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Autor: PepeBecerraGómez
Las matanzas caseras en la Serranía de Ronda
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José Becerra | 09-12-2011 | 7:27| 0

               

 

 
 Chacina casera tradicional de la comarca de Ronda (Foto Carmen Ocaña (SUR)


Tiempo de Navidad y por consiguiente tiempo de fríos y nevadas, el más apropiado para que en la Serranía de Ronda, quizás su último reducto, en casas de campos y antiguas cortijadas que difícilmente mantienen sus muros piedra sobre piedra, se recurra a la matanza casera del cerdo. Para los días festivos que señala el calendario, y para buena parte del resto del año. Una costumbre ancestral, que va perdiendo consistencia por mor de los nuevos tiempos, en los que se prefiere comprar los productos ya elaborados, “pero que no tienen ni por asomo el sabor de los que hacemos en nuestras casas”, asegura Martín Benítez, que del rito de la matanza sabe un rato.

Todavía se empeña la noche en quedarse y se muestra remisa a las claridades del día. Rebotan éstas en las colinas de las sierras reclamando su derecho a alborear. Martín Benítez, agricultor, arriero y matarife si la ocasión se tercia, al rayar el alba, arrecia el paso. Divisa ya envuelta en la bruma de la amanecida que desprende el río Guadiaro en su despertar, la cortijada a la que dirige sus pasos, cuyas aristas de antigua casa labriega ya se columbran en lontananza. Hasta ella dirige sus pasos, la bolsa con los avíos de su trabajo, bamboleándole en las espaldas: dos facas de anguloso y afilado acero y navaja cachicuerna capaz de cortar un pelo en el aire.

Camina de prisa Martín, acostumbrado a trochas y veredas como la que ahora le conduce, pocos pasos más allá a las corralizas del cortijo. Los perros anuncian su llegada con desaforados ladridos. Duran poco, que la figura enjuta, la boina negra con la que se cubre, y los andares del hombre les son familiares.
-“Dios guarde”, saluda. Y los cuatro o cinco hombres, a la puerta del corralón, a pocos metros de la casa – una sonrisa, una mueca amigable – le devuelven el saludo: -“Ven con Dios”.

No hay más conversación, que son los serranos parcos en palabras, cuanto más que ya estaba dicho todo. Uno de ellos abre la portezuela del corral y desde su interior el estruendo del ganado asustado sacude el silencio del día en ciernes. “¿Cuál va a ser?”, pregunta Martín. Le señalan un cochino que a duras penas trata de rehuir de los recién llegados. “En la romana ha dado más de 15 arrobas”, le dicen.

En la Serranía, antes de la matanza anual todavía acostumbran a pesar echando mano a la romana, un artilugio con pesas que inventaron los romanos, de ahí el nombre y que perdura aquí hasta nuestros días. Martín hace las cuentas mentalmente: “Una arroba once kilos y medio, el cochino pesará sus buenos ciento setenta y cinco kilos. Y engordado con bellota de la montanera. Buen tocino para la olla, y mejores jamones para el invierno”.

Cuando Martín hunde el cuchillo en la yugular del puerco, además de los cuatro hombres que lo sujetan, las mujeres y los niños de la cortijada irrumpen en la escena repleta de sangre y gruñidos. Las mujeres recogen en grandes cuencos la sangre – Martín buscó con su cuchillo el punto exacto del corazón del animal – para las morcillas, mientras los niños, ajenos a los últimos estertores de muerte del animal, chillan y ríen alborozados.

Si todas las muertes causan un silencio respetuoso, no es el caso de la del cerdo, que no va a tardar a ser descuartizado. Madrugaron para no perderse la fiesta y miran sin disimulo con admiración y respeto al matarife. Muerto el animal, lo
colocan en una mesita baja. Empieza la fiesta de la matanza, el ceremonial pantagruélico del “comamos y bebamos, que luego moriremos” que cantaban en el medioevo.

