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Fecha: June, 2017
Alzando la copa con los vinos de Ronda
José Becerra 20-06-2017 | 7:50 | 0

Alzando la copa con los vinos de Ronda

JOSÉ BECERRA

El Centro Integral del Vino de Ronda se ha revestido de galas en estos días para albergar los caldos que las bodegas de la ciudad – más de una veintena – ofrecen para su cata a todos quienes no hacen remilgos a la hora del paladeo de una bebida que alguien, con muy bien criterio, llamó “néctar de los dioses”.

Se trata de promocionar con libaciones ofrecidas a propios y extraños la calidad del vino rondeño, su sabor y bouquet que cada día gana más adeptos. Las catas las disfrutarán doctos en vinos y púbico en general que no hacen melindres  a la ofrenda de una copa ya sea en las comidas ya en los momentos distendidos a los largo del día.

   Los vinateros de Rondan decidido arrimar el hombro a su propia industria y reman todos en la misma dirección. Loable empresa que ha de redundar en el bien del sector. Si se exaltan los vinos rondeños y la denominación de origen propia es cimentar el marchamo de calidad que los caldos rondeños merecen a todas luces.

    Resulta un deleite escribir sobre el vino.  Notamos como las ideas se deslizan en el intelecto  con mayor fluidez y euforia al tratar del  mosto fermentado, esa sustancia nos atreveríamos a decir que  casi divina, si pensamos que forma parte ineludible en el ceremonial religioso cristiano. A narradores, poetas y epigramistas   sirvió  como fuente   constante de inspiración. Mitiga el dolor – el del cuerpo y el alma – traba firmes amistades y sirve como vehículo precursor  de  los juegos amatorios. Y, por si fuera poco, las libaciones moderadas activan nuestras papilas adecuándolas para otro placer, que le pisa los talones: el de la mesa.

   El vino está de moda. Sobre todo el vino que consumido con mesura y como acompañante de manjares, a los cuales enaltece su sabor en grado sumo. “Aviva el ánimo y predispone para la relajada conversación”, como apuntaba  el gastrónomo y sibarita Nestor Luján,   sabedor como  pocos de las placenteras sensaciones que estimula. Del prudente consumo solo lo grato puede esperarse, y de cualquier asunto en el que medie, es presumible que se alcance el éxito, ya sea referido a negocios, a celebraciones familiares, o como, digo, al amor: todo adquiere nuevos tintes cuando se filtra con las tornasoladas transparencias del caldo, colmadas de complicidades.

   Y por si estas virtudes que los enólogos resaltan fuesen pocas resulta que, además, como no se empachan de afirmar profesionales expertos en nutrición y sesudos estudiosos de la medicina, proporciona salud y alarga la vida. Vienen a detallar que tonifica las arterias, despejando sus intrincados circuitos, y regula el colesterol, ese solapado enemigo que acecha en silencio nuestro sistema cardiovascular para proporcionarnos serios disgustos. ¿Se pude pedir más?

  Uno ya lo venía sospechando. Recuerdo cómo en mi pueblo natal, chacinero y floreciente él, inmerso en las fragosidades dela Serranía de Ronda, me preguntaba sobre la sorprende longevidad de algunos vecinos, muy aficionados a este néctar de los dioses de forma comedida. “Esto es sangre de cristo, y da la vida”, venían a decir. Y a fe que parecía verdad por la rebosante salud de la que hacían gala. Que recuerde, nadie de los que se acercaban con asiduidad  al altar de Baco, si, además supo renegar a tiempo del tabaco,  dejó este mundo por patología isquémica  o ictus cerebral, tan de modo hoy por desgracia.

   Me viene a la memoria un honrado posadero benaojano quien presumía de haber llegado a los 95 años de edad merced a su desayuno diario: un mendrugo de pan de leña, un trozo generoso de tocino con vetas carnosas y un buen vaso de vino tinto. En realidad mi longevo y afable vecino secundaba  las recomendaciones de Antonio Machado, el excelso poeta andaluz de la generación del 98: “Con pan y buen vino se hace el camino”.

   Viene a cuento la elucubración sobre los beneficiosos efectos del vino porque observo cómo  en Ronda la enología acopia adeptos cada día. Se ha convertido en objeto de estudios universitarios por los más  jóvenes. Desean hacer de ella una profesión. Que haya gente interesada en ocuparse de que los deliciosos caldos continúen llegando sin menoscabo de sus virtudes – aroma y sabor – hasta nuestras mesas no deja de ser gratificante.

   La conjunción resulta perfecta teniendo en cuenta que la riqueza vitivinícola rondeña se encuentra en pleno apogeo y se recupera en los últimos años un pasado esplendor merced a la mejor preparación de los bodegueros y a la mayor preocupación de la Administración Pública por su regulación.

