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Autor: PepeBecerraGómez
“¡Cuan largo me lo fiáis…!”
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José Becerra | 28-11-2018 | 11:23| 0

Vista de archivo de Ronda. /

 

“¡Cuan largo me lo fiáis…!”

JOSÉ BECERRA

Como no podía ser de otra manera, los socialistas afincados en Andalucía más de 40 años, que ya ha llovido, vienen prometiendo un futuro prometedor para la región si vuelven a ganar las elecciones. Hacen lo propio el resto de formaciones políticas ahora en liza, y prometen el oro y el moro para esta tierra que alguien, siglos ha, llamó con propiedad de María Santísima. Importa en esta tesitura en la que el suelo andaluz cobra interés por mor de unas elecciones que lo mantendrá en vilo de aquí al día 2 de Diciembre recalcar su importancia, así de antes como de ahora.

A nadie se le escapa que Andalucía fue en el pasado un foco de civilización y convivencia de culturas que encandiló no solo al resto de la España del momento sino a la propia Europa. Aquí se hizo posible el desarrollo y transmisión al resto del mundo hasta entonces conocido de todo lo que ofreció una extensión de conocimientos que fueron revolucionarios, tales el Neolítico o el  descubrimiento consiguientes de la agricultura. Se  removieron   las bases sobre la que se asentarían las civilizaciones milenarias procedentes de las regiones africanas y cuyos artífices fueron los pueblos que respondían a la identidad de fenicios, griegos, cartagineses y romanos. Desde aquí, el entonces Al-Andalus, siguiendo una impronta civilizadora,  trasladó esta sapiencia  al resto del mundo por entonces conocido.

De la Andalucía de ahora se podría decir aquello de que “una milenaria historia la contempla”, así como que  de un inmenso legado artístico puede hacer alarde, sin que nada  se pueda objetar en su contra. Aquí permanecen como reliquias del pasado y orgullo para la posteridad joyas arquitectónicas como la Alhambra de Granada, la Giralda de Sevilla  o la Mezquita de Córdoba. ¿Y qué decir de los hombres preclaros que la habitaron y que dejaron, a través de los tiempos, muestras de un arte pictórico, que son hoy admiración del mundo? Tales son Velázquez, Murillo o Picasso. Se sembró el suelo andaluz de iglesias, conventos y palacios en los que dejaron su buen hacer arquitectos, imagineros y una pléyade de prohombre que hicieron de esta Andalucía nuestra de ahora un emporio para regocijo de propios y admiración de extraños.

Llegan las elecciones para elegir un partido político que rija nuestro destino para los próximos cuatro años y se abren programas de realizaciones a cual más tentador. Y más embaucadores, habría que decir. Lo que cuenta es encandilar a la plebe prometiendo el oro y el moro, aún a sabiendas que muchas de estas promesas, alegremente enunciadas tienen escasas posibilidades que cuaje.

Cada cual a ver quien promete más. Para Ronda, que cojo el término más cercano dentro de esta Andalucía de nuestras entretelas, prometen quienes ahora ostentan la sartén por el mango, a saber, el PSOE, enmendar la plana a quienes hicieron caso omiso de mejorar las comunicaciones de la ciudad con el exterior. No existe una autovía que facilite en condiciones óptimas sus comunicaciones entre sí y el exterior. Es éste un hándicap para el desarrollo de la Ciudad del Tajo largamente soportado, que ahora se pretende anular anunciándolo a bombo y platillo. Con el mismo ahínco lo acaban de hacer el resto de partidos políticos que concurren a las ya inminente consulta electoral: PP, Ciudadanos y Podemos, para no quedarse atrás en el consabido “puedo prometer y prometo” clásico, que ya sabemos se queda en aguas de borrajas.

