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Fecha: October, 2018
Campillos en pié de guerra
José Becerra 30-10-2018 | 1:10 | 0

 Foto: Salvador Salas
Campillos en pié de guerra 

JOSÉ BECERRA

En el pueblo de Campillos muestra su descontento a viva voz y en concentraciones multitudinarias contra las autoridades provinciales, autonómicas y estatales que, hasta ahora, parecen hacer oídos sordos a sus reclamaciones después de que fuera abatido por las torrenciales lluvias que días atrás sufrieron sus habitantes. Viviendas destruidas o desmanteladas han sumido en la desgracia a una  localidad predominantemente agrícola y asentada sobre una llanura, motivo éste último por cual las aguas desatadas del reciente y fatídico temporal vino a sumirla en la desgracia.

   Como no podía ser de otro modo, la vecindad con su alcalde, Francisco Guerrero, a la cabeza, viene reclamando de las autoridades competentes la ayuda necesaria para hacer frente al caos en el que se ve sumido el pueblo. Las movilizaciones no se han hecho esperar – a las que se unieron las procedentes de las vecina poblaciones de Teba y Ardales, sumidas también en el caos por el mismo inclemente temporal – y la voz de los damnificados ha sido una y estentórea, pero que pese a ello de momento no han tenido respuestas por partes de las distintas administraciones.

   Comenta a quien quiere oírle el alcalde de Campillos que la presidenta de la Comunidad, Esperanza Díaz, les aconseja “tranquilidad”, como si esta disposición anímica fuese posible ante tamaña desventura acaecida. Lo que la vecindad reclama a voz en grito es que la zona sea declarada como catastrófica y para conseguirlo se mantenga en pie la solicitud para lograrlo, y que con esta reivindicación necesaria no se descarten movilizaciones y cortes de carreteras, amén del encierro en la sede municipal hasta lograr los objetivos demandados.

   Con predominio de la agricultura –  olivar, cereales y cultivos de hortalizas y frutales – Campillos cuenta además con una importante cabaña porcina, y derivadas de ésta industrias como la de la fabricación de embutidos de excelente calidad. Se descubrieron en sus alrededores importantes yacimientos arqueológicos (Castillones, La Mezquita, Moralejo, entre otros) en donde se encontraron diversos vestigios neolíticos e ibéricos, así como cerámicas y monedas de la época romana. La fisonomía de la localidad actual muestra una fisonomía moderna y atrayente con pujanza económica que mantuvo su atracción por parte de poblaciones vecinas que hasta ella emigraron en diferentes épocas históricas.

   Las inundaciones de días atrás que arruinaron campos y viviendas ha hecho que el pueblo hagan piña con su primer edil en la certeza de que, como sentencia el dicho sabio que se dice por estos lares “la unión hace la fuerza”, se logren los objetivos que hoy por hoy son ineludibles para sacarlo del actual infortunio provocado por las inclemencias atmosféricas. En pie de guerra contra la adversidad y el primer edil  a la cabeza, como debe ser, ya que como la sabia sentencia lo ratifica “la proximidad al ciudadano es el principal sustento de todo buen alcalde”.

Al cierre de este escrito sabemos que se ha activado un Plan de Asistencia Municipal por parte de la Diputación para hacer frente en lo posible la devastación ocasionada por las riadas en los diferentes pueblos afectados. Se destinarán 14 millones para paliar los daños ocasionados. Más vale tarde que nunca.

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Las lluvias asolan la pasarela del Gato
José Becerra 27-10-2018 | 11:49 | 0

 

Resultado de imagen de pasarela cueva del gato

 

Las lluvias asolan la pasarela del Gato

JOSÉ BECERRA

Cuando los ríos transcurren con aguas serenas son un gozo para quienes los contemplan. Serenan el ánimo y predisponen el alma para la meditación y el sosiego interior. Otra cosa es cuando las lluvias desatadas aumentan su curso y avanzan buscando ansiosos el mar para apagar su repentino furor y allí volver a remansarse como antes de que el desatado temporal  hiciera mella en su tranquilo deslizar desde tierras adentro.

