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Fecha: August, 2016
Prohibido enfermar en verano
José Becerra 09-08-2016 | 10:08 | 0

 

 

Prohibido enfermar en  verano

Este periódico se viene ocupando del acuciante problema  que nos embarga a los malagueños en el caso de caer enfermo de cierta  consideración y, por ende, de necesitar hospitalización urgente y perentoria atención médica en los meses de verano. Una odisea. Ante los oídos sordos de la administración autonómica que no sabe, no puede, o no quiere atajar el problema estamos viendo en estos días, en los que calor no es un aliado para remediar afecciones endémicas u ocasionales de gravedad, se vienen llenando las salas de espera de los hospitales malagueños en espera de que se atiendan sus males. Una espera tan larga como desesperante para quienes las sufren. No hay camas suficientes, brillan por su ausencia médicos y enfermeros y los que permanecen en su lugar de trabajo se las ven y desean para atender tan ingente demanda, pese a entregarse en cuerpo y alma al desempeño de sus funciones. No dan abastos, esa es la cuestión. No es su culpa, sino de quienes empeñados en recortar gastos, lo hacen despóticamente en detrimento de quienes buscan remedio a estados mórbidos que no admiten demora.

Una aseveración de algunos de los sindicatos sanitarios malagueños no puede por menos que sobrecogernos, sobre todo a los que ya sobrepasamos con creces la edad septuagenaria y padecemos afecciones y quebrantos sin cuentos que merman ostensiblemente nuestra calidad de vida. Vienen a decir aquí y ahora que “este está siendo el peor verano que se recuerda” (sic) en cuanto a la atención que se dispensa en los hospitales.

No está en nuestro ánimo alarmar a nadie. Ante la desidia de la administración se erige la encomiable labor de los profesionales que se dejan la piel en atender puntualmente a los pacientes. Pero ante una avalancha de quienes solicitan cuidados urgentes se alza el muro de la falta de personal, lo que repercute en la tardanza en administrar la pronta atención requerida.

Los drásticos recortes del SAS, que están detrás de la reducción de personal sanitario, están, al parecer, dando ocasión a “un colapso” de los servicios, sobre todo los de las urgencias, punta de lanza del sistema y en donde la falta de personal se hace más evidente.

   Una situación que se repite con machacona insistencia y que perjudica a quienes sufren los zarpazos de la enfermedad y tienen que soportar en salas de espera abarrotadas (“picos de frecuentación”, según el SAS), entre otras molestias y deficiencias, la ausencia de intimidad y calor humano que pudieran disminuir estados si no comatosos sí angustiosos y deprimentes. A quienes sufren  desesperantes esperas no le valen las afirmaciones del SAS, quitando hierro al asunto. Se afirma que ”la atención está totalmente garantizada”. Puede ser, que nadie quiere ser derrotista ni propagar falsas alarmas. Pero la situación es la que es y a uno se le encoge el ánimo cuando estas noticias trascienden.

    La cuestión es que además de las quejas que vienen manifestado los profesionales ante una situación que se intensifica por días han alzado la voz  los facultativos jubilados que han querido hacer patente su malestar a las puertas del Colegio Médico, en donde  no han dudado en dar forma y voz a un manifiesto denunciado estos hechos. Loable empeño que hay que agradecer sin tapujos.

   

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No con mi voto
José Becerra 06-08-2016 | 11:40 | 0

 

 

No con mi voto

No es que vaya a faltar al ineludible deber de acudir a la cita con las urnas si hay, como parece, terceras elecciones. Asistiré a la ceremonia, sobre en ristre, y me acercaré con beatitud a practicar la liturgia a la que, previsiblemente como digo, se nos convocará en breve tiempo. Eso sí, esta vez, en mi sufragio no aparecerán nombres: limpio y refulgente como una patena. En otras palabras, votaré en blanco, sin el menor escozor: el plantel de políticos y partidos convocantes no suscitan mi atención de ninguna manera, después de asistir al teatrillo  de la confusión que nos ha ofrecido en los últimos meses.

El restablecimiento de la democracia obedeció en España, como fue notorio, por muchas y variadas razones. Detrás estaban cambios económicos y sociales de indudable alcance, y, también, entre otros, la necesidad imperiosa de un comienzo colectivo en el país. Un deseo uniformemente admitido de pasar página a una situación política que lastraba el entendimiento entre sí de todos los españoles. Esas eran las premisas clave: pactos y consenso, algo que brilla por su ausencia entre quienes aspiran a regir ahora nuestro destino. Sus peroratas insustanciales nos abruman y aburren sobremanera, cuando no se pierden en el vacío más absoluto, producto del hartazgo insondable que nos producen.

¿No se han percatado aun de que no nos hacen mella y que se pierden en el vacío más absoluto? ¿No de aperciben de que ya contemplamos con aburrimiento y hastío sus soflamas? Lo último los desplantes de Sánchez y Rivera a los propuestas de quienes de manera ostensible ganaron los últimos comicios. El secretario general del PSOE enrocado en su “no” permanente, aún a sabiendas de que próceres del partido de otros tiempos señalan el camino a seguir, que no es otro que facilitar que Rajoy gobierne, aunque luego le salten a la yugular sin miramientos. Le importa un ardite, al parecer, que se aprueben el techo de gastos y los consiguientes presupuestos del Estado, de los que dependen el mantenimiento de pensiones, aunque sea con raquíticos aumentos, o las asignaciones para las Comunidades Autónomas y ayuntamientos, entre otras providencias urgentes e inaplazables y que repercuten en el bienestar ciudadano.

