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Los muertos no se tocan
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José Becerra | 01-04-2015 | 08:07

Los muertos no se tocan, nene

JOSÉ  BECERRA  BECERRA

El titular escogido es el título de una hilarante película española del año 2011. No hay que tocar a los que hicieron el viaje final. Pero en España tenemos afición a remover las tumbas como si su osamenta que en ellas reposa pudiera mostrarnos retazos de su paso por este mundo o descifrar secretos que nos son vedados a los que aquí permanecemos.

En Madrid se llevaba tiempo en la búsqueda de los restos mortales de Miguel de Cervantes, algo así como si a las instituciones culturales y estatales les fuera las vida en ello. Es como si resonaran en sus tímpanos la voz de ultratumba del insigne “Manco de Lepanto “reclamando: “!Luz,más luz!”como hiciera Goethe, en su lecho de muerte barruntando su paso terrenal al más allá tenebroso e ignoto.

Se especuló largo y tendido sobre el lugar exacto donde el insigne escritor del Siglo de Oro de la letras españolas recibiera cristiana sepultura. Considerado la máxima figura de la literatura española y autor descrito como la primera novela moderna, universalmente conocida, a saber Don Quijote de la Mancha y recocida como una de las mejores obra de la literatura universal de todos los tiempos, pareció imprescindible encontrar la tumba que acogiera sus restos mortales. Sin embargo, han transcurridos muchos años, siglos incluso, sin que la labor investigadora tomara visos de realidad.

La cuestión es que,aún ahora, cuando parecen haberse encontrados pruebas fehacientes en la iglesia madrileña de la Trinarias, a falta de la verificación que se pueda obtener mediante el ADN, cosa que parece improbable a no ser que también se localice la tumba de la hermana del escritor. Lo cierto es que las dudas subsisten y las preguntas que se hacen los expertos amplificadas por la gente de calle son innumerables. Se pretende un lugar de peregrinaje del que no sabemos si el ilustre autor estaría conforme.

Por estos mismos días, mucho más cerca de nosotros, en Alpandeire, el pueblecito de la Serranía de Ronda, cuna de fray Leopoldo, de venerado recuerdo, se ha descubierto una cripta con los despojos humanos de un matrimonio, cuyas identidad se envuelve en el misterio (aunque se sospechan que fueron ricos hacendados). Como lo es que los cuerpos aparezcan prácticamente incorruptos después de permanecer 300 años en el sepulcro. A la iglesia de San Antonio, llamada por su colosal entablamento “Catedral de la Serranía” acuden en peregrinación gente del pueblo del alto Genal. Subsiste el miedo y la expectación ante el estado casi incólume de la pareja y se abren interrogantes que investigadores tratan de explicar ante el estado de las momias.

En definitiva, que subsiste el interés por los que fallecieron siglos atrás, y se revuelve sus tumban en las que era de esperar alcanzar el descanso eterno. Viene a cuento a este respecto el epitafio que William Shakespeare escogió para el frontal de su sepulcro:

Buen amigo, por Jesús, abstente

de cavar el polvo aquí encerrado.

Bendito el hombre que respete estas piedras

y maldito el que remueva mios huesos”.

Nosotros, más acorde con los tiempos nos quedamos con el título de la película “Los muertos no se tocan, nene” que más o menos es lo que quiso dejar bien sentado el insigne autor de Hamlet.

Foto: rtve

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.