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Fecha: March, 2015
La fiera que llevamos dentro
José Becerra 30-03-2015 | 6:11 | 0

La fiera que se lleva dentro

Dos episodios de barbarie humana han coincido en el tiempo;solo unos pocos días han separado una de otra y han puesto en evidencia hasta dónde puede llegar la sinrazón y la maldad del hombre, capaz de ejecutar un horrendo crimen o destruir un tesoro de la antigüedad por motivos que se escapa a las mentes que no son enfermizas o innatamente crueles y sanguinarias. Es la bestia humana que se lleva dentro y de la que hablaba Émile Zola en su obra “La bestia humana”.

El relato del autor francés, reconocido como el padre del naturalismo y su más conspicuo representante, se adentra con maestría en la descripción de la condición humana y cómo los hombres sucumben a una voz interna o “fuerza atávica” que le lleva a cometer los actos más deleznables. Ya lo dejaron por sentado los autores latinos, acuñando la locuciónHomo homini lupus”, que viene a decir, poco más o menos, que “ el hombre es un lobo para el hombre”, y que es capaz de cometer los más horrendos crímenes contra la humanidad de la que forma parte.

Por un lado tenemos el avión despeñado en las altitudes borrascosas de los Alpes con 150 personas a bordo que encontraron la muerte de una manera que va más más allá de lo imaginable a causa de la mente trastornada y los instintos criminales de un individuo cuyo nombre me resisto a deletrear para no darle satisfacción – “ todos conocerán mi nombre”, afirmó con jactancia– allá en las profundidades del averno, que de existir sería el lugar adecuado para que de pudriese eternamente y así pagar su alevoso atentado contra tantos inocentes que perecieron sin remisión. La bestia humana en estado puro que encuentra en la humanidad las victimas propiciatorias para llevar a cabo su horrendo crimen que figurará para siempre en los anales de la aviación no como un accidente aéreo sino como fruto de una mente puede que ser que trastornada pero intrínsicamente perversa.

Por otra parte, días atrás asistimos desde la lejanía a la entrada a saco de terroristas islámicos en el Museo de Mosul destruyendo con cuantas herramientas tenían a mano estatuas y bajorrelieves de incalculable valor artístico y cultural – hasta se atrevieron con las antiguas murallas de Nínives (capital del imperio asirio, cerca de Mosul, Irak)-, las cuales destruyeron en parte. Una destrucción fruto de la tremenda barbarie que asola el país y que se suma a la aniquilación de otros enclaves religiosos e históricos de gran valor que han sido reducidos a cenizas por el Estado Islámico. De manera salvaje se acabó con testimonios que se transmitieron de generación en generación, dándose la mano una cultura y la siguiente, y abrazando una civilización a la que le precedió en el tiempo.

Ambos episodios descritos – el de los Alpes y el de Mosul- responden, en diferentes planos, a esa inclinación de atentar contra la humanidad en cualquiera de las formas que manifiestan en el hombre esa fiera que se lleva dentro y que aflora en cualquier momento para pesar de quienes la sufren.

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El gobierno de Andalucía en un brete
José Becerra 28-03-2015 | 9:47 | 0

El gobierno de Andalucía en un brete

 

Hablaron las urnas en Andalucía el pasado domingo 22 y lo hizo de manera clara y rotunda: la izquierda sigue preponderando en su ancho solar. No hay que rasgarse las vestiduras por ello, que esta predisposición tiene aquí raíces profundas, sean cuales sean las circunstancias imperantes. Se hizo caso omiso a la corrupción reinante durante décadas, patente en los fraudes de los EREs y los cursos de formación en los que un buen puñado de aprovechados se llenaron los bolsillos en perjuicio de la clase trabajadora y desempleada de la población, y a la hora de votar como si nada hubiera sucedido: aquí paz y luego gloria, que a los del mismo color del partido todo se les perdona.

Nada que objetar por tanto, que cada cual hace de su capa un sayo y le entrega su aquiescencia a quien le dicta su leal saber y entender: una decisión tan respetable como cualquiera otra y las inquietudes políticas de los andaluces en su mayoría van por ese camino, otra cosa es que los resultados permitan la existencia de un gobierno estable tal es la significación de los resultados de la consulta.

