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Fecha: March, 2014
Quimeras en el Gurugú
José Becerra 09-03-2014 | 11:41 | 0

Foto: Diario Sur. Melilla y las vallas

Los millares de subsaharianos que aguardan su turno para dar el salto a la Europa de la opulencia y el bon vivant, mientras calientan en las brasas que proporciona la vegetación seca del monte la pobrísima sopa de cada de cada día o dan cuenta del miserable bocata de dudosa salubridad, miran anhelantes y esperanzados las techumbres y la agitación de las calles de la ciudad de Melilla, portal de la tierra de promisión a la que esperan llegar para empezar a desterrar la desesperación de sus muchos desventuras.

El monte Gurugú se eleva señero con sus casi 900 metros de altitud sobre el cabo de Tres Forcas, allí donde Marruecos siluetea su costa norte, la misma que embebe las playas de Melilla, la ciudad autónoma que en días pasados abrieron los telediarios de medio mundo dando cuenta  de  los 15 inmigrantes que en sus inmediaciones encontraron la muerte en pos de una azarosa aventura con un  final feliz imposible.

   En el Gurugú permanecen para la posteridad las ruinas de dos fuertes españoles, reliquias de los enfrentamientos entre los ejércitos españoles y las mesnadas del rifeño Abd el – Krim que los mantuvieron en jaque en los prolegómenos del pasado siglo. Una epopeya que ocupa relevantes páginas de nuestra historia reciente.

   Desde las laderas de la alta prominencia los subsaharianos, insensibles a las llamativas vistas de Melilla que se extienden a sus pies, no tienen ojos sino para las empalizadas y la maraña de alambradas que le impiden el paso. Miran y sueñan. Más allá de las temibles concertinas capaces de flagelar su piel si se efectúa el salto en tromba, está el mundo confortable que les hizo abandonar su pueblo y su tribu. Y quiméricas pretensiones les animan a soportar las penalidades del acecho.

  Saben que en la rutilante Europa, a dos pasos, bulle una vida placentera: gente bien vestida y no con harapos como ellos, lujosos coches, ríos frescos y playas soleadas, bellas mujeres, niños que tienen escuela  y una muchedumbre que hasta come tres veces al día. Y se hacen muchas preguntas, sobre todas la que sin respuesta trata de ahondar en la causa de que a un lado y otra de la valla – unos pocos metros = se enfrenten situaciones tan diferentes entre sí: a un lado el esplendor; al otro,  la desgracia. 

 Y sueñan despiertos en un nuevo mundo. Un mundo para el que no habrá barreras infranqueables, porque no habrá vallas  que les detenga – Europa debería ser consciente de ello, antes de que la ola orille, imparable,  en todas y cada una de sus fronteras=, porque sin saberlo,  cada uno de los subsaharianos que esperan en el Gurugú hacen suya la sentencia de aquel torero célebre de Ronda (Pedro Romero), refiriéndose  al morlaco de turno: “Más cornás da el hambre”.

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Cataratas de quejas a la Defensora del Pueblo
José Becerra 06-03-2014 | 7:36 | 0

 

 

 

 

 

 A la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, de acrisolada trayectoria política desde los tiempos de Adolfo Suárez, artífice de la sacrosanta Transición política, llegan como oleadas de un mar revuelto de espumarajos las quejas de los ciudadanos de aquí y acullá: es la voz encargada de catapultar hasta allí  donde deben ser oídas (otra cosa es que lo hagan) las lamentaciones de quienes sufren los flagelos de la desgracia en sus más variadas forma e intensidad. Ahora acaba de hacer público su informa anual y si lo cotejamos con los ditirambos triunfalistas del presidente Rajoy se observan importantes discrepancias.

   El abanico de denuncias elevadas hasta la defensora es amplísimo. Desde la muerte inesperada y masiva de abejas en la región de las Alcarria, que sume a los productores en una situación ruinosa hasta la derogación de la doctrina Parot que sirvió para excarcelar a sanguinarios etarras,  pasando por la de orden de becas de excelencias que deja fuera a numerosos alumnos universitarios, la petición de las comunidades para que sea el Gobierno central el que devuelva el ·céntimo sanitario`, la denuncia por el  uso de pelotas de gomas contra los inmigrantes ilegales,  el alarmante aumento de los suicidios en prisiones, el clamor por el copago farmacéutico entre los que menos tienen,  las súplicas de familias menesterosas o la exigencia de mayor asistencia a los niños incapacitados o la reclamaciones a las comunidades de una política efectiva para erradicar el hambre infantil. Y en fin, el infausto engaño de las preferentes que sumieron a tantas familias en la desesperación…

  Tampoco pasa por alto el informe Becerril, es más incide explícitamente en ello, las quejas sobre la corrupción imperante en el país, las demandas para que cumplan sin paliativos  las penas los que incurrieron en fraudes, sin olvidar la deficiencias en Educación y Sanidad, las cuales están en el ánimo de todos y son el pan nuestro de cada día en los informativos o los recortes impuestos en aras de una austeridad que se ceba sobre todo en los más necesitados y sin olvidar las inicuas tasas de paro que nos subyugan.