El río Guadiaro, encabritado como no se conocía desde mucho tiempo, sometido a la inclemencia de las aguas que se llevaban por delante a todo cuanto se ponía a su paso, acabó por llevarse por delante un puente que facilitaba el acceso a la  tan singular Cueva  del Gato. Un estropicio natural producto de la inclemencia de las lluvias torrenciales que han abatido la zona en días atrás.

Como subrayó la alcaldesa de Benaoján, Soraya García, parecía inconcebible que pese a la furia de los elementos atmosféricos  encrespados, en este caso unas lluvias que han venido a asolar buena parte de la provincia malagueña, nada hacía prever que la pasarela fuese arrastrada. Pero ocurrió merced a tan inopinada crecida del río Gaudares o Campobuche, que por ambos nombres se lo conoce, por lo normal manso y de suave discurrir entre peñas. La estructura fue construida   y colocada ex profeso para, además de facilitar el paso a quienes deseaban visitar tanto el interior de la gruta como los parajes idílicos que la envuelven, resistiera las acometidas de los elementos atmosféricos desatados.

Por su incuestionable valor, junto al que ofrece el de la Pileta, asombro del mundo, la primera edil, atenta siempre a las cuestiones inherentes al pueblo, consiguió meses atrás de la Diputación Provincial la construcción de este puente sobre  aguas mansas  que salvaban  el cauce del Guadiaro  a su paso por las cercanías del Gato. Nada menos que 200.000 euros aportó la Diputación Provincial para materializar el proyecto que vino a dar consistencia a un proyecto que puso en valor tan emblemático monumento natural, facilitando de manera cómoda y segura el acceso al lugar.

   El estropicio causado por cuestiones atmosféricas adversas es de esperar que pueda ser subsanado más pronto que tarde. La famosa gruta, orgullo de los habitantes del pueblo y admiración de quienes hasta ella se aproximan, lo merece, así como la salvaguarda del oasis de paz que la envuelve.

 

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Ataque al español en Cataluña
José Becerra 24-10-2018 | 12:22 | 0

 

Ataque al español en Cataluña

JOSÉ BECERRA

 

La guerra declarada por el nacionalismo excluyente que hoy impera en Cataluña está amenazando seriamente al castellano en su zona de influencia. Recuerdo de los años ya remotos de  mi juventud en los que viví por motivos de trabajo en la Ciudad Condal cómo se miraba con desdén mis expresiones en el idioma patrio, sobre todo cuando algún catalán contumaz me escuchaba cómo me expresaba con el deje andaluz que me era propio. Si esto ocurría en los años 50 del pasado siglo, imaginen lo que ocurriría ahora si me dirigiese al alguien, sobre todo si mi interlocutor es un acérrimo partidario del independentismo hoy imperante en buen parte de la sociedad catalana. Ni me escucharía, si es que no lanza un escupitajo de desprecio.

Hoy en día, las cosas han ido a más, dado los acontecimientos políticos que vienen sucediéndose en el solar catalán. El castellano se está arrinconando de manera drástica en las escuelas. Y no solo eso sino que amenaza con extender su predominio en cualquiera de las funciones normales inherentes a la vida real fuera de las aulas. Se quiere implantar, si no lo ha hecho ya por completo, en todos los ámbitos una vez que ha cuajado la idea de que se trata de erradicar en cualquier ámbito la lengua oficial del Estado, para claramente dar a entender que Cataluña rompió sus lazos con el resto de España, al que se considera poco menos que un país extranjero. Corolario de algo de lo que tendrían que haber rendido cuenta los sucesivos gobiernos del país, que fueron dando de lado al idioma patrio, llegándose a su culmen ahora cuando el separatismo, si no está ya firmemente asentado, amenaza con hacerlo sin mucha tardanza.