Por lo pronto está la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta. Resulta inimaginable, pese a que Rajoy dejó por sentado que era partidario que en las elecciones de cualquier signo formase gobierno la lista más votada, pero ahora después del ostentoso descalabro puede que haya cambiado y es más que presumible que no tienda la mano. Se supone que hará lo propio Ciudadano, después del celebrado éxito logrado, puesto que afirmó por activa y por pasiva que que no apoyaría la candidatura de la líder socialista mientras no prescinda de Chaves y Griñán.

Tampoco se espera que haya pacto entre Podemos (que se desinfla a ojos vista) y PSOE, que ya dejó claro Díaz que no pactaría con nadie y que gobernaría en solitario, seguramente porque esperaba una victoria de mayor calado. De IU tampoco puede esperar nada porque sus resultados han sido catastróficos a ojos visto.

Los socialistas se quedan con los escaños que tenían, ni uno más ni uno meno, y ello merced a las normas de proporcionalidad( la sombre de Hond es alargada), que obraron en su favor. Pírrica victoria se nos antoja, por mucho que se quiera vestir al santo, pero victoria a la postre, que , sin embargo, se puede diluir como en el agua el azucarillo muy pronto.

En suma, que doña Susana tendrá que hacer encajes de bolillos para lograr apoyos, empezando por su investidura. No hay nadie que se desmarque y niegan alianzas con ella, algo que si no logra en un par de meses se verá obligada a convocar de nuevo elecciones.

Panorama desalentador el que el que se vislumbra en lontananza después de una consulta que no ha arrojado resultados positivos para el sufrido ciudadano que lo que desea es que todos los partidos se pongan a trabajar codo con codo para desterrar corruptelas y clientelismo acendrado desde décadas atrás, acrecentando el empleo y la atención social en mínimos en la región desde ya hace demasiado tiempo. Lo dicho, el futuro gobierno de Andalucía en un brete.

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Un impuesto abusivo en Andalucía
José Becerra 23-03-2015 | 10:00 | 0

Un impuesto abusivo

Porfiaron los políticos andaluces a grito pelado exhibiendo las excelencias de sus programas con los que trataron de convencer al ciudadano. Alardearon de las bondades de sus propuestas electorales tratando de arrimar el ascua a su sardina o lo que es lo mismo convencer de que la opción de su partido es la mejor que se podía tener, como si ya no se estuviera ahíto de propaganda altisonante y vacía que luego se transforma en pura agua de borrajas. Lo que les importaba es presentar un abanico de promesas que obscurecieran las que presentaban los adversarios en liza. O sea, deslumbrar y a ver quien pesca más y mejor en las revueltas aguas que son propias de todos los períodos electorales.

Se repitió hasta la saciedad como un mantra cansino que se bajarán los impuestos,seguros de que lo que más apreciamos es que no nos rasquen los bolsillos con contumacia,pese a que estemos convencidos de que los tributos son indispensables para que exista, por ejemplo obra social, educación o sanidad, aunque unas y otras pensemos que son con frecuencia mejorables.

Pero las imposiciones pecuniarias no deberían ser excesivas porque nos llevaría a pensar que poco importa que los políticos hablen de solidaridad si el Estado no la tiene con los contribuyentes.

Viene este exordio a cuento porque en Andalucía se está pagando un impuesto que bate el récord si lo contraponemos con el de otras comunidades, incluida la de Madrid , que como el dijo el poeta Antonio Machado “es el rompeolas de todas las Españas”. Me refiero al de sucesiones y donaciones. Aquí pagamos más del 30% de lo que heredamos de nuestros padres. Tanto es así que hay mucha gente andaluza se empadrona en ciudades de otras regiones donde este gravamen no pasa del 1%. Como resultado de tan colosal imposición hay quien renuncia a la posesión de una vivienda heredada por sus mayores porque le resulta imposible hacer a la carga que conlleva.

