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Fecha: January, 2015
No son los contrabandistas de antaño
José Becerra 31-01-2015 | 11:35 | 0

No son los contrabandistas de antaño

No hace demasiado tiempo- años 40 del pasado siglo-, pasados los años de plomo y hambre que siguieron a nuestra procelosa guerra civil, en la Serranía de Ronda, sus abruptas sierras por las que serpenteaban trochas y senderos en los que solo se permitía el paso a animales de pezuñas o cascos, anduvieron esforzados contrabandistas que conducían el tabaco de Gibraltar desde el campo que luego haría suyo este último topónimo hasta las costas malagueñas, cuando en estas aún no había estallado el boom turístico.

    El tabaco de picadura “ Montecrito o el “Águila fino” en cuarterones de brillante papel litografiado, se transportaban en sacos y serones por una caballería ocasional que permitió la subsistencia de la vecindad de varios pueblos del entorno de la ciudad de Ronda, entre ellos, ocupando un muy destacado lugar Benaoján, en donde siempre existió gente brava que no se amilanaba ante el peligro si lo que se jugaba era el sostén de la familia.

Los contrabandistas serranos, junto a arrieros y trotacaminos, amén de algún que otro forajido o echado el campo dieron a pie a una época procelosa que recogieron en sus libros los escritores románticos galos y británicos que por aquellos años nos visitaron.

   La Serranía de Ronda, de fragosos montes y caminos imposibles, sirvió de paso y guarida a quienes desafiaban a la Guardia Civil persistiendo en un negocio prohibido o a quienes huían de la justicia por acciones delictivas o políticas, caso del maquis que aquí tuvo cartas de naturaleza.

Pero fueron los contrabandistas quienes deambularon a sus anchas por estas fragosas sierras. La hazaña diaria de estos hombres de bronce hechos a las emboscadas y asechanzas,pero sobretodo por el territorio sobre el que cabalgaron y la frecuencia de los alijos de tabaco, dieron pie a letrillas que aún se canturrean por los más viejos del lugar: “ Por la sierra de Ronda / viene bajando / un rebaño de ovejas / con contrabando, / porque en la sierra / hasta las ovejitas / contrabandean.”

Vienen estas elucubraciones a cuento porque la Guardia Civil, semanas atrás, en una operación bautizada como `Pinsapo´ detuvo a una treintena de personas de nacionalidad española,marroquí e italiana que componían una activa organización de narcotráfico que introducían hachís por los litorales costasoleño y del Campo de Gibraltar, sirviéndose de los caminos rurales y lo intrincado de las sendas de la Serranía de Ronda.

   En esta actividad delictiva nada tuvo que ver el paisanaje de la comarca de ninguno de los pueblos que se alinean a lo largo y ancho de los montes y sierras serranos. Eran delincuentes de otras regiones que, por lo visto, tenían conocimiento de lo adecuado de los escarpes para sus trapicheos delictivos.

Nada que ver con el contrabandeo de tabaco, romántico y evocador, como el paso de sus bandoleros célebres, que imprimió personalidad y labró buena parte de las señas de identidad de la comarca. Que quede claro. No son los contrabandistas de antaño que imprimieron carácter propio a Ronda y su comarca.

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“Ronda Infinita”, un proyecto ilusionante
José Becerra 27-01-2015 | 10:36 | 0

Ronda Infinita”, un proyecto ilusionante

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El proyecto en sí vale la pena se mire por donde se mire y sea cual sea la formación política que lo plantea, porque lo que importa es que Ronda y sus pueblos se promocionen y sean, si no lo son ya, un referente en el panorama del interior de la provincia de Málaga. En este caso, y como dan a conocer la concejal de Turismo, Isabel Barriga y el responsable de la entidad Tursimo de Ronda, Sergio Sedeño, de lo que se trata es de aunar esfuerzos y de que se den la mano la Ciudad del Tajo y los pueblos limítrofes para caminar al mismo paso con el objetivo de que los turistas que nos visitan no lo sean por un solo día.

