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Fecha: August, 2018
Pensiones en el alero
José Becerra 24-08-2018 | 10:35 | 0

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Pensiones en el alero

JOSÉ BECERRA

Asusta la cantidad de millones que son necesarios para que cada mes llegue puntualmente la pensión a quienes las disfrutan, entre los que me cuento.  Disfrutar es un decir, que la exigua cantidad que se obtiene  no permite regocijarnos en demasía, más bien  vivir “a mal tira” que decimos los oriundos de la Serranía de Ronda, cuando llegar a fin de mes es toda una odisea en toda regla por la módica cantidad que el papá Estado tiene a bien  otorgarnos. Supera, empero, con creces la cantidad dedicada a este menester  los 9.000 millones de euros, lo que no es moco de pavo. Un pavoroso problema que posee el agravante de que indefectiblemente esa desorbitada cantidad se agrave con el paso del tiempo, algo que sesudos analistas del momento no dudan en señalar y dar por seguro.

La cuestión es que, si bien los jubilados hasta hora, después de dar por finalizada su vida laboral y disfrutar de una paga exigua vayan, como mandato de vida, desapareciendo, los que accedan a ese derecho, habrán de obtener, por mor de  cotizaciones más elevadas, de unos emolumentos sensiblemente más altos nada más pisar el escalón del sistema y durante la vida que siga a su situación laboral una vez acabada ésta. Algo que vendrá a agudizar el problema  haciendo que la cantidad que ahora nos horripila aumente considerablemente, hasta el punto de dar a pie a una situación poco menos que catastrófica para las arcas del Estado.

Se  tildará de catastrofistas a quienes aventuran este argumento; pero bien mirado no dejan de tener razón quienes barruntan esa situación. Aún sin soslayar la certeza del aumento de empleo y el crecimiento económico que hoy por hoy es presumible y que los panegiristas de el óptimo momento  que se atraviesa no dudan en evidenciar, por fuerza no es aventurado dar cabida a las certezas que pueden sobrevenir, merced a la sobrecarga que tendría que soportar la Seguridad Social de un futuro próximo.

¿Habrá que volver al casi  periclitado Pacto de Toledo, el cual en su día vino a solucionar el problema siempre candente de las pensiones en España? Todo apunta que sería conveniente y que redundaría en beneficio de todos; pero la estructura del panorama político de nuestros días y las intestinas luchas parlamentarias y/o senatoriales, hoy en palpable evidencia, lo impiden.

Una nube obscura y amenazante se cierne sobre nuestras cabezas, fruto de del deseo de quienes nos gobiernan de aumentar la presión fiscal sobre las entidades que mantienen el entramado de la actividad económica. Parece de una lógica apabullante que si esta presión  se ejerce sobre empresas que hasta ahora han permitido el despegue del enquistado desempleo en el país estremecerán sus estructuras financieras, algo que redundará indefectiblemente en la destrucción de puestos de trabajo, en la Seguridad Social tocada del ala y peligro inminente para los pensionistas.

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Festejos por doquiera en Málaga
José Becerra 21-08-2018 | 9:49 | 0

Resultado de imagen de fotos de la verbena del tren en benaojan Foto: Benaoján.es(diario SUR)

Málaga, festejos por doquiera

JOSÉ BECERRA

 Las fiestas patronales de los pueblos de la  provincia se propagan como el fuego, que siempre es voraz, pero que es este caso no es devastador, aunque sí bullanguero y colorista.

  No todo en los meses tórridos que sumen a la provincia en la parsimonia de la quietud, la somnolencia por el canto monorrimo de la chicharra y la bruma caliginosa, habían de ser fuegos aniquiladores. Provocados o fortuitos los que queman el bosque son siempre temibles y maldecidos.

    Pero hay otros fuegos, a Dios gracias, con la apariencia menos hosca. Son los que prenden con voluptuosidad no en los montes “por el calor execrados”, sino en los pueblos que a los pies o inmersos en ellos se erigen.

    “Arden” en fiestas, como suelen decir cronistas y reporteros recurriendo a un símil fácil, los pueblos de la provincia de Málaga. Desde mediado julio, todo el mes de agosto y parte de septiembre, no hay población, villa, municipio, aldea, villorio o caserío que no honre a su patrón, siempre santo y milagroso, como tiene que ser, y de paso proporcionar a sus habitantes ocasión para darles gusto al cuerpo con calles limpias y enjalbegadas para el evento, bailoteos en las plazas, y degustaciones  de manjares que les son propios.

