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Fecha: April, 2016
Editar en Ronda es llorar (una cita obligada con la Feria del Libro)
José Becerra 28-04-2016 | 10:55 | 0

 

Editar en Ronda es llorar (una cita obligada con la Feria del Libro)

JOSÉ BECERRA

Son titánicos los esfuerzos que está realizando José Manuel Dorado para reflotar su editorial y rescatarla del dique seco en el que se halla desde meses atrás. La editorial La Serranía arrastra las secuelas de una difícil coyuntura económica (a pesar del inmenso fondo de libros impresos que permanecen con el sueño de los justos en los anaqueles de la imprenta), a la que intenta hacer frente su editor, timonel de esta empresa librera que años atrás navegó “con viento en popa y toda vela”,que dijo el poeta. Sus libros eran solicitados en media España, merced a lectores enamorados de paisajes, senderos, flora y fauna de una región, la andaluza, y, en concreto de las comarcas de Ronda y en su, en parte, ignota Serranía.

José Manuel, ostentó años de gloria como impresor desde la fundación de la empresa. Su firma como gozó de la confianza de libreros y lectores que se disputaban las obras que salían de sus talleres. Sus libros fueron – y siguen siéndolos – modélicos en la composición y acabado,lo que le mereció reconocimientos y parabienes de incluso de una de las más altas jerarquías del Estado.

El editor ha entrado en contacto con administraciones públicas, entre ellas el Ayuntamiento rondeño, ofreciendo a los alumnos de institutos aquí afincados presentaciones de libros de carácter monográficos y divulgativos sobre la ciudad y los pueblos y paisajes del entorno. Se pedía una módica cantidad de 5 euros por ejemplar. Su gozo en un pozo: el Consistorio desatendió su propuesta. Algo que difícilmente llegaremos a entender. Tender la mano a quien fomenta el conocimiento de las tierras rondeñas y serranas, sus personajes célebres a lo largo de la historia, paisajes indescriptibles, habla peculiar y gastronomía singular; todo un cúmulo de particularidades, señas inequívocas de la esencia de la ciudad del Tajo, lo merece.

Si como dijo Mariano José de Larra, el celebérrimo “Fígaro”, que anduvo por el Madrid de la época romántica, “escribir en España es llorar” (la ciudad del Oso y el Madroño, espejo de la nación), hoy sigue siendo verdad, pero también lo es que editar, sobre todo para muchos impresores modestos, y en este caso lo es en grado sumo. No digamos cuando la empresa editora, de origen familiar, lo intenta en Ronda.

Al hilo de esta cuestión y con muchos puntos de coincidencias es obligado hablar de la Feria del Libro,la cual brillará en Ronda con todo apogeo hasta el próximo 2 de mayo. Coincidiendo con los fastos que conmemora el IV Centenario de la muerte de Cervantes, me hace recordar una frase suya que debería figurar en el frontispicio de todas las bibliotecas y de las ferias organizadas en todo el mundo en torno al libro y la lectura. “ El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, nos dice el insigne Manco de Lepanto. Su famoso Hidalgo don Quijote hizo ambas cosas, de ahí su sabiduría y espíritu andariego y aventurero.

En este evento librero abre su stand la editorial La Serranía de Ronda. Una buena ocasión para conocer de primera mano los fondos de esta empresa que catapulta hacia todos los confines de España cuanto de destacado y digno de conocer ofrece esta “ciudad soñada” en palabras de Rilkel, nuestro excelso visitante del pasado siglo, embebido ante sus encantos, que no son pocos.

Foto: Diario SUR

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Benaoján: “San Marcos Bendito, Patrón Soberano…”
José Becerra 26-04-2016 | 9:30 | 0

Benaoján: “San Marcos Bendito, Patrón Soberano…”

Jósé Becerra

 

Los  que rinden pleitesía al Santo Evangelista desde siglos atrás lo invocan llegado su día con plegarias pero también con una exhortación que tenía mucho de soez y no poco de irreverencia. Los lugareños luciendo indumentaria de fiesta- camisa nueva, guayabera impecable, zapatos lustrosos…- acompañaban a San Marcos en su trono, después de su itinerario por las calles del pueblo hasta la inmediaciones de un pozo, que por esta razón se conocía por propios y extraños como el Pozo de San  Marcos.