O seo y esto, y esto lo añadimos nosotros, el caso del turista de ida y vuelta, que, aunque siempre será bien recibido, no siempre responde a las expectativas de la industria del sector, a saber, restaurantes, bares, casas de turismo rural que desearían una estancia más prolongada.

Colocándose a Ronda como principal protagonista del empeño que va a dinamizar el turismo en la zona se pretende implicar a la cincuentena de pueblos circundantes a mayor o menor distancia para formar un frente común en el que cada uno de los municipios invitados expongan lo mejor de cada uno en cualquiera de los conceptos que abarquen paisaje, monumentos naturales y debidos a la mano del hombre y gastronomía peculiar de todos y cada uno de ellos.

Un mapa pormenorizado para desplegar a touroperadores y empresas afines, amén de la próxima FITUR, el mapa pormenorizado de los lugares que pueden elegir para disfrute de sus días de ocio. Hay, pues, tela donde cortar, porque los atractivos de nuestros pueblos empeñados desde tiempos ha en ser blancos y refulgentes al sempiterno sol que los ilumina, son incontables e imperecederos.

No deberían nuestros ayuntamientos pasar por alto esta ocasión que se les ofrece para hacer un frente común con Ronda con la vista puesta en que el turista de turno no lo sea solo de paso, y a renglón seguido se vaya a comer y dormir a la costa, sino que encuentren agradable permanecer aquí más de un día.

Nuestros pueblos, cargados de historias, vetustos pero limpios, ofrecen mil posibilidades para el disfrute de los sentidos.”Ronda Infinita” es la ocasión de conseguirlo. Subámonos al carro que se nos brinda.

Molino Del Santo

Fotos: Hotel en Benaoján

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Al amor de la “copa” de candela
José Becerra 24-01-2015 | 12:41 | 0

Si había un utensilio característico de los inviernos de los pueblos del interior de la provincia de Málaga, en los que cuando sopla el gélido cierzo solía vaciar calles y plazuelas de transeúntes que buscaban ateridos el calorcillo del hogar, era sin duda el brasero. De todos los enseres a los que se echaba mano en el período invernal destacaba éste, que en la comarca de Ronda,no tenía otra denominación que la de “copa de candela”.

  Este trebejo casero, que había dormido el sueño de los justos en camarillas y desvanes durante los meses primaverales y del estío, ocupaba con todos los honores el principal lugar de la casa, el cual no era otro que aquel en la que la reunión familiar era obligada, ya fuese para la plática distendida, ya para el refrigerio cotidiano o las comidas de mayor enjundia.

  En la comarca rondeña, apenas traspasado el día de Todos los Santos y de Difuntos, que casi siempre marcan la separación de días templados y fríos, las amas de casa desempolvaban el recipiente metálico con asas, amén del chubesqui (aparato calefactor de hojalata y forma cilíndrica y agujereada para que circule libremente el aire y haga prender los tizones rápidamente una vez convenientemente colocados sobre la “copa”) y lo disponen para su uso inmediato.

Antes se habrá hecho acopio de buen carbón de leña o cisco de carbón vegetal menudo que los campesinos de la zona se encargaban de vender en sacos de pueblo en pueblo a lomo de mula vieja y coja apta para las empinadas calles serranas y a grito pelado: “¡ Carbón de encina!” gritaban destempladamente, conformando con la venta itinerante una estampa típica irremediablemente desaparecida, pero que perdura en el acervo de las costumbres y cultura popular de pueblos como Benaoján, Montejaque, Jimera de Líbar o Júzcar y Alpandeire, entre otros , y que los más viejos del lugar reviven con añoranza.

