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Fecha: November, 2016
Al placer del jamón de bellotas en Faraján
José Becerra 28-11-2016 | 10:38 | 0

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Al placer del jamón de bellotas en Faraján

 

Los pueblos de la Serranía, siempre evocadores merced a sus blancos caseríos y el omnipresente valladar de  quebradas sierras envolventes que les otorga particular encanto, se las ven y desean para salir del marasmo económico que desde década atrás- por no decir siglos- los castiga sin indulgencia. Fruto de ello es la diáspora de sus moradores en busca de horizontes más halagüeños para sus vidas. Cerrada la espita de la emigración que desoló  calles y plaza  la gente del interior se las ve y desea para para ganarse el sustento de cada día. No se amilanaron los habitantes que quedaron firmes en sus casas y ensayaron con éxito diversos medios de vida y, algunos, prósperos y con brillante futuro. Caso de las fábricas chacineras, algunas con un timbre de fama tal que catapultaron sus embutidos a media España, como es el caso de Benaoján o Montejaque, pioneros de esta  floreciente industria en  la Serranía de Ronda.

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   Faraján, insólitamente situado en una llanura, siempre observado por las cumbres cercanas y el manso fruir del Alto Genal, celebra el próximo día de la Inmaculada – 7 de diciembre- el VI Concurso de Corte de Jamón, rindiéndose especial tributo a esta parte de la anatomía del cerdo del que como muy bien se dice por los lugareños “gustan hasta los andares”. Hasta aquí se desplazarán quienes mejor manejan el afilado cuchillo – la familia Corbacho brilla en este menester – para desprender de esta joya gastronómica las finas lonchas de forma magistral que revestirán los platos para que los jueces presentes, duchos en estas artes, dictaminen la mejor y más apetitosa.

   Bellotas y castañas entran en el día a día del pienso administrado a estos pacíficos animales hozadores que libremente se mueven lejos de las empalizadas de las pocilgas y al amor del beatífico airecillo que de las cúspides limítrofes resbalan hasta las dehesas. Y esto se nota a la hora de llevarnos la loncha a la boca bien acompañada por el pan serrano y el vino de tierra: un manjar de dioses ¡vive Dios!, digno de los  más encumbrados sibaritas del buen comer y beber, que a buen saber, se trasladarán en ese día a Faraján para gozar de este suculento bocado.

    Dicen los serranos que en la antigüedad en una disputa entre un linajudo hacendado gruñón y cicatero y su porquero, esté le espetó destemplado:  ” Echa en un olla tus pergaminos, mientras yo echo en  la mía mi jamón y mi tocino”. Nada nos extrañaría que este episodio hubiese tenido lugar en este Faraján que ahora de reviste con aires de fiesta y que da la bienvenida a cuantos se dejen caer por sus andurriales sabedores de que, echando mano a otra sentencia local,  “con jamón y buen vino se anda el camino”.

  

   

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El amargo adiós de Rita Barberá
José Becerra 24-11-2016 | 9:45 | 0

 

Un infarto acabó con la vida de Rita Barberá, posiblemente en la soledad de una fría habitación de hotel. No sería arriesgado pensar que  este repentino óbito tenga mucho que ver la feroz caza y captura que ha sufrido la senadora y exalcaldesa de Valencia en los últimos meses. Un brutal acoso que se supone ha tenido que soportar por parte de quienes se erigían como insensibles e implacables jueces de su conducta y que no han tenido por menos de atosigarla hasta consumar la quiebra definitiva de su vida. También hay que decir el vacío que se instaló en su alrededor por parte de su propio partido, el Popular, en el que militó y mantuvo un papel preponderante durante los últimos treinta años. Fueron contados lo que le tendieron la mano en los momentos difíciles vividos; la mayoría de sus conmilitones optaron por ignorarla y el desamparo ha sido manifiesto. Acoso y derribo ha sido la actitud de unos y otros.

