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Fecha: May, 2014
Debate desconcertante
José Becerra 16-05-2014 | 1:02 | 0

 

Bandera de la Unión Europea

Tengo para mí y el común de los mortales que siguieron el debate, descontados quienes se adhieren por cuestiones ideológicas al PP o al   PSOE, que fue este un debate televisivo   entre los cabezas de lista de ambas formaciones políticas en el que no hubo ni claro vencedor ni perdedor absoluto.  Se esperaba algo  más de Arias Cañete y menos de Elena Valenciano, pero fallaron las expectativas al respecto. NI tú ni yo o ninguno de los dos, que decimos los malagueños afincados en el sur serrano. El exministro de Agricultura no estuvo a la altura esperada y la candidata a los comicios europeos a la vuelta de la esquina hizo ostentación de elocuentes rasgos persuasivos en sus disertaciones que desarmaron a quienes afirmaron que no daba la talla ante la abultada biografía de su opositor en cuestiones europeas.

   Porque esa es otra, se esperaba que ambos contendientes se centraran en asuntos que tuvieran como telón de fondo a Europa y nuestra incardinación para bien o para mal en ella, pero sólo de pesada ambos contendientes se refirieron a ello. Algo que  no se entiende si de verdad lo que ahora toca es que se nos muestren las ventajas o no de esta adhesión que para los populares resulta irrenunciable y los socialistas ponen en entredicho. Sobre esta cuestión no se dejó nada en claro y se podría decir que la situación para los que piensan votar el día 25 sigue igual, lo mismo para quienes piensan quedarse en casa y hacer caso omiso a la convocatoria.

   Se habló sí largo y tendido sobre quienes fueron o no los culpables de la crisis que nos acongoja, de la herencia de Zapatero, faltaría más, del rescate bancario que un contrincante negó y la otra ratificó sin ambages. Y de los parados, de las mujeres, de los jóvenes sin futuro, de la pobreza infantil… Pero esas cuestiones manejadas una y mil veces, aunque lamentables en grado sumo, ya somos sabedores hasta la saciedad. Se esperaba algo nuevo en el encuentro de ambos dirigentes, pero nuestro gozo en un pozo.

   Fue indudable el talante agresivamente elocuente de Valenciano, que, en ocasiones puso en un brete a su antagonista y que dio la sensación  perder  los papeles. Un rival, que no sabemos muy bien si se respondía a un asesoramiento previo – que fracasó a ojos vista -, pero que en cualquier caso recurrió a la lectura y a los gráficos con una insistencia que obró en detrimento de sus alegatos. Aparte de su descabellado “rescate maravilloso” de la Banca que dará que hablar, y no poco. A lo que un día después habría que añadir su desafortunado comentario sobre las mujeres, algo que le valido no pocas acerbas críticas.

   Ambos, por otra parte, y esto anecdótico  incurrieron en tics nerviosos bien visibles: Valenciano, con el movimiento de cabeza tratando de evitar en su rostro el mechón de pelo rebelde sobre el rostro; Cañete con esa salivilla inoportuna que afloró en su boca.

   En suma, un debate desconcertante que no creo que aporte mucha luz sobre materias que ya son  de sobras de dominio público.

 

 

 

 

 

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La “espantá” de Unicaja
José Becerra 13-05-2014 | 5:30 | 0

La “espantá” de Unicaja

Unicaja ha echado el cierre a numerosas oficinas de la provincia para poner a continuación tierra de por medio y dejar en la estacada a más de una decena de pueblos, entre ellos los de los valles del Guadiario y el Genal, que hasta el presente se habían beneficiado de su proximidad. Una “espantá” en toda regla que ha dejado a varios miles de lugareños en la tesitura de no saber donde depositar sus escasos ahorros o ultimar diligencias de la más variada índole. También tendrán que ingeniárselas para cobrar las prestaciones sociales o atender los lagos requeridos por la hacienda local o provincial. Los bancos, que huyen de las bolsas de pobreza que por mor de la crisis imperante se han adueñado de buena parte del territorio serrano, siempre marginado e injustamente olvidado por las administraciones públicas. Llueve, pues, sobre mojado.

Hubo un tiempo que este entidad financiera, antes respondiendo al nombre de Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Ronda, bajo el pulso firme de Juan de la Rosa, se expandió por todos los pueblos de la provincias, y naturalmente por los de la Serranía de Ronda, a los cuales pillaba más a mano. Estrenaron edificios, casi siempre en la calle principal de cada población, los cuales con modernas trazas y vistosas fachadas, llenaron de orgullo a la vecindad.”¡ Ya tenemos banco!”, fue una exclamación jubilosa y generalizada de quienes por fin podían gestionar sus asuntos monetarios sin tener que trasladarse a Ronda para este menester. Algo que ahora, casi medio siglo después, con todos los adelantos técnicos, “que avanzan una barbaridad”,como me dijo como puya hiriente uno de los vecinos afectados por la medida, se ha tenido que volver a prácticas que se creían del todo periclitadas. El banco de toda la vida les dio con las puertas en las narices.

