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A mis amigos, los abuelos que cuidan de sus nietos

Seis horas con Mario (por lo menos)

JOSÉ BECERRA

Como muy bien saben los lectores, el malogrado Miguel Delibes, escritor vallisoletano prolijo y de raza donde los haya, nos dejó, entre otras, una novela, que como todas las suyas dejó recuerdo imborrable en los lectores. Se trata de la obra `Cinco horas con Mario¨, que muchos leímos con delectación de cabo a rabo y que figura en la lista de las 100 mejores novelas en español de todos los tiempos, también llevada con éxito al teatro.

Me vino a la mente este título, grabado con letras de oro en la historia de las letras hispanas, como digo, porque su entramado recoge las meditaciones profundas de una mujer ante el lecho en el que yace el cuerpo sin vida de un ser querido.

Nada que ver con mis propias reflexiones ante alguien que reboza vida ¡ y de qué manera! , entregado a un sueño profundo y tranquilo, pese a que su vitalidad se muestra irrefrenable en los momentos, los más a lo largo del día en los que me toca vigilar sus movimientos muy de cerca, a tenor de su corta edad.

Mario Ángel,mi nieto,acaba de cumplir su primer año de vida, lo que no deja de ser un acontecimiento familiar, y que a mí me ha absorbido en los años postreros de mi vida, esos que uno barrunta cuando el declinar de la vitalidad se hace visiblemente ostensible.

Cuando mis hijos por mor de sus trabajos me encargaron su custodia-convenimos que debíamos alejarlo de la guardería en los incipientes años de su vida- me debatí en un mar de recelos y temores:¿sabría hacerlo con el cuidado y la dedicación requerida sin menoscabo del cuidado que el infante que se me confiaba requería?¿Estaría a la altura de las circunstancias y atenciones requeridas? Un mar de dudas y confusiones que se han ido evaporando a medida que el tiempo fue imponiendo su impronta indefectible.

Ahora, tengo que confesar que este período transcurrido, me ha llenado de muchos momentos gratificantes y me han deparado satisfacciones que en un principio no llegué a entrever, que no todo ha sido, durante las más de seis horas que hemos permanecidos juntos, cambiar pañales y cuidarme de que no le faltara en el momento preciso su potito de verduritas y cordero diario,pongo por caso. Pienso en ello ahora en ese tiempo fugaz en el que se entrega al sueño mañanero después de trasegar con avidez su primer biberón del día.

Pasear por el jardín más cercano o el lujuriante parque Martín Carpena en la zona norte de la capital malagueña es una de las pocas satisfacciones que me van quedando en el declinar de mi existencia. Placer que ahora se acrecienta acompañado de los balbuceos de mi nieto bien instalado en su carro de paseo, los ojos vivos siempre atento a lo que ocurre a su alrededor: el trinar risueño de un jilguero o el monótono canto de un mirlo atrevido o contemplando el gorgoteo de una fuente de limpias aguas.

He encontrado en mi nieto el mejor de los amigos. Un amigo que apenas me contradice sino que escucha mis palabras y esboza en su rostro la más cándida de los sonrisas. Se me olvidan las preocupaciones y se borran los achaques propios de una edad avanzada.

Ahora, al cumplir su primer año de existencia en este mundo, solo me falta verlo corretear por los senderos que habitualmente transitamos y de la mano mostrarle, explicándole paso a paso todo cuanto, supongo que casi como en calidoscopio, la realidad que se abre ante sus ojos de infante maravillado ante todo lo que le circunda y le sorprende.

Tiempo habrá, ya muy próximo, para enseñarle las primeras letras y palabras, y hacerle entrar poco a poco en ese mundo que le rodea, el cual ahora le debe parecer maravilloso, pero que solo es una sensación que se deja entrever en sus balbuceos.

Debo decir que mi nieto me ha rejuvenecido no solo el cuerpo sino también el alma. Por lo que le debo estar eternamente agradecido. Tendré que hacérselo saber con tiempo, en cuanto arribe a la primavera de la vida,la al cual ya le barrunto muy cercana. Mis seis horas diarias con Mario no pueden ser más reconfortantes.

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Sobre el autor

Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.


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