   Una vez la procesión llegaba a la fosa de la que manaba agua limpia y fresca todo el año, quienes poseían sembrados en la vega próxima, compaginando con el rezo de los devotos lanzaban al viento las peticiones. Es lo que nos cuentan los más viejos del pueblo.Encaraban la imagen con los predios, los cuales no siempre gozaban de plenitud por mor de sequías pertinaces, algo que ocurría con frecuencia ya que el mes de abril no siempre es pródigo en lluvias – “las aguas de abril caben en un barril”, reza un dicho local- y vociferaban enfervorecidos: “¡San Marcos Bendito, Patrón Soberano, si no nos traes aguas al pozo te echamos!”, exhortación que podría tener visos de iconoclasia sino fuese porque se proclamaba en tono de respeto y más de labios que de corazón ya que la devoción a San Marcos era generalizada. A ésta exclamación espontánea  seguían otras como: “¡Mira mis garbanzos, San Marcos, asolado del todo!”, o “Echa una mirada a mi trigo, seco y arruinado!”. Curiosamente, no es raro que en este festejo, antes y ahora, no se derramen algunas gotas de lluvia, señal de que no hizo oídos sordos a las encendidas súplicas de la parroquia. ¿Casualidad? Vaya usted a saber.

   Hoy, sigue la imagen del Evangelista  llegando en su procesión multitudinaria al lugar exacto en el que estuvo enclavado el pozo. Pero ya no hay invocaciones porque las parcelas de antes se urbanizaron, y del pozo en cuestión no queda ni rastro sino un remedo del primigenio como resultas de una alcaldada improcedente y que  quienes apegados a antiguas tradiciones juzgan como una medida incalificable.

   Pero  la celebración de las fiestas en honor de San Marcos continúa con el esplendor de siempre en los días que preceden o prosiguen al 25 de abril de cada año. Son jornadas de expansión y divertimento, bailes, actuaciones artísticas y comilonas familiares. Una buena ocasión para dejarse caer por estos lares y disfrutar de un sugestivo paisaje de montaña y degustar in situ las elaboraciones y especialidades chacineras que conforman el santo y seña de una singular gastronomía dentro de un marco soberbio de calles estrechas y serpenteantes, fachadas refulgentes, muchas merced a la cal empleada sin tasa, y rincones floridos que hablan de la pulcritud y buen gusto de sus moradores.

   Si unas costumbres desaparecen a tenor de los nuevos tiempos, otras se reverdecen para continuar intactas. Tales el nombramiento de mayordomos del Patrón (los de una celebración nombran a los siguientes) encargados de recolectar los fondos necesarios para que estos días brillen cada vez con mayor esplendor posible, como que a la procesión la acompañe una ininterrumpida explosión de cohetes  desde que sale de la Iglesia hasta el encierro en ella de la imagen, sin que el ruido atronador no ceje ni un solo momento.

Foto: Pueblos de España

 

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El Partido Popular de Ronda contra un tributo abusivo
José Becerra 23-04-2016 | 11:45 | 0

Ayuntamiento de Ronda

El Partido Popular de Ronda contra un tributo abusivo

 José Becerra

El PP rondeño ha recogido con prontitud la bandera esgrimida semanas atrás por el líder andaluz de su formación política, Juanma Moreno, quien reclamaba al gobierno de Susana Díaz la eliminación de una gabela improcedente y que viene castigando a los andaluces con menos posibilidades económicas de una manera despiadada. Es el llamado impuesto de sucesiones que se viene satisfaciendo en Andalucía cargando sobre las espaldas de los herederos de un inmueble una cantidad que por desorbitada se prefiere renunciar a él. Se puede eludir su pago si se ha tenido la precaución de declarar la propiedad en cuestión en otra provincia. Ejemplo al canto: Una vivienda vendida en Madrid por un montante de 200.000 euros paga al fisco 280 euros mal contados; si la venta se realiza en Andalucía el tributo llega a los 28.000 euros de vellón. Una carga a todas luces onerosa a los andaluces, los cuales, no pocas veces, participan en un “éxodo fiscal” hacia la capital de España para eludirla en parte, asistidos por su derecho.

Como no podía ser de otra forma el PP rondeño ha hecho suya la campaña originada en Sevilla y que pretende recoger 200.000 firmas que por lo menos hagan meditar al Gobierno andaluz sobre tan arbitraria medida que significa en boca de militantes de este partido “un agravio comparativo”, y que hasta ahora se ha venido soportando con las orejas gachas y sin posibilidad de recursos.