    Fueron los años 60 y 70 del pasado siglo los del pleno apogeo del hoy ya banco que nos ocupa y contra el que se levantan las críticas más acerbas. Entonces, merced a las divisas que enviaban los emigrados a países centroeuropeos, a lo que se unió enseguida el regreso de los jubilados por la edad o por que se consideraba que ya se disponía del suficiente remanente para levantar una nueva casa o agenciarse algún terrenillo, el cual alimentó sus sueños durante lustros, la Caja de Ronda afincada en los pueblos vivió su época dorada: “Le llegaba el dinero a espuertas”, admiten los vecinos que ahora padecen los efectos de su abandono y que no ocultan un deje de resentimiento por el desplante. Y para más inri y por mor de los ajustes de plantilla hay que soportar colas interminables antes de llegar a la caja de turno para tramitar el asunto que cada uno lleva entre manos.

   Y es que Unicaja, en los pueblos de escasa identidad por su población, situación que creció en los últimos años a remolque de tiempos económicamente adversos, no acató, por su conveniencia,el dicho de la sabiduría popular serrana: “ Hay que estar paras las verdes y para las maduras”.

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José Becerra 13-05-2014 | 4:22 | 0

 

La “espantá” de Unicaja

Unicaja ha echado el cierre a numerosas oficinas de la provincia para poner a continuación tierra de por medio y dejar en la estacada a más de una decena de pueblos, entre ellos los de los valles del Guadiario y el Genal, que hasta el presente se habían beneficiado de su proximidad. Una “espantá” en toda regla que ha dejado a varios miles de lugareños en la tesitura de no saber donde depositar sus escasos ahorros o ultimar diligencias de la más variada índole. También tendrán que ingeniárselas para cobrar las prestaciones sociales o atender los lagos requeridos por la hacienda local o provincial. Los bancos, que huyen de las bolsas de pobreza que por mor de la crisis imperante se han adueñado de buena parte del territorio serrano, siempre marginado e injustamente olvidado por las administraciones públicas. Llueve, pues, sobre mojado.

Hubo un tiempo que este entidad financiera, antes respondiendo al nombre de Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Ronda, bajo el pulso firme de Juan de la Rosa, se expandió por todos los pueblos de la provincias, y naturalmente por los de la Serranía de Ronda, a los cuales pillaba más a mano.

Estrenaron edificios, casi siempre en la calle principal de cada población, los cuales con modernas trazas y vistosas fachadas, llenaron de orgullo a la vecindad.”¡ Ya tenemos banco!”, fue una exclamación jubilosa y generalizada de quienes por fin podían gestionar sus asuntos monetarios sin tener que trasladarse a Ronda para este menester. Algo que ahora, casi medio siglo después, con todos los adelantos técnicos, “que avanzan una barbaridad”,como me dijo como puya hiriente uno de los vecinos afectados por la medida, se ha tenido que volver a prácticas que se creían del todo periclitadas. El banco de toda la vida les dio con las puertas en las narices.

Fueron los años 60 y 70 del pasado siglo los del pleno apogeo del hoy ya banco que nos ocupa y contra el que se levantan las críticas más acerbas. Entonces, merced a las divisas que enviaban los emigrados a países centroeuropeos, a lo que se unió enseguida el regreso de los jubilados por la edad o por que se consideraba que ya se disponía del suficiente remanente para levantar una nueva casa o agenciarse algún terrenillo, el cual alimentó sus sueños durante lustros, la Caja de Ronda afincada en los pueblos vivió su época dorada: “Le llegaba el dinero a espuertas”, admiten los vecinos que ahora padecen los efectos de su abandono y que no ocultan un deje de resentimiento por el desplante.

Y para más inri y por mor de los ajustes de plantilla hay que soportar colas interminables antes de llegar a la caja de turno para tramitar el asunto que cada uno lleva entre manos.

Y es que Unicaja, en los pueblos de escasa identidad por su población, situación que creció en los últimos años a remolque de tiempos económicamente adversos, no acató, por su conveniencia,el dicho de la sabiduría popular serrana: “ Hay que estar paras las verdes y para las maduras”.

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Benaoján, “aguas mil”
José Becerra 10-05-2014 | 12:34 | 0

 

Benaoján, “aguas mil”

Existen pocos suelos en Andalucía que se muestren más agradecidos en cuanto las lluvias se muestran generosas con ellos. En cuanto hacen aparición las lluvias más o menos copiosas, el término de Benaoján, en el corazón de la mítica Serranía de Ronda, se convierte como diría el poeta en “prolífica, alentadora fontana”.

