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Cueva de Gato, un lugar para relajarse
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José Becerra | 07-07-2019 | 09:37

 Resultado de imagen de fotos de la cueva del Gato

Cueva de Gato, un lugar para relajarse

JOSE BECERRA

Inmersos en las bullas de la ciudad y las playas, abarrotadas a vece suspiramos por un lugar placentero menos agobientes para olvidarnos del ajetreo de cada dia. Se puede disfrutar sin trabas de los placeres baratos que nos brinda la Natureza en muchos  rincones de la provincia malagueña. En este caso,  al socaire de ls estribaciones de, pongo por caso, la escabrosa Serranía de Ronda. Paisajes bucólicos (de haberlos háylos) desde los que se otean pintorescos e idílicos rincones que son remanzos de paz y sosiego en los ardorosos días veraniegos.

Playa, sol, sarao, discoteca…Ritmo trepidante que puede llegar a ser cansino si no agobiante por lo repetitivo. ¿Qué si se hace una escapadita al interior? ¿Es que no  lo pide el cuerpo? Solo se trata de una muy corta incursión tierras adentro que no ocupará más de una hora tanto para ir como para volver. Si se encuentra en Málaga capital solo tendrá que enfilar la carretera de Campillos y Ardales, si en el corazón de la Costa del Sol,  la de San Pedro de Alcántara hasta Ronda y luego, sin más, hasta la cueva del Gato, en Benaoján.

No pocas veces se ve uno tentado de apartarse del “mundanal ruido” que dijo el poeta y dejar atrás preocupaciones y pequeñas y grandes turbulencias del vivir diario para sumergirse de lleno en lugares todavía sin sufrir el zarpazo de las edificaciones y milagrosamente indemnes a la huella destructora del hombre. Respirar a pleno pulmón en paisajes sin mancillar por el ladrillo e incólumes en su bravía naturaleza. La cueva del Gato  compartida en su recorrido por Montejaque en donde se abre por el Hundidero y termina en  Benaoján, configurando entrambos uno de    estos lugares en donde el tiempo parece haberse detenido conservando la apariencia que tuvieron en la noche obscura de los tiempos.

El Gato, de colosal apariencia, ofrece dos posibilidades de disfrute: Adentrarse en su interior, lo que sería una aventura tan apasionante como cautivadora – sus laberínticas galerías rozan lo sobrenatural, pero se requiere tiempo y se exige, además de excelente preparación física la ayuda de un experimentado guía – , o quedarse en la entrada y contemplar la maravilla natural del gato de piedra de eternas fauces amenazantes. Para la fugaz escapada aconsejamos lo último.

Un profundo charco – los del lugar lo conocen por el color y la transparencia de sus aguas siempre limpias como el charco Azul – invita al baño más relajante y placentero. Habría que decir, remedando a García Lorca, que sus aguas son frías como cuchillos. Por eso son altamente aconsejables para las afecciones del aparato circulatorio. Pero de cualquier forma, en meses calurosos altamente gratificantes. Sin duda, se puede afirmar que nos encontramos en uno de los pocos lugares de la provincia en donde disfrutar de chapuzones en un río que por su peculiaridad – en el charco Azul vierte sus aguas el  Campobuche justo al irrumpir en la superficie después de atravesar más de 6 kilómetros de curso subterráneo – no permite ningún tipo de contaminación. Todo un lujo para los sentidos y un privilegio local al alcance de todos. Sabedores de ello los munícipes con su alcaldesa a la cabeza se esfuerzan en mantener en óptimas condiciones tanto el acceso como sus inmediaciones. No es gratuito que la cueva del Gato sea una de las señas- si no la primera – de identidad del pueblo en donde viene a aflorar después de atravesar lagos y recovecos rocosos que suspenden el  ánimo.

Y después del reconfortante baño, el necesario refrigerio. Hasta tres restaurantes abren sus puertas en las proximidades  permitiendo la degustación de especialidades de la gastronomía local en una justa relación calidad-precio. Concédase  un dia de asueto y venga a la Cueva del Gato para gozar de auténticos  ratos de relajación y excelente yantar. Un auténtico oasis de paz propicio para el relax al alcance de la mano.

Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.