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Fecha: February, 2018
El periódico de cada día
José Becerra 25-02-2018 | 12:02 | 0

 

El periódico de cada día

JOSÉ BECERRA

No faltan sombríos agoreros que predicen el fin no muy lejano de la letra impresa, el crepúsculo indubitable del negro sobre blanco, ya sea en las páginas de un libro, ya en las de un periódico. En la meteórica carrera de las tecnologías de la comunicación, el caballo desbocado de Internet nos depara cada día avances impensables. La era digital enseñoreada de editoriales y redacciones trastoca por día conceptos que se creían firmes e inalterables.

Hablar de letra impresa, libro impreso, periódico impreso era hasta ahora redundante por lo obvio.  Ahora no, ahora se impone la distinción necesaria, inapelable. ¿Libro o diario impreso o libro digital?  ¿Desplegar las páginas del rotativo preferido o irse a la página escogida a golpes de obediente ratón? ¿Caerá la galaxia  Gutenberg aplastada por la invasión desbordante de la era virtual?  ¿Tendremos que adiestrarnos en aprender de memoria la Divina Comedia o El Quijote como lo hicieron los protagonistas de Fahrenheit 451 porque no habrá otro medio de reproducirlos y que esté más a la mano si no es por el frío e impreciso impulso de un teclado?

Siempre habrá quien se resista al cambio, quien prefiera el regodeo de comprar un libro, eligiendo entre centenares de títulos – hojeándolos todos, sopesándolos, calibrando la perfección de la impresión o sus defectos  de premura, sintiendo el tacto limpio o ajado de su cubierta si nos acercamos a una librería de novedades o a otras de viejo, tan sugerente, tan sugestiva… -, aquél que responde a la apetencia del momento. Sentirlo bajo el brazo y empezar su lectura en el momento escogido, abandonarla y volver a ella, subrayar el párrafo que nos llamó la atención, señalar la página a la que será precisa volver… No, no me privarán de este placer, por mucho que se soplen los  nuevos vientos.

Tampoco de acercarme cada día al quiosco a comprar el periódico y regocijarme como las cabeceras de disputan el espacio de exhibición, que cada vez es menor y comparar ofertas y promociones que cada vez son mayores. La película, el fascículo, la pieza de colección, que hay que agarrar al lector, que dicen las estadísticas que no andan muy equiparados, tirando a la baja, con los que aparecen en las listas europeas.

Llegué para mi pesar a la edad longeva,  pero he tenido la suerte de que un periódico, que no siempre fue el mismo, llegase con la regularidad de lo inmarcesible a mi hogar. Y si no llegó, lo busqué – en las bibliotecas, al grito de homosexual el último, en el bar de la esquina teniendo que soportar las miradas de inquina de quienes no pudieron adelantarse, cuando  no era yo quien las emitía por el contratiempo de llegar tarde– para leerlo en silencio o con el telón de fondo del humo de los churros y el sonido de las cucharillas impacientes del primer desayuno.

Foto autor:  Periodista digital

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Pueblos que languidecen a ojos vista
José Becerra 20-02-2018 | 9:42 | 0

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Pueblos que languidecen a ojos vista

Son las aldeas y pueblos del sur peninsular emplazados en confines hacia el sur de Despeñaperros, ese macizo que separa a la España próspera de otra menos rica y esplendente enmarcada hacia el sur con límites en el Mediterráneo, las que languidecen a ojos vista por mor de economías depauperadas imperantes. Las mismas que, por estas razones, ven como merma el número de habitantes de sus comarcas, empujados éstos hacia zonas centrales o norteñas en las que los índices de bienestar son manifiestamente más halagüeños. Esta despoblación de aldehuelas y caseríos pobres que finiquitan a pasos lentos pero irrefrenables por mor de malvivir en tierras pobres de pan llevar, culmina en el traslado de sus habitantes hacia los pueblos del contorno geográfico. Pero éstos, que también se debaten si no en la miseria, sí en la parquedad de recursos, no colman sus intenciones de bienestar, lo que les impele a a su vez, por la imperiosa necesidad de nuevos horizontes de vida, hacia otras más regiones más al norte: las ciudades, en donde legítimamente se espera prosperar. Un periplo inacabable de la España más deteriorada hacia otra más prometedora en pos de circunstancias más favorables. Una aspiración legítima, pero que acabará por desertizar regiones inexorablemente. Una contextura territorial en quiebra que no puede sino proporcionar quebrantos para quienes la sufren. Mientras nuestros políticos, ensalzados en otras cuestiones que no siempre son las que importan de verdad a los ciudadanos de a pie, se muestran insensibles al fragrante problema que hoy por hoy se ceba en esas regiones españolas abatidas que no ven soluciones para salir del impasse en el que se encuentran y padecen. Los postergados pueblos de de la Serranía de Ronda o de la Axarquía malagueña son un ejemplo palmario de ello. Esperan para ser redimidos de su letargo de siempre y postración actual el grito, si no bíblico sí institucional, de ¡levántate y anda!