   No, no responde ciertamente el informe al panorama idílico que nos recreó el presidente Rajoy en el reciente debate sobre Estado de la Nación; es más,  la realidad se aproxima   sin mabages a las apreciaciones que pormenorizó la oposición y el resto de diputados del hemiciclo.

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Beligerancia por los accesos a Ronda
José Becerra 04-03-2014 | 10:01 | 0

 

 

 

Beligerancia por los accesos a Ronda                                                (serranía,.com)

 JOSÉ BECERRA

La alcaldesa de Ronda, Mari Paz Fernández, como no podía ser de otra manera,  tiene sus defensores y detractores en la ciudad. Hay quien aprueba a la regidora con denuedo y hay quien con ahínco lanza diatribas contra su gestión. Pero esto no puede  sorprender a nadie porque es el pan nuestro de cada día en la vida política a cualquier nivel. Admitamos que hay cosas que hace bien y asuntos que no acaban de suscitar el beneplácito general de la población. Como decimos en los pueblos de la Serranía “quien tiene boca se equivoca “, y de este aserto no se escapa nadie, mucho menos los políticos, los cuales no pocas veces acaparan desafectos de la ciudadanía.

   Hay un adagio  para justificar las acciones de los gobernantes a la hora de enjuiciar su gestión: “La política es como patinar sobre ruedas. Se va en parte a donde se desea, y en parte a donde le llevan a uno esos malditos patines”. Así que se impone ser indulgente con los regidores  que en cada ocasión nos rigen, incluidos los alcaldes de grandes y pequeñas poblaciones, cuando algo no se culmina con la celeridad y la satisfacción de la gente de a pie o de la más encopetada.

  La alcaldesa  de Ronda se ha puesto al frente de una especie de cruzada municipal para recoger firmas con las que urgir a la Junta de Andalucía a que de una vez por todas se ponga punto final a los accesos de la ciudad, los cuales duermen el sueño de, iba a decir de los justos, pero viene mejor al caso el de los injustos: la conclusión del proyecto se difiere en el tiempo pese a las requisitorias formuladas reiteradamente. Ni por esas.

   Así que sin tapujos ha anunciado que  endurecerá la protesta con la voz en grito de los ciudadanos y las acciones de fuerza pertinentes que en estos casos sueles rendir resultados satisfactorios, a saber protestas y manifestaciones, entre otras fuertes medidas de presión.

  Las autoridades rondeñas sueñan tiempo ha con que Ronda reciba de la UNESCO la denominación de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, un título merecido por la cantidad ingente de monumentos naturales y debidos a la mano del hombre que encierra dentro de sus antiguas murallas. Vienen pleiteando con ardor por conseguirlo, hasta ahora sin lograrlo, pese al reconocimiento de la valía de la ciudad dentro y fuera de las fronteras del país.  Y  tanto empeño merece el premio del organismo europeo. Pero se han de conjugar muchos elementos, entre ellos que los accesos que llevan hasta el meollo de la ciudad sean los más adecuados y signos, un requisito que nos antoja imprescindible.

  La beligerancia de la alcaldesa, su firmeza,  y las más de las 4.000 firmas que la secundan avalan la demanda formulada a la Junta para que se retomen las obras de los accesos, pero para terminarlos de una vez sin más dilación. ¿Llegará el clamor hasta la presidenta,  Susana Díaz, que en sus discursos tanto insiste en remediar situaciones adversas y contrarrestar la desafección que por lo general infunde la casta política hoy día al común de los mortales? Durante su discurso institucional en el acto conmemorativo del Día de Andalucía, apostó por la práctica de políticas ejemplares, ajusteras y transparentes”, comprometiéndose a renglón seguido a seguir una política  encaminada “arreglar los problemas” de los ciudadanos.

  Ronda y su gente presentan un serio problema con los accesos, y son  merecedores que se les tienda la mano, algo que redundará en beneficio de los rondeños  y de rebote en el conjunto del ámbito andaluz.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.