img
“¡Cuan largo me lo fiáis…!”
img
José Becerra | 28-11-2018 | 10:31

Vista de archivo de Ronda. /

 

“¡Cuan largo me lo fiáis…!”

JOSÉ BECERRA

Como no podía ser de otra manera, los socialistas afincados en Andalucía más de 40 años, que ya ha llovido, vienen prometiendo un futuro prometedor para la región si vuelven a ganar las elecciones. Hacen lo propio el resto de formaciones políticas ahora en liza, y prometen el oro y el moro para esta tierra que alguien, siglos ha, llamó con propiedad de María Santísima. Importa en esta tesitura en la que el suelo andaluz cobra interés por mor de unas elecciones que lo mantendrá en vilo de aquí al día 2 de Diciembre recalcar su importancia, así de antes como de ahora.

A nadie se le escapa que Andalucía fue en el pasado un foco de civilización y convivencia de culturas que encandiló no solo al resto de la España del momento sino a la propia Europa. Aquí se hizo posible el desarrollo y transmisión al resto del mundo hasta entonces conocido de todo lo que ofreció una extensión de conocimientos que fueron revolucionarios, tales el Neolítico o el  descubrimiento consiguientes de la agricultura. Se  removieron   las bases sobre la que se asentarían las civilizaciones milenarias procedentes de las regiones africanas y cuyos artífices fueron los pueblos que respondían a la identidad de fenicios, griegos, cartagineses y romanos. Desde aquí, el entonces Al-Andalus, siguiendo una impronta civilizadora,  trasladó esta sapiencia  al resto del mundo por entonces conocido.

De la Andalucía de ahora se podría decir aquello de que “una milenaria historia la contempla”, así como que  de un inmenso legado artístico puede hacer alarde, sin que nada  se pueda objetar en su contra. Aquí permanecen como reliquias del pasado y orgullo para la posteridad joyas arquitectónicas como la Alhambra de Granada, la Giralda de Sevilla  o la Mezquita de Córdoba. ¿Y qué decir de los hombres preclaros que la habitaron y que dejaron, a través de los tiempos, muestras de un arte pictórico, que son hoy admiración del mundo? Tales son Velázquez, Murillo o Picasso. Se sembró el suelo andaluz de iglesias, conventos y palacios en los que dejaron su buen hacer arquitectos, imagineros y una pléyade de prohombre que hicieron de esta Andalucía nuestra de ahora un emporio para regocijo de propios y admiración de extraños.

Llegan las elecciones para elegir un partido político que rija nuestro destino para los próximos cuatro años y se abren programas de realizaciones a cual más tentador. Y más embaucadores, habría que decir. Lo que cuenta es encandilar a la plebe prometiendo el oro y el moro, aún a sabiendas que muchas de estas promesas, alegremente enunciadas tienen escasas posibilidades que cuaje.

Cada cual a ver quien promete más. Para Ronda, que cojo el término más cercano dentro de esta Andalucía de nuestras entretelas, prometen quienes ahora ostentan la sartén por el mango, a saber, el PSOE, enmendar la plana a quienes hicieron caso omiso de mejorar las comunicaciones de la ciudad con el exterior. No existe una autovía que facilite en condiciones óptimas sus comunicaciones entre sí y el exterior. Es éste un hándicap para el desarrollo de la Ciudad del Tajo largamente soportado, que ahora se pretende anular anunciándolo a bombo y platillo. Con el mismo ahínco lo acaban de hacer el resto de partidos políticos que concurren a las ya inminente consulta electoral: PP, Ciudadanos y Podemos, para no quedarse atrás en el consabido “puedo prometer y prometo” clásico, que ya sabemos se queda en aguas de borrajas.

Ronda, contando con una población de más de 30.000 habitantes, seguirá siendo huérfana de infraestructuras de comunicación  por carreteras seguras y rápidas que las unen al resto  de Andalucía. Promesas a porrillo, pero realidades nulas.  Al tiempo. A nuestros políticos andaluces que ahora se desgañitan prometiendo sin parar, espetarles con más razón que un santo, el clásico: “Cuán largo me lo fiáis”. Un leimotiv  éste que los andaluces, escarmentados, hemos de contraponer con el  de “pájaro en mano”  tan castizo como autónomo de la tierra, cuando desde aquí se reclama algo que no admite dilación posible. Casi siempre, empero,  los acuciantes deseos  se los  ponen por montera aquellos en quienes residen la potestad de hacerlos realidad.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.