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La cara de Arriate, ¿enigma o imaginación desbordada?
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José Becerra | 15-03-2014 | 10:39

¿Se acuerdan de las caras de Bélmez? Fue chica la que se armó décadas atrás en este pueblo de la provincia de Valencia a partir de las declaraciones de la vecina María Dolores  Cámara, quien juró y perjuró que en las paredes de su casa aparecía la faz de Cristo. Todo acabó en un bluf f a partir de las pesquisas pertinentes la Sociedad Española de Investigaciones Paranormales, a las que se sumaron las de otra entidad, ésta destinada al Avance del Pensamiento Crítico, en la que no faltaron testimonios de sesudos científicos que no dudaron en tildar de engaño corriente y moliente. De por medio,  nitrato de plata para delinear el rostro en cuestión y, más como procedimiento casero, el empleo de agua y aceite.

  Tal vez recuerden también aquella película titulada “Los jueves, milagro”, protagoniza por Pepe Isbert como alcalde que recurrió a una estratagema para incrementar las visitas a un pueblo con muy escasos méritos para atraer la atención más allá de sus líneas divisorias. Nada que ver con Arriate, de muchos valores propios. Pero es una asociación de ideas recurrente en estos casos.

  En Arriate, a dos pasos de Ronda, en una casa en ruinas, vecina a la capilla de los Cristinos, lo que presta mayor morbo al asunto, dicen que en estos últimos días  en los cristales (no muy limpios, por cierto) de una de las ventanas superiores del ruinoso edificio se refleja el rostro de Nuestro Padre Jesús, que dicho sea de paso goza de una gran devoción en la población.

   Con este motivo, que hay quien juzga ya de fenómeno paranormal esta ´aparición´ que, por lo visto tiene lugar en los primeros momentos del atardecer, cuando las sombras invaden ya el edificio con lo que aumenta el hálito del misterio.

   Hay que decir que las visitas a la fachada del edificio – cuyo acceso al interior es imposible y peligroso por su deteriorada apariencia – no han ocasionado hasta ahora ningún tipo de tumulto. La gente se acerca al lugar de los hechos y sin aspavientos, no se sabe si sobrecogidos, contemplan la supuesta imagen, cuchichean entre sí, formulan sus apreciaciones y abandonan el lugar cada uno mascullando su parecer por lo que acaban, más que ver, entrever.

   Naturalmente, como suele suceder en estos casos hay opiniones para todos los gustos. Unos se persignan y otros se alejan riéndose para sus adentros. Las autoridades municipales no han querido manifestarse al respecto; se supone que es su deber por lo pronto.

   Puede que esta noticia nos sirva para distraer la atención de otros problemas agudos, como el del desempleo que azota a la comarca rondeña – 5.000 parados en Ronda, cifra terrorífica – y los rifirrafes de los políticos de turno en los pueblos de su entorno, amén de sus deficiencias en infraestructuras.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.