  En los inviernos serranos, que suelen ser gélidos, el rito de la “copa”de candela empezaba en la calle. En ella se depositaba hasta que el vientecillo retozón avivaba las brasas, que la “paletilla” se encargaba removiéndolas de mantenerlas incandescentes todo el día, una vez que la “copa” era acogida por los faldones de la mesa estufa sabiamente situada por el ama de casa en el rincón más protegido del hogar. Allí permanecía durante hasta altas horas o cuando la familia se entregaba al obligado descanso nocturno. Eso sí, cubriéndola de cenizas para que el rescoldo durase hasta al día siguiente. Había que resguardar los tizones para que al fuese más fácil encenderla de nuevo. Y así un día y otro hasta que el calorcillo primaveral la convirtiera en un trasto inútil. Y vuelta a empezar.

  Con los nuevos tiempos y la aparición de los electrodomésticos con los que se modernizaron los hogares sin excepción, las estufas eléctricas o de gas, amén del aire acondicionado para el frío o el calor,la “copa” de candela acabó por arrumbarse del todo acabando en los vertederos. Pero todavía hay quien recurre a ella porque como nos dicen los más viejos del lugar “ su calorcillo no tiene punto de comparación con esos nuevos artilugios que, entre otros defectos, no cuenta con el de permitir que la familia se reúna a su alrededor para comentar las quisicosas y sucedidos del día”.

  Todos guardamos recuerdos gratos de nuestra niñez. Retazos de vida que nunca llegan a perderse en el armario de recuerdos y vivencias que afloran en cualquiera de los momentos de la existencia. Evocamos esos momentos cuando la nostalgia o añoranza nos invade a partes iguales apartándonos del ajetreo diario no pocas veces odioso.

Mis primeras lecturas de aparecidos y fabulosas correrías decontrabandistas, constantes como medio de vida en los pueblos serranos,no se habrán contado al abrigo del faldón de la mesa de estufa!¡Cuántas historias sobre personajes y personajillos no se habrán hilvanados!¡Cuántos refranes, consejas y fábulas!

La vieja y austera  “copa¨ de candela merecería un monumento en los pequeños pueblos malagueños. Por su ancestral utilización y haber servido para en su torno reunir en tiempos borrascosos a pequeños y mayores, afianzando amores filiales y entrañables amistades.

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Nuevas caras para las elecciones municipales
José Becerra 21-01-2015 | 11:28 | 0

Se vislumbran ya en la lontananza los comicios llamados a remover de su asiento a alcaldes y concejales desde el villorrio más insignificante a la más populosa ciudad. Y en esta tesitura a corto plazo- mayo está a la vuelta de la esquina – los ciudadanos cabreados y desafectos por los políticos que siempre han venido copando las diversas estancias del poder en lo que toca a las elecciones municipales y autonómicas tengo para mí que verían con buenos ojos que al panorama político de nuestros pueblos, provincias y autonomías se asomen caras nuevas.

No parece prudente por muy democráticas que sean las formas de su elección que los políticos se perpetúen en sus poltronas indefinidamente. La gente está harta de corrupciones, mangoneos y trapisondas que con muy honrosas excepciones -no todos responden al mismo patrón, afortunadamente- se vienen produciendo entre los ediles en el ejercicio de sus funciones en los últimos tiempos en algunas de las numerosas administraciones públicas.

Nuevos tiempos, calamitosos por cierto, demandan urgentemente caras nuevas, solo por ver si las cosas cambian de rumbo y se enderezan allí donde venían siendo perniciosas para los munícipes.

En los pueblos de poca monta los concejales ejercen su trabajo, como decimos los rondeños, “ por amor al arte”, o sea con sin beneficios pecuniarios, aunque la satisfacción personal sea de consideración. Otra cosa es distinta en lo que se refiere al primer edil, el cual si tiene derecho a puntual soldada mensual. Pero como de las listas más votadas saldrán el mayor número de concejales,además de los pactos entre formaciones que nunca faltan tras los comicios, y como en éstos recae la misión de elegir alcaldes, mucho importa que se asomen al panorama político de los municipios nuevas caras que impulsen gobiernos distintos de los que hasta ahora se han sucedidos y en los que se perpetuaron figuras de alcaldes que ya deberían pasar a la reserva con el agradecimiento de los servicios prestados.