   La presión mediática que ha sufrido esta mujer, de la que no entro ni salgo en cuanto a lo que se refiere a su honorabilidad o culpabilidad, es producto de ese linchamiento a que, a veces, se someten los políticos por parte de sus adversarios sean del color que sean. Una forma recóndita y no pocas veces perversa de socavar la existencia del contrario y que estamos viendo como cobra virulencia en los últimos tiempos, sin que tenga  en cuenta que poseemos un sistema legal a quien corresponder enjuiciar y castigar al que delinque. Las conjeturas de culpabilidad no tienen razón de ser si no se han demostrado fehacientemente en los tribunales públicos de Justicia.

   No pertenezco al Partido Popular – tampoco a cualquiera de los de la izquierda política – y no me erijo en paladín de nadie. Solo que como españolito de calle reconozco, absorto, que se está yendo muy lejos en este afán desmedido de desprestigiar al oponente antes de que por sus actos sea juzgado según los cánones legalmente establecidos que a todos nos asisten.

 

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Las castañas, objeto de deseo de desaprensivos
José Becerra 21-11-2016 | 12:16 | 0

Las castañas, objeto de deseo de  desaprensivos

Los han pillado con las manos en la masa, o sea, en las castañas. Hasta ahora solo se tenía noticias de los “luneros”, esa cuadrilla de amigos de los ajenos que robaban las aceitunas, en época de recogida del fruto, aprovechando las sombras de la noche. Utilizaban furgones estos amigos de lo ajeno para trasladar el objeto de la ratería nocturna hasta allí donde encontraban clientes dispuestos a su compra, o bien para el consumo familiar como acompañante gratuito de sus pitanzas. Este último hurto siempre existió; nunca faltaron los que con nocturnidad y alevosía escurrían los olivos para llenar una  barreño y bien aderezadas con tomillo, hinojos, ajos y vinagre: un aperitivo esencial y gratuito en los pueblos de la Serranía de Ronda.

    Otra cosa bien distinta es el robo masivo de hasta una tonelada de castañas, rapiña que ha sido descubierta por la Guardia Civil y la consiguiente detención de sus autores, puestos a disposición judicial, como no podía ser de otra forma. Merced a su intervención se ha conseguido recuperar gran parte de lo saqueado en distintos pueblos serranos; en la operación ha sido crucial la colaboración ciudadana, que en los pueblos todos se conocen y se sabe muy bien de qué pie cojea cada cual.

    Se ha pasado, pues, de merodear por los olivos a hacerlo por los castañares con fines subrepticios y de forma sigilosa. Nada que ver, como digo, a quienes anduvieron en épocas lejanas por los pueblos eminentemente castañeros como  Igualeja, Pujerra, Cartajima, Parauta y Faraján, procedentes de municipios próximos para canjear de manera lícita unos pocos kilos de castañas por objetos artesanales y de uso diario por las amas de casa como, por ejemplo más habitual,  escobas y escobones. Luego, en los lugares donde el castaño no existía, vendían las castañas de puerta en puerta, bien cocidas o tostadas (cinco castañas, un real), o sirvieron como insustituible recurso a los ´tostones´, una fiesta hogareña que perdura hasta nuestros días.

   Harán bien los castañeros serranos en vigilar sus haciendas: facinerosos amigos de lo ajeno, con nocturnidad y alevosía, se empeñan en aligerar  sus arboledas,  en estos días que ya vaticinan el invierno, del codiciado fruto.

    

 

 

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Mano tendida a la Serranía de Ronda
José Becerra 17-11-2016 | 10:36 | 0

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Mano tendida a la Serranía de Ronda

José Becerra-Gómez

Elías Bendodo, presidente del organismo supramunicipal y figura bienquista  del Partido Popular provincial se ha subió días atrás hasta las faldas montuosas serranas para visitar pueblos que en ellas asientan sus reales: de Alpandeire hasta Pujerra, pasando por Benadalid, Cartajima, Faraján, Igualeja y Júzcar, en esta época luciendo el verde manto de los castañares – el Bosque de Cobre en todo su esplendor – del que ahora se recogen sus suculentos frutos.

“Obras son amores y no buenas razones”, sentencia el dicho popular que muy bien se podía aplicar a furibundas invectivas que en pasados días se vertieron en algunos medios informativos malagueños sobre la escasas ayudas pecuniarias que la Diputación Provincial viene destinando a los pueblo de escasa significancia poblacional y económica en la siempre sugestiva Serranía de Ronda.

