Una guardería infantil encomiable

 

Una guardería infantil  encomiable

JOSE BECERRA

Son signos inequívocos de la vida: nacemos indefensos y así permanecemos durante los primeros años de nuestra existencia. Luego, con la senectud, volvemos inexorablemente a ese indefensión natural creciente que nos obliga a depender otra vez de los demás, se quiera o no. Necesitamos el apoyo de nuestros progenitores al asomarnos al mundo y echamos manos de nuestros hijos cuando la edad avanzada nos retorna a la edad primigenia. Es una ley de supervivencia a la que se nos somete si se quiere afrontar los peligros y acechanzas que nos han de asaltar en el camino indefectiblemente.

Pero lo nuevos tiempos nos allanan al paso por esas dos etapas ineludibles con la aparición de guarderías infantiles y residencias de ancianos. Antes de que llegue la edad escolar, a saber el tiempo que trascurre entre el primer año de vida y el ingreso en un centro estatal, ahora fijado a partir de los tres años del infante, se recurre a las guarderías cuando la padres trabajan y no existen allegados próximos para cuidar del menor.

Las guarderías han venido a facilitar esa etapa preliminar en la vida del menor y a fe que existen centros de esta índole que le acogen con garantías plenas de salvaguarda de su integridad física y necesidades alimentarias y conocimientos preliminares en un entorno agradable en el que nuestros hijos y nietos viven horas placenteras que los familiares no tenemos por menos que agradecer.

En Málaga es obligado reconocer la labor que en este sentido lleva a cabo la guardería “5 Chupetes”, ubicada en las inmediaciones del núcleo residencial Martin Carpena y el Hospital Quirón. Recojo diariamente a mi nieto Mario Ángel en sus instalaciones y puedo dar fe de que las cuidadoras (Yolanda, Nuria, Tamara, Ana y otras supervisadas por la directora Raquel)  se desviven pos prestar la atención requerida a esos chavales de muy corta edad que se ven obligados a permanecer durante algunas horas lejos del cuidado de sus familiares. Y lo hacen con una abierta sonrisa en el rostro, lo que demuestra que se entregan a su labor con dedicación y afecto que es lo que necesitan estos infantes que por un periodo más o menos largo se ven enclaustrados en el recinto.

Como abuelo de uno de los pequeños que esta guardería acoge me ha sorprendido gratamente comprobar cómo, sin perder el carácter tradicional de estos centros, ofrecen mediante medios técnicos avanzados asegurar el control y cuidado de los pequeños que se les confían. Así, al mismo tiempo que la videovigilancia, ofrece otros atractivos nada desdeñables, como el desarrollo de programas de juegos y actividades pedagógicas de perentoria necesidad para quienes se asoman tímidamente a la aventura del vivir cada día.

Una novedad hay que resaltar: 5 Chupetes renunció desde el primer día a los servicios de catering; con cocina propia regida por expertos nutricionistas se  garantiza la preparación y vigilancia de los menús diarios que han de consumir los peques que se les confían. Si  esto  añadimos la labor de quienes tutelan, controlan y adecúan su trabajo a las necesidades de los pequeños que se le confían es para estar satisfecho.

Tengo que decir que no hablo de oídas; sino con conocimiento de causas: Visito cada día esta guardería por la obligación grata que me he impuesto a mí mismo y que no es otra que ir a recoger a mi nieto. Respiro por unos momentos la paz que se respira en su sala de espera, compartida con los que también comparecen  en busca de  sus retoños a la misma hora. Momentos de expectación compartida hasta verlos salir sonrientes de las dependencias interiores.

Rostros visibles de la guardería son los de las `seños´ Nuria y Yolanda: sus tareas son eminentemente administrativas y no es raro contemplarlas tras el ordenador y sumidas en el examen de un montón de papeles. A la directora Raquel,  así como a Tamara y la cocinera Ana se le ve menos; éstas últimas son las que permanecen durante toda la jornada al cuido de los niños que les confían y a cocinar para ellos  el menú de cada día, variado siempre y siguiendo pautas de elaboración tradicionales y apetitosos.

En un plazo de pocos meses “5 Chupetes” se traslada como anexo a las instalaciones del cercano Colegio Público Clara Campoamor. Nueva andadura de la guardería que seguirá ofreciendo de seguro los excelentes servicios que siempre ha venido prestando a quienes hasta ahora han venido confiando en su cotidiano buen hacer.

 

 

 

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