Vaya como colofón una frase de un pensador argentino, Horacio Amezúa, que no me resisto a reproducir Todo aquello por lo que luchamos y en lo que creemos -la libertad, la igualdad, la justicia- encuentra su máxima expresión en el despacho de un concejal, pues es allí dónde todos esos valores se concretan en personas con rostro” .

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Senectud gratificante
José Becerra 19-01-2015 | 11:16 | 0

 

Senectud gratificante

Es un axioma que la vejez trae consigo el decaimiento personal y que arrastra tras de sí incontables achaques. Es cierto. Inexorable, el paso del tiempo que no perdona va dejando sus marcas indeleblemente en el cuerpo y en el alma; no sabemos cuál de las dos más nos hiere, aunque como dicen mis paisanos rondeños, las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara.

Teme a la vejez, pues nunca viene sola”, dijo Platón. Pero en contra del pensador heleno, los que ya remontamos las últimas etapas de la existencia no debemos dejarnos ganar por la pesadumbre o el hastío, dos sentimientos que junto a los de la desesperanza y la soledad hacen presa no pocas veces en nuestro ánimo.

¿Por qué razón los que ya dejamos atrás los 70 años o los que están próximo a cumplirlos debemos renunciar a esas pequeñas cosas que nos hicieron amable la vida hasta llegar a esa frontera que marca un antes y un después en nuestras vidas? “A la vejez,viruelas, dicen con su secular socarronería los serranos rondeños cuando ven cómo una persona mayor hace o dice algo que es más común verle hacer u oírle decir a la gente joven que no peinan canas.

Con los años se nos acrecienta el deseo de llevar a cabo aquello que por los agobios del trabajo o por lo no menos penoso de sacar adelante una familia siempre soslayamos. Ahora es tiempo de que hagamos el viaje o la excursión siempre pospuesta o de leer el libro que compramos años ha pero que duerme en los anaqueles del hogar el sueño de los justos, aunque no deja de ser verdad el dicho de que la vejez es más propicia a releer que a leer; volvamos, pues, a la lectura de los autores que en su día nos deleitaron y entresaquemos las páginas las cuales marcamos para volver a ellas de manera más reposada.

Si vive tierras adentro procure llegar hasta el interior para solazarse con las vistas panorámicas de las sierras y los escarpados montes que ocultan o acogen como madre a pueblos blancos y pintorescos. Si las fuerzas nos lo permiten conquistemos sus crestas y pináculos, buenos lugares para pensar en que envejecer, como decía el cineasta Ingmar Bergman, buen aficionado de los parajes olvidados, es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. Si su existencia transcurrió en parajes montuosos venga con frecuencia a los lugares que tienen como frontera esplenderosa el mar insondable. Igualmente encontrará la serenidad del espíritu en sus inmediaciones.

Un consejo de amigo: no se deja llevar por los arrebatos que proporcionan el seguimiento desmedido por la política y sus protagonistas. Lo mejor es contemplar su acontecer estableciendo una distancia prudencial. Descarte los acaloramientos que a nada conducen. Contemplemos con tranquilidad y hasta con cierta sorna los rifirrafes de los políticos, las diatribas que protagonizan y su denodado empeño por tocar o permanecer en el poder.

Y no hagamos el menor caso a quienes sin decirlo nos consideran ancianos; olvidan que los árboles más viejos ofrecen los frutos más apetitosos.

En cuanto a la actitud y costumbres que hemos de adoptar para una senectud gratificante tengamos cerca vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quienes confiar, y viejos autores para para leer. Una máxima que no debemos echar en saco roto.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.