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Fecha: October, 2016
Mayordomas de la Virgen de Benaoján, una tradición secular
José Becerra 09-10-2016 | 10:24 | 0

 


JOSÉ BECERRA

Dos de los cincos pueblos que conforman el territorio del valle del Guadiaro destacan en sus fiestas por la institución ancestral de las mayordomas. Están condenados, por la escasa distancia que los separa, a entenderse, y lo hacen en lo que toca a las fiestas patronales. Me refiero a Benaoján y Montejaque. No siempre ha sido así, sin embargo, ya que existen referencias lejanas y próximas que hablan de los antagonismos entre ambos. Muchas veces tuvo uno la sensación de que se dan la mano, pero con la otra guardan la piedra para lanzársela al otro sin contemplaciones. Recuerdo en los ya lejanos años de mi edad la rivalidad que existía entre los equipos de fútbol de uno y otro pueblo: los partidos las más de las veces terminaban en batalla campal. Y así, siempre se alimentaron discordias y celos entre el uno y el otro, por la forma de ser de sus habitantes, por su forma de hablar y de comportarse ante las situaciones cotidianas, y más que nada, por el aspecto de sus calles y rincones.

Pero por encima de estas rencillas vecinales no se pueden negar los lazos que los unen, tejidos sobre todo en las tradiciones, historia y leyendas y usos y oficios compartidos secularmente. Más cercanos a nuestros días habría que citar los numerosos matrimonios celebrados entre vecinos de uno y otro pueblo y la distribución de servidumbres entre ambos, lo que vino a limar asperezas y frenar enfrentamientos.

Tiene Benaoján una fiesta en honor de la Virgen del Rosario –se celebra durante los días 7 al 9 de octubre– y Montejaque, que la organiza en torno a la Virgen de la Asunción, o sea, el día 15 de agosto. Dos advocaciones marianas que se mantienen en ambos pueblos desde el siglo XVI y que en lo que toca a su servicio y mantenimiento recaen sobre una figura compartida: la mayordoma.

Las mayordomas del alto Guadiaro, encargadas de la continuidad de los festejos, son cuatro: dos casadas y dos solteras. Se nombran unas a otras, o sea, que se pasan el testigo anualmente para que en ningún momento se quiebre el hilo conductor de unas fiestas que por sí solas hablan del apego de las respectivas poblaciones al mantenimiento de un evento entre religioso y profano que las distingue entre otras de la provincia.

La diferencia radica en que recae en las mayordomas todo el peso de la organización de las fiestas, y los respectivos ayuntamientos, aunque presten su colaboración, se inhiben de ellas. Las mayordomas, muchas veces mediante un trabajo ímprobo y no pocas veces descuidando sus ocupaciones domésticas, e incluso laborales, tienen la obligación de recolectar los medios económicos suficientes para el sostenimiento de los tres días de fiestas. Hacen sorteos, piden de puerta en puerta, contratan los puestos de feriantes y las bandas de música; una labor que se ejercita durante todo el año, pero que intensifica a medida que las fechas de las celebraciones se aproximan.

Llegado el día señalado cobran su recompensa. Esta no es otra que ocupar un lugar de honor en la iglesia el día de la misa mayor en honor de la Patrona y presidir asimismo la procesión posterior con la imagen por las principales calles del pueblo. El atuendo: traje de fiesta, mantilla española negra y airosa peineta. Durante el recorrido lloverán los piropos, cosa que obtendrá las más amplias sonrisas, un reflejo evidente de su satisfacción.

Bailes en la plaza del Ayuntamiento, actuaciones artísticas para niños y mayores, degustaciones gratuitas de los productos típicos de la zona (el nunca bien ponderado chorizo rondeño), concursos y zarabandas propias de un pueblo en fiesta.

Le toca ahora a Benaoján estar en fiestas y rebosar de gentío durante todo este fin de semana, ya que el poder de convocatoria de estas fechas siempre ha sido manifiesto en buena parte de la comarca rondeña. Como el tiempo se muestra propicio hasta se podrá dar un paseo por la benaojana cueva del Gato (aunque comparte entrada con Montejaque: la del Hundidero), cuyos alrededores son espléndidos en cualquier época del año.

Las mayordomas nombradas para el próximo año, un día después de que las fiestas toquen a su fin ponen manos a la obra para que las próximas sean las mejores.  Un trabajo ímprobo, pero también un sueño mantenido y un orgullo que garantiza la persistencia del acontecimiento festivo contra viento y marea.

 

 

 

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En la Serranía de Ronda castañares en todo su esplendor
José Becerra 07-10-2016 | 11:33 | 0

 

Serranía de Ronda: castañares en todo su esplendor

La Diputación de  Málaga quiere revitalizar los pueblos que, indolentes, perviven en la Serranía de Ronda y la Sierra de las Nieves. Se ha venido hasta aquí el presidente de la Diputación, Elías Bendodo, para dar empuje a la campaña que con el nombre sonoro de  `El Bosque de Cobre´, haciendo alusión a los tonos pardos de los castañares  que en esta época del año lucen con todo su esplendor ya anuncian prolífica cosecha. El fruto en sazón. Una tradición en estos parajes que pervive desde siglos atrás y que se transmite de padres a hijos con la regularidad que impone la sucesión inalterable de usos y costumbres en el ámbito del terruño serrano. Dinamismo y empleo propugna Bendodo para estos pueblos – Alpandeire, Benadalid, Benalauría, Cartajima, Faraján, Genalguacil, Igualeja…–  mortecinos y muchas veces abandonados a su suerte. Empeño loable que pondría freno a la sangría de población en esta comarca que amenaza con postergar pueblos y arruinar haciendas.