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Exaltación de la Serranía de Ronda
José Becerra 16-02-2018 | 11:32 | 0

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Exaltación de la Serranía de Ronda

José Becerra

Quienes hemos nacido dentro del ancho solar serrano al que se circunscribe  la ciudad de Ronda, eje sobre el que gira el resto de sus pueblos, no podemos por menos de sentirnos satisfechos por un reciente escrito aparecido en las páginas de este diario días atrás y en el   que se exaltaba la Serranía con el rigor académico propio de un docto mentor, como es el caso de José Antonio Castillo. Se hacía esta exaltación dando de lado a ambigüedades y estereotipos que no con poca frecuencia venían refiriéndose a tan emblemático y sugerente lugar, no pocas veces, como digo, envuelto en leyendas fecundas, obra de la imaginación más calenturienta. En contra de quienes solo se detienen en las apariencias e imágenes propias de un romanticismo exacerbado y finiquitado, y casi nunca en el meollo de la conformación geográfica de estas tierras tantas veces insufladas de un folklorismo, que con ser sustancial, daba de lado a aspectos que este geógrafo aludido pone de relieve con la puntual prestancia de un erudito en la materia. Pero reconozcamos que preciso es hacerlo, en que lo erudito y lo estrictamente descriptivo se conjugan para una perfecta descripción de tan singular paraje.

Como no podía ser de otra forma dado el carácter didáctico del escrito mencionado se hace hincapié en las particularidades geológicas del macizo aludidas. Queden esas características, que consideramos imprescindibles, para estudiosos del ecosistema en cuestión y lo que ofrece a investigadores las particularidades de su flora y fauna. Quedémonos los que por esta comarca transitamos desde niños y los que por ella se adentran cada día con lo que, sin estímulos científicos, imprescindible, como digo, para su cabal conocimiento, con lo que se ofrece a nuestra vista, suficiente para catalogarla como excepcional dentro del territorio nacional.

La describieron con pelos y señales los escritores trotamundos británicos y galos que por estas tierras se adentraron entre los siglos XVIII y XIX dejándonos en las páginas de sus libros estampas idílicas de la región. Por ejemplo, las que nos describe Francis Carter en su libro “A journey from Gibraltar to Málaga”; o las que bosquejó C. Rochfort- Scott en su obra “Excursións in the mountains of Ronda”, ambas incidentes en las características propias de los habitantes del Sur de España, y por ende, poniendo el acento en ésta ciudad como santo y seña de las sierras que la circundan y le conceden personalidad intransferible.

Porque Ronda en su conjunto no es solo la síntesis de un arte monumental visible en el núcleo urbano, sino que ofrece en sus alrededores estampas únicas de bosques de pinsapos catalogados como insólitos en el territorio peninsular y que se autentifican en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, que es su epicentro pese a ser un nombre desgajado del originario y secular de Serranía de Ronda. Es esta denominación la  que abarca siglos de perenne y trascendental historia para ensalzar unos parajes,  los cuales  obligadamente se deben catalogar con la designación del nombre de  la ciudad que junto a ellos se erige desde tiempo inmemorial.