Ronda, contando con una población de más de 30.000 habitantes, seguirá siendo huérfana de infraestructuras de comunicación  por carreteras seguras y rápidas que las unen al resto  de Andalucía. Promesas a porrillo, pero realidades nulas.  Al tiempo. A nuestros políticos andaluces que ahora se desgañitan prometiendo sin parar, espetarles con más razón que un santo, el clásico: “Cuán largo me lo fiáis”. Un leimotiv  éste que los andaluces, escarmentados, hemos de contraponer con el  de “pájaro en mano”  tan castizo como autónomo de la tierra, cuando desde aquí se reclama algo que no admite dilación posible. Casi siempre, empero,  los acuciantes deseos  se los  ponen por montera aquellos en quienes residen la potestad de hacerlos realidad.

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Andalucía, adelantada cultural del mundo
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José Becerra | 24-11-2018 | 12:21| 0

 

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Andalucía, adelantada cultural del mundo

Si echamos una ojeada, aunque sea en feroz galopada, a la historia de Andalucía se constata la importancia que siempre tuvo y su papel preponderante en no importa qué cuestión o cometido. Si nos remontamos a siglos atrás no podemos sino admirar el papel que siempre jugó en el desarrollo de lo que luego sería la nación española. Es innegable que supuso un foco de civilización en los albores de nuestra historia, y  no sólo de ésta sino de la del resto de Europa. En su suelo se instaló la revolución que en su día significó el Neolítico y fruto de este periodo histórico fue su papel de trampolín de la agricultura, cuyo conocimiento nos vino de África, haciéndola llegar luego a pueblos que constituyeron aldabonazos en el transcurrir de la historia desde latitudes orientales hasta las occidentales. Fenicios, griegos, cartagineses y romanos adoptaron su influencia: la Antigüedad Clásica, acogió sus formas de subsistencia y su arte incipiente  como lo demuestran antiquísimos textos que así lo ratifican.

Aquí tomó cuerpo la que luego sería reconocida como cultura tartésica, que vendría a revolucionar el mundo conocido hasta entonces merced a técnicas entonces novísimas como el arado, procedente de civilizaciones situadas en Oriente Medio. El artilugio de entonces se realizaba en madera, del cual tiraban los hombres hasta que fueron  sustituidos por animales bien entrados los primeros milenios de nuestra era, significó una revolución. Se había dado uno de los primeros pasos para la evolución del hombre que en estos parajes, que en el correr de los siglos fue conocido como Al- Andalus, un foco de civilización que nos vino de manos de los ocho siglos de civilización musulmana, cuyo principal exponente fue el Califato de Córdoba. Jalones del esplendor conseguido fueron la remoza de las actividades económicas que impulsaron, a su vez, un acicate para el florecimiento artístico- la música, por ejemplo- y la puesta en  pie de monumentos artísticos que hoy son admiración de medio mundo: tales la Mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada o el Palacio de Medina Azahara. La ciudad cordobesa se convierte por obra y gracia de la cultura que en ella se amasa como la primera ciudad de Occidente.

Al-Andalus cobró inusitado esplendor, no solo por su reciedumbre económica sino por aglutinar al unísono las más significativas culturas que florecieron a orillas del Mediterráneo. Se dieron la mano la árabe, la cristiana y la judía. Las tres civilizaciones engarzadas entre sí, y obviándose los desencuentros entre ellas por los naturales choques entre sí por motivos religiosos o económicos subyacentes,  obraron el prodigio de convertir ese espacio geográfico que luego sería conocido como Andalucía, en un adalid de la cultura occidental de su tiempo. Luego, en una galopada por la historia comprobamos que desde ella partieron las tres carabelas que descubrieron América. Un hito histórico memorable que cupo a esta Andalucía nuestra.

Con estas mimbres cabe preguntarse cómo es que, con los nuevos tiempos, la Andalucía de ahora languidece a ojos vista. ¿No será que la cuestión que la alejó del esplendor de antaño se deba, más que a estas tierras prodigiosas de siempre, a la incuria de los dirigentes que se sucedieron en el tiempo? La adelantada cultural y económica de antaño está necesitada de alguien que le diga a voz en grito:        “¡Levántate y anda!”. Entendiendo el mandato divino, aquí y ahora, como el apremio para iniciar una senda, una forma de hacer las cosas. Una vuelta a una senda de progreso y avance.