    ¿De dónde vienen estos festejos que cambian la faz de cada pueblo durante un periodo variable de días? No son necesarias elucubraciones eruditas o antropológicas para establecer la procedencia. La tradición y su transmisión popular los sitúa en el Medievo. Comparten  todos sus orígenes las celebraciones y acontecimientos lúdicos que seguían a la culminación de la cosecha. Con el  trigo en el granero y la paja en el almiar, venían los días de agradecimiento a los Manes que hicieron posible el milagro de asegurar la manutención tribal o familiar. ¡Gracias sean dados al Cielo, y “ comamos, cantemos y bailemos, que otros días ayunaremos!”

    En agosto,  rinde honores a San Agustín, Alcaucín. Verbenea Algarrobo, y Alhurín el Grande presenta pleitesía a la Virgen de Gracia, emparejándose para  ello con Archidona y el lujo de su plaza ochavada. Almogía, la tierra del palmito venera a San Roque y San Sebastián; lo mismo que Cortes de la Frontera, emporio del corcho y del venado en libertad; igual que Alpandeire, el del monje itinerante; y Archez, la de la vid y el olivo ceniciento. Àlora, “la bien cercada” brilla por su coso taurino. Antequera “piedra  e iglesias mil” sorprende este mes con sus fiestas de recolección. Pisan la uva en Cómpeta para el mejor vino del año; en Atajate, Benadalid, Benalahuría – color y sabor medieval con sus fiestas de moros y cristianos_ , y  Benaoján, el de los embutidos selectos que rinde tributo al tren, también escogieron estos días para sus fiestas estivales. Sin olvidar a Montejaque, Jimera de Líbar, Cartajima – la Serranía en pleno incendio festivo -, el Burgo, el Campillos ganadero y claustral, ni a Cañete la Real.

    Carratraca, Gaucín – la bulla del toro “ensogado”,- Moclinejo – en la brillante ruta de la pasa; Monda, Ojén, Parauta, Periana y Pizarra. ¿ Quién da más? Sí, la Sayalonga verdialera; el Tolox del esparto y la “cojetá”;  el Torrox  de las esbeltas torres-vigías;  y el Valle de Abdalajís, recogido a lo pies del Picacho.

    Toda la provincia, desde la sierra al mar, desde la montaña al llano alimentando fogatas que nada tienen de dañinas ni maléficas, sino mucho de jolgorio y júbilo.

    Y como colofón, la feria de Málaga y, enseguida, la de Pedro Romero de Ronda. Toros, toreros valientes, mujerío retrechero y luz y color. Lo dicho, el fuego más inextinguible y benévolo  campeando en toda la provincia malagueña.                              

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Loables intenciones de Pedro Sánchez
José Becerra 18-08-2018 | 10:49 | 0

 

Pedro Sánchez, ayer en la asamblea abierta en Granada a la que asistió el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca ./EFEFoto de EFE(DIARIO SUR)

 

Loables  intenciones de Pedro Sánchez

JOSÉ BECERRA

Es algo archisabido que para hacer frentes a candentes problemas y carencias de los gobernados no basta con traer a colación una retahíla de buenos propósitos. Las intenciones de acometer los problemas que azuzan al pueblo, no bastan. Los dichos son unas cosas y los hechos otras, algo palmario que nuestros políticos de vieja y nueva ola no desmienten con sus acciones. Soliviantados andamos quienes seguimos la retahíla de propósitos del adalid del PSOE, hoy aposentando sus reales en la Moncloa. Por manifestar objetivos que no quede; otra cosa es que cobren realidad con la premura que el pueblo ansía.

Sánchez, en sus tareas de gobierno, no parece que haya hecho oídos sordos al clamor que le llega de la calle. Han salido a relucir incluso cifras que muy bien podrían venir a solventar peliagudos problemas que abaten a la ciudadanía; pero el problema surge cuando si se hacen cuentas de lo que acarrearían habría que pararse a pensar si es un objetivo plausible a la hora de cumplir los objetivos de déficit que la Comisión de la UE señala con férrea voluntad de que no se traspasen alegremente, como atinadamente apuntan los expertos ante las circunstancias económicas  que ahora imperan

Una cuestión candente por lo actual es el de la inmigración ilegal, esa que nos llega sin interrupción procedente de los países subdesarrollados del  África menos distante del ámbito europeo. Una multitud hambrienta y desharrapada necesitada de todo lo elemental para sobrevivir se echa cada día al mar en pos de nuevos horizontes en países cuya prosperidad les permita vivir sin hambrunas ni la acuciante necesidad de comer cada día siquiera sea poseyendo lo más elemental para atender este menester. Ante este problema humanitario ¿tiene claro Sánchez y los suyos los pasos a seguir? Cierto es que se trata de un conflicto que no solo atañe a España, pero ¿se tiene claro en el gobierno el paradigma de persistir y obrar en consecuencia? Más bien parece que no. Demuestra, al contrario,  una actitud indeterminada y mudable  para abordar y remediar los problemas en su origen, como ponen de manifiesto y requieren los distintos países europeos  a los que atañe el problema.