 

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Francisco de la Torre, un alcalde septuagenario en plenitud de facultades para gobernar
José Becerra 13-02-2018 | 6:17 | 0

 

Imagen de archivo de Francisco de la Torre. /

 

Francisco de la Torre, un alcalde septuagenario en plenitud de facultades

Llegar a los 70 años y superarlos con creces era algo que a mediados del pasado siglo constituía una excepción. En los pueblos de la Andalucía profunda, en la que se ubica la Serranía de Ronda, sede de mis antepasados, llegar a esa edad en condiciones óptimas de salud y facultades mentales se veía como una rareza, y si se lograba sobrevivir hasta superarla, los pocos que lo lograban ofrecían una estampa de decadencia plena, poco menos que de muertos vivientes. Pero luego vinieron otros tiempos y las mejoras en la alimentación y la sanidad imperante hicieron aflorar una calidad de vida que en la actualidad se asienta como paradigma de gente pletórica ofreciendo una fisonomía que nada tiene que ver con la de antaño: exultan de salud y de ganas de vivir, nada que ver con los setentones de antes que arrastraban decadencia y decrepitud manifiesta.

Superados o sensiblemente disminuidos con la edad achacosa fenómenos naturales en la persona que fueron indelebles cuando se disponía de las facultades físicas y mentales plenas como era el instinto o la lucidez, nos queda ahora otra aptitud que, con frecuencia, perdura de forma indeleble. Me refiero a la facultad de los sentimientos que llevan aparejados la sensibilidad – que no la sensiblería vacua -, que nos conduce a mantener recuerdos gratos de momentos pasados, no pocas veces impregnados de nostalgias que son ineludibles, pero que también nos retrotraen a momentos felices que en el magín nos reconforta y no tienen por menos que conducirnos a una vida interior que en el recuerdo nos retrotraen a momentos de contento y paz.

Llegada a la edad longeva, que no provecta ni mucho menos decrépita, como lo demuestra cada día en el ejercicio y buen hacer de sus funciones al frente del Ayuntamiento de Málaga, se había extendido el rumor de que Francisco de la Torre se encontraba entre un sí y un no de presentar su candidatura como primer edil en las elecciones municipales próximas. Pero he aquí, que unos días atrás, el PP de Málaga, sabedor de la valía de este hombre al frente de la Corporación, ha manifestado de manera oficial su petición de que sea candidato a las elecciones municipales del año venidero. Sabía decisión.

Hace bien el partido, que De la Torre es un valor en alza reconocido por todos los malagueños y nada parece haber en contra de su continuidad, y menos que nada su condición de septuagenario. Es un ejemplo vivo y concluyente de que, aún superada esa edad, se pueden llevar a cabo todo lo que se podría exigir a un regidor en sus funciones. “Salud, proyectos y cariño de la gente”, han sido las realidades incuestionables que le adornan al calibrar la propuesta de su continuidad en la Alcaldía de la capital. Así lo acaba de afirmar y es lo que deseamos, esperamos y manifestamos quienes hemos seguidos su trayectoria política, animándole para que siga con el bastón de mando en sus manos para provecho de todos los malagueños.

En palabras de Juanma Moreno, líder andaluz del PP andaluz, “De la Torre es uno de nuestros buques insignia de la política andaluza, malagueña y española”. Le sobra razón, y la damos por buenas quienes hemos seguido su trayectoria, sobre todos lo que como él ya somos setentones y no nos postergamos ante la edad por muchas que fueren las primaveras (e inviernos gélidos) vividas. Su servicio al bien común de los malagueños, y del que tantas pruebas hemos tenido, deseamos que se prolongue sine die, o como decimos los castizo” hasta que el cuerpo aguante”.

“Dejad a los gobiernos central y regional que administren la política abstracta de las grandes palabras, y dejad a los Ayuntamientos que nos ocupemos de la vida diaria y concreta de las personas, porque jamás aspiramos a más alto honor”, es argumento de un pensador argentino, Horacio Amezúa, que se adecua a la trayectoria de nuestro regidor malagueño y que no tenemos por menos hacerlo nuestro en lo que a él se refiere.

