El respeto que los médicos merecen

El  respeto que  los médicos merecen

No siempre concedemos a los médicos y al personal clínico en  general el respeto que merecen. No pocas veces obviamos las buenas maneras hacia estos profesionales que se ocupan de algo tan crucial como es atendernos cuando nuestro estado de salud se resquebraja procurando su imprescindible atención para restituirla. Resulta del todo inadmisible que soslayemos comportamientos educados cuando asistimos a una consulta o nos mostremos despectivos con alguien que no pretende otra cosa que paliar los quebrantos corporales y psíquicos  que a lo largo de la vida nos acechan recurriendo a su leal saber y entender para remediar la anomalía que en nuestro interior o visiblemente se opera.

Nada más recomendable que para que esta actitud ante el personal clínico se vigorice a lo largo del tiempo es  infundir en los primeros estadios de la vida el aprecio y la estima que estos profesionales de la medicina se merecen.  Atendiendo a esta premisa insoslayable un par de  ayuntamientos de la Serranía de Ronda – los de Benaoján y Cortes de la Frontera – atendiendo a la Unidad de Gestión  Clínica que ambos hicieron suyas, están propiciando con buen criterio que alumnos de educación infantil se acerquen de manera guiada a los Centros de Salud para conocer de primera mano los entresijos de estos dispensarios.

Es posible que buena parte de este alumnado tenga en mente sus primeras visitas estos consultorios de la mano o en el regazo de sus padres para someterse al tratamiento de afecciones consustanciales con su corta edad. Ahora de lo que se trata es que sin el temor que siempre infunde un dispensario de esta índole en los menores, estos se acerquen distendidos y nada temerosos para conocer de primera mano instalaciones, consultas y personal sanitario con el objeto de concienciarlos con centros dispensadores de atención  que a buen seguro habrán de visitar más de una vez a lo largo de la vida. Y de paso reconocer la labor de quienes se ocupan de nuestra integridad física para que en contrapartida se sepa respetarlos y concederles el aprecio y estima que merecen por su inestimable labor.

Con no escasa frecuencia saltan a los medios informativos afrentas verbales, o incluso agresiones, ocasionadas al personal sanitario por parte de algún descerebrado no conforme con el proceder de algunos de sus miembros. Estos iracundos pacientes no se paran en mientes y no dudan en zaherir a quienes le atienden vaya usted a saber porqué razones. Estos motivos, entre otros, como los de mostrar a los menores el día a día de los profesionales de la salud, de manera y forma que no resulte un trauma para aquéllos llegado el momento de procurar remedio para sus afecciones, son los que espera conseguir con esta Unidad de Gestión que han puesto en marcha dos pueblos de la Serranía  en un proyecto que juzgamos de interés para el resto de la comarca, incluida la ciudad de Ronda.

Los menores en edad escolar van a entender con este contacto prematuro una advertencia a modo de premisa que hoy por hoy se difunde en forma de cartulina y en la que puede leerse bajo la figura de un profesional de la medicina la leyenda “Respétame: soy tu médico, no me agradas, no me insultes”. Para acabar con un  epitome  claro y contundente: ES DELITO.

 

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