img
Relevo en la residencia Parra Grossi de Ronda
img
José Becerra | 31-12-2014 | 12:08

Relevo en la residencia Parra Grossi de Ronda

De la antigua Caja de Ahorros de Ronda con el paso del tiempo van quedando menos vestigios. Es como si un hada maligna se entretuviera, satánica, en borrarlos del mundo. Ahora le ha tocado el turno en la residencia de ancianos Parra Grossi instalada en la ahora rutilante con el esplendor navideño ciudad del Tajo.

No es que la residencia en cuestión vaya a desaparecer: continuará con la misma denominación y ejerciendo sus funciones como hasta ahora desde varias décadas atrás. Es más:se ampliará y se podrá disfrutar de nuevos servicios, por lo que no se espera que no se disminuya el personal trabajador, esto es al menos lo que se asegura. Lo que ocurre es que se desvincula de Unicaja pasando a depender de una acrisolada empresa gestora de varias instalaciones de este tipo en Andalucía y que viene haciendo muy bien las cosas: la avalan tiempo y experiencia. Nada tiene que temer los residentes, que continuarán recibiendo mejor atención si cabe.

Pero eso sí, ni rastro ya de la antigua Caja que que tanto festejaron los mayores de Ronda y los pueblos de la comarca en su día. De la primitiva entidad se han ido desgajando buena parte de lo que en su día formó parte de su tan cacareada Obra Social. Cerró sus puertas la residencia Marymar de Benalmádena ante el clamor de los que se vieron desalojados de grado o por la fuerza: de prisa y corriendo los residentes tuvieron que buscar nuevos aposentos. Por ahí empezó la cosa, pero esto afortunadamente no va a ocurrir en Ronda. La continuidad en el servicio que se presta parece estar garantizado.

Este relevo que ahora se produce en Parra Grossi no quita que echemos la visa atrás con añoranza. Don Juan de la Rosa, heredero de la marquesa de Moctezuma, la fundadora del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Ronda, situó a la entidad en la primera de Andalucía, merced a sus éxitos en la obra social y en la brillante gestión que realizó durante la larga etapa al frente de ella.

Se sucedieron bibliotecas, salas de exposiciones pictóricas, hogares de jubilados, museos y conservatorios de música… Eminentes realizaciones que culminaron con la Colonia Infantil de Sabinillas y la residencia para ancianos Parra Grossi, la joyas de la corona de la amplísima obra que culminaban con la labor que fue una constante en los cometidos de la Caja: la atención a la población infantil y a la vejez.

La residencia Parra Grossi pierde los antiguos lazos que la mantenía unida a la antaño acrisolada Caja de Ahorros. Ya digo,continuará atendiendo a los jubilados que esperan pasar sus años postreros de vida bien atendidos, si es que sus exiguas pensiones se lo permiten “que no está el horno para bollos”, como decimos socarronamente los serranos de pueblos colindantes con Ronda.

No son pocos los que se percatan que de que de la antigua Obra Social se desgajan realizaciones de las que presumíamos los rondeños, entre otras esta residencia que don Juan de la Rosa, de perdurable memoria, propició con tino y acendrada inclinación a proteger los más débiles.¿ Seguirá el cierre o la cesión de la Colonia Infantil que permitió a niños de familias depauperadas del interior ver el mar y solazarse con su presencia? Esperemos que esto no ocurra. Conocí y gocé de mar merced a esta Obra Social cuando apenas contaba diez años de edad. Una gratificante experiencia para mí muy difícil de olvidar.

Ahora, vencido por los años, espero culminar mi vida en la residencia Parra Grossi, principio y fin de una existencia que espero colme mis aspiraciones de ser una experiencia feliz.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.