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Fecha: August, 2014
Contrabandistas rondeños, la saga continúa
José Becerra 04-08-2014 | 4:38 | 0

 

 

La noticia saltó días atrás en los medios de comunicación de la provincia.  Una red distribuidora de tabaco de contrabando en Ronda había caído en manos de la Guardia Civil. Se incautaron alrededor de 5.000 cajetillas de tabaco procedente de Gibraltar,  como corolario de un dispositivo que se perfiló a finales del pasado año   y que ahora ha recogido sus frutos al pillarse a los delincuentes con las manos en la masa. Establecimientos públicos y particulares habían participado en las acciones delictivas de las  que ahora habrán de rendir cuentas.

Contrabandistas de nuevo cuño que retrotraen la imaginación a un proceder fuera de la ley que no es nuevo en la comarca de la Serranía. Tan enraizado estuvo este ilícito comercio que hoy se rememora junto al bandolerismo y es motivo de exaltación turística recreándose ámbitos y caminos por los que esta gente aguerrida  transitó y fue perseguida con ensañamiento.

Con la patina de lo antiguo  y ensalzado por los viajeros ingleses – esa pléyade de escritores foráneos encabezados por Carter, Ford, Townsend…- las páginas que nos remontan a una recreación de oficios fuera de la ley, junto al de los arrieros, adquieren hoy día candente actualidad.

Naturalmente, el contrabandista de antaño, el que el romanticismo reivindica, nada tiene que ver con el de hoy, que no obedece sino a un enriquecimiento personal y comercio ilegal  desaforado burlando la acción de la Justicia. El contrabandista del siglo XIX y principios del XX  nada tiene que ver con este de hoy, el que se ha pillado in fraganti en Ronda y del que acaban de dar cuenta los medios.

Nos dice una viajera inglesa Mme de Suberwick (1847): “ Sabes que en España contrabandista era un oficio declarado, reconocido; uno se hacía contrabandista como se hacía labrados o soldado, pasaba de padre a hijo (…), el bandido y el contrabandista españoles, esas dos ramas de un mismo tronco, no se parecen en nada a los bandidos y contrabandistas de las demás naciones: los españoles se hacen contrabandistas, y en caso de fracaso, en bandoleros por amor al arte”. O en otras palabras, se recurría al contrabando como un medio de vida, no para lograr una existencia placentera, sino para escapar del hambre y la miseria.

Existe en Ronda una evidente inclinación en reverdecer leyendas y sucedidos que tuvieron como protagonistas a bandoleros, arrieros y contrabandistas de otras épocas, los cuales anduvieron a sus anchas, cuando no eran perseguidos por la Justicia y tenían que huir a uñas de caballo   por los dilatados y abruptos caminos de la Serranía.

Sendas y costumbres que fueron glosadas por los viajeros románticos ingleses y galos que aludo y que nos visitaron siglos ha, dando pie a páginas cuya fama ha llegado hasta nuestros días transmitiéndonos con maestría el embeleso que a ellos le proporcionaron esta gente de mal vivir, en cuanto era trasunto de una raza indómita que hizo gala de un valor inusitado a remolque de situaciones económicas y sociales extremas en una comarcarenqueante y empobrecida.

Foto_Museo del Bandolero

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Ronda y su oferta museística
José Becerra 01-08-2014 | 1:12 | 0

No faltan los  museos  en la ciudad de Ronda.Por suerte existen varios y todos cargados de historias y vicisitudes hasta que abrieron sus puertas,  con gran aceptación por parte del público tanto rondeño como foráneo.

   Callejeando sin prisas por la “Ciudad Soñada”( Rilker dixit) siempre dispondremos de un rato para visitar el Museo Municipal de Ronda, enclavado en la parte antigua de la población en un viejo edificio que fuera casa solariega de la nobleza local (los Villasierra y  los Valenzuela, entre otros ilustres linajes) y hoy Palacio de Mondragón.

   El Museo Municipal en la exposición de elementos arqueológicos que le dan razón de ser nos sumerge en un mundo prehistórico que nos muestra modos de vida atávicos  pero que de alguna forma heredaron las civilizaciones desarrolladas posteriores en el perímetro que ocupa el término de Ronda.

   Así en la Sala de las Comunidades Cazadoras y Recolectoras nos muestran aspectos de lo que debió ser la vida de los humanoides y desde luego de la mayoría de los primates que por aquí deambularon y buscaron cobijos en las cuevas que son abundantes en el territorio, entre las que destacan las  de la Pileta y el Gato en Benaoján. La existencia nómada y el hábitat de los primeros pobladores de la zona que encontraron en las grutas defensas del acoso de las fieras nos muestran detalles en el recinto museístico.

   Tienen su lugar en el complejo las sociedades agrarias y las que abordaron y dieron pie a las del Metal y la Metalurgia, como así las plenamente humanas y culturalmente consolidadas como la romana y la árabe y que cimentaron el pleno asentamiento en el lugar como especifican los asentamientos rurales, villas (donde dejaron  muestras del quehacer urbanístico, así como de sus dotes para la arquitectura y la ingeniería de puentes y acueductos), poblados y palacetes, enterramientos y cuanto destacó como motivo particular de su afán de trascendencia, religiosidad, rituales y modus  vivendi.

  Pero hay más museos. Como el de Lara, que abre sus puertas en una antigua casona de los Condes de la Conquista de las Islas Batanes que hunde sus cimientos en el siglo XVIII. Lo asombroso de lo que aquí se expone va desde lo heterogéneo  armas, relojes, arqueología local, instrumentos musicales, documentos escritos…) a la cantidad de lo expuesto: más de 5.000 piezas de regusto antiguo que harán las delicias de los amantes del pasado lejano o más próximo, todo envuelto en el encanto que deja la pátina de los años.

   Los amantes del arte pictórico tienen su lugar en el Museo Joaquín Peinado, dedicado por su Ronda natal a la obra y memoria del pintor y que recoge en el noble palacio de Moztezuma una brillante colección de óleos y dibujos que abarca más de 190 trabajos en los que incluyen realizaciones gráficas que responden al empeño investigador del autor a lo largo de su vida.

    La poesía y la añoranza de un autor preclaro tiene su rincón en el Museo de Rilque, una recreación de la habitación – la 208-  que el poeta alemán ocupó en el hotel Reina Victoria  de Ronda durante su estancia en Ronda – año 1913- buscando en los sanos aires serranos alivio para la afección pulmonar que hacía mella en su naturaleza física. Libros, fotografías y fotocopias y cartas hablan de las vivencias del escritor y de su predilección por la ciudad.

   Pero si hay un museo rondeño que suscite la curiosidad de los visitantes es el del Bandolero. La figura de este personaje, entre la realidad y el mito, es consustancial con la comarca rondeña. El espacio recoge documentos, fotografías,  sucesos y biografías de estos personajes célebres por sus fechorías. José María el Tempranillo, Tragabuches, Flores Arocha, Pasos Largos… tienen aquí su lugar así como el reflejo de los tiempos en los que vivieron y anduvieron por estos parajes hasta ser apresados o muertos por la Guardia Civil en algunos de los picachos inaccesibles de la Serranía de Ronda.

  Y no podía faltar, en una comarca que siempre hizo gala de sus viñedos y la tradicional pisada de la uva para elaborar los más exquisitos caldos, el Museo del Vino. Paso a paso la muestra señala los pasos de la elaboración del vino rondeño hasta que sube a las mesas de los más empingorotados gourmets, los cuales vienen dando cuenta de su calidad, exquisito paladar y textura.

 Foto: Museo del Bandolero/editorial La Serranía.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.