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Encrespado panorama político
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José Becerra | 06-11-2018 | 11:02

Encrespado panorama político

JOSÉ BECERRA

Lo que parecía un acuerdo férreo se ha convertido en nada,  algo así como el azucarillo en el café. Se diluye el pacto entre Ciudadanos y el PP y la decisión de mantenerlo atado y bien atado. Algo que se evidenció en el compromiso que ambas formaciones políticas cerraron al respecto en lo que tocaba a la reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria en el Congreso. Ahora todo parece indicar que tal alianza  ha saltado por los aires. Vista y no vista.

    Como un castillo de naipes se vino abajo la alianza por la decisión de Albert Rivera de permitir  que  se lleve a buen término la tramitación en el Congreso, obviando ese paso preliminar hasta ahora necesario por el Senado y su posibilidad de vetarlo. Queda clara con esta providencia adoptada su posición hasta ahora totalmente refractaria a que la Cámara Alta  tenga algo que decir al  respecto. Se patentiza así que Casado y sus huestes lo que desean, si cabe a voz en grito, es que las funciones y decisiones del Senado hasta ahora por todos aceptadas se modifiquen o desaparezcan pasando por alto un trámite hasta ahora reglamentario. En otras palabras, que prime la Cámara Baja del Congreso en detrimento de la Alta y  que ésta se anule sin más.  

  Ciudadanos se desdice de sus propósitos preliminares no se sabe bien con qué fines, aunque se conjugan o son frutos de sus intenciones de hacerle el caldo gordo  a la socialista Esperanza Díaz por si fuese necesario recurrir a un nuevo pacto con ella – el anterior claudicó –  tras las elecciones andaluzas que están ya al volver de la esquina. Está por ver esta conjunción de intereses, pero es lo que se apunta por parte de quienes siguen de cerca los movimientos de ambos líderes. Se allana así la formalidad para que se lleve a cabo lo que propugnaban el Gobierno, alentado por Podemos y los separatistas de la ERC. De nada ha servido el (supuesto) cabreo del  PP por la deserción de Rivera presentando una enmienda a la propuesta del PSOE facilitando su tramitación en el Congreso. Necesitaban su apoyo para obligar a Pedro Sánchez a defender su postura en el Senado, en donde es archisabida la posición dominante que ejercen los populares. Pero he aquí que Rivera ha dicho que nones, consintiendo así un desbloqueo que ha dejado a los populares con el pié  cambiado.

    De cualquier forma, el dirigente de la formación naranja se ha apresurado a afirmar que si de ellos dependiera  los Presupuestos Generales del Estado “no van a salir adelante”. Categórico ha sido. Y también para dejar por sentado que el desbloqueo no puede entenderse como una bajada de pantalones ante los socialistas. Sigue considerando  las cuentas “ilegales”¨; las cuales, a su parecer, fueron acordadas entre rejas entre los separatistas catalanes y Pablo Iglesias.

  Bien mirado,  y en lo que toca a las posturas que cada partido defiende a ultranza, esta decisión inesperada de Rivera de girar sin previo aviso a la izquierda no parece que vaya a causarles mayores males,  según han apresurado a puntualizar destacados miembros del PP. Es más, dirigentes de esta formación política incluso han llegado a darla por buena.   Con esta huída de Ciudadanos se reafirman los populares como única opción para quienes desean votarles como baluartes únicos de la derecha en el país, dado el repliegue repentino pero notorio de Rivera y los suyos hacia la izquierda. Al final, la tocata y fuga de Ciudadanos replegándose a sus linderos socialdemócratas como que vendrá a contentar a Casado de cara a embridar un halagüeño resultado en la  consulta de carácter  general próxima, pese a que hay quien le pronostica un batacazo estrepitoso. Encrespado se nos muestra el panorama político en el futuro más próximo. Aunque bien mirado, ¿cuándo no lo está?

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.