se tienda la mano a quienes no forman parte del Patronato.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.