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Andalucía, prueba de fuego
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José Becerra | 20-11-2018 | 11:40| 0

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Andalucía, prueba de fuego

Por mucho que se esfuercen Susana Díaz y sus acólitos de mayor o menor rango en aparentar tranquilidad ante un electorado, cuya parte substancial se le antoja que le dará su confianza, la verdad es que el tablero político español se muestra insondable en lo que concierne con el resultado que se obtenga desde Despeñaperros para abajo el próximo 2 de diciembre. Si bien es cierto que la batalla se va a dirimir aquí, no lo es menos que el final de la contienda ha de tener repercusiones en el ámbito nacional y en la confrontaciones que se han suceder en los próximos meses. Los andaluces  son conscientes de que apoyar a Díaz o darles las espaldas puede tener repercusiones en esos inminentes pugilatos a brazos partidos que se van a suceder de inmediato en el ancho solar hispano.         El sondeo del CIS, que tanta polvareda ha levantado y que muchos no dudan en afirmar que les traen al pairo sus predicciones, choca con buena parte de los llamados a consulta ya que es público y notorio que aquí se suspira por un cambio de gobierno, pero, a la vez, y ésta es la intríngulis de la cuestión, se afirma que su voto irá, indefectiblemente, para Susana. Quizás se piense que entre lo más malo que pueda ocurrir se prefiera seguir con quien hasta ahora dirige el cotarro andaluz.

Se oye en los corrillos callejeros que lo que necesita Andalucía es un cambio de gobierno. Sin embargo, y aquí radica el quid de la cuestión, no  es menos socorrida la expresión de quienes afirman que su voto irá a favor de quien hasta ahora lo preside. Una incongruencia que muestra a la claras el dubitativo sentir de quienes ahora se disponen a ejercer  el sacrosanto deber de ir a depositar la papeleta en la urna que corresponda.

De entrada,  y a tenor de las encuestas publicadas, no solo por parte de aquellos que intentan arrimar el fuego a su sardina, sino de quienes contemplan el panorama político andaluz con ecuanimidad, se pronostica que la actual  presidenta volverá a sentarse en  el pódium como vencedora. Otra cosa es que logre mantenerse en él asistida por una mayoría absoluta, que ese es otro cantar. Por lo pronto, es previsible que esta vez no cuente con el beneplácito de Ciudadanos. Al menos, eso es lo que han querido dejar claro las huestes de Rivera, escarmentado del pacto, del que se rompieron todas las amarras meses atrás. Pero en política nunca se sabe. Cosas más inverosímiles se han visto. Desde luego, con quienes no podrá contar es con Juanma Moreno, quien le tiene declarada la guerra son cuartel en todos los ámbitos. Sí podría optar con la asistencia de Adelante Andalucía, ese revoltillo de partidos de clara tendencia izquierdista, regido por Teresa Rodríguez, que si bien difiere en su ideario con Díaz, no sería descabellado que le tendiera la mano.

Todos los candidatos a regir los destinos de Andalucía de aquí a cuatro años coinciden en afirmar que aquí y ahora lo que se dirimen son cuestiones que atañen al territorio. Pero cabe preguntarse, a fuer de desconfiados, si en la batalla campal que ahora se inicia en nuestro suelo no se tienen en cuenta los asuntos que atañen al conjunto del país y no será eso que los británicos conocen como testing ground  , y que por estos lares conocemos como “campo de prueba”, a saber, lo que dan de sí los acontecimientos vividos en el seno de los diferentes partidos y los cambios producidos en el mapa político auspiciados por los diferentes líderes de quienes dependen. En Andalucía, ahora, una prueba de fuego para la política nacional.