 

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Salvajada en la Cueva del Cantal de la Cala del Moral
José Becerra 15-06-2017 | 10:13 | 0

Resultado de imagen de imagenes de la cueva del cantal

 

Salvajada en la Cueva del  Cantal de la Cala del Moral

JOSÉ BECERRA

En mis paseos otrora vespertinos  por los alrededores de la Cala del Moral, siguiendo de cerca el tránsito que la proximidad del mar me permite y soslayando  la vista de la carretera y su bullir  constate de vehículos que desentonan en  un paraje que invita a la relajación, todo hay que decirlo, me he parado infinidad de veces  para contemplar la hendidura en la piedra caliza que sirvió de entrada a las cuevas del Cantal. En ella buscaron refugio los aborígenes del lugar se supone que para   resguardarse de las inclemencias del tiempo o para sus quehaceres de supervivencia en el clima hostil que propiciaba el último estadio del Paleolítico que abría la Edad de Piedra.

Me maravillaba tener tan cerca un portento de la andadura del hombre prehistórico  por la zona, sobre todo porque en las grutas que condicionaron su vivir dejaron muestran de un arte incipiente que habría de maravillarnos milenios después. De la misma forma, en un correlato evidente, que los son las grutas de Lascaux o Altamira, pongo por casos, la del Cantal ha sido considerada por investigadores de este portento artístico prehistórico como “una catedral cultural y religiosa”, más allá de servir para resguardarse de las inclemencias del tiempo.

Pero existen otras razones que hablan de la singularidad de este espacio socavado o erosionado en la roca: es la única dentro del Continente europeo cuyo origen es submarino y que formó en la época jurásica emergiendo del mar cual Ulises que engalana la mitología y la leyenda de la Antigua Grecia. Solo que aquí en los Cantales quienes anidaron fueron quienes  se alimentaron en los  concheros o depósitos de moluscos, conchas y peces que les servían de sustento.

Por estos argumentos irrefutables el Cantal se debería considerar como un santuario que merece el cuido y la protección de propios y extraños, y resulta tan incompresible como vejatorio para quien tenemos más de dos dedos de frente que haya sido asaltado por una horda de descerebrados que han emponzoñado con grafitis pinturas rupestres que merecen el respeto y la admiración de todos. Una salvajada que no debe repetirse so pena de recibir el severo castigo de quienes atentan contra  un legado cultural que no puede por menos de sentar las bases de formas de vidas ancestrales cuyo respeto y salvaguarda es tarea de todos, y de las autoridades de las administraciones públicas en primer lugar.

(No soy autor de la foto)

 

 

 

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Una guardería infantil encomiable
José Becerra 12-06-2017 | 8:56 | 0

 

Una guardería infantil  encomiable

JOSE BECERRA

Son signos inequívocos de la vida: nacemos indefensos y así permanecemos durante los primeros años de nuestra existencia. Luego, con la senectud, volvemos inexorablemente a ese indefensión natural creciente que nos obliga a depender otra vez de los demás, se quiera o no. Necesitamos el apoyo de nuestros progenitores al asomarnos al mundo y echamos manos de nuestros hijos cuando la edad avanzada nos retorna a la edad primigenia. Es una ley de supervivencia a la que se nos somete si se quiere afrontar los peligros y acechanzas que nos han de asaltar en el camino indefectiblemente.

Pero lo nuevos tiempos nos allanan al paso por esas dos etapas ineludibles con la aparición de guarderías infantiles y residencias de ancianos. Antes de que llegue la edad escolar, a saber el tiempo que trascurre entre el primer año de vida y el ingreso en un centro estatal, ahora fijado a partir de los tres años del infante, se recurre a las guarderías cuando la padres trabajan y no existen allegados próximos para cuidar del menor.

Las guarderías han venido a facilitar esa etapa preliminar en la vida del menor y a fe que existen centros de esta índole que le acogen con garantías plenas de salvaguarda de su integridad física y necesidades alimentarias y conocimientos preliminares en un entorno agradable en el que nuestros hijos y nietos viven horas placenteras que los familiares no tenemos por menos que agradecer.

En Málaga es obligado reconocer la labor que en este sentido lleva a cabo la guardería “5 Chupetes”, ubicada en las inmediaciones del núcleo residencial Martin Carpena y el Hospital Quirón. Recojo diariamente a mi nieto Mario Ángel en sus instalaciones y puedo dar fe de que las cuidadoras (Yolanda, Nuria, Tamara, Ana y otras supervisadas por la directora Raquel)  se desviven pos prestar la atención requerida a esos chavales de muy corta edad que se ven obligados a permanecer durante algunas horas lejos del cuidado de sus familiares. Y lo hacen con una abierta sonrisa en el rostro, lo que demuestra que se entregan a su labor con dedicación y afecto que es lo que necesitan estos infantes que por un periodo más o menos largo se ven enclaustrados en el recinto.

