img
Andalucía, adelantada cultural del mundo
img
José Becerra | 24-11-2018 | 11:35

 

Resultado de imagen de fotos de andalucia

Andalucía, adelantada cultural del mundo

Si echamos una ojeada, aunque sea en feroz galopada, a la historia de Andalucía se constata la importancia que siempre tuvo y su papel preponderante en no importa qué cuestión o cometido. Si nos remontamos a siglos atrás no podemos sino admirar el papel que siempre jugó en el desarrollo de lo que luego sería la nación española. Es innegable que supuso un foco de civilización en los albores de nuestra historia, y  no sólo de ésta sino de la del resto de Europa. En su suelo se instaló la revolución que en su día significó el Neolítico y fruto de este periodo histórico fue su papel de trampolín de la agricultura, cuyo conocimiento nos vino de África, haciéndola llegar luego a pueblos que constituyeron aldabonazos en el transcurrir de la historia desde latitudes orientales hasta las occidentales. Fenicios, griegos, cartagineses y romanos adoptaron su influencia: la Antigüedad Clásica, acogió sus formas de subsistencia y su arte incipiente  como lo demuestran antiquísimos textos que así lo ratifican.

Aquí tomó cuerpo la que luego sería reconocida como cultura tartésica, que vendría a revolucionar el mundo conocido hasta entonces merced a técnicas entonces novísimas como el arado, procedente de civilizaciones situadas en Oriente Medio. El artilugio de entonces se realizaba en madera, del cual tiraban los hombres hasta que fueron  sustituidos por animales bien entrados los primeros milenios de nuestra era, significó una revolución. Se había dado uno de los primeros pasos para la evolución del hombre que en estos parajes, que en el correr de los siglos fue conocido como Al- Andalus, un foco de civilización que nos vino de manos de los ocho siglos de civilización musulmana, cuyo principal exponente fue el Califato de Córdoba. Jalones del esplendor conseguido fueron la remoza de las actividades económicas que impulsaron, a su vez, un acicate para el florecimiento artístico- la música, por ejemplo- y la puesta en  pie de monumentos artísticos que hoy son admiración de medio mundo: tales la Mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada o el Palacio de Medina Azahara. La ciudad cordobesa se convierte por obra y gracia de la cultura que en ella se amasa como la primera ciudad de Occidente.

Al-Andalus cobró inusitado esplendor, no solo por su reciedumbre económica sino por aglutinar al unísono las más significativas culturas que florecieron a orillas del Mediterráneo. Se dieron la mano la árabe, la cristiana y la judía. Las tres civilizaciones engarzadas entre sí, y obviándose los desencuentros entre ellas por los naturales choques entre sí por motivos religiosos o económicos subyacentes,  obraron el prodigio de convertir ese espacio geográfico que luego sería conocido como Andalucía, en un adalid de la cultura occidental de su tiempo. Luego, en una galopada por la historia comprobamos que desde ella partieron las tres carabelas que descubrieron América. Un hito histórico memorable que cupo a esta Andalucía nuestra.

Con estas mimbres cabe preguntarse cómo es que, con los nuevos tiempos, la Andalucía de ahora languidece a ojos vista. ¿No será que la cuestión que la alejó del esplendor de antaño se deba, más que a estas tierras prodigiosas de siempre, a la incuria de los dirigentes que se sucedieron en el tiempo? La adelantada cultural y económica de antaño está necesitada de alguien que le diga a voz en grito:        “¡Levántate y anda!”. Entendiendo el mandato divino, aquí y ahora, como el apremio para iniciar una senda, una forma de hacer las cosas. Una vuelta a una senda de progreso y avance.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.