`Aguas mil´ debería ser la coletilla que siguiera al nombre del pueblo, otrora imperio del chorizo y la morcilla serranas. Las benefactoras lluvias propiciadas por el zócalo montuoso de la Sierra de Grazalema, en donde chocan las borrascas atlánticas creando el fenómeno orográfico de la convección, convierten el solar benaojano en un lugar en donde bastaría levantar la primera piedra que nos topásemos en sus múltiples senderos para encontrar agua bajo ella.

El periodista y novelista Torcuato Luca de Tena ambientó su novela “Hijos de la Lluvia” en este lugar, sorprendido primero por los lagos del interior de la cueva de la Pileta, y luego por la abundancia de las fuentes a cielo abierto. Los antepasados humanoides supieron bien el sitio en el que podían asentarse satisfactoriamente. Entendieron, pese a su exigua inteligencia, la relación milagrosa del agua y la vida.

¿Pero cuántas fuentes, arroyos, pilones, veneros, manantiales o azancas borbollan en Benaoján en cuanto las lluvias se muestran pródigas?. Incontables. Enumeremos unas cuantas, siquiera sea como información para senderistas que en estos días otoñales se internan en el interior en busca de los paisajes más placenteros y gratificantes.

El `Nacimiento´ es el manantial emblemático y el más cercano a la población, colindante con el Molino del Santo. Basta con bajarse del coche en sus aledaños – carretera de Ronda – en las inmediaciones del Tajo del Zuque para contemplarlo en todo su esplendor. Si las lluvias han sido abundantes seguro que habrá “reventado”, vocablo este utilizado en el pueblo cuando además de irrumpir salvajemente el río subterráneo de la sierra de Juan Diego, escupen agua decenas de oquedades próximas. El resultado es un inmenso charco y a sus pies una prodigiosa cascada de espumosas aguas que alimentan el afluente Cascajares; en precipitada caída irán a alimentar las del río Guadiaro que ya bajará crecido por los aportes del Campobuche, el otro río bajo tierra que concede espectacular estampa a la cueva del Gato.

El Charco Azul, a los pies del Gato de piedra, se reviste con sus mejores galas en los días de copiosas lluvias. La aventura de explorar su interior es imposible cuando concurren especiales circunstancias meteorológicas, pero al excursionista le bastará con contemplar el impresionante marco de rocas modeladas y la garganta de felino escupiendo las aguas desatadas del Campopuche, el río subterráneo que horada la sierra y en limpia cascada provoca el asombro de todos cuanto pasan por su alrededor.

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Save the Children apunta a España
José Becerra 08-05-2014 | 1:24 | 0

 

Save the Children apunta a España

El informe de la ONG es demoledor en lo que se refiere a España. Nada menos que uno de cada tres niños de nuestro país permanece en  estos tiempos borrascosos que  nos ha tocado vivir en riesgo de  pobreza. Constata  el alegato Pobreza infantil y Exclusión Social en Europa’, hecho público días atrás, el cual  no  puede por menos que remover las conciencias,  un dato alarmante: alrededor de 3 millones de niños “con nombres y apellidos” padecen esta situación,  casi el 33% de la población infantil española; un testimonio   terrible que no deja de sobrecoger.

   Hace hincapié la organización que defiende a ultranza los derechos del niño que esta calamitosa situación infantil tiene sus fundamentos en el bajo nivel de empleo de los progenitores y la consecuente merma de los recursos  de los más elementales medios materiales de subsistencia: la exclusión social de este segmento de la población nos coloca en una situación reprobable, tal es que España sea el segundo país de la UE =Grecia es el primero = donde para erradicar la pobreza infantil, esa lacra, las políticas sociales  son las menos eficaces. Las ayudas a este tenor están a la cola  de Europa, lo que  no deja de ser una  ruindad cuando se despilfarran desde las administraciones públicas ingentes cantidades de dinero con fines inconfesables, realidad ésta que a pocos escapa.

   De esta cruel evidencia se hizo eco semanas atrás Cáritas Española, pero el ministro Montoro, tan locuaz él, pretendió desmontar esta afirmación alegando que no se ajusta a la realidad y que serán solo las políticas económicas que defiende el Gobierno las que facilitarán la mejora de la población infantil, ampliada hasta los 18 años, la que logrará contrarrestar el problema. Evidentemente, el ministro de Economía pare estar en otro mundo y niega la realidad  que vivimos aquí y ahora.

   “Lo que se des dé a los niños, los niños darán a la sociedad”. Así de tajante se mostró el psiquiatra y escritor estadounidense Karl A. Menninger, quien de estas cuestiones debía saber lo suyo. Mucho antes,  William Shakespeare, profundo conocedor del alma humana, puso el dedo en la llaga: “Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes”. Juicios, uno como otro, incontestables. 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.