Como abuelo de uno de los pequeños que esta guardería acoge me ha sorprendido gratamente comprobar cómo, sin perder el carácter tradicional de estos centros, ofrecen mediante medios técnicos avanzados asegurar el control y cuidado de los pequeños que se les confían. Así, al mismo tiempo que la videovigilancia, ofrece otros atractivos nada desdeñables, como el desarrollo de programas de juegos y actividades pedagógicas de perentoria necesidad para quienes se asoman tímidamente a la aventura del vivir cada día.

Una novedad hay que resaltar: 5 Chupetes renunció desde el primer día a los servicios de catering; con cocina propia regida por expertos nutricionistas se  garantiza la preparación y vigilancia de los menús diarios que han de consumir los peques que se les confían. Si  esto  añadimos la labor de quienes tutelan, controlan y adecúan su trabajo a las necesidades de los pequeños que se le confían es para estar satisfecho.

Tengo que decir que no hablo de oídas; sino con conocimiento de causas: Visito cada día esta guardería por la obligación grata que me he impuesto a mí mismo y que no es otra que ir a recoger a mi nieto. Respiro por unos momentos la paz que se respira en su sala de espera, compartida con los que también comparecen  en busca de  sus retoños a la misma hora. Momentos de expectación compartida hasta verlos salir sonrientes de las dependencias interiores.

Rostros visibles de la guardería son los de las `seños´ Nuria y Yolanda: sus tareas son eminentemente administrativas y no es raro contemplarlas tras el ordenador y sumidas en el examen de un montón de papeles. A la directora Raquel,  así como a Tamara y la cocinera Ana se le ve menos; éstas últimas son las que permanecen durante toda la jornada al cuido de los niños que les confían y a cocinar para ellos  el menú de cada día, variado siempre y siguiendo pautas de elaboración tradicionales y apetitosos.

En un plazo de pocos meses “5 Chupetes” se traslada como anexo a las instalaciones del cercano Colegio Público Clara Campoamor. Nueva andadura de la guardería que seguirá ofreciendo de seguro los excelentes servicios que siempre ha venido prestando a quienes hasta ahora han venido confiando en su cotidiano buen hacer.

 

 

 

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Consecuencias del estigma de las corrupciones
José Becerra 05-06-2017 | 9:44 | 0

Consecuencias del  estigma de las corrupciones

José Becerra

Las corrupciones, que son el plato  que se nos ha servido, ya caliente, ya frío, en los últimos tiempos, además de su inequívoca maldad, está haciendo florecer otras consecuencias que obran en detrimento del sentir del ciudadano de a pie que venía confiando en el buen hacer de sus políticos elegidos para desempeñar cargos en la Administración del Estado en cualesquiera de los  distintos escalafones que la componen. Que está bien que se luche con denuedo contra esa lacra que ha venido socavando el entramado que componen las diversas ramificaciones que desde lo más alto de las instituciones estatales llegaron hasta las menos descollantes, caso de ayuntamientos de escasa significación, pongo por caso. Que es necesario y perentorio que se luche contra la putrefacción que se ha venido dando en los diversos estamentos públicos cuyos altos responsables se pusieron por montera la honradez y la decencia necesarias para ejercer el cargo que le fue concedido por decisión de la ciudadanía a la que debe su elección. Está bien que se vele por la decencia y el buen hacer en sus funciones.

   Pero ocurre que a raíz de esta cruzada de diferentes partidos políticos, que puede ser bien intencionada, se están cercenando en su raíz proyectos ofertados  en favor  del desarrollo económico, social y cultural de ciudades y sus entornos; con lo que esta exagerada persecución de posibles casos delictivos puede significar una sinrazón, ya que ni por asomo persiguen objetivos fraudulentos, con lo se está obteniendo consecuencias adversas a su desarrollo.

    Se están bloqueando cantidades exorbitantes de euros – se habla de más de 14.000 millones- en inversión en obras que, por este motivo, las empresas promotoras se las ven y desean para  iniciar su cometido. Los casos de oposición a proyectos fallidos se han venido sucediendo en un paroxismo infundado contra los propios intereses de ciudades como Madrid – caso del magnate chino Wang Jianlin – Zaragoza, La Coruña o Cádiz, entre otras, en las que las inversiones en ladrillo se volatizaron en un prurito de salvaguarda no se sabe bien qué  tipo de intereses.

