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Fecha: October, 2014
El Ébola, esa tragedia
José Becerra 14-10-2014 | 12:15 | 0

El Ébola, esa tragedia

Malos vientos corren para la tan cacareada marca España. Quienes propugnan la independencia de Cataluña siguen erre con erre con el indómito molt honorable Artur Mas a la cabeza con la a todas luces disparatada consulta, que pese a que no se transforme en una realidad está quebrantando los cimientos de la unidad de la nación española y desde luego el cáustico desencuentro entre los que abrazan la secesión y los que se sienten al unísono catalanes y españoles. Ahora parece que el honorable recula,pero da su brazo a torcer ni mucho menos, aunque, eso sí, se encuenytre en la ciuerda floja de su carrera política. Al tiempo.

Por otra parte, llena de rabia y aumenta la desafección hacia políticos y sindicalistas la cuestión de las tarjetas “black”, o sea negras como el hollín, de los desaprensivos, que aún obrando con legitimidad (incomprensible para la mayoría de los españolitos de a pie) tiraron de ellas sin ton ni son tanto para cantidades nimias o descompasadas; una afrenta a la ciudadanía tanto si se usó para una forma u otra.

Y gravitando sobre estas cuestiones que soliviantan y malquistan la tragedia del Èbola, esa infección hasta ahora letal que ha venido a morder España cuando el reguero de víctimas resulta imparable en las regiones africanas donde tomó consistencia. Una tragedia que no ha dejado indiferente a nadie dando pies a polémicas desaforadas y propiciando poco menos que una psicosis colectiva, alentada por la actuación sanitaria en la que hubo garrafales fallos y la información a todas luces desacertada de los responsables políticos que en su comparecencia en ningún momento estuvieron a la altura de las graves circunstancias del conflicto.

Ha tenido que asomar su siniestro cariz a Europa y a España en concreto para que las industrias farmacéuticas que las cogen al vuelo se pongan a trabajar a destajo con el fin de que la vacuna que ataje la virulencia de la afección sea un realidad a partir de 2015. Antes como que no era rentable crearla solo para el tercer mundo, importando un ardite las miles de desarrapados muertos que ha venido ocasionando. Pero el nuevo continente, rico y poderoso, es otra cosa. Aquí la compra de la vacuna es segura con lo que las ganancias están aseguradas.

Es lamentable que tenga que ser así, pero poderoso amigo es don dinero. El mundo es cada vez más un pañuelo y nadie se puede considerar a salvo de penurias y tragedias ocurran donde ocurran. Pero ésto es algo que siempre se ha obviado y es una sinrazón que siga ocurriendo. Todos navegamos en el mismo barco y a todos toca remar en la misma dirección. A ver si se aprende.

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Compotas del Guadiaro, una tentación para el paladar
José Becerra 09-10-2014 | 11:56 | 0

Compotas del Guadiaro, una tentación para el paladar

José Becerra

 

Las huertas que se asoman al Guadiaro y las de las proximidades de Ronda lucen en estos días la eclosión de los membrilleros. Una magnífica ocasión para acercarse a ellas y disfrutar de un día de asueto en el paisaje único de la Serranía.. Junto a la castaña del Genal, este dorado fruto es protagonista indiscutible en la gastronomía local en los días que preceden y siguen a la fiesta de Todos los Santos.

Mucho antes que, como fruta madura, cayera Ronda en manos de los Reyes Católicos y sus huestes reconquistadoras en 1485, cuando pertenecía a la taifa de Sevilla y a los dominios de Al-Motamid, el rey poeta, y hasta que mudéjares y moriscos recogiesen la rica herencia cultural nazarita las huertas de Ronda fueron poco menos que un “jardín de las delicias” como el profeta Alá acostumbraba llamar a los lugares que por la excelencia de su paisaje y lo exquisito de sus frutos le agradaban en sumo grado.

Las huertas que se extendían alrededor de la meseta sobre la que se alza la ciudad gozaron de particular predilección tanto para las familias acomodadas que situaron en ella sus residencias campestres como a las familias modestas que en la labranza a sueldo de las ubérrimas tierras cifraron su sostén de vida. Higueras que propiciaban sombras y orondos frutos que rezumaban miel, moreras de delicado tacto y fino paladar,  perales frondosos – el famoso pero rondeño que traspasó límites regionales instalándose por sabor y textura en los principales mercados frutícolas nacionales, y el membrillo.

El membrillo fue, hasta épocas relativamente recientes, un recurso por excelencia para la economía de los hortelanos muy poco sobrada  y siempre raquítica. Hasta las huertas de Ronda, siempre prolíficas, llegaron los tentáculos de la bien asentada industria membrillera de Puente Genil. Sus numerosas fábricas se nutrieron de materia prima en latifundios serranos. Hasta las tierras cordobesas llegaron los orondos y carnosos frutos para ser transformado mediante el consiguiente proceso fabril en el dulce de membrillo (“carne de membrillo”, a decir de los lugareños) que adquirió merecida nombradía en el resto de España.