Un par de meses atrás alrededor de 1.500 personas salieron a la calle a voz en grito en Barcelona para dejar constancia de su repulsa a la “imposición lingüística”, mostrando con voz en grito su apoyo a la libertad de la lengua en las aulas escolares. Obedecía la marcha a la convocatoria por la “Asociación Hablemos Español”. Se alzaba la voz contra los colectivos independentistas que propugnan erradicar el idioma patrio de los centros escolares como arma para el pretendido adoctrinamiento que desean cuaje como arma crucial en su tenaz pero trasnochado empeño.

Lamentablemente, el Estado en esta candente situación en la que tanto se juega nuestra identidad como personas al hacer valor nuestra querencia por un idioma común como vía de entendimiento dentro las propias fronteras, no actuó con la celeridad debida. Se impuso el parecer del movimiento secesionista como arma oportuna y precisa para el adoctrinamiento a ultranza que se pretende. Las consecuencias aparecerán en la lontananza si no se pone pronto remedio al acoso y derribo que para nuestra lengua española se propugna en  el suelo catalán.

Resulta de sobras conocido que nuestro progreso, ya sea de las ciencias, ya respondiendo al acicate de la modernización, se basa en las relaciones entre hispanos en una lucha común para vencer los obstáculos imperantes. Algo que se sustenta sobre “la unidad y la buena salud del idioma”, como prescriben quienes desde esferas científicas preconizan para conseguir la lealtad de todos los habitantes. Predicen además la muerte de una lengua y su sustitución por otra en un lugar determinado. Mantener la unidad de nuestro idioma es un deber de todos y, a la vez, una insoslayable responsabilidad.

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La “rebelión de las batas blancas¨
José Becerra 21-10-2018 | 12:25 | 0

La “rebelión de  las batas blancas”

JOSÉ BECERRA

Y con más razón que un santo,que se dice. Les asiste en su postura, hasta ahora silenciosa y no pocas veces abnegada, quienes reciben la atención diaria para la cura de los males que les  abaten. Como no podía ser de otra forma, cuando se entiende que son ellos, los galenos, quienes, merced a sus diagnósticos y  prescripciones, caso siempre acertadas, conforman un alivio a quienes en situaciones mórbidas se acercan a su mesa de trabajo para que el bálsamo de Fierabrás quijotesco  en forma de pócima, píldora o recomendación venga a poner alivio a leves o enquistadas dolencias. Contrariados andan  los profesionales de la medicina, ya digo. Y mucho es de temer que el agravio al que se ven sometidos, en este caso por el Gobierno andaluz, revierta sobre quienes acudimos a su buen hacer y diagnosticar para ir tirando más mal que bien en situaciones achacosas, fruto de salud menguada.

Se quejan los médicos de la provincia del trato recibido por el Gobierno de Susana Díaz, traducido en hacer oídos sordos a reivindicaciones formuladas con insistencia desde años atrás. No piden el oro y el moro en el decir popular, no. Lo que exigen a voz en grito es rescatar derechos obtenidos antaño y ahora arrinconados y que, por ende, pueden obrar en detrimento de los servicios prestados a quienes a ellos acuden en petición de alivios para estados mórbidos de los que se resienten.

No dudan los médicos de la provincia en afirmar que el trato recibido por parte de las administraciones públicas no ha sido lo considerado que debiera. En el ejercicio de su profesión en la provincia se sienten injustamente ninguneados ya que reiteradamente no han recibido sino el silencio a sus insistentes demandas, lo que motivado que se pongan en pié de guerra, por lo menos hasta que se convoquen elecciones en Andalucía, que están al caer, según viene manifestando la presidenta Díaz.

La atención primaria en el ancho solar malagueño se resiente, y no precisamente porque quienes ejercen este ministerio no lo hagan merced a su leal saber y entender, sino porque adolecen de recursos sanitarios imprescindibles para ejercer con la debida eficacia su diaria labor. De ahí que sus protestas salgan a la calle en forma de huelga que trasciende más allá de los dispensarios en los que hasta ahora se ha venido larvando (por emplear un vocablo de la medicina) una protesta que ahora se había venido callando. Recortes de salarios, aumentos de horas de servicios, parquedad de plantilla, amén del desprestigio y un largo etcétera de demandas no han podido por menos que impulsarlas a voz en grito por la posibilidad de que redunden  a la larga, si se incumplen como ha venido sucediendo hasta ahora, en la salud de quienes se acercan a los centros de turno para recibir las prescripciones prontas y adecuadas de las que dependen estados, cuando menos, achacosos.