Los pueblos blancos de la Serranía que vienen despertando de su letargo económico y poblacional de siglos merced a la potenciación de sus atractivos naturales han encontrado en la Diputación malagueña un adalid que le tiende la mano para mejorar las comunicaciones que arrastraban décadas de insuficiencias y deterioros en sus trazados. Concienciados de que el turismo de interior es un arma eficaz para paliar las carencias de los pueblos que en la comarca serrana y rondeña se aglutinan, y teniéndose en cuenta que las ayudas a entidades municipales significan en palabras de Bendodo “un revulsivo económico que fomenta la creación de empleo”, las poblaciones de la Serranía no tienen por menos que agradecer a quienes hacen posible que salgan del marasmo que las atenaza desde décadas atrás.

Hay pueblos del entorno serrano que a trancas y barrancas mantienen legendarias formas de vida apegadas a los frutos del campo o de industrias chacineras más o menos florecientes, como es el caso de las que proliferaron y se mantienen, algunas con gran abolengo, y Benaoján o Montejaque son buenas muestras de este aserto. El otro puntal económico que despuntó no hace mucho tiempo y que se afianza por día es ese   turismo rural eminentemente promovido por pequeñas empresas familiares que viene haciendo valer antiguos predios agrícolas instalando en ellos pequeños hoteles y paradores que vienen floreciendo como las margaritas en mayo por la aceptación  que disfrutan por parte de aquellos foráneos que buscan la paz y el sosiego que los parajes serranos les brindan.

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Sepultureros a porfía en Ronda
José Becerra 14-11-2016 | 9:32 | 0

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Sepultureros a porfía en Ronda

Era un oficio maldito que nadie quería. Estar en contacto perenne con los muertos venía siendo una circunstancia aborrecida. Se necesitaba temple y arrestos a partes iguales. No se trata de llevar a cabo una función única dentro de los siempre tétricos muros de un camposanto. La tarea exige conocimientos que van más allá de dar sepultura a un fallecido. Además de saber manejar con soltura el palustre para el ultimar la última morada del difunto (inhumar sus restos mortales) ha de poseer otros conocimientos  inherentes al ingrato oficio, como son la exhumación, la cremación y el traslado respetuoso y preciso de los restos mortales de uno a otro lugar, a tenor de las indicaciones de las familias del difunto.

    Hasta 50 vecinos han formalizado su inscripción para participar en Ronda en un concurso que habrá de dotar al cementerio de San Lorenzo de un peón sepulturero, menester éste que para el Ayuntamiento resultaba un dilema años atrás ya que nadie respondía a su pretensión: “a otro perro con ese hueso”, era poco más o menos el comentario que provocaba entre quienes, peones sin calificación laboral, pudieran optar a la ocupación ofertada, la cual  a todos producía evidentes repelos. Pero, la precaria situación económica que castiga a muchos hogares rondeños y de la Serranía, ha producido el milagro de que el oficio sea disputado como si se tratase de una canonjía que se ha de aprovechar, sin poner la menor tacha.

   “La muerte es una amarga pirueta de la que guardan recuerdo los muertos, sino los vivos”. Es lo que dijo en cierta  ocasión el siempre mordaz Camilo José Cela, premio Nobel de  Letras para su mayor gloria. No le faltaba razón. Son los vivos quienes nos enfrentamos con el espantajo de la muerte cuando nos encontramos con uso de la razón y en el lecho la vemos aproximarse sin demora. O la barruntamos cercana merodeando en torno al familiar que yace postrado esperando la hora final.

   Lo cierto es que a esa realidad angustiante que es la muerte cuando nos asalta al verla de cerca rondar en nuestro alrededor procuramos pensar en otra cosa. La incertidumbre del después es algo que, sin embargo, ha impulsado a la humanidad a estudiarla a lo largo de la historia. Para enfrentarse con este dilema insoluble que abate al más pintado hay rondeños que no le causan repudio y ansían el oficio, haciendo verdad el dicho de que “a la fuerza ahorcan”.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.