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Fecha: January, 2019
Morir sin miedos
José Becerra 14-01-2019 | 12:36 | 0

Morir sin miedos

JOSÉ BECERRA

Acaba de ver la luz un libro cuya lectura aconsejaría a aquellos que como yo rondan ya edad avanzada o a quienes sufren patologías severas y para sus adentros tratan de familiarizarse con la llegada de una  muerte que ya consideran  si no inminente, sí no muy lejana. La autora de esta obra que traigo a colación es Kathryn Mannix, una doctora del Reino Unido dedicada en cuerpo y alma a aliviar el sufrimiento de enfermos terminales con una larga trayectoria profesional  entregada  a la asistencia de enfermos de cáncer  incurables, y que se considera como pionera en el ejercicio de prácticas paliativas y asistencial a aquellos pacientes cuyo final se aproxima de manera inexorable.

Su dilatado apoyo a enfermos terminales se refleja en un libro que ha resultado escalar  uno de los primeros puestos en el hit parade de los que se publicaron en el país británico en el pasado año. Recalca Mannix en su libro “Cuando el final se acerca”,  que se publicó hace pocos meses que así como el nacimiento es un proceso natural que a nadie sorprende debiera serlo también  el de la  muerte. Hacer frente a este espantajo como ley de vida que lleva a su final no debiera acongojarnos si se se piensa que es un proceso normal tan ineludible como el hecho de venir a este mundo. Por esta razón, que ella afirma indubitable, afirma su asombro ante la negativa tácita de la sociedad para encarar esta cuestión, eludiéndose siempre hablar sobre ella. Tiene constancia del pavor que provoca y no duda en afirmar que el trance no resulta tan terrible como es dado suponer. Avalan su afirmación, que es rotunda, su dilatada experiencia junto al lecho de moribundos sin remisión, que muchos tildan de dolor, a los que les prestó ayuda en tan cruciales momentos de sus vidas. Cree con firmeza que “la cosa no es tan terrible” y que se pude afrontar, si el enfermo recibe en el trance una información precisa y apropiada. Sus afirmaciones no deberían caer en saco rato dado su larga experiencia con enfermos terminales.

Reitera que los últimos momentos de la existencia no responden a esa idea preconcebida de que llegan con dolores o asfixias. Y que considerados como un proceso más de la existencia como es el nacer no tiene porqué producirnos horror. Es lo que ha intentado inculcar en su dilatada vida profesional y que siempre ha resultado eficaz en moribundos que se debatían en ese hilo que separa a la vida de la muerte, y a los que asistía al borde del lecho. “Un efecto balsámico” no duda en afirmar. Temores como los indescifrables del miedo al “más allá” y la certeza de que existe algo después de la muerte, se puede llegar a eliminar uno u otro proporcionado al enfermo una ataraxia completa.

El propósito de Mannix, y su libro así lo da a entender, es inculcar la idea de que el proceso de dejar este mundo no debe ser temible porque sea agónico, lo es en muy contadas ocasiones.En las más, y lo avalan las más de 10.000 muertes  que ha presenciado el tránsito no se reviste de maneras aciagas. También pone de relieve la necesidad de vivir cada día como un don precioso que se nos concede. Vivir el momento y tener en cuenta que cada  día es bello  es consustancial con una vida, que puede ser efímera, y, por ende, tender siempre a menospreciar aquello que puede enturbiarla. Pensar en la muerte como algo ineludible, puede ser no grato, pero tampoco  horripilante, es la conclusión final a la que llega la autora, junto a la que planea en todo su libro: Vivir y morir sin miedos al más allá. Vale la pena seguir sus asertos.

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Ayuntamientos y canonjías
José Becerra 10-01-2019 | 12:34 | 0

 

Ayuntamientos  y canonjías

JOSÉ BECERRA

No es de dominio público el hecho de que existan Ayuntamientos que se hayan movido con celeridad y otros con paso de tortuga en los últimos tiempos. Viene este aserto a cuento a que en este año que acaba de dar sus primeros pasos algunos de estas entidades locales han conseguido que los habitantes de sus respectivas demarcaciones vean con ojos como platos el hecho de que se les va exigir de manera substantiva  menos gabelas, o que éstas van a resultar un poco más de sobrellevar que las de otros municipios colindantes o lejanos dentro del ámbito provincial. Pagar impuestos es obligatorio, pero si sus importes se aligeran siempre es de agradecer.