Se desuella el cuerpo inerte, restregándolo con cepillos tupido de púas y agua hirviendo. Es el primer paso. Luego, cuatro hombres, a las órdenes de Martín – severo, circunspecto – van a desmembrar al animal. Un sol tibio se derrama sobre la escena, que sigue animada por los gritos de la chiquillería y las consejas de las mujeres. Maestro y sabedor de su anatomía, a los precisos tajos de Martín y los que le acompañan, el cebón va mostrando sus tesoros escondidos: jamones, paletas, asaduras, tocillo y pella…Unos trinchan, otros amasan; y las mujeres embuten y enristran los chorizos y las morcillas.

En poco más de cuatro horas – el sol dueño absoluto del cielo limpio invernal – la especie humana ha revivido la lucha contra la escasez, garantizando la propia supervivencia. Colgados los jamones y embutidos en oscuras vigas, sólo queda esperar el paso del tiempo para que el airecillo seco de la Serranía, apriete las carnes y acelere su curación.

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Málaga más solidaria en Navidad
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José Becerra | 08-12-2011 | 7:05| 0

 

   El drama de la pobreza en Málaga, un rayo que no cesa ( Foto de Libertadsinira) 

  Resulta alentador que con el reclamo de la Navidad se avive el sentimiento de solidaridad para con los que menos tienen.  Vivimos días procelosos, acuciados por una crisis económica  que no da atisbos de desaparecer y cada vez son más las familias que sucumben a sus zarpazos y vienen  a engrosar la cifra fatídica de la pobreza en la capital y su provincia.

Se podría afirmar sin temo a equivocarnos que no hay nadie que no conozca en su entorno la penosa situación de alguna familia  desarraigada que arrastra la penosa situación de alguno de sus miembros,  cuando no todos, subsumido en el paro. Pero hay, por fortuna,  quien considera  que ayudar con sus aportaciones económicas o en especie a quienes sucumbieron muy a su pesar a un estado mísero, forma parte de su manera de entender la vida haciendo suyo el sufrimiento de su semejante.

Y las ayudas se muestran más cuantiosas que nunca en estos días. No el “hombre un lobo para el hombre” que dedujo Hobbes, al ver el comportamiento de sus congéneres,  sino “el hombre sagrado para el hombre” como  nos iluminó Séneca antes del advenimiento de la Cristiandad.

Las aportaciones a los necesitados  se han multiplicados a rebufo de las fiestas navideñas. Y en esta circunstancia juegan un papel primordial las ONG que canalizan la generosidad multiplicada de todos hacia  quienes la esperan como un maná divino.

Se desviven Manos Unidas, Bancosol, Cáritas, entre otras organizaciones altruistas, que sirven de correa de transmisión para que la fidelidad de miles de personas a la causa común de asistencia al necesitado se verifique sin demora  y puntualmente. Merecen nuestra adhesión y agradecimiento más profundo.

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Otoño triste en la Serranía de Ronda
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José Becerra | 07-12-2011 | 12:09| 0

 

 

 La Serranía de Ronda sumida en el otoño-invierno (Andalucía rústica)
 
 El mar, su proximidad inquietante o lejana, dulcifica en la larga costa sus tonos. Se retrasa, parece que llega, pero se vuelve y se rezaga. El otoño no es el mismo cuando asoma cerca del mar que cuando lo hace en la lejana montaña. El piélago, profundo y calentado, apacigua su brusca entrada y parece decirle con voz atiplada: Espera un poco, camarada. Es menos visible, aunque las hojas de los árboles también se caigan. Quizá su presencia más evidente sea el regreso de las gaviotas a la playa. Recuperan la arena, largamente usurpada.    Llega sin avisar el otoño a la montaña. Un día hace calor, fuego en las alturas y en las laderas hurañas, y al otro, el frío extiende su albedrío con saña. Sin transición, casi sin pausa.

De la noche a la mañana. No se veía ayer, y hoy es cosa clara. Al amanecer tenues gotas de rocío entorpecen del segador el corte de la guadaña. ¿Cómo tan pronto ha cambiado el color de la hojarasca? De verde brillante, en un soplo los tonos del caqui ( en el Japón de donde es oriundo y luego enla Serranía) planta santa, se pasó a la pátina amoratada. Se desnuda la higuera con parsimonia pero sin pausa. Le descolgaron los últimos higos que azúcar rezumaban. El almendro, los chopos de las riberas, las encinas ancianas, (no así los olivos cenicientos y machadianos que ganaron en galanura) y los abedules perdieron su prestancia.

