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Autor: PepeBecerraGómez
Ganó Santamaría, pero…
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José Becerra | 08-07-2018 | 11:10| 0

Ganó Santamaría, pero…

JOSÉ BECERRA

Habida cuenta que en unas elecciones primarias, y está que acaban de celebrar en el Partido Popular  no iba a ser una excepción, la pauta a seguir no difieren mucho en los distintos partidos: todos siguen la misma  y los programas brillan por su ausencia. Lo que se vota radica en la personalidad del candidato, su talante, la confianza que merece el aspirante, su experiencia y edad. Esta última condición, aparte de la de su  imagen, es la que parece haber dado a Pablo Casado quedar en segunda posición, por lo menos en  la primera vuelta, ya que tendrá que medir su fuerza en la segunda y más crucial, con alguien que merced a títulos, experiencias y cercanía con Rajoy, caso de Sáenz de Santamaría, ha resultado  ganadora de la confrontación, tras obtener más de 1500 votos de los compromisarios a su favor. Desbancando a su rival más  directo, a pesar de que en los primeros momentos del recuento la aventajaba con notable diferencia, Casado se presta a dar la cara y la batalla.

En contra de lo que pudiera parecer nada hay decidido de momento: se aprestan los dos elegidos a una dura ofensiva para conquistar al resto de los candidatos derrotados y que se le sumen en la tesitura creada  a una u otra opción. La segunda vuelta está al doblar la esquina y de lo que ahora se trata es de que los dos elegidos de momento sepan y puedan arrimar el ascua a su sardina entre los 3.000 compromisarios, entre los que descuellan los 500 en los que recae la representación directa por parte de “the party apparatus”, que dicen los anglosajones.

¿Por quién se decantarán los perdedores de la primera consulta? Todo parece indicar que lo harán a favor de Casado, sobre todo los compromisarios que otorgaron su voto a Cospedal, cuyas relaciones con la vicepresidenta de Rajoy venían mostrándose más que manifiestas, y que  logró en su favor más de 15.000 votos, pese a ser la gran perdedora del cónclave político.

Quienes imparcialmente seguimos el plebiscito no tenemos por menos que admitir que Pablo Casado aportaría nuevos y salutíferos aires al PP, últimamente tocado del ala por motivos archisabidos de corruptelas, que venían obrando decididamente en su desgaste. Casado representa sangre nueva y revitalizadora de una formación política que venía dando claras muestras de abatimiento y de pérdida creciente del esplendor logrado  tiempos atrás. Un rival meritorio y correoso para enfrentarse contra Pedro Sánchez y las huestes de Albert Rivera, en un pugilato para ocupar el centro político hoy en dudosa vigencia y que adolece de otras figuras políticas garantes de su continuidad en el espacio político de aquí y ahora.

Se alzó victoriosa Santamaría en el primer asalto pero se alzan voces que apuestan por Casado, algo que parece indudable que ocurrirá más temprano que tarde. Al tiempo…

 

 

Y lo que sería lo mejor para el PP porque

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La sandía, ese rojo fruto que nos solaza cada verano
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José Becerra | 03-07-2018 | 11:51| 0

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Sube con todos los honores en los veranos a mesas de potentados y menesterosos. No falta en las tiendas de viandas que se precie, seguros de la demanda. Nos solazamos con el fresco bocado que aplaca la sed y atenúa los rigores del verano. La sandía es objeto de deseo en estos días calurosos y no falta en las mesas de potentados o menesterosos.

Redonda, voluminosa, roja como sangre de toro, refrescante. La sandía es por antonomasia el postre del verano y el preferido de todo andaluz que se precie. Sería difícil encontrar un hogar de las ciudades, pueblos y villorrios del sur donde tras el almuerzo del mediodía no suba a la mesa este fruto que pone punto y final al ágape.

Rastreando en la etimología de su nombre veremos su origen árabe hispánico: sandiyya, la llamaban los que durante ocho siglos ocuparon el solar castellano hasta su expulsión. Esta cucurbitácea oriunda del África tropical viene refrescando las gargantas de los humanos desde los tiempos borrosos del antiguo Egipcio. Desde allí a las tierras ribereñas del Mediterráneo, un paso.

Mis abuelos, en contacto desde su niñez con los frutos del campo malagueño y de la Serranía de Ronda, me enseñaron que para saber si la sandía está madura – si no lo está es incomestible –  había que dar unos golpecitos con la palma de la mano y debe sonar a hueco. También me instruyeron sobre su cultivo, mostrándome en sus rugosas manos las simientes que irían a parar a la tierra recién labrada para hundirse en lo más profundo  de ellas hasta el tiempo de la floración: exigencias climáticas, de suelo, labores, plantación, acolchado, tunelillos, poda…Seguí con la curiosidad infantil sus explicaciones, pero jamás tuve la ocasión de ponerlas en práctica. Creo que no me lo perdonaré jamás.