Recuerdo en mis años de niñez,  como mi padre, una vez al año, salía de casa camino del ayuntamiento, con una frase cuyo alcance por  mi edad  no llegaba a entender del todo: “Voy a pagar la contribución”, decía escuetamente. Luego entreví el  intríngulis de sus palabras, siempre pronunciada con un deje de malhumor que pese a mi edad no se me escapaba. Comprendí luego que era una carga onerosa que no se podía esquivar de manera alguna, porque era el papá Estado el que la disponía, traspasándola a todos y  cada uno de los municipios del suelo patrio.

Luego, con el paso el tiempo, cayó en mí esa  tan  antigua como obligada demanda  que responde al valor administrativo del inmueble que habito a tenor de una serie de pautas que responden al lugar en donde la propiedad se asentaba, la antigüedad de su construcción o la amplitud de la superfluo, entren otras cuantificaciones. Era el cacareado  `valor castastral’, que se había de tener en cuenta para calibrar el IBI o Impuesto de los Bienes Inmuebles y otros arbitrios exigidos, tales como los que nos acechan desde la correspondiente Comunidad Autónoma o del Estado. Desde esta atalaya impositiva del catastro los entes administrativos públicos calibran a los poseedores de predios su facultad para acceder a las ayudas públicas, becas, comedores escolares o residencias de ancianos.

En 2018, que ya es historia, se aprobaron en el Consejo de Ministros que puso colofón al período los coeficientes correctores que han venido a aliviar, reduciéndolo, el montante que en cada municipio de la provincia de Málaga, previa petición de los ayuntamientos respectivos, corresponde satisfacer a  la vecindad. La cuestión es que de los más de 100 pueblos que se alinean  dentro del ámbito de Málaga solo una treintena escasa  de ellos se van a beneficiar de esta dádiva del Gobierno, correspondiendo  a las solicitudes  que los ayuntamientos elevaron en tiempo y forma, a raíz de  los correctores aprobados en su día por tan  alto órgano colegiado constitucional, a tenor de las solicitudes desde algunas alcaldías dirigidas  a la Dirección General del Catastro para la oportuna revisión de sus valores.

Grandes y pequeñas poblaciones se van a beneficiar de la drástica reducción en impuestos que van a beneficiar a ciudades y pequeños municipios desde los más extensos en población, caso de Ronda y Antequera, hasta los menos habitados, caso de Ardales o Atajate. La pregunta que nos hacemos, confesando nuestra ignorancia en los intríngulis de la cuestión, y que atañe además a las plusvalías y las herencias, radica desconocer el motivo por el que desde numerosos pueblos (un centenar ya digo), tales los que se alinean en la Serranía de Ronda, como  Montejaque, Benaoján, JImera de Libar o Algatocín… no se pueda acceder a esas canonjías que van a disfrutar a otros muchos del territorio malagueño. Obtusos que somos algunos, pese a que recordemos las palabras de un pensador argentino (Horacio Amezúa) que al respecto sentenció: ”Dejad a los gobiernos central y regional que administren la política  abstracta de las grandes palabras, y dejad a los Ayuntamientos que nos ocupemos de la vida diaria y concreta de las personas”. ¿Lo hacen todos de veras?

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Convulsiones políticas
José Becerra 06-01-2019 | 11:20 | 0

Convulsiones políticas

JOSÉ BECERRA

Vivimos tiempos convulsos en la política del país. Se observa un  escenario cambiante que no a pocos nos sorprende cuando no produce si no pavor, sí segura conmoción. Se resquebraja la derecha de siempre, hasta ahora un pilar único y firme,  y se fracciona  a ojos vista. No se puede hablar ya de “la derecha” sino de “las derechas”. Cierto es que, sin abrazar abiertamente el ideario de Vox, pero sin hacer ascos a sus votos para obtener el gobierno de Andalucía, se puede hablar de una alianza que tiene como protagonistas indiscutibles  al Partido  Popular y Ciudadanos: la nueva derecha se abre paso y, cambiante en su composición, es predecible que obtenga réditos importantes en las confrontaciones electorales que están al caer, a saber, las municipales,  autonómicas y generales que ya asoman el cariz por el lontananza político de aquí a pocos meses.