¿Y qué decir sobre el conflicto catalán, reverdecido por día? ¿Convencen a los levantiscos de la región la actitud de Sánchez que no es otra que el “ laisser faire, laisser passer” (dejar hacer, dejad pasar”) de nuestros vecinos galos, clave del liberalismo económico en su momento. La contundencia brilla por su ausencia, algo que, por otra parte, es signo inequívoco y secuela  de la nimiedad de un gobierno como consecuencia de su insignificancia parlamentaria a tenor de escaso número que la componen: un valladar a la hora de sacar adelante proyectos que no  los frenen, sobre todo cuando no es menor la tesitura de que los vascos intenten transitar por los mismos derroteros de desafección a cualquier proyecto de unidad con el resto de las comunidades autónomas.

Pese a su ya antigua pretensión de convocar elecciones anticipadas de la que hizo bandera cuando aún no acariciaba el poder en el que hoy se arrellana presumiblemente con placer, nada de nada; y  pese a que las encuestas de diversos medios consultivos le barruntan un éxito sin cortapisas. Alguna borrasca debe presentir en el lontananza cuando se descabalga de aquéllas primigenias intenciones.

Sus intenciones no dejan de ser loables; sólo que a nadie se le escapa que el modus vivendi de la política actual no le permitiría conducir el barco al barlovento que sopla y en pos de una arribada a puerto seguro.

 

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José Becerra 14-08-2018 | 1:57 | 0

 

 

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Málaga, feria y fragancias de biznagas

JOSÉ BECERRA

De nuevo, un año más, Málaga, acicalada y esplendente sumergida en  la feria agosteña. Ese evento multicolor y jaranero que despierta la atención de media España (y encandila a quienes allende fronteras nos visitan) por cuanto en ella luce: mujerío galano, alazanes briosos y carrozas engalanadas; mocitos pintureros y bailes a tutiplén  que tientan a pintores coloristas, esos que  a lo largo de la historia aprehendieron tan luminosos  momentos para hacerlos eternos en sus lienzos y fueron admiración del mundo conocido.

   Un conglomerado de sensaciones abiertas como abanico multicolor a la vista del calidoscopio al que dan pie las engalanadas calles de Málaga, además de impregnar agradablemente el olfato merced a esa planta genuina que es la biznaga. Está presente la flor en la Alameda,  se enseñorea  del parque, remolonea en la Alameda y  se constata en la calle Marqués de Larios, a la que impregna de su cálida presencia;  en la Alcazaba, alta y altanera; cerca de la catedral, portento de sillares y entablamentos, arquerías, columnas, cúpula y armonía de proporciones. La fragancia y forma de la flor, esbelta, rutilante, símbolo de la Málaga en feria que cautiva; y se me antoja, esbelta en la pala de chumberas en las que lucen su esplendor, el símbolo por antonomasia de la feria agosteña. Lástima que en su visita a Málaga en 1910, Joaquín Sorolla, el pintor por excelencia de los claroscuros, no nos dejara muestras de su arte captando esos momentos de Málaga y los biznagueros que catapultan la ciudad a los dos hemisferios.

Es sabido que la palabra “biznaga” es oriunda del mundo árabe, que viene a catalogarla como “regalo de Dios”, ahí es nada. De ahí pasó a ser uno de los símbolos más conspicuos  de Málaga, cantado nada menos que por poeta Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura, en sonoro versos: “Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos. Colgada del imponente monte, apenas detenida en tu vertical caída las ondas azules…”.

La biznaga se forma de manera artesanal  con flores de jazmín – el más utilizado el Real, blanco y que desprende suave fragancia – y un espigado tallo de cardo silvestre – el nerdo- cuando conserva su color verdoso y que adquiere forma de bola. Es el momento de insertar las flores en el bulbo el cual se abre y esponja de noche, perfumando el ambiente que lo rodea. Las paseará el  “biznaguero”, una figura peculiar e intrínseca de la Málaga del verano y, por supuesto, de su singular feria agosteña. No es una flor natural, sino el resultado de la feliz conjunción de jazmines ensartados en la planta espinosa que los acoge y que colocadas en los cactus deslumbran a propios y extraños, además de extasiarlos con su penetrante olor.