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Tender la mano a Acinipo
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José Becerra | 16-11-2018 | 11:02| 0

Tender la mano a Acinipo

JOSÉ BECERRA

 La dejadez y abandono en los que se sume Acinipo debería producir  sonrojo, cuando no ampollas,  en  quienes tienen la obligación de mantener incólumes los vestigios de un pasado de indudable esplendor histórico. Pero se le vuelven, como viene ocurriendo, las espaldas. Se está labrando  la consunción de una reliquia que habla de  una época brillante de nuestro pasado remoto.  Todo hace prever que la desidia, más pronto que tarde, acabará socavándola y hacerla desaparecer como testimonio todavía vivo de una época imperial en los anales  de la historia de todos los tiempos. Un contumaz desprecio que está pidiendo a gritos que se le ponga coto y se empleen  los medios necesarios para evitar tamaña afrenta.

    Hojeando anales históricos se llega a la conclusión de que el más claro exponente del asentamiento de Roma en el territorio que hoy responde al nombre de Ronda, fue la ciudad de Arunda, y a muy escasa distancia la de Acinipo, cuyo teatro nos retrotrae a la época de máxima expansión del imperio nacido en las orillas del Tiber. 
   Antes, en el mismo lugar o en las cercanías donde la ciudad se abre a la curiosidad de propios y extraños sentaron sus reales los celtíberos, una conjunción de pueblos celtas e íberos. También Tartessos tuvo sus ramificaciones en el lugar, un pueblo a caballo entre la historia y la leyenda que basó su economía en la agricultura del olivo y la vid, por lo que los historiadores que discrepan en cuanto si hollaron o no las tierras rondeñas – su asentimiento principal fueron las actuales provincias de Huelva y Cádiz, pero que extendieron hasta el sur peninsular, llegando hasta en norte de África, por lo que no hay que desdeñar su paso por las que sería el ámbito geográfico rondeño – sí están de acuerdo en que fueron los que impulsaron el desarrollo de este tipo de plantaciones, a las que Roma sacó tanto provecho. El vino y el aceite hispano que las familias nobiliarias se disputaban en la metrópolis.
    Roma aprovechó calzadas que cruzaban la península de norte a sur, y que han servido para el trazado de las carreteras actuales, y lo mismo hizo con los poblados que encontró a su paso. Es el caso de Acinipo, al que le cupo el honor de recibir el espaldarazo de Vespasiano, el cual le otorgó el derecho latino, emparejándola así con poblaciones como Córdoba y Sevilla. Una floreciente población de cuya importancia habla elocuentemente la construcción del teatro, cuyos restos han llegado hasta nuestros días.
   Pero Roma no se contentó con levantar de la nada y para la posteridad a Acinipo, que fue destruida por los vándalos en el siglo V, sino que a escasa distancia, sobre los cimientos de la que luego sería Ronda, se erigieron los muros de otra ciudad de no menor abolengo romano: Arunda. Surgió de los restos arqueológicos de antiguos poblados y tuvo vida propia independiente de Acinipo, coexistiendo ambas ciudades en el tiempo. Es la conclusión a la que llegan autores de la historiografía del lugar: No se fundó Acinipo por los colonos romanos cuando el Imperio daba muestras de su quebranto dando pie a la leyenda de Ronda la Vieja como refugio de los que huían los hacendados de Arunda. Una y otra gozaron del esplendor propio del aura romana y sucumbieron ante los invasores del norte, probablemente al mismo tiempo. Le cupo la suerte a Acinipo, de que se respetara su teatro, y no fuese arrasado como el resto del poblado por las hordas germánicas.
  Hay historiadores que afirman que Acinipo fue fundado tras la batalla de Munda, hecho bélico que ocurrió en el año 45 a.C. Entre los ejércitos de Julio César y el de los dos hijos de Pompeyo, Gnaus y Sextus. Así mismo dan por sentado que Munda es el nombre dado a Ronda, cuando fue fundada tras la batalla bautizada con este apelativo. Sin embargo, según Plinio, esta batalla tuvo lugar en el pueblo con el mismo nombre hoy cerca de Osuna, a unos 50 kilómetros al norte de Ronda, en la provincia de Sevilla.  