Hoy los horticultores de la anarquía malagueña, con los que comparto ratos de atardeceres gloriosos en mis paseos vespertinos, me aclaran que pueden sembrar hasta cuatro tipos de sandía distintos. No ha de extrañarnos, pues, que en el super  de turno se disputen los muebles expositores las negras, y  las verdinegras; unas y otras con y sin las engorrosas pepitas en el interior.

De la sandía se ocuparon escritores célebres poniéndola en labios de los protagonistas de sus obras, o introduciéndolas en fragmentos de  descripciones bucólicas. De Pablo Neruda son estos versos: “… por este fragmento de frescura / dejo caer / la fruta / rebosante: / se abren sus hemisferios / mostrando una bandera / verde, blanca, escarlata / que se disuelve /  cascada, en azúcar / ¡en delicia!”. El rojo fruto exaltado a través del bello lenguaje poético del poeta chileno y universal.

Pero atengámonos a nuestra tierra, a Málaga sin ir más lejos, y parémonos en el candente decir de Salvados Rueda: “Cual si de pronto se entreabriera el día /despidiendo una intensa llamarada, / por el acero fúlgido rasgada / mostró su carne roja la sandía./

Carmín incandescente parecía / la larga y deslumbrante cuchillada,  /como boca

encendida y desatada / en frescos borbotones de alegría. /Tajada tras tajada, señalando/

las fue el hábil cuchillo separando, / vivas a la ilusión como ningunas. / Las separó la mano de repente, / y de improviso decoró la fuente /un círculo de rojas medias lunas”.

¿Y qué decir de sus propiedades terapéuticas? Tendríamos para largo. Además de saciar la sed, depura la sangre, limpia los intestinos arrastrando residuos tóxicos, combate la presión arterial y refuerza el sistema inmunológico. ¿Se puede pedir más?

La sandía precede en el tiempo a otra planta de la misma familia herbácea oferente de otro fruto refrescante y apetitoso: el melón. Ambos se dan la mano en la culminación del verano para proporcionarnos el final feliz de una buen a mesa. Pero de éste hablaremos en otra ocasión.

 

 

 

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Revés para una ansiada línea ferroviaria
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José Becerra | 29-06-2018 | 2:35| 0

Una larga lista de compromisos Archivo SUR

Revés para una ansiada línea ferroviaria

JOSÉ BECERRA

Se venía afirmando por sirios y troyanos que el eje ferroviario Bobadilla-Algeciras, o al contrario que tanto monta, sería una realidad más temprano que tarde. El Gobierno, bajo los auspicios de Rajoy, lo consideraba como “prioridad económica absoluta”, afirmando que los Presupuestos Generales atenderían esta demanda con premura por muy restringidos que fuesen. Nuestro gozo en  un pozo. No parece que la renovación de esta línea que nadie pone en duda vaya a tomar cuerpo en los próximos años, o si lo hace avance a paso de tortuga. Unos y otros partidos se tiran los tiestos de esta cuestión  a la cabeza, la cual  permanece enquistada sin que vislumbre pronta solución. Más allá de que quienes  ostentaban el poder en España antes y los que presumen de ello ahora, culminado el resultado de la moción de censura ganada por el PSOE, hayan manifestado la necesidad de potenciar este enclave de conexión; es más, lo soslayan, haciendo caso omiso las exigencias de la Unión Europea que determinó, tras revisar el desarrollo de la Red Europea de Transporte, la solución del problema antes del año 2020. Largo me lo fiais, parecen decir los políticos de uno u otro signo que se inculpan unos a otros, y “la casa sin barrer” que decimos por los lares malagueños, ya que no se atisba que nadie quiera mover un dedo para hacer frente a tan inaplazable cuestión que afecta de lleno el desarrollo económico del Campo de Gibraltar, y de rechazo, al de  Andalucía. Desde el Partido Popular se pone de manifiesto con voz en grito que entre PSOE y Podemos se hayan confabulado para no dejar rastro en los Presupuestos Generales de los 350 millones destinados “a agilizar y acelerar la finalización del tramo ferroviario entre Bobadilla y Algeciras antes de 2021”, cuando, si las hemerotecas no nos engañan,  eran los socialistas quienes reclamaban aumentar las partidas económicas para esta cuestión, en fechas en las que  ni soñar podrían llegar a regir los destinos del país en 2018. Lo que nos hace pensar que quienes ahora lo lograron hacen caso omiso a la pretensión, borrándolo de los Presupuestos, no sabe uno bien con qué intenciones. ¿Habría que incidir en la cuestión  de que esta línea férrea de alrededor de 180 kilómetros resulta esencial para enlazar Algeciras con el resto de Europa? ¿Son conscientes quiénes ponen palos a las ruedas del progreso (nunca mejor empleada la metáfora) de la zona gaditana, malagueña, y por ende, andaluza, obviando este eje, obran en detrimento de su desarrollo y progreso en las próximas décadas?