No hay para mí recuerdo próximo o lejano de la Málaga que hizo florecer calles y personajes históricos y entrañables, templos y paseos, tiendas y tabernas antiguas, feria agosteña, – “ esplendor y crisol de luz y color”- y procesiones semanasanteras – “ vahído de emoción y exaltación sin límites de los  sentidos”-,  librerías de viejo, posadas y patios de vecinos al que no se anteponga como preámbulo feliz de dicha amistosa, estética y sensual la espigada biznaga, inundando y enseñoreándose de mi ánimo y predisponiéndolo a la evocación más sentida.

Quién me dice que no estaría sumido en la fragancia de la biznaga  Aleixandre cuando en Sombra del paraíso  dio forma a  versos sublimes a Málaga dedicados: “ Calles apenas, leves, musicales, jardines / donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas,/ Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas, / mecen el brillo de la brisa y suspenden / por un instante labios celestiales que cruzan / con destino  a las islas remotísimas, mágicas, / que allá en el azul índigo, libertadas, navegan”.

 

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Málaga, feria y fragancias de biznagas
José Becerra 14-08-2018 | 1:54 | 0

 

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Málaga, feria y fragancias de biznagas

JOSÉ BECERRA

De nuevo, un año más, Málaga, acicalada y esplendente sumergida en  la feria agosteña. Ese evento multicolor y jaranero que despierta la atención de media España (y encandila a quienes allende fronteras nos visitan) por cuanto en ella luce: mujerío galano, alazanes briosos y carrozas engalanadas; mocitos pintureros y bailes a tutiplén  que tientan a pintores coloristas, esos que  a lo largo de la historia aprehendieron tan luminosos  momentos para hacerlos eternos en sus lienzos y fueron admiración del mundo conocido.

   Un conglomerado de sensaciones abiertas como abanico multicolor a la vista del calidoscopio al que dan pie las engalanadas calles de Málaga, además de impregnar agradablemente el olfato merced a esa planta genuina que es la biznaga. Está presente la flor en la Alameda,  se enseñorea  del parque, remolonea en la Alameda y  se constata en la calle Marqués de Larios, a la que impregna de su cálida presencia;  en la Alcazaba, alta y altanera; cerca de la catedral, portento de sillares y entablamentos, arquerías, columnas, cúpula y armonía de proporciones. La fragancia y forma de la flor, esbelta, rutilante, símbolo de la Málaga en feria que cautiva; y se me antoja, esbelta en la pala de chumberas en las que lucen su esplendor, el símbolo por antonomasia de la feria agosteña. Lástima que en su visita a Málaga en 1910, Joaquín Sorolla, el pintor por excelencia de los claroscuros, no nos dejara muestras de su arte captando esos momentos de Málaga y los biznagueros que catapultan la ciudad a los dos hemisferios.

Es sabido que la palabra “biznaga” es oriunda del mundo árabe, que viene a catalogarla como “regalo de Dios”, ahí es nada. De ahí pasó a ser uno de los símbolos más conspicuos  de Málaga, cantado nada menos que por poeta Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura, en sonoro versos: “Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos. Colgada del imponente monte, apenas detenida en tu vertical caída las ondas azules…”.

La biznaga se forma de manera artesanal  con flores de jazmín – el más utilizado el Real, blanco y que desprende suave fragancia – y un espigado tallo de cardo silvestre – el nerdo- cuando conserva su color verdoso y que adquiere forma de bola. Es el momento de insertar las flores en el bulbo el cual se abre y esponja de noche, perfumando el ambiente que lo rodea. Las paseará el  “biznaguero”, una figura peculiar e intrínseca de la Málaga del verano y, por supuesto, de su singular feria agosteña. No es una flor natural, sino el resultado de la feliz conjunción de jazmines ensartados en la planta espinosa que los acoge y que colocadas en los cactus deslumbran a propios y extraños, además de extasiarlos con su penetrante olor.

No hay para mí recuerdo próximo o lejano de la Málaga que hizo florecer calles y personajes históricos y entrañables, templos y paseos, tiendas y tabernas antiguas, feria agosteña, – “ esplendor y crisol de luz y color”- y procesiones semanasanteras – “ vahído de emoción y exaltación sin límites de los  sentidos”-,  librerías de viejo, posadas y patios de vecinos al que no se anteponga como preámbulo feliz de dicha amistosa, estética y sensual la espigada biznaga, inundando y enseñoreándose de mi ánimo y predisponiéndolo a la evocación más sentida.

Quién me dice que no estaría sumido en la fragancia de la biznaga  Aleixandre cuando en Sombra del paraíso  dio forma a  versos sublimes a Málaga dedicados: “ Calles apenas, leves, musicales, jardines / donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas,/ Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas, / mecen el brillo de la brisa y suspenden / por un instante labios celestiales que cruzan / con destino  a las islas remotísimas, mágicas, / que allá en el azul índigo, libertadas, navegan”.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.