   Acinipo por su parte, según acuerdo generalizado de los estudiosos de la historia local, fue levantado por los veteranos de la legión de César, mientras que Arunda se fundaría como población anexa, probablemente como resultado de conflictos creados por las legiones veteranas de Pompeyo. Para César Munda supuso una acción guerrera definitiva, después de la derrota de las fuerzas de Pompeyo en Grecia. Pero no se trató de un ejercicio de limpieza del enemigo: Diez mil romanos de ambos ejércitos perecieron. No hubo ni vencedores ni vencidos.

   Acinipo clama por su pervivencia en la historia. Importa mucho no darle las espaldas: tendámosle la mano. Infinidad de años nos contrmplan.

    

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Manuel Alcántara, maestro de poetas y escritores
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José Becerra | 12-11-2018 | 11:57| 0

Manuel Alcántara, al pie del cañón, es decir, de la máquina de escribir. /Foto:Diario SUR

Manuel Alcántara, maestro de poetas y escritores

JOSÉ BECERRA

uno, que le gusta escribir y lo hace con frecuencia en SUR, pero que se considera a años luz del singular poeta y no menos excelso poeta y escritor Manuel Alcántara, tiene que sumarse al fervor y entusiasmo con que  se ha sido acogida la noticia de que acaba de ser elegido Autor del Año 2019. Como no podía ser de otra forma, a lo largo del año se van a suceder actos de homenaje a tan eximio autor con la pretensión de expandir por toda Andalucía su obra y hacerla llegar a todos los rincones. Algo que no debe entrañar excesivo trabajo ya que la figura de Alcántara, como maestro de las letras españolas, hace años que refulge  con luz propia en ese panorama nuestro de todos los tiempos. Su obra es bien conocida y apreciada tanto el territorio andaluz como, me atrevería a decir, en el resto de los que componen en ancho solar hispano.

Confluyen en Alcántara las dotes del escritor nato en el que  la poesía y el artículo van cogidos de la mano. Para la composición encuentra siempre la palabra exacta y la expresión certera e incisiva revestidas de fina ironía, idóneas para transmitir su pensamiento mostrándonos un compendio  de sutilezas que el lector no tiene por menos que celebrar. La belleza de las palabras y el perfecto dominio de la morfosintaxis les son propios, como así mismo hace gala de perfecta armonía en la composición poética y en la creación y el justo empleo de imágenes literarias y la transmisión de su pensamiento y posición ante el acontecer cotidiano de la vida, a veces de la suya propia, como estos decidores versos suyos: “Manuel, junto a la mar, desentendido;/ hubo una vez un niño en la bahía; Y hay un hombre de pie sobre mis huellas indefenso y sonoro…”

Y es  que en Alcántara, en el que no sabe uno bien donde termina el poeta y continúa el filósofo, o el escritor que en sus artículos diarios en SUR – ¡esa última página, que no pocas veces es a la que acuden muchos lectores en cuanto tienen el periódico entre las manos! – confluyen las dotes de escritor nato en el que la eximia  poesía y el artículo mordaz van cogidos de la mano. Belleza de las palabras y perfecto dominio del lenguaje le literario don dones que les son propios. Para la composición encuentra siempre la palabra exacta. Para la expresión certera e incisiva revestida de fina ironía, idóneas para transmitir su pensamiento mostrándonos un compendio  de sutilezas que el lector no tiene por menos que celebrar, haya la expresión apropiada que no puede por menos que encandilar al lector. Hace siempre gala del perfecto dominio de la lengua. Como así mismo hace ostentación de perfecta armonía en la composición poética y en la creación y el justo empleo de imágenes literarias, amén de la transmisión de su pensamiento y posición ante el acontecer cotidiano de la vida.

   Poemas y artículos de un maestro indiscutible de las letras españolas que llegado a la cima de los 90 años continúa asombrando al mundo con sus poemas y las consideraciones cargadas de fina ironía que no tienen por menos que encandilar a los lectores. Su figura es como pocas,  meritoria para recibir un título que le acredita como indiscutible en la nómina anual de escritores del año.

 

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.