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Acinipo remonta
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José Becerra | 02-04-2019 | 08:52

Resultado de imagen de acinipo ronda, fotos diario surFoto Diario SUR

 

Acinipo remonta

JOSÉ BECERRA

No es la primera vez que se anuncian medidas encaminadas a poner en valor las ruinas de Acinipo en las inmediaciones de Ronda. Claman por ellas los rondeños desde años atrás, pero no obtuvieron de las autoridades de la Comunidad Autónomo sino proyectos que no cumplen otro cometido que parchear sus carencias obviando otras medidas de mayor empeño que vengan a dar definitiva prestancia a este emblemático lugar, testigo de hechos históricos dignos de figurar en los anales que resaltan por su trascendencia cuanto acaeció en el lugar nada menos que la época de la Roma imperial, que ha ha llovido.

   Hasta ahora no se  ha hecho otra cosa que adecentar la entrada, reparar en cerramiento, o, entre otras intervenciones de escaso alcance para salvaguardar en lo posible la cávea  del Teatro Romano, estampa que nos retrotrae, aún en su decadencia, al esplendor de la Roma  Imperial, que lo hizo objeto de  fiestas y representaciones teatrales para regocijo de la plebe.

   La Fundación Unicaja, que no olvida sus antecedentes de implantación en Ronda quinquenios atrás, acaba de elaborar  un documento – Plan Director de Acinipo-  en el que ha mediado  pecuniariamente la Junta de Andalucía y en que se recoge de manera exhaustiva lo pasos que se habrían de dar para de una vez por todas este espacio histórico sea remozado y pueda ofrecer a sus visitantes una idea de su pasado esplendor. Existe un plan para sacar del marasmo y desidia en el que hasta ahora ha estado sumido tan emblemático lugar, y todo apunta a que se están dando pasos decisivos para remediar a dejadez en la que hasta ahora ha estad sumido tan emblemático lugar.

La planificación para su puesta en valor no cuajó nunca de manera efectiva, lo que fue sometido no pocas veces ha las depravadas intenciones de desaprensivos que camparon a sus anchas sometiéndolo a depredaciones y rapiñas sin cuentos. Contra este expolio emerge ahora la intención de establecer acciones encaminadas a evitar el saqueo sistemático, a la vez que propiciar una continuada labor de investigación y excavación amparados por una inversión que sobrepasa  con creces los  5 millones de euros para ejecutar esta labor de aquí a media decena de años. Restaurar y conservar parece ser la consigna establecida desde ahora. Bienvenidas sean esas intenciones que  vienen a remediar una situación que clamaba al cielo en cuanto al abandono en el que se venía sometiendo a tamaño vestigio del pasado histórico de la conocida como Ronda la  Vieja.

El más claro exponente del asentamiento de Roma en el territorio que hoy responde al nombre de Ronda, fue la ciudad de Arunda, y a muy escasa distancia la de Acinipo, cuyo teatro nos retrotrae a la época de máxima expansión del imperio nacido en las orillas del Tiber. 
   Antes, en el mismo lugar o en las cercanías donde la ciudad se abre a la curiosidad de propios y extraños sentaron sus reales los celtíberos, una conjunción de pueblos celtas e íberos. También Tartessos tuvo sus ramificaciones en el lugar, un pueblo a caballo entre la historia y la leyenda que basó su economía en la agricultura del olivo y la vid, por lo que los historiadores que discrepan en cuanto si hollaron o no las tierras rondeñas – su asentimiento principal fueron las actuales provincias de Huelva y Cádiz, pero que extendieron hasta el sur peninsular, llegando hasta en norte de África, por lo que no hay que desdeñar su paso por las que sería el ámbito geográfico rondeño – sí están de acuerdo en que fueron los que impulsaron el desarrollo de este tipo de plantaciones, a las que Roma sacó tanto provecho. El vino y el aceite hispano que las familias nobiliarias se disputaban en la metrópolis.
    Roma aprovechó calzadas que cruzaban la península de norte a sur, y que han servido para el trazado de las carreteras actuales, y lo mismo hizo con los poblados que encontró a su paso. Es el caso de Acinipo, al que le cupo el honor de recibir el espaldarazo de Vespasiano, el cual le otorgó el derecho latino, emparejándola así con poblaciones como Córdoba y Sevilla. Una floreciente población de cuya importancia habla elocuentemente la construcción del teatro, cuyos restos han llegado hasta nuestros días.
   Pero Roma no se contentó con levantar de la nada y para la posteridad a Acinipo, que fue destruida por los vándalos en el siglo V, sino que a escasa distancia, sobre los cimientos de la que luego sería Ronda, se erigieron los muros de otra ciudad de no menor abolengo romano: Arunda. Surgió de los restos arqueológicos de antiguos poblados y tuvo vida propia independiente de Acinipo,coexistiendo ambas ciudades en el tiempo. Es la conclusión a la que llegan autores de la historiografía del lugar: No se fundó Acinipo por los colonos romanos cuando el Imperio daba muestras de su quebranto dando pie a la leyenda de Ronda la Vieja como refugio de los que huían los hacendados de Arunda. Una y otra gozaron del esplendor propio del aura romana y sucumbieron ante los invasores del norte, probablemente al mismo tiempo. Le cupo la suerte a Acinipo,de que se se respetara su teatro, y no fuese arrasado como el resto del poblado por las hordas germánicas.
 Hay historiadores que afirman que Acinipo fue fundado tras la batalla de Munda, hecho bélico que ocurrió en el año 45 a.C. Entre los ejércitos de Julio César y el de los dos hijos de Pompeyo, Gnaus y Sextus.
   Así mismo dan por sentado que Munda es el nombre dado a Ronda, cuando fue fundada tras la batalla bautizada con este nombre. Sin embargo, según Plinio, esta batalla tuvo lugar en el pu como resultado de conflictos creados por las legiones veteranas de Pompeyo. Para César,  Munda supuso una acción guerrera definitiva, después de la derrota de las fuerzas de Pompeyo en Grecia. Pero no se trató de un ejercicio de limpieza del enemigo: Diez mil romanos de ambos ejércitos perecieron. No hubo ni vencedores ni vencidos. Acinipo por su parte, según acuerdo generalizado de los estudiosos de la historia local, fue levantado por los veteranos de la legión de César, mientras que Arunda se fundaría como población anexa, probablemente

Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Ronda se dan la mano para que tan preciadas joyas de nuestra historia- Acinipo y el Teatro Romano – fortalezcan sus vestigios y vuelvan a ser admiración de la Humanidad, como lo fueron en tiempos pretéritos.  Que remonte, en suma.

 

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.