En los pueblos del Guadiaro, río que lame las tierras de varios pueblos serranos antes de ir al encuentro amoroso con al mar, siempre hubo familias vinculadas al humilde negocio modesto y familiar de la castaña, ese peculiar fruto del árbol autóctono de la familia de las fagáceas, que ahora, entrado el otoño luce con todo su esplendor.

Se trasladaban a los pueblos en los que los castañares crecían y emperifollaban para en un negocio de trueque que consistían en cambiar de puerta en puerta escobones y escobas por cuartillos de castañas (“Gente de montaña paga con castañas”, dice un proverbio serrano),  que una vez tostadas se vendían en las esquinas o de puerta en puerta, “media docena, un real”, que era la usanza de los años posteriores a las décadas del hambre, mediado el pasado siglo. Porque lo cierto es que la castaña constituyó una fuente de alimentación en el sur de Europa, no digamos en España en los años posteriores a la Guerra Civil.

   Uno de los recuerdos que guardo indeleblemente de estos días otoñales en los que se estrenan los primeros fríos, que en la zona suelen ser intensos, es la de estos tostones, que sin grandes alharacas se hacían en mi casa de Benaoján. Mi madre, aprovechando una olla desportillada y fuera de uso, agujereaba la base con un grueso clavo y medio lleno de castañas- nunca lleno del todo, ya que hay que removerlas – y la colocaba sobre un fuego vivo de carbón. El olorcillo expandido que acariciaba el olfato era el preludio de la grata sensación de tenerlas en la mano y hacer crujir la piel ya tostada antes de llevármela a la boca.

    Los tostones serranos han proporcionado encuentros y felices noviazgos que acabaron en bodas. Las reuniones se celebraban a puerta cerrada en algún domicilio de alguno de los participantes. Se tostaban castañas en el patio y se consumían en el interior, acompañadas de anís o de alguna que otra bebida reconfortante. Los bailes duraban hasta la madrugada o hasta que las brasas del fuego que habían hecho posible el tostón se consumían convertidas en cenizas.

     Estas fiestas alrededor de la castaña duraron hasta hace muy pocos años. Las discotecas y los lugares de diversión públicas acabaron con ellas. A los mayores nos queda el regusto de aquellos encuentros festivos que fueron santo y seña de los pueblos de la Serranía de Ronda y de la misma Ciudad del Tajo. Con nostalgia  los rememoramos quienes ya llegamos a  edad provecta.

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Carreteras de la Serranía abandonadas a su suerte
José Becerra 03-10-2016 | 10:00 | 0

Carreteras de la Serranía abandonadas a su suerte

Es lo que se desprenden de las afirmaciones emitidas días atrás por el parlamentario autonómico Félix Rodríguez y de la portavoz del PP de Ronda, Mari Paz Fernández, ésta hasta hace poco tiempo alcaldesa de la ciudad, pero desbancada  por la socialista Teresa Valdenegro tras una moción de censura presentada algunos meses atrás con el apoyo de IU y PA. Recurren  al vocablo “escarnio” para censurar la actitud  de la Junta contra la vecindad de la comarca. La acusan de, cuando menos,  despreocupación y olvido fragrante en lo que atañe a la mejora de las comunicaciones por carretera de la comarca en un plan pergeñado recientemente y que alude a la Sostenibilidad del Transporte en Andalucía para la década de los años 20 del siglo que ya están casi a la vuelta de la esquina.

   Puede que la oposición en el Consistorio haya cargado las tintas en esta cuestión, pero mirando desapasionadamente la situación de muchas de nuestras carreteras comarcales indefectiblemente se llega a esa conclusión. Salvo la terminación de las obras de la variante de Arriate, largamente aplazada, y que ahora parece que va a llegar a buen puerto a raíz del anuncio de la Junta de invertir 290 millones de euros para reactivar proyectos que dormían el sueño de los justos, brillan en por su ausencia, a tenor de lo que la oposición en el Ayuntamiento de Ronda informa, el proyecto de la autovía Ronda-Antequera, junto al de la terminación de la vía que vendría a unir Gaucín con la provincia de Cádiz, y el de restaurar la fluidez de la circulación por la travesía, hasta ahora precaria, de la carretera de San Pedro, que une a la comarca con la Costa del Sol.

    El PP reitera la desidia de la Junta en lo que toca a las  vías de la comarca rondeña y se compromete a presentar batalla para que sean incluidas en el plan que se acaba de aprobar. Acude a los partidos que sientan sus reales en los pueblos comarcales para que todos a una, y contando con los ayuntamientos y la vecindad afectada, alcen la voz para que suene alta y clara en el Parlamento Andaluz. A ver si se enteran de que arrastramos en lo que a infraestructuras y comunicaciones se refiere un quebranto notorio que coarta su desarrollo provocando  una despoblación manifiesta que redunda   en lo económico y social de manera ostensible y alarmante. Algo que testimonios autorizados recientes no han dudado en poner negro sobre blanco.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.