No se agostaron con el tiempo los membrilleros de Ronda, si bien  las plantaciones entraron en franca decadencia a partir del primer cuarto del siglo pasado. Con todo, y hasta hoy, permanecieron muchos en pie, siquiera sea como reliquia o recuerdo de un pasado esplendor y aún permiten relamernos con uno de los postres más genuinamente casero y serrano: la compota.

La compota, que desde el inicio del otoño hasta bien entrado el  invierno es un plato al que no renuncian fácilmente las amas de casa de la comarca rondeña, requiere membrillos sanos, sin picaduras,  a ser posible recién cogidos del árbol: ni muy recios ni muy maduros. Es el momento en que desprenden ese olorcillo tan característico propio de la fecundidad de la tierra y la sazón del fruto que a muchos agrada hasta el punto de que lo mantienen en casa sin cocerlo por la fragancia que le brinda.

Pero llegado el momento de catarlos hay que empezar por limpiarlos dejándolo sin pelusilla alguna; enseguida se trocean y se ponen al fuego en agua hirviendo a la que se habrá de añadir medio kilo de azúcar por cada kilo de membrillo, además de canela en rama y clavos de comer a discreción. El agua en lenta y constante  ebullición durante tres cuartos de hora poca más o menos será suficiente para dejarlos en su punto.

La compota es uno de los pocos postres que requiere, a la vez, tenedor y cuchara: uno para el fruto en cuestión, y la otra para apurar el almíbar en el que se esponja. Le concede ese aire de refinamiento que no ha dejado de sorprender a quienes con ideas preconcebidas poco favorables a la cocina de la Serranía y sus usos y costumbres se llegaron a ella procedentes de otros contornos. Hoy, aunque sigue siendo un plato netamente hogareño, se puede degustar en mesones y ventas del lugar, si es que se ocupó de encargarlo con suficiente antelación.

 

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Versos melancólicos
José Becerra 04-10-2014 | 12:30 | 0

Se reafirma el otoño pese a que los calores se aferran como la hiedra al tronco tanto cerca del mar como de la montaña. Una terquedad que solo será de días: amanece más tarde y la noche aligera su paso para salirnos al encuentro. Días cortos y tardes insípidas: el ánimo de alicorta y todo a nuestro alrededor muestra repentinamente un cariz más sombrío, como desalentador. Son días para la melancolía o el recuerdo. Husmeando entre mis papeles me encuentro algunos versos que en su día pergeñé pero que permanecieron olvidados luengos años. Desempolvados los iré dando a luz por si algún lector juzga perder unos instantes en su lectura, que ahora es tiempo para volver con el recuerdo a tiempos pretéritos.

 

GOYESCA Y ANTONIO ORDÓÑEZ

RONDA toda es un único hervor,

y el sol casas señoriales blanquea.

En la calle una beldad  coquetea

¡ Sus ojos verdes van pidiendo amor ¡

Vino, toros, mujeres: esplendor.

Un mozo pinturero donjuanea,

a lomos de un cuatralbo  al que espolea.

La feria septembrina es  puro hervor.

En la plaza que un rey Borbón dejó hecha,

Tres famosos diestros se han saludado

La muerte en los toriles acecha.

Del tendido  alguien un suspiro ha lanzado,

una oración sube como una endecha

por el gran maestro jamás olvidado.

 

 

LA SERRANÍA, SIEMPRE

No sobrecogen las abruptas sierras

ni desaniman los tortuosos bosques.

Las laderas pedregosas  alientan

a mil seres que perviven y mueren.

Siempre ha sido así, lo fue y se mantiene.

Antes campearon  los bandoleros

Los que marcaron el mal en sus mientes,

y los próvidos que todo lo dieron.

Jacos con contrabandistas valientes

de Gibraltar portaron el tabaco,

a trote fiero o con  pasos silentes

por atajos, veredas y altozanos.

Sobre sus cúspides vuelan rapaces,

el cóndor y los buitres leonados,

saltan  ágiles  cabras montaraces

y el lince de vivaces ojos pardos.

La Serranía de Ronda agreste y brava,

Cielo azul sobre fríos  altozanos.

 

CUEVA DEL GATO

Mediodía. El sol en todo lo alto.

En la fría profundidad del charco

desbandada de peces, plata huidiza,

como leves palomas asustadas.

Bochorno, quebró la brisa en la jara,

y el silencio roto por el murmullo

de la catarata y su burbujeo.

Desnudo,  respiré la infinitud

con la delectación de un dios pagano.

En mí mismo la plenitud del día.

La Creación había empezado.

Rompió mi cuerpo el espejo del agua.

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.