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La ambigüedad de Sánchez
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José Becerra | 28-06-2018 | 10:14| 0

 

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La ambigüedad de  Sánchez    Foto: Diario SUR

JOSÉ BECERRA

Nada que objetar a la llegada de Pedro Sánchez a la más alta magistratura del Estado: lo hizo en buena lid y, por recurrir a un símil taurino, como “mandan los cánones”. Otra cosa es que, una vez instalado en él, no asalten al ciudadano de a pie una serie de interrogantes sobre sus primeras actuaciones como presidente del Gobierno, o de las artimañas que se vio obligado a echar mano para lograrlo. Buenas intenciones no le faltaron y así lo explicitó una y mil veces antes, durante, y después de la moción de censura que le valió el destierro del por él y sus huestes denostado partido de Rajoy. Que hubo complicidad con fuerzas políticas que lo auparon al poder parece hoy por hoy una realidad incuestionable. Auspiciado por ellas, ahora se ve en la necesidad de tenderles la mano en cómplice  reciprocidad. Es lo que se puede pensar, sin ir muy descaminado, ante las prisas del novísimo mandatario, tales sus apremios  por decretar medidas que afectan a los presos de ETA en cuanto al acercamiento en prisiones vascas, y las que tocan al procés catalán y a la estancia de sus valedores más conspicuos en prisión. Estas decisiones no parecen resultar halagüeñas para la España del más inmediato futuro. Puede que se resquebraje la consistencia y  concordia reinante. Es de temer que así ocurre al entrar en  juego populismos, pro etarras e independentistas reclamando el favor concedido (“do ut des”) al advenimiento de los socialistas al poder  por su mediación. Si Sánchez tiende su mano en demasía a los elementos discordantes mucho es de temer que lo pague en próximos enfrentamientos electorales, esos que son de prever no tardarán mucho en producirse cuando se evidencie con rotundidad  que el presidente hace comiso a sus requisitorias y acuerdos presumiblemente establecidos, como todo hace pensar que así ha ocurrido. Nubes que presagian tormentas nos sobrevuelan. Arrestos y perseverancias asisten a Sánchez, pero cabe preguntarse si en su arribada a la presidencia no han entrado en juego apoyos de quienes de una manera u otra amenazan con socavar los cimientos del Estado asentados sobre la unidad y el mantenimiento de las directrices que hasta ahora han sido firmes e  irrevocables en su estructura. La ambigüedad de Sánchez propicia cientos de interrogantes. No es la menor, su decisión de contentar a nacionalistas e independentistas, claramente emparentada con el populismo, lo que puede provocar, si es que no lo hace ya, que las minorías impongan su voluntad a las mayorías, que pueden acabar soterradas  sin remisión.

FOTO. DIARIO SUR

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Las mejoras de las pensiones en el alero
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José Becerra | 26-06-2018 | 11:17| 0

Las mejoras de las pensiones en el alero

JOSE BECERRA

El novísimo Gobierno se preocupa, como tiene que ser, por la recuperación y estabilización del sistema de la Seguridad Social; algo que parece problemático en lo que toca a conceder  las mejoras que desde el colectivo de mayores se exigen para las pensiones, sobre todo para las de menor calado económico. Temen desde las instancias del poder hoy asentado (no se sabe si para mucho o corto plazo) que esta medida afecte al cumplimiento de déficit de los presupuestos del Estado, algo que desde Bruselas se exige para que estos no se desborden sin contención aparente. ¿Teme el Gobierno de nuevo cuño que el aumento de las pensiones exija cortapisas a los Presupuestos del Estado lo suficientemente amplias como para desvirtuar los objetivos de déficit? O lo que lo mismo, ¿que alteren el compromiso con Bruselas de embridarlos? Tarea ardua, ¡vive Dios!,  porque la idea de elevar el calado de los impuestos o flagelar a los bancos con nuevos tributos para servir este fin, por mucho que esta decisión sea mucho que desear, no parece que se implante, al menos en tiempos próximos.

Sabemos que las pensiones, y con más razón, las que ahora se doblan en su importe cuando el año alcanza  su primera mitad, ha sido para satisfacerlas  recurrir al endeudamiento con el Tesoro Público para hacerles frente; medida ésta más que necesaria y urgente dado que los ánimos de los pensionistas, en cuyas filas milito, se encuentran más que encrespados exigiendo unas mejoras a tono con la subida  implacable del IPC, como saben, un índice económico que juzga los precios de bienes y servicios que se conocen como “cesta familiar”, esa que cada ama de casa pretende llenar entera o en parte a juzgar del momento que se viva y la variación del precio de los artículos según en el momento de la compra actual y la que se hizo anteriormente.

Consecuencias perentorias y evidentes: la Seguridad Social engorda su deuda a ojos vista y la controversia en el llamado Pacto de Toledo ni avanza ni retrocede en sus decisiones, algo que no tiene por menos que agobiarnos a quienes  no con dificultades manifiestas llegamos a fin de mes. Malos tiempos se presagian para los pensionistas, si es que los gobernantes de turno no se atan bien los machos para transitar con paso firme por tan arduo problema que no ceja en su martilleo en el sentir  de quienes menos tienen. Su suerte en un alero.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.