El grito y el reclamo unánime en la calle son presumibles que llegue a la Junta andaluza.” La rebelión de las batas blancas” está en marcha, y con la intención de que perdure hasta conseguirse los fines propuestos, que no son otros que los de conseguir que a nuestros centros de salud se acuda con la certeza de ser atendidos pronto y eficazmente, fruto de una labor digna y de calidad que ahora se reclama por quienes, hoy descontentos, ejercen tan encomiable como necesario ministerio. Honremos a nuestros médicos antes y después de necesitarlos. Mucho nos va en ello. A veces, hasta la propia vida.

 

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Y esto,¿quién lo paga?
José Becerra 17-10-2018 | 10:46 | 0

Imagen de archivo de billetes de 50 euros./ReutersFoto Diario SUR(Reuter)

 

Y esto, ¿quién lo paga?

 

Vaya por delante que las propuestas del presidente Sánchez y del number-one  de Podemos, Pablo Iglesias, en principio suenan bien.  “A nadie le amarga un dulce”, que decimos por la España del sur, cuando se nos despliega una declaración de intenciones que no puede por menos que entusiasmarnos. Me refiero a la proclama del borrador de los Presupuestos que el Gobierno enviará a Bruselas y que ha originado toda suerte de comentarios, que van desde el ditirambo de la izquierda que los considera  justos, a la repulsa de la derecha que los reprueba tajantemente y sin tapujos. Como tiene que ser: para unos justos y equitativos; para otros emponzoñados de  fragrante populismo y demagogia barata. Nada nuevo bajo el sol.

En principio nadie podría hacer ascos al aumento del salario interprofesional o  destinar más fondos  a quienes sufren flagrantes deterioros de su capacidad de subsistencia como los que, entre otros, inciden en la atención a la discapacidad, las becas o en las pensiones equiparándolas con el IPC, una aspiración ésta última que pone en perenne y justo jaque a los que soportan con mayor o menor pesadumbre el inexorable paso de los años entre otras aspiraciones mantenidas por los más desheredados por la diosa Fortuna. La cuestión es de dónde van a salir los ingresos  que tales medras exigen para su fiel cumplimiento. Como no podía ser de otra forma las voces de quienes critican las cuentas hechas públicas no se han hecho esperar. La primera del novísimo líder del PP, Pablo Casado, quien ha tildado los presupuestos como “imposibles, irresponsables y suicidas”, en lo que toca al futuro de España. Y ha ido más allá, afirmando tajantemente que si la Comisión Europea no los revoca será el país el que lo sufra en sus carnes.

Los versados en estas cuestiones concuerdan en lo peliagudo de que estos presupuestos  cobren realidad, porque esa tesitura pondría en riesgo los parámetros en los que concuerdan el resto de partidas, entre las que no es menor la que se destina, como digo,  a las pensiones, hoy en el candelero por su nimiedad que encrespa por días a quienes la reciben.

La pregunta que enerva a quienes sopesan fríamente estos propósitos, tal vez laudables pero de imposible cumplimiento a juzgar por los versados en este menester,  es ¿y esto quién lo paga? La respuesta no es otra que la de que lo pagaremos todos indefectiblemente, provocando una recesión que ya se barrunta en la lontananza si no hay nada que tuerza los designios de quienes ahora nos rigen: un brindis al sol en toda regla, que de hacerse realidad hará al país más pobre. Situación que padecerán, ya digo, los que menos tienen, que las empresas poderosas  y la banca sortearán el brete y se mostrarán indemnes a las acechanzas, haciéndolo revertir en los que menos tienen.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.