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Orson Welles y Ernest Hemingway frente a frente
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José Becerra | 25-07-2015 | 08:56

Orson Welles y Ernest Hemingway frente a frente

 José Becerra

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Muy cerca de la plaza de toros de Ronda, justo donde se abre el Paseo de Blas Infante, meollo de la ciudad, el Ayuntamiento ha decido emplazar sendos monumentos para honrar la memoria del cineasta Welles y el escritor Hemingway, muy vinculados ambos norteamericanos con el sentir y el apego a las tradiciones del sentir rondeño y sus tradiciones culturales sobre todo las que atañen al mundillo de los toros. Los dos, cada uno por su lado, por razones que enseguida veremos, profesaron admiración al maestro indiscutible Antonio Ordóñez al cual honraron con su amistad.

Orson y Ernest asombraron al mundo como muy bien sabe el lector: el primero por su película “Ciudadado Kane” (una de las mejores de todos los tiempos), que removió los cimientos del mundo del periodismo norteamericano y de los magnates de la prensa, y el segundo como brillante corresponsal de guerra y escritor famoso por sus obras más relevantres: “El viejo y el mar”, “Por quién doblan las campanas”, “Fiesta” y “Adios a las armas”, que le sirvieron para encumbrar su carrera con el premio Nobel.

Cineasta y escritor se confesaron rendidos admiradores de Ronda (Orson Welles quiso ser enterrado en suelo rondeño y en concreto sus cenizas yacen en una finca perteneciente a Antonio Ordóñez), y de este enaltecimiento que ambos hicieron de la Ciudad del Tajo hacen gala los rondeños y no se muestran remisos en proclamarlo. Prueba de ello es la decisión del Ayuntamiento de emplazar sendos monumentos levantados en piedra noble y con las esfigies labradas en bronce de ambos coronando un céntrico paseo rondeño, en un acto que se prevé multitudinario dado la afluencia de visitantes que afloran durante los días de la Feria de Pedro Romero por esta villa de fundada prosapia.

Sin embargo, y era la dificultad que aludía al principio, ambos relieves convendría que no estuviesen muy cercanos y emparejados entre sí si se considera la enemistad que ambos preclaros hombres mantuvieron a lo largo de sus vidas( dicho sea con cierta sorna), sobre todo en los últimos años en los que tuvieron que encontrarse por razones profesionales, vinculadas éstas con el cine y que recogen quienes se ocupan del panegírico de las dos personalidades bastante opuestas entre sí.

¿Cómo empezaron estas diferencias entre ambos? Residían ambos en un hotel de Madrid en los días en los que por razones diferentes se encontraban en nuestro país, en plena guerra civil del 36, cuando en una tarde aciaga las bombas desbastaban la capital de España y de la Casa de Campo no se contemplaba sino desolación y ruina. Se gestaba en el establecimiento hostelero la filmación del documental “Tierra de España”. El guión, demandado por el director Joris Ivens, lo escribió Hemingway, a la sazón corresponsal de guerra de un diario neoyorkino pero no satisfizo a Orson Welles, quien debía prestar su voz a la narración: lo encontró demasiado farragoso y fatuo. Hemingway, por su parte, disentía de la voz de Welles, a la que consideró empalagosa y nada adecuada a lo que se narraba. Y estalló la guerra entre ambos con improperios del uno y el otro, hasta el punto de que a punto se estuvo de acabar la discusión entre ambos lanzándose sillas, acción que solo el director del documento pudo atajar a tiempo.

Así que aplaudimos la decisión del Ayuntamiento de colocar los bustos de ambos en un lugar preeminente de la ciudad, pero se nos antoja que por este antagonismo que ambos manifestaron en vida, habría que colocarlos no demasiado juntos (lo decimos con altas dosis de sorna)y a ser posible dándose las espaldas. No estuvo nunca el horno para bollos entre los dos eximios personajes.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.