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¿Peligran las pensiones?
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José Becerra | 07-12-2016 | 10:51

 

¿Peligran las pensiones?

José Becerra

 

“Oído al parche”, que dicen en mi tierra allá en  donde la Serranía de Ronda muestra su cariz áspero de cumbres fragosas a cuyos pies o en sus faldas de montaña se asientan pueblecitos de apretadas casas e impolutas fachadas. La expresión, sin embargo, es netamente castellana, y tiene un origen bélico ya que se usaba en la antigüedad para designar un peligro latente originado por la invasión de un ejército anunciado por el batir de los tambores (parches) de las mesnadas enemigas.

Lo dicen cuando es obligado prestar atención a algo que hace peligrar el sosiego de los habitantes y que no hay que echar en saco roto. También se dice, y este es un dicho de alcance universal, que “no es traidor el que avisa”. Y ahora se no está avisando desde fuentes autorizadas que a la “hucha” de las pensiones se le está viendo el fondo.

Rajoy y su fiel acólito Montoro, quienes mantuvieron meses atrás cuando se jugaban – y estuvieron en un tris de perderlo – la permanencia del gobierno, que no se iban a subir los impuestos. Se conjuraron para dejar por sentado que era una atrocidad para el buen ritmo de la economía. Del dicho al hecho un grandísimo trecho. Tampoco se barruntaba     que se seguiría escarbando en la `hucha de las pensiones´ hasta dejarla en mínimos históricos, exhausta, como acaba de ocurrir por mal que nos pese a los sufridos pensionistas.

Nada menos que 9.500 millones de euros acaban de extraerse de la alcancía estatal para atender la paga extra de diciembre, la cual va quedando en cruz y en cuadro, por lo que  más que tiritar se muestra exhausta y con necesidad urgente de respiración asistida, muy lejos de las millonadas de las que podía presumir solo cuatro o cinco años atrás.

Por mucho que el ministro de Economía, Luis de Guindos, afirme  alardeando del buen hacer del PP,  que el futuro de las pensiones está garantizado en España, los pensionistas que por lo edad somos perros viejos y nos lanzan piedras de todas partes, estamos con la mosca detrás de la oreja.

Se nos antoja, muy a nuestro pesar, que las cosas tal como van no pintan del todo bien para nuestros intereses, que son los de quienes han trabajado toda la vida con la esperanza de un mediano pesar llegado el momento que ya ve la senda del ocaso vital. El panorama que se brinda a nuestros ya cansados ojos – iba a decir lacrimosos, pero no quiero pecar de demasiado derrotismo – es que el alargamiento de la esperanza de vida obra en detrimento de la viabilidad del sistema. Que nos empeñamos en no abandonar este mundo por muy ingrato y cruel que se nos antoje, aunque haya quien a la chita callando quiera darnos el pasaporte para el más allá más temprano que tarde.

Que se apeen las dos formaciones políticas de sus diferencias y que se pongan a trabajar codo con codo en ese tan cacareado Pacto de Toledo para dar cumplida solución a lo que amenaza, de no atajarse a tiempo, con un quebrantamiento social de imprevisibles consecuencias. En caso contrario, no se sorprendan por el distanciamiento y la inquina  que buena parte de la ciudadanía  manifiestan sobre los políticos. Seguirán ocupando un puesto señero, en todo lo alto de la lista, de sus desafectos.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.