   Para ver un caso flagrante en esta cruzada exageradamente engendrada con fines que se nos escapan, no tenemos que irnos demasiado lejos. En Málaga acaba de saltar por los aires un  proyecto cultural del celebérrimo actor Antonio Bandera, quien hastiado de que se le pusieran trabas insalvables, lo suficientemente adversas como  para que desistiera de sus encomiables intenciones de apadrinar un centro destinado a la formación de intérpretes y artes escénicas, amén de otros elementos de carácter instructivos, optó por la renuncia. Un loable empeño tirado por la borda para desgracia de la ciudad. Un propósito honrado y loable del que Málaga se beneficiaría y que se ha ido al garete por un prurito de transparencia totalmente infundado. Seguro que otras capitales españoles acogerán la plausible oferta del actor, seguros de los bienes que le aportaría.

   Un sinsentido tras otros  que prejuzga de antemano y  lleva a extremos inconcebibles de negación a  propósitos honrados que habrían de reportar bienes culturales y beneficios sin cuento, al mismo tiempo de  propulsar, por ejemplo,  la creación de puestos de trabajo.

   Es un sano anhelo  luchar contra la corrupción, pero también debe serlo discernir si ésta hace o no  acto de presencia en proyectos que nos benefician a todos. Su estigma no campea para nuestra suerte por doquier.

 

 

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Consecuencias del estigma de las corrupciones
José Becerra 05-06-2017 | 9:17 | 0

 

José Becerra

La corrupción que es un   plato  que se nos ha servido, ya caliente, ya frío, en los últimos tiempos, además de su inequívoca maldad, está haciendo florecer otras consecuencias que obran en detrimento del sentir del ciudadano de a pie que venía confiando en el buen hacer de sus políticos elegidos para desempeñar cargos en la Administración del Estado en cualesquiera de los  distintos escalafones que la componen. Que está bien que se luche con denuedo contra esa lacra que ha venido socavando el entramado que componen las diversas ramificaciones que desde lo más alto de las instituciones estatales llegaron hasta las menos descollantes, caso de ayuntamientos de escasa significación, pongo por caso. Que es necesario y perentorio que se luche contra la putrefacción que se ha venido dando en los diversos estamentos públicos cuyos altos responsables se pusieron por montera la honradez y la decencia necesarias para ejercer el cargo que le fue concedido por decisión de la ciudadanía a la que debe su elección. Está bien que se vele por la decencia y el buen hacer en sus funciones.

   Pero ocurre que a raíz de esta cruzada de diferentes partidos políticos, que puede ser bien intencionada, se están cercenando en su raíz proyectos ofertados  en favor  del desarrollo económico, social y cultural de ciudades y sus entornos; con lo que esta exagerada persecución de posibles casos delictivos puede significar una sinrazón, ya que ni por asomo persiguen objetivos fraudulentos, con lo se está obteniendo consecuencias adversas a su desarrollo.

    Se están bloqueando cantidades exorbitantes de euros – se habla de más de 14.000 millones- en inversión en obras que, por este motivo, las empresas promotoras se las ven y desean para  iniciar su cometido. Los casos de oposición a proyectos fallidos se han venido sucediendo en un paroxismo infundado contra los propios intereses de ciudades como Madrid – caso del magnate chino Wang Jianlin – Zaragoza, La Coruña o Cádiz, entre otras, en las que las inversiones en ladrillo se volatizaron en un prurito de salvaguarda no se sabe bien qué  tipo de intereses.

   Para ver un caso flagrante en esta cruzada exageradamente engendrada con fines que se nos escapan, no tenemos que irnos demasiado lejos. En Málaga saltó por los aires  un  proyecto cultural del celebérrimo actor Antonio Bandera, quien hastiado de que se le pusieran trabas insalvables, lo suficientemente adversas como  para que desistiera de sus encomiables intenciones de apadrinar un centro destinado a la formación de intérpretes y artes escénicas, amén de otros elementos de carácter instructivos, optó por la renuncia. Un loable empeño tirado por la borda para desgracia de la ciudad.

   Un sinsentido tras otros  que prejuzga de antemano y  lleva a extremos inconcebibles de negación a  propósitos honrados que habrían de reportar bienes culturales y beneficios sin cuento, al mismo tiempo de  propulsar, por ejemplo,  la creación de puestos de trabajo.

   Es un sano anhelo  luchar contra la corrupción, pero también debe serlo discernir si ésta hace o no  acto de presencia en proyectos que nos benefician a todos. Su estigma no campea para nuestra suerte por doquier.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.