    Las colosales sierras que al cielo arañan impiden que la luz se entretenga antes de despedirse hasta mañana. Es lo que enlos pueblos de la costa pasa. En los de la montaña anochece antes porque se esconden y las alturas incitan para que las sombras antes de tiempo los invadan.

     Sopla el aire frío y a su paso todo lo arrastra. Los que vienen de la costa les coge de sorpresa esta asta actitud rebelde y temprana. “Todavía hay gente en la playa”, dicen con destemplanza. “No es lo mismo en la sierra”, le contestan los de Ronda, Montejaque, Alpandeire y Parauta. Aquí es más triste y de más temprana pisada. No, no es lo mismo el otoño en la costa que en la montaña.

 

 

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Lucha contra el SIDA
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José Becerra | 05-12-2011 | 6:55| 0

El Jinete del Apocalipsis de la modernidad  que se ha llevado por delante a más de 25 millones de personas en el mundo desde que empezó a diezmar la población 30 años atrás ha comenzado a ser vencido. El malhadado virus VIH destructor y temido parece que está encontrando la horma del zapato. Naturalmente que, para nuestra desgracia, aún no ha sido derrotado del todo, como lo demuestra el hecho de que cada día en  el mundo se infectan alrededor de 8.000 personas cada día.

En la provincia de  Málaga el número de afectados por este mal considerado como la peste del siglo XX, como lo han recordado las asociaciones altruistas en el día dedicado a su conmemoración (1º de diciembre) alcanzó los 3.000 en las tres últimas décadas (37 casos en el último año).

Un tabú, una maldición que castiga sin distinción de razas ni colores ala Humanidad.Perose ha logrado hacerlo pasar de enfermedad mortal de necesidad  a crónica. Un adelanto que hay que agradecer a los avances científicos (los antirretrovirales, un arma contundente para las defensas) que están logrando frenar su avance y rigor. Las muertes han empezado a declinar.

Pero las cifras de los infectados siguen siendo, para nuestra desgracia, inquietantes, sobre todo en algunas partes del continente africano, donde la enfermedad se da la mano con el hambre y la miseria enquistadas. Cifras terroríficas de defunciones que  se podían evitar  si la industria farmacéutica atendiera un poco menos a cuadrar sus beneficios y atendieran la demanda de genéricos para poner al alcance de millones de afectados fármacos más baratos para atajar el mal que destruye física y socialmente.

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El escollo de las Comunidades Autónomas
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José Becerra | 04-12-2011 | 7:26| 0

Corren malos tiempos para las Comunidades Autonómicas,  en su día un acierto para contrarrestar el poder omnímodo emanado del  centralismo político. Pero han cambiado muchos las cosas: hoy más que una solución han llegado a significar una rémora para el Estado.

Tenía que ocurrir: la sangría de caudales que ocasionaron virreyes territoriales sin sentido alguno de la contención y la prudencia, a la larga, produjeron efectos catastróficos. Cadenas de televisión y radio sin mesura – la voz del amo de cada territorio autónomo, provincial y local -, consejeros, empresas subsidiarias, coches oficiales, y ominosos  gastos superfluos que no vale la pena enumerar porque yacen en la mente de todos, han abocado a los organismos en cuestión a una situación de ruina que todo indica que puede ser irreversible, hasta el punto que se piensa muy en serio la devolución de algunas competencias a la alta institución social de donde procedieron.

   Fracasó el Consejo  de Política Fiscal y Financiera de forma estentórea. Y la solución que se ha acabado por ofrecer- elaborada “ad hoc”para cada Comunidad – no puede ser más contradictoria y casi se podría decir que extravagante. El Instituto de Crédito Oficial (ICO, para los allegados) dependiente del Estado y que se financia con la deuda pública que éste emite, concede préstamos a los entes autonómicos para que estos   a vez satisfagan las deudas contraídas con el propio Estado. No deja ser esta cuestión un flagrante contrasentido.

Un enrevesado asunto que dista mucho de ser entendido, como lo son, por otra parte, muchas de las decisiones que este Gobierno en funciones viene adoptando en los últimos meses, en una gestión que por fuerza ha de parecernos desnortada.

 

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.