 

 

 

 

 

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Larga vida al libro en Málaga
José Becerra 08-02-2018 | 11:22 | 0

 

 

Larga vida al libro en Málaga

JOSÉ BECERRA

Se celebran con periodicidad  con la pompa que el evento se merece el Día de las Librerías por cuanto son cenáculos vivos y lugar de exposición del libro, ese compendio de páginas aunadas que como soldados en formación nos aguardan en las estanterías en espera de que el lector lo acoja entre sus manos, ávido de adentrarse en el montón de hojas que invitan a adentrarse en el maravilloso mundo del conocimiento, o en el no menos prodigioso de la imaginación fluida y siempre versada de su autor en una materia determinada. En el Egipto milenario a las bibliotecas, precursoras de nuestras librerías de ahora, se les conocía como el ”tesoro de los remedios del alma”; curaban el peor y más radical de los males: la ignorancia.

No está exenta la ciudad de Málaga de editoriales de prestigio que en nada tienen que envidiar a las de otras regiones como la madrileña o barcelonesa. Naturalmente, en estas dos últimas el número de editoriales es significativamente mayor, acorde con la importancia económica y poblacional de los territorios; pero Málaga no les va mucho a la zaga: la presencia de editoriales en Andalucía tienen primer y más importante acomodo en esta ciudad nuestra. Destacan por su implantación en el mercado librero firmas ya acrisoladas, entre las que cabe destacar sellos como Arguval, bajo la batuta ésta de su regente, Francisco Argüelles, que vino a poner una pica en Flandes en 1982 y que a partir de entonces viene imprimiendo anualmente más de medio centenar de títulos.

Conviene resaltar la importancia del editor a la hora de analizar la obra que hasta él llega para su publicación, algo que suele pasar inadvertido cuando el ejemplar impreso de rutilante portada por lo general se coloca en los estantes de las librerías para su venta, después  del perentorio paso por la linotipia.  De por medio una labor callada de examen exhaustivo de la obra que hasta él llega y de la que debe calibrar y sopesar los pros y los contras para su publicación. No es sencilla la labor del editor que se precie: su trabajo no tienen parangón con cualquier otro. Exige, además de vocación, un sinfín de habilidades y conocimientos a la vez que de un demonio de dos materias aparentemente desvinculadas entre sí: empresa y arte. Conjugando sabiamente ambos elementos,  el editor de raza y artífice de la letra impresa saldrá airoso de su primer examen de la obra que se le confía y que tiene entre sus manos expertas, a ellas confiada por  quien  pergeñó la obra en cuestión y en las que cifró sus esperanzas de verla salir a la luz, o sea, el autor.

El trabajo de editor no se parece a ningún otro. Obra ímproba es la suya. Pocos oficios requieren un abanico mayor de habilidades y conocimientos, pocos exigen a la vez, un dominio pleno del mundo de la empresa y del arte que para este menester se aúnan y complementan. La forma más sencilla de comprender lo que implica ser editor es conocer una editorial desde dentro y aprender de la mano de editores que estén al frente de sus respectivas entidades.

A Arguval le acompañan otras empresas editoras  malagueñas capaces de satisfacer las exigencias de lectores con un abanico extenso de  publicaciones, como ICI editorial, Exlibric, Sallybooks y La Calle, entre otras, aptas para cubrir necesidades de lectores y ofrecer soporte a autores de las más diversas temáticas con un objetivo común, promover la difusión de la cultura, las letras y la formación profesional: Exlibric, Sallybooks y Editorial La Calle.

No puede quedar en saco roto una editorial que viene pegando fuerte en el sector editorial en los últimos años y que tiene su sede en Ronda. Se trata de la editorial La Serranía, la cual de la mano de su fundador, José Manuel Dorado, imprime libros con las más variadas temáticas, pero con predominio, como no podía ser de otra forma, en los que atañen a la historia, las costumbres, la gastronomía y el paisajes siempre evocador de la comarca rondeña. Dorado ha sabido poner una pica en Flandes, como se dice comúnmente, cuando en un terreno dificultoso y multiforme alguien sobresale merced a su empeño, dedicación y buen hacer.

Larga vida, pues, al libro en Málaga, merced a editoriales de prestigio que lo hacen posible para satisfacción y gozo de lectores por la edición concienzuda que  se lleva a cabo cada día en sus empresas.

Decía un literato y autor dramático inglés (Josepb Adisson) que “un buen libro es un regalo precioso que hace el autor a la humanidad”. Habría que añadir que este obsequio no sería posible sin la mediación de editoriales que lo hacen posible cada día.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.