Si Vox consigue sentar sus reales en el Parlamento de Andalucía, como parece que va a suceder a tenor del escenario político que ahora toma cuerpo, presenciaremos como tras mostrarse el fraccionamiento de la derecha puede al mismo tiempo posibilitar la fijación de gobiernos conservadores en las elecciones que están al caer. Una cosa no quita la otra. El panorama político que muy bien pudiera contemplarse rompería esquemas anteriores y otro novísimo nos sería dado a conocer.

En los meses últimos del 2018 que ya es historia hemos presenciado una segmentación de la derecha que hasta ahora se había mostrado inédita. Un nuevo escenario político ha tomado cuerpo: el Partido Popular flaquea a ojos vista, pero la corriente de la derecha se muestra arrolladora si a esa formación política se le suma el caudal proveniente de la de Ciudadano y Vox, emergente ésta última merced al logro obtenido en las últimas elecciones andaluzas. Si no se ejerce sobre el partido de Abascal  un  “cordón sanitario”, como es de suponer que no ocurra porque sin su apoyo no es posible que el popular Juanma Moreno se alce con la presidencia de la Junta, es presumible un ascenso fulgurante de conservadores en las consultas electorales que habrán de celebrarse en este año que ahora acaba de iniciar su andadura.

La coalición de los tres partidos que en Andalucía pueden  haber hecho saltar por los aires a un PSOE asentado contra viento en marea no deja de ser un experimento culminado con  éxito, perfectamente transmisible al resto de España, como es presumible que ocurra. Se barrunta una oposición exaltada entre las derechas y las izquierdas tanto en el Parlamento, en el que habrán de medir  a diario sus fuerzas, como en la calle en donde se han de mirar las coaliciones  con suma atención por lo novedoso de un experimento político hasta ahora inédito en el suelo patrio.

Un nuevo sistema de gobierno  se vislumbra si de hecho la coalición que de momento parece tomar cuerpo en el suelo andaluz toma definitivo cuerpo. Cierto es que Vox, que no puede disimular su enfado en cuanto se siente poco menos que ninguneado por los dos aliados, PP y Cs, de ahí que les enseñe los dientes, sin ir más lejos en lo que respecta a su ideario sobre el maltrato femenino. Quiere dejar constancia de su presencia en el tripartito y no renuncia a su  ideario.

Se barruntan días de turbulencia parlamentaria y de no poco encono ya que el pretendido gobierno de la derecha no cuajará si el apoyo de Vox brilla por su ausencia, como desde sus filas lo afirman sin cortapisas y dejando con meridiana meridiana claridad  las pretensiones que reflejan las  palabras del propio Abascal: «Si quieren los votos de Vox, tendrán que sentarse con Vox para escuchar el programa electoral que representan nuestros 12 diputados». Así de tajante se ha mostrado el líder de la nueva fuerza que viene empujando con tesón. Quien tenga oídos que oiga perece ser la conclusión a la que han llegado y que como decimos por estas tierras de la Ronda serrana “ no se bajarán del burro” así como así. Su propuesta no no se queda solo en su ideario sobre la violencia de género, teoría ésta que se enfrenta de manera visceral  con  la que sostienen PP y Cs, sino que van más  allá y atañen  a las empresas públicas de la Junta y la reducción fiscal con cuyo mantenimiento no comulgan.  En resumen,  un galimatías sin resolver que todavía sigue impidiendo un acuerdo entre las tres formaciones políticas capaces de  lograr  el supuesto derrocamiento  de Esperanza Día si  llegasen a  un acuerdo eficaz y definitivo.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.