El arte de los impuestos consiste en desplumar el ganso en orden de obtener el máximo de plumas con el mínimo de los alaridos”. Es la frase lapidaria que nos dejó el político y economista francés Jean-Bapt. Colbert, que no tenemos por menos que aplaudir. Sobre todo cuando se trata de exacciones que por su sinrazón claman al Cielo.

No estaría de más que el resto de formaciones políticas, también, obviamente, la que actualmente lleva las riendas del Consistorio, bajo el mandato de Teresa Valdenebro(PSOE), se sumen a esta reivindicación a todas luces necesaria y justa, detrás de la cual se presume que está la ciudad en pleno.

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Menos niños en los pueblos malagueños del interior
José Becerra 19-04-2016 | 10:24 | 0

Los pueblos de la Serranía de Ronda se despueblan a marchas forzadas. Un fenómeno demográfico que no deja de ser preocupante, sobre todo para las familias que aún se resisten a abandonarlos porque en ellos vivieron sus mayores y la vecindad actual le tienen apego al lugar en que nacieron y que les vio crecer con mayor o menor índice de privaciones. Pero no siempre fue así. La situación se hizo angustiosa coronado la primera mitad del siglo pasado y el éxodo hacia otras latitudes se hizo irremediable.

   Con la emigración generalizada de los años 60, sobre todo a Alemania y Suizas,ciudades centro europeas éstas que ejercieron con primacía el punto de destino a la depauperada población de la comarca rondeña; la merma de habitantes se hizo intensiva. Luego siguieron las salidas masivas a diferentes ciudades españolas, sobre todo a Tarragona y Barcelona; Andalucía ofrecía sin tasa mano de obra barata bien acogida en ciudades en pleno auge industrial y esplendor económico. Sin embargo, el recelo de los nativos fue evidente; éstos jamás ahorraron ocasión para tratar aquéllos con tono despectivo como `charnegos´, epíteto que hoy, en pleno auge del celo independentista, que se ha cambiado, con la misma inflexión peyorativa y malquerencia, por el de `españoles´.

   Primero iniciaron la ruta hacia el noroeste peninsular, ávido de mano de obra barata, los hombres sin calificación laboral alguna. A este primer peregrinaje masculino siguió el resto de la familia con el propósito de formar un hogar allí donde se les garantizaba un sueldo diario. Por consiguiente, los pequeños pueblos acusaron una despoblación ostensible, por lo que un llegó un momento en el que se regeneraron y la pobreza generalizada dio paso a una prosperidad evidente merced al regreso y a los envíos de efectivos: se restauraron viviendas y creció el número de las de nueva construcción. Pero fue un espejismo fugaz.

  Fueron muchas las viviendas que se afincaron en otras latitudes allende fronteras o dentro del suelo patrio, algo que acabó por acarrear un fenómeno demográfico desolador. Quienes conocieron unas condiciones de vida más placenteras renunciaron a permanecer en pequeñas poblaciones donde sus descendientes verían ostensiblemente mermadas sus posibilidades de encontrar un trabajo digno y estable. Resultado de este comportamiento generalizado fueron escasos nacimientos y substancial cambio de la pirámide de edad: se estrecha en la base por la escasez de menores de edad y se ensancha en la cúspide merced al aumento de la población longeva.

   Cartajima, un pequeño pueblo blanco de la Serranía de Ronda cuyo caserío se avecina con el alto Genal con una población que apenas roza los 200 moradores acusa de manera evidente un muy deficiente registro de menores de edad. Angustiosa situación de la que han tomado buena nota las autoridades educativas de la población y avisan de un inminente cierre del colegio local al que solo acuden dos niños. El alcalde, Francisco Benítez, con muy buen criterio, ha intentado remediar el problema ofreciendo casa y trabajo a familias obreras con niños de otros lugares de la provincia y de Andalucía para que se afinquen en Cartajima y así evitar que la escuela cierre sus puertas y obligue a los nativos a acudir a otros municipios. La llamada ocasionó una avalancha de demandas que ha obligado al primer edil a recular de sus buenas intenciones: solo es posible albergue y ocupación para un par de familias. El gozo en un pozo para muchas de ellas.

El desmantelamiento de la población infantil no es solo de Cartajima. Otros pueblos de su entorno acusan idéntico problema en mayor o menor intensidad y se aferran a persistir. J.M. Aguilar, jefe de edición del diario SUR, hablaba días atrás en un acertado artículo del silencio que envolvía el atardecer de su pueblo natal. Una calma grata para el espíritu que quizá tenga mucho que ver con esa ausencia acusada de rapaces alborotadores en las calles y plazuelas.