No he podido escuchar de boca de la presidenta de la Junta de Andalucía, y que seguirá siéndolo en el futuro, que rebajará el importe de esta carga a los sufridos ciudadanos. Tampoco parece que hayan prometido nada al respecto sus oponentes en esta lucha sin cuartel que ahora a tocado su final. Todo parece indicar que el malhadado canon subsistirá después de los combates-televisivos o no – de tirios y troyanos, en las elecciones que ya son historia. Para nuestro pesar.

 

 

 

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El cambio, también en Andalucía
José Becerra 20-03-2015 | 12:21 | 0

El cambio, también en Andalucía

Cambio es la palabra mágica que machaconamente y hasta la saciedad repiten las formaciones políticas emergentes, santo y seña, por ejemplo, de Podemos y su desprecio a la “casta” entronizada en los poderes públicos y a la que anhela derrocar, sin mirar para adentro y considerar que algunos de sus más genuinos dirigentes hacen ostentación (cuando no procuran ocultarlos) de esos atributos de los que denigran y que achacan a los demás partidos que hasta hoy se repartieron el mandato del país en sus más altas instituciones. Puede que tengan parte de razón, pero no toda.

Se suspira por un cambio drástico y así lo afirman taxativamente las huestes no solo de Pablo Iglesias y Albert Rivera, sino también las de Pedro Sánchez. Todos contra el PP parece ser el lema preponderante, y las encuestas con las desbandada de votantes de anteriores comicios así lo refrendan.

Pero puestos a cambiar ¿porqué no se aspira a que tenga un nuevo inquilino el palacio sevillano de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta? Hasta ahora y después de más de treinta años han pleno tenido derecho a ocuparlo los socialistas, un largo período de tiempo que puede parangonarse con el que estuvo en el candelero el franquismo. Entremedias apoteosis del clientelismo político, ya crepuscular, bien es cierto,pero que aún da sus últimos coletazos,parejos al escándalo de los EREs falsos y los fraudulentos cursos de formación. Una tara ésta que puede pasar factura a Susana Díaz y quebrar su intento de continuar en la presidencia de la Junta y que pesa como una losa sobre el PSOE andaluz que ostenta la supremacía desde que se iniciara la sacrosanta Transición en España, ¡ que ya a llovido desde entonces!

Profundas convulsiones se avecinan, a tenor de las encuestas existentes. Puede que el cambio se inicie en los comicios autonómicos de Andalucía, ya a pocas horas que se celebren y se intensifiquen en las elecciones municipales y del resto de la autonomías para llegar a las generales el año próximo.

Puede que se renueve de arriba abajo el Parlamento andaluz y que nuevas caras se nos aparezcan en las sesiones que se celebren en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas. Puede que nuevos parlamentarios vengan a sentar sus reales en el hemiciclo. Es lo que las encuestas anuncias,que no siempre aciertan, bien es cierto,pero que se aproximan bastante a lo que puede ocurrir.

El cambio sustancial que se pronostica puede obedecer al ascenso de dos nuevas fuerzas políticas, que vienen pegando fuerte y con ánimos para batir a los contrarios que se les pongan al paso.

Cambio, sí, es necesario, para poner trabas a la corrupción imperante hasta ahora y frenar la postración de buena parte dela ciudad, esa que recibe el peor trato en los períodos de decadencia y crisis. Si el cambio anhelado es para proporcionar beneficios a la sufrida bienvenido sea, cualquiera que sea el color del partido político que lo haga posible.

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Tiendas de antaño en los pueblos del interior
José Becerra 17-03-2015 | 10:05 | 0

Tiendas de antaño en los pueblos del interior 

JOSÉ BECERRA GÓMEZ

Los pequeños comercios de los pueblos del interior de Málaga, y en concreto los de la Serranía de Ronda que conozco muy bien por ser el lugar donde vi la luz por primera vez y transcurrieron mis años de mocedad y madurez, han ido cerrando sus puertas lenta pero inexorablemente.

  Quedaron verdulerías, hornos y carnicerías pero las tiendas de siempre fueron desapareciendo porque dejaron de ser rentables y por lo mismo pasar de padres a hijos, como había venido sucediendo. La eclosión de los transportes y la abundancia de los medios de locomoción familiares las arrinconaron hasta hacerlas ruinosa.