Siguen firmen en sus convicciones que a más de uno nos parecen descabelladas e insólitas, entre otras cosas porque van a  impedir la formación de un nuevo gobierno que necesitamos como el  estiaje pertinaz ansía las aguas de mayo.  ¿Estaríamos condenados otra vez, en el caso de que le sigamos el juego, a oír, que no escuchar, sus argumentos tan vacíos como anodinos? ¿Creen que se podría soportar por tres veces consecutivas las ensartas de desatinos que hemos tenido que soportar va ya para un año?

Con mi voto, no. Decididamente.

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Mosquitos
José Becerra 04-08-2016 | 8:38 | 0

Resultado de imágenes de imagenes de mosquitos

 

Mosquitos

En la zona del Parque Litoral y Martín Carpena de Málaga hay que dormir en estos días con mosquitero. Eso o embadurnarse con cualquier mejunje capaz de repeler tan indeseables vecinos que nos acechan dentro y fuera del hogar para producirnos ronchas sonrosadas y desiguales e insoportables rasquiñas. Estos dípteros aviesos y traidores pululan a sus anchas por este distrito malagueño, cuyos moradores se las ven y desean para atacar o eludir sus dentelladas. Así que la estampa que hoy nos ofrecen las calles es la de transeúntes que se arañan la piel continuamente en las partes más inverosímiles del cuerpo sin que este remedio venga a solucionar nada y provoque el rosetón consiguiente.

Para nuestra suerte no se trata de mosquitos tigre o Zica de severas complicaciones para la salud sino de otros más de andar por casa, lo que no quita que a los moradores de la zona no estén amargando la existencia. Vienen, al parecer, de la desembocadura del Guadalhorce, a dos pasos del barrio, en donde moran a sus anchas en aguas estancadas y putrefactas.  Desde allí vienen a acojonarnos hasta el punto de que hay que pensárselo dos veces antes de poner los pies en la calle para no toparnos con tan indeseables vecinos.

¿No se han podido evitar estas molestias que vienen soliviantando a la población? ¿No fue posible evitar la invasión- de eso se trata- de estos insectos depredadores? Por lo visto, ha habido que esperar a que esta plaga de parásitos vuele sin cortapisas para que la administración local decida combatirla. Tan largo me lo fiais…

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El desatino de nuestros políticos
José Becerra 01-08-2016 | 9:25 | 0

He escogido esta expresión – desatino-  como parte  titular siendo muy indulgente contra los que va dirigida. No quiero abundar en los calificativos perversos y exabruptos  que hoy por hoy machaconamente emplea la mayor parte de la ciudadanía refiriéndose a los que conforman por el momento la panoplia de los que ansían dirigir el país, y en consecuencia, nuestros destinos. Son epítetos más contundentes que hablan a las claras de la indisposición que el bien llamado” pueblo llano”, en el que muy a gusto me encuentro, dirigen a quienes no acaban de encontrar una solución viable para las circunstancias en las que nos movemos.

   Encargó el Jefe del Estado la formación de Gobierno a Rajoy y éste acepto en primera instancia, pero sin desvelar sus intenciones de someterse o no  a la investidura, que pese a lo que explícitamente señala la Constitución, a saber, someterse por consiguiente a esa ceremonia, se vuelve a estar en el aire y sin saber con qué cartas quedarnos.

No está solventado el dilema, ni mucho menos, al menos que se sepa, porque no hay que descartar conversaciones subterráneas entre partidos encaminadas a la consecución de este fin. Lo que trasciende, empero, es que el Partido Popular no va a prescindir de Rajoy como obcecadamente piden los líderes del PSOE y Ciudadano, condición sine qua  non para que éstos concedan su beneplácito a la figura del presidente del Gobierno en funciones.

   No acertamos a entender las posiciones irreductibles de quienes abogan por que no haya terceras elecciones – nefastas para el país, a todas luces –  y a la vez niegan el pan y el agua a quienes pretenden salvarnos de esa eventualidad manteniéndose firmes en posiciones que nadie con dos dedos de luces, que decimos en mi tierra, entienden y que vienen socavando el interés general.

   Estanos asqueados de este espectáculo ignominioso que ofrecen un día sí y otro también la cerrazón de los políticos que no miran sino a su propio ombligo con desprecio absoluto a los propósitos de quienes les votaron. El hartazgo de los españolitos de calle y acera es evidente, tanto que ya se contemplan movilizaciones en contra de los políticos, todos los de cabeza de cártel, para que dejen paso a otros que de verdad se ocupen de los problemas del pueblo, que no son pocos, y sí, muy  apremiantes. Caras nuevas en el panorama político del país capaces de enderezar los diversos y peliagudos asuntos que hoy por hoy nos embargan y que no estén siempre barriendo en dirección a sus propios intereses.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.