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Adiós al impuesto de sucesiones
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José Becerra | 31-01-2019 | 10:14

Adiós al impuesto de sucesiones

JOSÉ BECERRA

Tal vez habría que cambiar algo en el encabezado de este escrito y ponerlo entre sendos signos de interrogación. Pero es algo tan esperado por los españoles que preferimos dejarlo tal cual – optimista que es uno – aunque todavía no se pueda afirmar la anulación de la gabela porque su anuncio no va más allá de una proposición de Ley que el Grupo Parlamentario Popular acaba de presentar en el Senado con el ánimo de que se  apruebe más temprano que tarde.

Lo que nos hace abrigar esperanzas es que este malhadado impuesto ya ha sido derogado en Andalucía mostrando el camino al resto de España que aún lo soporta y gime por su desaparición. En algo teníamos que adelantarnos los andaluces, muchas veces en la cola de que nuestros próceres políticos nos dispensen de agravios. Lo que esgrimen los populares para que tal imposición llegue a un feliz  final es que supone una doble imposición para quienes ya han visto grabadas sus rentas  y bienes desde que pudieron presumir de su patrimonio. Venía a desmantelar algo que ha estado pesando como una losa, de manera y forma que movía a los sufridos cotizantes a mudar de residencia y trasladarse a otros lugares más propicios para sus intereses.

Si buena parte de las imposiciones estatales que padecemos no dejan de ser injustas, ésta lo era por partida doble ya que venía a gravar rentas y propiedades que ya gemían sobre la obligada tributación a la que se había de hacer frente de manera ineludible. El fantasma confiscatorio planeaba sobre muchas familias que recurrían para evitarlo renunciar a sus herencias cuando por motivos familiares o laborales les impedían poner pies en polvorosa ante un afán arbitrario y confiscatorio que les era imposible eludir.

El Partido Popular en un gesto que  les honra trata de suprimir esta exigencia del fisco que venía motivando que muchas familias renunciasen a herencias legítimas porque, como decimos los andaluces,  más vale pájaro en mano que ciento volando. Aparte de que como aseguran las mesnadas del partido que ahora lidera Pablo Casado este impuesto no llega ni al 1% de los ingresos tributarios del Estado. ¿Vale la pena exprimir por tan menguada exigencia a la ciudadanía que con más razón que un santo la rechaza de plano si  no supone para las arcas sino un ínfimo perjuicio?

Bienvenida sea la proposición del PP, que con el aliento en el cogote de Cs por tan noble causa, trata de eliminarlo del país, siguiendo las huellas de una Andalucía que en su día optó por arrinconarlo en buena medida.

 

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.