La vecindad, que viene disminuyendo año tras años , y ese es otro problema social a causa de la despoblación impuesta por los bajos índices de natalidad y la emigración salvaje a zonas más prósperas, se abastece de lo necesario para el condumio diario de los alimentos primordiales para la subsistencia en los pequeños negocios locales que aún quedan en pie a trancas y barrancas, pero se trasladan a Ronda cuando son otras las necesidades por nimias que éstas sean.

  Antes, en el pasado siglo que cada vez se nos antoja más lejano, no se buscaba en la vecina ciudad lo que siempre se tenía a mano. Labradores, hortelanos, herreros y talabalteros, que eran los oficios predominantes, se surtían en las tiendas de los pueblos de sus aperos y accesorios necesarios para la labor : azadas, escardillos,hoces,simientes para eliminar las malas hierbas, herraduras para calzar las bestias de cargas, piensos para el ganado… Igualmente se surtían de avíos para las matanzas caseras de cerdos, tan arraigadas en la zona, cuerdas y ronzales, azufre para la vid, necesario para eliminar enfermedades que repercutirían en la elaboración de mostos, en la Serranía, famosos por su embocadura…

Me salieron los dientes en una de estas tiendas de pueblo, atiborradas de todo cuando se pueda imaginar y que se ofrecía al lugareño a muy pocos metros de su casa. Al hilo de estas reflexiones me viene a la memoria el trabajo que en mis años de niñez me encargó un maestro de enseñanza primaria. 

   Se trataba de redactar una lista de los artículos que ofrecía una de las antiguas tiendas del pueblo, que daba la casualidad era la de mi padre, así que lo tenía fácil. “Casa Becerra”, que así era conocida, ofrecía tal cantidad y heterogeneidad de mercadería que me llevó días para llevar a cabo el didáctico encargo.

  La lista se hizo interminable y de ella destaco lo que más me llamó la atención, dejando a un lado productos de alimentación que eran imprescindibles y las bebidas entre los que destacaban los productos del cerdo- la suculenta morcilla y el sustancioso chorizo benaojanos, que puso en pie a una industria preminente y los vinos de La Palma y Montilla, amén del mosto meloso de toda la vida, criado en las bodegas del término municipal.

   Saltándome renglones de la larguísima lista anoto algunos de los artículos en venta que a mí resultaban más inverosímiles y que desde luego no era posible encontrar en otro comercio de Benaoján o de los alrededores, descontado, claro, Ronda: catecismo de Ripalda, almanaque zaragozano, libros de abecedario y primera enseñanza, libritos de primera comunión, tinteros, postales de amor y de Navidad, papel barba que servían para los documentos de compra y venta de las casas. Ovillos de hilo de coser, bordar y tricotar; para el dolor muscular parches porosos de Sor Vieginia, pastillas del doctor Andreu para la tos; colonias y brillantinas; sillas y mecedoras de madera y loneta, pinturas y barnices para el blanqueo anual de las viviendas; sombreros y boinas, martillos y palustres; adornos y figuritas del Belén, juguetes de cartón y hojalata para el día de Reyes, y, por supuesto, golosinas de todo tipo… Entre los productos de alimentación cabía destacar las aceitunas aliñadas que mi madre sabía aderezar con aditamentos que les concedían un sabor inconfundible.

  Hoy, vuelvo a mi hogar y antigua tienda de la que no quedan sino muros ennegrecidos por la humedad y estanterías vacías carcomidas por el tiempo en las que aún quedan algunos objetos que se me antojan hojas marchitas de la arboleda mustia de un cementerio. Y mientras los veo me vienen a la mente los sentidos versos de Quevedo: “Entré en mi casa, vi que, amancillada/ de anciana habitación eran despojos;/mi báculo, más corvo y menos fuerte./ Vencida de la edad sentí mi espada/ y no hallé cosa en que poner los ojos/que no fuese recuerdo de la muerte”.

   Es la suerte que han corrido las innumerables tiendas donde se vendía de todo en los pueblos del interior de Málaga.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.