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Norman Bethune, un héroe para el recuerdo
José Becerra 16-04-2016 | 9:53 | 0


Norman Bethune, un héroe para el recuerdo

Málaga y su provincia contrajeron décadas atrás una deuda impagable con Norman Bethune, médico canadiense que sumido en el fragor de la Guerra Civil Española (año 1937) dejó constancia de su sapiencia y humanitarismo practicando transfusiones de sangre en circunstancias aciagas pero que no obstante salvaron innumerables vidas. Alrededor de su destartalada camioneta transformada en improvisado hospital de campaña zumbaban las ametralladoras -moscardones de muerte- o las explosiones de bombas diezmaban a una población indefensa que, fustigada, corría despavorida como animales acosados que inútilmente buscaban refugio a la desesperada. Lo hacían camino que por estos sucesos mereció para la posteridad el sobrenombre de la “Carretera de la Muerte”.
Ocurrió este suceso tristemente histórico cuando los días de la República en Málaga tocaban su fin. Columnas franquistas asediaban la ciudad. Desmontada la resistencia republicana y sin posibilidad del Gobierno local de hacer frente al enemigo, los malagueños no adictos al Movimiento Nacional huyeron despavoridos por la carretera que bordeaba el mar y que transcurría hasta la provincia de Almería.
Una familia de Benaoján, un pequeño municipio perdido entonces en las sinuosidades de la Serranía de Ronda, vivió aquéllos estremecedores sucesos unas veces por carreteras inviables y otras a campo través. La componían los padres – él maestro de escuela – y sus dos hijos de muy pocos años.
Partieron del pueblo que bordea el Guadiaro, vía fluvial que imprime vivacidad y color a la abrupta Serranía de Ronda y a sus picos inaccesibles, hasta desembocar por caminos imposibles, junto a otras familias del pueblo que se vieron amenazadas en su integridad física por el imparable avance del enemigo, en la carretera de San Pedro Alcántara, que culebreaba entre barrancos insondables, recogiendo una ingente muchedumbre procedente de localidades limítrofes. Dieron pie al proceso calamitoso que en la zona se conoció como “la huida”, un término con connotaciones tétricas que perduró en la mente de los lugareños casi hasta nuestros días. El éxodo se organizó en Málaga con toda la precipitación que requería el sentir que los llamados nacionales pisaban los talones a los que huían con tan solo los pobres bártulos que podían sostener sus espaldas cuando éstas no eran ocupadas por los niños de corta edad incapaces de caminar por sí solos.
La familia serrana que aludo vivió en sus carnes una despiadada persecución por mar y aire- las fragatas Canarias, Baleares y Almirante Cervera y los aviones de caza de la Legión Cóndor alemana y sus lenguas de fuego – que diezmó a la muchedumbre despavorida en todo su tránsito por la carretera de Almería desde el Peñón del Cuervo, en las proximidades de la Cala del Moral hasta llegar a su destino final. Es lo que nos relata Juan – que hoy cuenta más de 80 años- , el hijo menor de la familia que entre otras muchas sufrió la ominosa persecución. No pudo evitar que una lágrima furtiva, que trató de disimular con un manotazo, resbalase por sus curtidas y apergaminadas mejillas.
Ensalzó la figura de Norman Bethune, que llegó a conocer personalmente y sus esfuerzos infrahumanos para salvar vidas. “Dispuso en un desvencijado vehículo todos los instrumentos necesarios para practicar transfusiones de sangre, operación ésta en la que él fue precursor en su Toronto natal, amén de otros utensilios de cirugía apropiados para atender a los soldados heridos en campaña a los que recurrió en la fatídica carretera de Almería.
Juan se desplazó hasta Málaga, venciendo sus achaques de la edad, cuando el Ayuntamiento de la capital dispuso años atrás un homenaje a la figura del médico filántropo y abnegado. No quiso perderse el acto que conmemoró la filantrópica hazaña. Junto a un lozano olivo y un pizpireto arce, cara al Peñón del Cuervo, una placa con una lacónica inscripción: ”Paseo de los Canadienses”. El anciano, la mirada errabunda, susurró unas palabras entrecortadas pero nítidas: “El recuerdo de Norman ha sido para mí imperecedero”.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.